DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por la fe

Tus ojos físicos solo logran ver lo que está delante de tus ojos, pero los ojos de la fe te llevan a ver las promesas de Dios hechas realidad. Y Él ha prometido que pueden caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado pero tú no serás tocado.

Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.  Hebreos 11: 27

La puerta está abierta. Hay un silencio que aterra y Agustín no logra vencer el temor.

 -¿Por qué no entras de una vez?-, le dice una voz, desde adentro. El joven estudiante toma aire como lo hacen los cantantes líricos y con paso firme atraviesa la puerta. Sabe que será difícil decirle al jefe que, por causa de su consciencia, no podrá hacer lo que le pide. Sabe también que si pierde el empleo no tendrá condiciones de continuar pagando a la universidad. ¿Qué hacer? Tal vez otra persona no tendría los conflictos interiores que tiene Agustín, pero él conoce la Biblia y respeta sus principios porque sabe que vienen de Dios.

Agustín no fue la única persona que tuvo que enfrentar momentos difíciles por respetar principios. A lo largo de la historia Dios siempre tuvo hijos extraordinarios que hasta prefirieron morir antes que traicionar su consciencia. El versículo de hoy nos habla de Moisés. El líder del pueblo de Israel no solo perdió el empleo sino que fue perseguido. El texto dice que no tuvo miedo de la ira del rey.

Creo que la expresión “no tuvo miedo” es una expresión retórica para expresar la decisión que moisés tomó, a pesar de las dificultades. El miedo es natural. Está en lo recóndito de la naturaleza humana. Una persona sin miedo se torna imprudente. La fe, no te vuelve insensato. Te da valor para que, a pesar del miedo, seas capaz de enfrentar a tus enemigos.

El secreto está en ver lo que es invisible. Tus ojos físicos solo logran ver lo que está delante de tus ojos, pero los ojos de la fe te llevan a ver las promesas de Dios hechas realidad. Y Él ha prometido que pueden caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado pero tú no serás tocado. Eso puede parecer utopía para el que no vive una vida de compañerismo diario con Jesús, pero, mediante la fe, tú lo ves como una realidad.

Por eso hoy, no te amedrentes delante de los faraones que te persiguen y amenazan destruirte. Nada podrán contra ti. Tu vida está escondida en las manos de Dios. Recuerda: “Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La alegría del dolor

El gozo en la tribulación no es alegría placentera, no es el deseo de dar carcajadas, es satisfacción, serenidad de saber que el dolor que estamos viviendo tiene un propósito, pero al mismo tiempo, es la esperanza, la certidumbre de que el dolor pasará, porque Dios lo ha prometido así.

Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Hechos 5:41

La idea central del versículo de hoy es el gozo en medio de la tribulación. ¿Cómo es posible gozar en medio de la tribulación? La mente no convertida jamás podrá entenderlo porque este gozo es  un fruto del Espíritu. No se vive solo en los momentos “buenos,” también está presente en las dificultades.

Obviamente nadie desea tener una vida llena de problemas, pero cuando los problemas aparecen, el cristiano no se deja abatir sino  que se gloría en ellos. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” dice Pablo. 

Podemos aprender de Pedro y Juan. Ellos acababan de pasar por un momento de humillaciones y sufrimiento por causa de Cristo, y salieron “gozosos de padecer afrenta y de ser avergonzados por causa de Dios.” El dolor no los sumergió en la arena movediza de las lamentaciones y las quejas. Defendían el Nombre de Jesús y aparentemente habían sido abandonados por Dios. ¿Qué motivo habría para regocijarse? Pero el cristiano no se regocija “por,” sino “a pesar de.”

Pablo explica las causas del gozo en la tribulación. Dice que la tribulación es una herramienta que Dios usa para el crecimiento cristiano. Y sin duda, Pedro y Juan salieron más maduros de la tribulación. Tan maduros, que Pedro no temió ser crucificado por causa de su Maestro.

El gozo en la tribulación no es alegría placentera, no es el deseo de dar carcajadas, es satisfacción, serenidad de saber que el dolor que estamos viviendo tiene un propósito, pero al mismo tiempo, es la esperanza, la certidumbre de que el dolor pasará, porque Dios lo ha prometido así.

Si en este momento estás atravesando el valle de la sombra y de la muerte, no desesperes. Si es preciso llorar, llora, pero permite que Jesús enjugue tus lágrimas, que sus manos horadadas por los clavos del dolor, toquen tu corazón sangrante y te den paz. Recuerda que Pedro y Juan también pasaron por lo que estás pasando y “ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Usa bien el tiempo

Al vivir con Jesús y cultivar compañerismo diario con Él, al permitir que Él viva en ti y dirija tus pasos, tú eres capaz de hacer en cinco años, lo que no hiciste solo, en toda tu vida.

Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:16

Jugaba con el tiempo. Mejor dicho, creía que tenía mucho tiempo. Al fin de cuentas era joven. Cuando se viven los albores de la juventud, se tiene la impresión de que el tiempo no pasa. Que la tarea incumplida de hoy, puede ser hecha mañana.

El tiempo fue pasando. Imperceptible, lento, como una tortuga que en su parsimoniosa terquedad, devora millas. Como pasan las nubes por el cielo azul sin que nadie las note. Como las mañanas y las tardes se van, anónimas y desconocidas.

Un día, se miró al espejo y notó arrugas en su rostro y cabellos blancos en su cabeza. Había un aire de fracaso en su mirada nostálgica. Intentó sonreír y su sonrisa le pareció la careta burlona del tiempo que se iba, agitando la mano en el aire. Y tuvo miedo. Pero ya era tarde. No había más sol en su vida. El crepúsculo le decía que la noche había llegado. Y volvió a tener miedo. Y lloró mucho. Pero el tiempo se había marchado y las sombras lo asustaban. 

Es delante de un cuadro como este, que el Apóstol Pablo le dice a los efesios que aprovechen el tiempo.

El verbo griego traducido como “aprovechar”, en el versículo de hoy, es exagoraxo, que literalmente significa, redimir o “pagar para tener de vuelta algo que ya está perdido.” Pablo usa mucho el verbo redimir, para referirse a lo que Jesús hizo en la cruz del Calvario por la humanidad. 

Tú ya estabas perdido, en poder del enemigo y Cristo pagó el precio para tenerte de vuelta. ¿Por qué? Porque eres muy valioso, eres vida, gente.

¿Pero, qué tiene que ver la redención, con el tiempo? ¿Por qué habría que pagarse por el tiempo perdido? Para traerlo de vuelta, para rescatarlo y aprovecharlo mejor. Porque el tiempo es vida. Sin tiempo no hay vida. Perder el tiempo es perder la vida.

El precio para rescatar el tiempo perdido es el esfuerzo, la diligencia y el trabajo. Sin estas tres virtudes no hay éxito. Y el mensaje del texto de hoy es que, aunque por los desatinos de la juventud, el tiempo se fue, con Jesús es posible traerlo de vuelta, recatarlo, redimirlo. 

¿Cómo? Al vivir con Jesús y cultivar compañerismo diario con Él, al permitir que Él viva en ti y dirija tus pasos, tú eres capaz de hacer en cinco años, lo que no hiciste solo, en toda tu vida.

Nunca es tarde con Jesús. Por eso hoy, lleva a serio el consejo de Pablo: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Varón de dolores

Lo que Jesús nos enseña es que aún en medio del dolor, es posible ser feliz y regocijarse, porque sabemos que si estamos en Cristo, el dolor tiene un sentido. Sin Cristo, el dolor es absurdo y te lleva inexorablemente a la desesperación y a la muerte.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3

Hay algo que aparentemente confunde, en la personalidad de Cristo. Isaías dice que Él era un “varón de dolores y experimentado en quebranto.” Y sin embargo él era al mismo tiempo un ser lleno de gozo. Pero el regocijo de Jesús no nacía de la satisfacción de sus sentidos, aunque sin duda Él se deleitaba con una comida agradable y con una buena noche de descanso. Su regocijo nacía de saber que estaba haciendo la voluntad de su Padre. Había venido a la tierra a rescatar lo que se había perdido y sabía que el precio del rescate era el dolor, el sufrimiento y finalmente la muerte. 

Era consciente de su misión y de su alto costo. Sabía que cada día que pasaba, se acercaba al triste final.  Quiere decir, triste para Él, que cómo ser humano tenía instinto de conservación y no quería el dolor, pero feliz final para la raza humana, que por causa del sufrimiento de Cristo disfrutaría de la vida eterna. El gozo inundaba el corazón de Jesús, a pesar de la tristeza del dolor, por causa de la salvación del ser humano.

Jesús era una mescla de sentimientos. Dolor porque se avecinaba el sufrimiento y gozo por que se aproximaba la redención del hombre. Su mayor alegría era saber que el ser humano perdido podía ser salvo.

En esta vida nadie se regocija con el dolor.  El dolor, es una experiencia que surgió después de la entrada del pecado. No te sientas pecador si no te gusta el dolor. Eso es normal y propio de la naturaleza humana. Solo los masoquistas, buscan y se regocijan con el dolor. Y el masoquismo es un desvío de personalidad.

Lo que Jesús nos enseña es que aún en medio del dolor, es posible ser feliz y regocijarse, porque sabemos que si estamos en Cristo, el dolor tiene un sentido. Sin Cristo, el dolor es absurdo y te lleva inexorablemente a la desesperación y a la muerte.

Enfrenta los momentos triste que la vida te presenta, pero hazlo con la seguridad de que alguien que te ama mucho fue “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Regocijaos!

El problema es que “confiar,” no es solo un asunto de emoción, sino de acción. Jamás podré confiar en Jesús, si no paso todos los días tiempo con Él. Esto es, en resumen, “estar en Jesús.” Y solo podré regocijarme en todo cuando estoy en Jesús.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4

Cuando Pablo escribió esto, estaba encarcelado en Roma. En esas circunstancias, Pablo podría haber pasado el tiempo, llorando y lamentándose. ¿No lo había dejado todo para seguir a Jesús? ¿Era esa la manera cómo Dios lo recompensaba por haber sido fiel? Pero en vez de eso, se regocijó y escribió una carta a los cristianos de Filipos, animándolos a vivir una permanente de regocijo en Cristo. 

Puede ser que tú, en este momento,  no estés físicamente encarcelado, pero quién sabe llevas cadenas de otro tipo: Tu salud que anda mal, tu matrimonio en problemas, conflictos en el trabajo, hijos que destrozan tu corazón, en, no sé. 

¿Cómo pudo Pablo ser feliz en sus cadenas? ¿Cómo puedes tú ser feliz en las tuyas? Pablo explica: “Regocijaos en el Señor.” No en los seres humanos, ni en las circunstancias, ni en los tiempos buenos, sino “en el Señor.” Este es el secreto. No falló con Pablo y tampoco fallará contigo. “Cristo” es el todo en Pablo, y a todo lo demás, él lo da por perdido. Su herencia, su raza, sus conocimientos, todo lo considera “basura”, con tal de alcanzar el conocimiento de Cristo y ganar a Cristo. Y a Cristo, lo tiene por la fe.

La “vida” para Pablo es Cristo. ¿Qué es la vida para mí? 

Es difícil sentir alegría y gozo verdaderos cuando cualquiera de estas cosas se constituye en el objetivo de la vida. Porque todo eso es sólo un espejismo. El secreto del gozo verdadero, es Cristo, ¡Y nada más que Cristo! Y  tenerlo, es fácil, no cuesta nada. Dios te lo ofrece gratis, y todo lo que tienes que hacer es aceptar, no confiar ni en ti, ni en ningún otro, sólo en Jesús.

El problema es que “confiar,” no es solo un asunto de emoción, sino de acción. Jamás podré confiar en Jesús, si no paso todos los días tiempo con Él. Esto es, en resumen, “estar en Jesús.” Y solo podré regocijarme en todo cuando estoy en Jesús.

Por eso hay, antes de iniciar las actividades del día, revisa tu relacionamiento con Cristo. ¿Es algo formal? ¿O es la razón de tu vida? Y aunque no todos los capullos aún no hayan desabrochado en tu camino, aunque las cosas no estén saliendo cómo quisieras, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Se escondieron

El texto de hoy muestra dos verdades. La primera es que el sentimiento de culpa lleva al ser humano lejos de Dios. La otra verdad es que por más que el ser humano huya, ¡Dios va atrás de él! Y no existe lugar en este universo a donde puedas esconderte de tu Padre que llega a ti diciendo: “Hijo, ¿Dónde estás? Vuelve para mí porque yo te amo, soy tu padre, te doy mi perdón cuantas veces necesites.”

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles  del huerto. Génesis 3:8

Martin era otra persona. El hombre que salía todos los días por la mañana a correr oyendo música, el vecino educado que saludaba a todos, el jefe atento que siempre tenía una palabra de ánimo para sus empleados, el padre afectuoso, el marido cariñoso ya no existía mas. En su lugar apareció un hombre solitario, cerrado, triste. Nadie entendía lo que pasaba, ningún miembro de la familia, ningún empleado en el trabajo, ningún vecino, nadie. Solo él.

La noticia explotaría en cualquier momento, era solo cuestión de días. Ella había jurado hacer un escándalo frente a la casa de su familia si él no reconocía el hijo que tuvo con ella. Si las amenazas se hiciesen realidad, todos sabrían la verdad. La ansiedad le carcomía por dentro como un violento cáncer. Su mente pasaba todo el día pensando en una solución, una salida, pero no la encontraba. Sería demasiada vergüenza. ¿Qué hacer?

Pensó en huir, pidió ser transferido en el trabajo, pensó en quitarse la vida, llegó inclusive a pensar  en cometer un asesinato, y en esa búsqueda insana de una solución humana, dejó de vivir sin nunca haber muerto.

Eso es lo que hace el pecado. Te quita la vida sin matarte. El sentimiento de culpa es una  de las más poderosas fuerzas de la mente humana. Hiere, paraliza, destruye. En el caso de Martin lo llevó a la desesperación. En el caso de Adán y Eva los llevó a esconderse de la presencia de Dios.

El sentimiento de culpa que te lleva lejos de Dios es la peor consecuencia del pecado. Y el enemigo aprovecha para susurrarte al oído: ¡huye, huye en cuanto es tiempo porque lo que tú hiciste no tiene perdón! ¡Mira lo que hiciste! 

El texto de hoy muestra dos verdades. La primera es que el sentimiento de culpa lleva al ser humano lejos de Dios. La otra verdad es que por más que el ser humano huya, ¡Dios va atrás de él! Y no existe lugar en este universo a donde puedas esconderte de tu Padre que llega a ti diciendo: “Hijo, ¿Dónde estás? Vuelve para mí porque yo te amo, soy tu padre, te doy mi perdón cuantas veces necesites.”

Hoy, al comenzar un nuevo día, procura oír la voz de Dios y aprende la lección de lo que les sucedió a Adán y Eva que: “oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles  del huerto.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Con todas tus fuerzas

Dios espera de su pueblo un amor completo. Con la mente, con el cuerpo, con el ser entero, no un amor dividido, ni por la mitad. Cuando el ser humano trata de amar por la mitad, se divide a sí mismo y eso lo torna infeliz. Para que algo te satisfaga tienes que hacerlo con tu ser entero, de otro modo corres el riesgo de hacerte infeliz, incompleto, y vacío.

Y amarás a Jehová tu Dios, de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:5

El problema para entender correctamente este versículo es el hecho de que vivimos en días, cuando prácticamente se ha vulgarizado la palabra amor. Tal vez por lo limitado de los idiomas latinos. En estos idiomas, se ama a todo; a la comida, al perrito, a la esposa, a Dios, a la iglesia, a la profesión, en fin. No existen varias palabras para definir o diferenciar el amor por una u otra cosa. Pero en griego y en hebreo, no sucede lo mismo. 

En este versículo, por ejemplo, en el original hebreo, la palabra amor es ahab, que se refiere a un amor consciente, con propósito, un amor racional. No es solo un amor sentimental, sino un amor responsable; un amor que tiene que ser así, no puede ser de otra forma, es un amor que existe porque la mente dice que eso es lo correcto, aunque para eso sea necesario la renuncia, la entrega y el sacrificio. 

Este tipo de amor no es fácil de ser entendido. Infelizmente el amor principio se ha transformado, apenas en amor romance, de poesía y de música, desprovisto de acciones y hasta de lógica.

Dios espera de su pueblo un amor completo. Con la mente, con el cuerpo, con el ser entero, no un amor dividido, ni por la mitad. Cuando el ser humano trata de amar por la mitad, se divide a sí mismo y eso lo torna infeliz. Para que algo te satisfaga tienes que hacerlo con tu ser entero, de otro modo corres el riesgo de hacerte infeliz, incompleto, y vacío.

Pero la voluntad de Dios es más grande todavía, Él espera que un amor así, lleve al ser humano a amar también a su prójimo, o sea, a las otras personas, del mismo modo que ama a Dios.

¿Solo porque es una orden? No, los consejos divinos tienen como propósito hacerte feliz. Pena, que para entender algo tan simple, muchas veces es necesario sufrir y llegar a la desesperación. Pero es finalmente, a través del dolor que llegamos a nacer del Espíritu y solo entonces el amor auténtico, verdadero y genuino, se manifiesta en la vida como un fruto.

Con esto en mente, comienza el día, recordando que “amarás a Jehová, tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Lo cortarás

Hoy es el día de buena nueva. Jesús quiere entrar a tu corazón en este momento. Desea vivir una experiencia de comunión contigo. No existe cristianismo sin Cristo. No permitas que el bullicio de este mundo te cautive al punto que no te sobre tiempo para Dios.

Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después. Lucas 13:9

Joelma es una joven que nació y creció en la iglesia. Últimamente ella solo habla del amor de Dios. Canta y se emociona mientras sus labios entonan himnos de alabanza. Cualquiera que la viese cantando emocionada pensaría que es una cristiana maravillosa. Solo tiene un problema. Vive con una persona casada y cree que el amor de Dios, “cubrirá la multitud de sus errores.”

Pero el versículo de hoy habla de “cortar.” ¿A qué se refiere Jesús? La vida cristiana es una experiencia diaria de amor con Cristo, pero el amor, no disculpa la negligencia espiritual. Dios se agrada cuando un hijo suyo lleva mucho fruto, porque aunque el propósito final del fruto es glorificar a Dios, es inevitable ignorar el sentimiento de realización, de paz y de felicidad que inunda el corazón de una persona que vive en comunión con Dios y como resultado produce frutos buenos.

Por otro lado es triste ver cristianos que durante años conocen el evangelio, la teoría, la doctrina, pero no pasan de allí, son grandes intelectuales de la fe, pero los frutos están ausentes en su experiencia. 

¿Cuál será el resultado final? “Lo cortarás después”. Es la respuesta. La expresión “después” es instructiva. Que nadie se atreva a cortar lo que parece cizaña ahora. Deja que trigo y cizaña crezcan juntas. “lo cortarás después.” ¿Cuándo? Cuando el Señor Jesús vuelva a la tierra y Él, que todo lo sabe y que tiene la capacidad de ver lo que hay dentro del corazón, echará la paja al fuego.

Hoy es el día de buena nueva. Jesús quiere entrar a tu corazón en este momento. Desea vivir una experiencia de comunión contigo. No existe cristianismo sin Cristo. No permitas que el bullicio de este mundo te cautive al punto que no te sobre tiempo para Dios. No te dejes absorber por la competitividad, por el consumismo y por la banalidad de este mundo. No limites tu experiencia cristiana a ir una o dos veces por semana a la iglesia. Deja que el Espíritu Santo controle tu vida, que la llene de frutos y te de paz para mirar hacia el futuro sin temor. Pero recuerda: “Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El secreto de la vida

Millones han tratado de ser felices con sus propios métodos, sin Dios y sin instrucciones. Han alcanzado fama, dinero y poder. Pero eso no es felicidad. Eso no realiza ni satisface. Solo en Jesús el ser humano se completa. Solo en Él, la nada se hace todo.

Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová. Levítico 18:5

Álvaro anda perdido en la floresta de sus fracasos. Son varios. Muchos, para su corta existencia. Se da cuenta que la victoria está allí. Esa victoria, hasta ahora solo soñada, apenas deseada, pero inalcanzable, estaba allí. La tiene en la punta de los dedos y se pregunta ansioso: “¿Qué me falta?”

El texto de hoy es la respuesta. Álvaro no guarda las instrucciones divinas. Guardar, en el original hebreo es shamar, que literalmente significa, seguir, cumplir, obedecer. Este es el secreto de una vida victoriosa. Dios, no te creó y te dejó flotando en el universo para que solo, por tus propios medios, trates de ser realizado y victorioso, no. Al crearte, te dio el manual de instrucciones para una vida feliz. Ese manual es la Biblia. Y en el tiempo de Israel, Dios le dijo a su pueblo: Guardarás mis instrucciones y vivirás.

La enseñanza continúa valiendo para nuestros días. No hay manera de alcanzar el puerto soñado de la realización sin obedecer las pautas divinas.

La biblia no es una colección de prohibiciones, como algunos piensan. Tampoco es un libro antiguo que servía para gente de otros tiempos. Sus enseñanzas son actuales y se adaptan al ser humano de todas las generaciones. Es una carta de amor que Dios te dejó para mostrarte el camino que te lleva hacia una vida feliz.

Millones han tratado de ser felices con sus propios métodos, sin Dios y sin instrucciones. Han alcanzado fama, dinero y poder. Pero eso no es felicidad. Eso no realiza ni satisface. Solo en Jesús el ser humano se completa. Solo en Él, la nada se hace todo.

Y como si esto fuese poco. El versículo de hoy, termina con la firma del propio Dios. “Yo Jehová” dice para garantizar la solidez de su promesa.

¿Puedes dudar de una promesa debajo de la cual, Dios coloca en juego su propio nombre? Abre los ojos a las instrucciones divinas. Atesóralas en tu corazón, síguelas y con toda seguridad, vivirás. Porque Dios dijo: “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Para qué sirven los frutos?

Haz de este día un día de gloria a Dios. Tómate de la mano de Jesús. Camina con Él, permítele participar de tus sentimientos, pensamientos y acciones. Recuerda que Jesús es la vid y tú eres el pámpano. No tienes vida propia. Tu vida depende de Dios. Si tu vida es una vida de comunión permanente con Él, los frutos aparecerán, verdes, al principio, sin mucha hermosura, pero auténticos.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Mateo 15:6

-Pastor, no entiendo lo que sucede conmigo –me decía el otro día un joven. Todos tienen buenos frutos que presentar, menos yo. No puedo probar que soy cristiano. 

El versículo de hoy, muestra el propósito de los frutos en la vida del cristiano. El propósito no es probar que somos “sus discípulos.” Si pensamos de ese modo corremos el peligro de Buscar a Jesús, solo para producir buenos frutos. En este caso, buscar a Jesús, se vuelve en un medio y los frutos se transforman en el fin. Entonces buscamos a Jesús por motivos egoístas y este es un terreno pantanoso que muchos cristianos no perciben. 

Buscar a Jesús, no es el medio para alcanzar algo, es el fin de todo. La vida sin Cristo no tiene sentido. Él es el principio, el medio y el fin. Los frutos, son resultados naturales del compañerismo diario con Cristo y sirven para glorificar a Dios y no para alimentar el ego del cristiano, ni para que los otros digan: “Mira qué cristiano maravilloso es aquel hombre.” 

Eso es lo que dice Jesús en el verso de hoy, y lo dijo también, de otra manera: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.” 

“Glorificar al Padre.” Esta es la razón de los frutos del Espíritu. Pero en el cielo, Lucifer quiso la gloria para sí, y hoy, hace todo lo que puede para que los cristianos se confundan y quieran producir buenos frutos para “probar” que son cristianos, y ser glorificados, cuando la única motivación correcta para buscar a Jesús es reconocerlo como el Señor de nuestra vida y devolverle la gloria que solo le pertenece a Él.

Haz de este día un día de gloria a Dios. Tómate de la mano de Jesús. Camina con Él, permítele participar de tus sentimientos, pensamientos y acciones. Recuerda que Jesús es la vid y tú eres el pámpano. No tienes vida propia. Tu vida depende de Dios. Si tu vida es una vida de comunión permanente con Él, los frutos aparecerán, verdes, al principio, sin mucha hermosura, pero auténticos.

Por eso, recuerda: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por sus frutos

Ve a Jesús y permítele que trabaje en tu corazón. No te desesperes si no ves los frutos de inmediato. Ten paciencia. Simplemente no te separes de Jesús, búscalo en oración y a través del estudio diario de su Palabra. Todo lo que realmente vale en la vida requiere perseverancia. Entonces persevera en Jesús. No te separes de Él, por nada y para nada.

Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. Lucas 6:44

Me impresiona el verbo “conocer.” En griego, es el verbo ginosco, que significa más que simplemente conocer la apariencia exterior de una persona, involucra también el conocimiento de los sentimientos, de lo que los ojos no ven, de lo que va por dentro. Y Jesús dijo que podemos identificar al árbol que tenemos delante, observando su fruto.

Pensemos con más detalle en esta ilustración. Supongamos que no conocemos nada de árboles frutales, jamás vimos un árbol de naranja, ni de higo, ni de plátano, ni de nada; conocemos las frutas, pero no los  árboles. Y un día nos llevan a un pomar y nos piden que identifiquemos a cada uno. ¿Cómo sabremos cuál es cuál si nunca vimos ningún árbol frutal antes? Jesús dice que hay una manera de saber: espera que aparezcan los frutos. Cuando el tiempo llegue, el higo producirá higo y el banano, producirá banana.

En la vida cristiana sucede algo parecido. Todo el mundo puede decir que es cristiano, pero la verdad solo se sabe cuando aparecen los frutos. Si eres un cristiano de verdad, tu vida mostrará el fruto del Espíritu. Esto no falla.

Jesús trabaja primero por dentro, de manera imperceptible. Nadie ve la mano maravillosa de Dios operando el milagro. El Espíritu santo viene y de manera silenciosa te concientiza de las cosas que son necesarias cambiar.

Ve a Jesús y permítele que trabaje en tu corazón. No te desesperes si no ves los frutos de inmediato. Ten paciencia. Simplemente no te separes de Jesús, búscalo en oración y a través del estudio diario de su Palabra. Todo lo que realmente vale en la vida requiere perseverancia. Entonces persevera en Jesús. No te separes de Él, por nada y para nada.

Haz de este día un día de comunión con Jesús. Que la sabia de su vida pase a tus venas y llegue a tu corazón. Sonríe, abre tu corazón a las personas, extiende la mano al necesitado, en fin, deja que los frutos del Espíritu aparezcan de manera natural en tu vida. Y no te olvides: “Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

De todo corazón

La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que ser sorprendido en la mentira es más vergonzoso. Al ser sinceros somos honestos con los demás y a con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza, por la autenticidad.

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremía 29:13

Hay mucho dolor y tristeza entre las personas por causa de relacionamientos quebrados. Son heridas que a veces el tiempo no logra sanar. Personas que dicen: “Yo confié en él o en ella y ellos me fallaron.” El versículo de hoy muestra la salida para algunos de esos problemas. Dios dijo que lo buscaríamos y lo hallaríamos si lo buscamos con todo nuestro corazón. La expresión “todo corazón” es sinónimo de integridad, veracidad y sinceridad. La sinceridad es la virtud que nos lleva a decir siempre la verdad y a mostrarnos delante de las otras personas, como somos interiormente.

Pero la sinceridad no es algo que fabricamos, es un fruto del Espíritu Santo y un valor que debemos tener para desarrollar relaciones humanas saludables. El secreto para ser sincero es amar. Pero amar de todo corazón. No por la mitad. Amar primero a Dios y como resultado, al ser humano.

Lo contrario de la sinceridad es la hipocresía. Decir lo que no es verdad, lo que no se siente, esconder, mentir, aunque esas mentiras sean llamadas, “mentiras piadosas.” 

Para ser sincero, se necesita tener criterio. Esto significa que cuando es necesario decir la verdad debes utilizar las palabras y las expresiones correctas. Las personas nunca se sienten heridas por lo que dices, sino por la manera como lo dices.

La sinceridad también requiere valor ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, la mentira, por piadosa que te parezca, no se puede justificar con el “miedo de perder una buena amistad.”

La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que ser sorprendido en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros somos honestos con los demás y a con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza, por la autenticidad.

Haz de este día un día de sinceridad, pero recuerda: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El Espíritu Guía

Vivimos en un mundo donde la mentira produce espejismos casi difíciles de discernir. ¿Cuántas veces te han mentido? ¿Cuántas veces has mentido? ¿Cuántas veces has sido víctima de una injusticia producto de una mentira? No te esfuerces para recordar, no te alcanzarían los dedos de las manos y de los pies para contar las veces que has sufrido por causa de las mentiras.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Juan 16:13

Aquí el Señor Jesús, habla de la venida del Espíritu Santo. Dice que cuando Él viniere, nos guiará a la verdad. Este es uno de los trabajos del Espíritu. Enseñar y guiar a la verdad. La acción de guiar en la verdad tiene dos aspectos. Primero te convence. Nadie puede convencer al ser humano acerca de la verdad a no ser el Espíritu Santo. Las personas que no aceptan la divinidad del Espíritu Santo, tienen dificultad para entender la verdad. Tú puedes amontonar delante de sus ojos una montaña de pruebas e evidencias, pero ellas simplemente, no entienden. ¿Cómo podrían? Solo el Espíritu convence.

La segunda acción del Espíritu es guiar. No se trata de algo teórico. De nada valdría entender la verdad, como teoría, si ella no se hace carne en nosotros. El Espíritu nos enseña también a vivir la verdad.

La palabra verdad, en griego es aleteia, que significa, transparente, que no está encerrado, claro. Eso es vivir la verdad. El Espíritu nos lleva a vivir una vida clara, transparente, sin medias verdades o medias mentiras, una vida limpia, que no necesita esconderse, ni disfrazarse.

 La palabra verdad, en hebreo, confirma este concepto. En hebreo es emeth, que significa seguro, sólido, firme, consistente. Una persona que fue guiada por el espíritu hacia la verdad, vive confiada, sin temor, ni sobresaltos. No hay inseguridad en esa vida, la inseguridad está en la mentira, en la penumbra de las circunstancias, con miedo de ser descubierto y expuesto. Dios no quiere esa vida para sus hijos, definitivamente, no.

Vivimos en un mundo donde la mentira produce espejismos casi difíciles de discernir. ¿Cuántas veces te han mentido? ¿Cuántas veces has mentido? ¿Cuántas veces has sido víctima de una injusticia producto de una mentira? No te esfuerces para recordar, no te alcanzarían los dedos de las manos y de los pies para contar las veces que has sufrido por causa de las mentiras. 

Haz de este día un día de verdad. Entrégate al control del Espíritu. Al fin de cuentas, nadie es verás porque tienen autodisciplina. L verdad es un fruto del Espíritu. Recuerda que “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Amar a los hijos de Dios

Todo día es un renacer, y si el sol volvió a aparecer es porque Dios te ofrece una nueva oportunidad. Haz de este día un día de amor hacia las personas, empezando por las que están más cerca de ti. Después piensa en aquella persona que te parece desagradable y llámala por teléfono para decirle que estás orando por ella. Orar por alguien es la mejor manera de llegar a amarla.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios…En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:1-3

El verdadero cristianismo trabaja de dentro para fuera. Es un manantial de agua pura que transborda y lleva vida a los que se relacionan con nosotros. No es institucional, sino personal. No se limita a no hacer cosas malas, es indispensable hacer cosas buenas. Esa es la idea del versículo de hoy.

Nota bien lo que dice San Juan. El habla de “todo aquel que ha nacido de Dios,” que ha sido convertido y se ha vuelto justo porque se escondió en Cristo. ¿Cómo vive esa persona? Tiene dos características: guarda los mandamientos de Dios y ama a sus hermanos. No me voy a detener hoy en el aspecto de la obediencia. Voy a mencionar la importancia de vivir en armonía con los hermanos y de amarlos. 

Es una pena que este aspecto de la vida cristiana no es resaltado como debería. Pensamos que somos el pueblo de Dios, pero no le damos la debida importancia a la unidad de la iglesia, basada en el amor a los hermanos. Al contrario, a veces, por enfatizar un aspecto de la vida cristiana, herimos sin piedad a las otras personas. No puede ser así. Si realmente nos hemos apoderado de la justicia de Cristo, es lógico que el fruto maravilloso del Espíritu, aparezca en la vida.

Cuando digo “las otras personas o los otros hermanos” debo comenzar por mi hogar, con mi esposa, mis hijos y las personas que viven a mi lado. De nada vale ser justo y comprensivo con los otros, si soy injusto e intransigente con los míos.

Todo día es un renacer, y si el sol volvió a aparecer es porque Dios te ofrece una nueva oportunidad. Haz de este día un día de amor hacia las personas, empezando por las que están más cerca de ti. Después piensa en aquella persona que te parece desagradable y llámala por teléfono para decirle que estás orando por ella. Orar por alguien es la mejor manera de llegar a amarla. Y no te olvides; “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios…En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dos reinos

Lo que te quita la libertad, te hace infeliz y te lleva a la muerte no es la obediencia sino el pecado, o desobediencia. Tal vez por eso la palabra pecado, en el idioma griego, es amartía. Significa “errar el blanco.”

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Romanos 5:7

El versículo de hoy, habla de dos reinos. El primer reino es el de la muerte. Entró por Adán. Si lees en génesis 5, el libro de las generaciones de Adán, verás que hay una dramática repetición de la expresión “Y murió.” Todos murieron porque con la caída de Adán entró el reino del pecado y consecuentemente, la muerte. 

Pero Pablo dice que también por uno, esto es, por Jesús, entró el reino de la justicia y de la vida. Nota que Pablo coloca a la vida como un sinónimo de justicia. Justicia es vida, vida plena, exuberante. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.”

¿Cómo se consigue esa vida abundante? O mejor, ¿Qué es la vida abundante? Romanos 5:19 trae la respuesta: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Pablo relaciona la desobediencia, a la muerte y la obediencia, a la vida. Pena que el ser humano piensa que obedecer le quita libertad, y que sin libertad no puede vivir la vida abundante. 

Dios piensa de otra forma. Lo que te quita la libertad, te hace infeliz y te lleva a la muerte no es la obediencia sino el pecado, o desobediencia. Tal vez por eso la palabra pecado, en el idioma griego, es amartía. Significa “errar el blanco.” 

Te olvidas de la voluntad de Dios, hechas a un lado su santa ley, escoges tus propios caminos tratando de ser feliz, ¿Y cuál es el resultado? La muerte, la infelicidad, la desesperación. Yerras el blanco. 

Pero entonces, viene Jesús y obedece, y por su obediencia, trae la vida y te ofrece su justicia y su vida abundante. Pero esta vida abundante involucra obediencia. Sin ella, volverías de nuevo al reino de la muerte.

Vivir o morir. Esa es la cuestión. Decidir o no decidir. Entrar o salir. Correr a los brazos de Jesús o huir de Él. ¿Qué harás? Antes de responder recuerda: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Aceptación

La tendencia humana es escoger a quién aceptar. Aislamos a las personas que no nos gustan. Formamos grupos cerrados a dónde solo entran los que saben descifrar el código establecido. Haz de este día, un día especial de aceptación de las personas que no conoces.

Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.  (Romanos 15:7)

Lima, como toda ciudad grande, estaba congestionada y bulliciosa aquel día de diciembre, indiferente a las personas y a la vida. Sus estrechas, calles desgastadas de tantos pasos, no podían siquiera imaginar el dolor que embargaba las emociones del hombre cabizbajo, cargado de culpa. La figura anónima se deslizaba inadvertida, por el jirón de la Unión en dirección a la Plaza San Martín. 

Aquellas calles indiferentes, respiraban aire de navidad. Mucho color y calor. Color de los motivos navideños y calor terrible del verano. El misterioso personaje escogió aquel palco para protagonizar la última escena de su vida. La tragedia capital. Se dio un tiro en la cabeza.

Creo que cuando una persona decide poner fin a su existencia es porque se siente ausente y ajena. Como si no perteneciese a la vida. Como si para ella no hubiese lugar en este mundo.

Ser aceptado es una de las necesidades básicas del ser humano. Es lo que lo motiva a ser. Sentirse útil, lo hace necesario. Por eso Pablo aconseja: “Recibíos los unos a los otros”.

No dice recibid a los que os simpatizan o a los que simpatizáis, sino a los otros. Los otros son el prójimo, y el prójimo no tiene color, ni raza, ni idioma, ni personalidad, ni carácter. Tu prójimo es simplemente aquel que está próximo de ti. No necesita agradarte. Basta estar a tu lado.

Esto no tiene nada que ver con amistad. Al amigo, tú escoges. Al prójimo no. El consejo de Pablo no es aceptar al amigo, sino aceptar al prójimo.

La tendencia humana es escoger a quién aceptar. Aislamos a las personas que no nos gustan. Formamos grupos cerrados a dónde solo entran los que saben descifrar el código establecido. Y muchos, como el insignificante ser humano que caminaba anónimo por las calles céntricas de Lima, son dejados al olvido, sino rechazados, aislados e ignorados.

Haz de este día, un día especial de aceptación de las personas que no conoces. Saluda, en el lugar donde trabajas o en la escuela donde estudias, a las personas que no saludabas. Sonríe a los tristes. Comunícate. Extiende la mano al necesitado, en fin, sigue el consejo de Pablo: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En el amor de Dios

Hoy es un nuevo día y se abrirán nuevas puertas. Todo nuevo día trae otra vez al sol en sus alas. Si estás trancado en el cuarto de tu corazón, con las ventanas cerradas, viviendo una de las etapas más oscuras de tu vida, abre la ventana, confiesa y abandona el camino de muerte. Permite que…

Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 1:21

El texto de hoy muestra una de las características de las personas que esperan la vuelta de Jesús. Esas personas, se conservan en el amor de Dios. Aguardan la bendita esperanza mientras viven una experiencia de amor, con Dios. Pero, ¿Qué significa conservarse en el amor de Dios?

El amor de Dios es como la luz del sol. ¿Qué debo hacer para estar bajo la luz del sol? ¡Nada! La luz simplemente está allí a mi disposición. Puedo, ir, volver, correr, saltar y la luz del sol continuará  iluminándome.

Pero si yo abro una sombrilla, si me cubro con una manta, si encuentro un techo y me guarezco, entonces los rayos del sol no me sirven más. La luz del sol no desaparece,  simplemente sus rayos no me sirven porque yo tomé una decisión. 

Permanecer en el amor de Dios es como permanecer a la luz del sol. No importa a donde vayas, por donde camines, o donde te escondas, el amor de Dios siempre te buscará y te alcanzará. Puedes caer en el abismo más profundo pero el amor de Dios te encontrará. Lo único que puede separarte del amor de Dios, es tu elección personal.

El pecado es la manta, la sombrilla, el techo. El pecado te separa de Dios, que solo puede entrar en tu vida si lo aceptas. 

Si por algún motivo ya hiciste tu decisión, estás debajo de un techo y no tienes ganas de salir. ¿Qué hacer?

Primero, recuerda que el amor de Dios es incondicional y está a tu disposición. Segundo, así como el pecado es una sombra que escoges, el perdón es una ventana que abres y si lo haces, entrará de nuevo la luz y el calor a tu vida triste y abatida.

Hoy es un nuevo día y se abrirán nuevas puertas. Todo nuevo día trae otra vez al sol en sus alas. Si estás trancado en el cuarto de tu corazón, con las ventanas cerradas, viviendo una de las etapas más oscuras de tu vida, abre la ventana, confiesa y abandona el camino de muerte. Permite que la luz brille en tu vida de nuevo, y permanece en el amor de Dios.

Levanta la cabeza y oye el consejo de Pablo:”Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor  Jesucristo para vida eterna” Haz eso y el resultado será maravilloso.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quieres ser grande?

El texto de hoy muestra que el Señor Jesús no vino a sacar del corazón humano el deseo de crecer profesionalmente. Nada hay de errado en aspirar a ser gerente o presidente. Ese es un sentimiento positivo, limpio y cristiano. No puedes acomodarte en la vida viendo el desfile de los victoriosos. Debes aspirar, mirar lejos, contemplar horizontes sin fin.

Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 
Marcos 10: 43-44

En su sonrisa había una acuarela de sentimientos. Solo que en lugar de colores, se mezclaban cortesía, tristeza, rabia y rencor. Su brillante carrera profesional había ido por los aires. Por lo menos, eso creía Iris. La habían “rebajado” de puesto y estaba dispuesta a renunciar. 

-Es lo mínimo que puedo hacer si me resta un poco de orgullo -me dijo, mientras enjugaba una lágrima discreta.

“Un poco de orgullo”. Tal vez ese fuese su problema y ella no lo percibía. Los compañeros la acusaban de ser una “alpinista”. Aquella que solo piensa en crecer y escalar sin importarse con los demás. Hasta que un día encontró alguien que le hizo una jugada sucia, le creó intrigas con los jefes y ahora se encontraba en esa situación desagradable.

El texto de hoy muestra que el Señor Jesús no vino a sacar del corazón humano el deseo de crecer profesionalmente. Nada hay de errado en aspirar a ser gerente o presidente. Ese es un sentimiento positivo, limpio y cristiano. No puedes acomodarte en la vida viendo el desfile de los victoriosos. Debes aspirar, mirar lejos, contemplar horizontes sin fin.

Pero Jesús vino a enseñar la manera de llegar a ser el primero. “No será así entre vosotros”, dijo, refiriéndose a la manera desleal y egoísta como las personas desean escalar, cuando no tienen a Jesús en el corazón.

Si deseas crecer, debes revisar tus motivaciones. ¿Qué es lo que te lleva a querer ser el primero? ¿El sueldo, los privilegios y el poder? ¿O el deseo de servir?

Si la motivación de tu trabajo es el deseo de servir y hacer felices a las personas, te sorprenderás con el resultado. La consecuencia natural será un cargo de liderazgo. El verdadero líder no es aquel que da órdenes sino aquel que es seguido y obedecido porque conquistó el corazón de sus colaboradores.

Simple de ser dicho. Difícil de ser vivido. Porque el orgullo te hace sentir que tú solo, puedes y que no necesitas de nada ni de nadie. ¡Mentira! La vida se encarga de mostrarte que no pasas de un simple ser humano.

¿Deseas ser próspero en tu vida profesional? Haz hoy y siempre, del consejo del Maestro, el blanco de tu vida: “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos”.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Qué es la fe?

Tú puedes ser participante de la naturaleza de Cristo y libre de las corrupciones de este mundo. El verbo dar, del versículo de hoy, es usado para destacar que recibes sin merecer, sin tener derecho. Ser compañero de Cristo y libre es algo que no merecemos, recibimos solo porque aceptamos. ¡Aceptar, es ejercer fe!

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido  de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2 Pedro 1:4

Miguel es joven  y  bonito. Hijo de una buena familia,  tiene todo lo que un joven a su edad necesita: casa, estudio, auto, amigos, libertad. Sus padres son de aquellos que confían en el hijo a punto de dejarlo libre los fines de semana. Él sale cada sábado de noche con una chica diferente. En las fiestas es el centro de las atenciones, el más conversador, el sueño de las chicas. Lo que nadie sabe es que Miguel lucha contra tendencias homosexuales. Él  no quiere ser así. Sabe que esa no es la voluntad de Dios. Miguel dice ser cristiano. 

Otro caso. Claudio es casado y tiene dos hijos. Es respetado y admirado en su trabajo. Sus hijos se sienten orgullosos de él, su esposa sonríe de alegría por tener un esposo como él. Por donde Claudio va, las personas lo rodean y lo abrazan, es el fiel retrato del éxito. Pero ese retrato no muestra a Claudio en la madrugada oscura. Amparado por las sombras, se transforma en un surfista de las ondas del internet, esas ondas lo llevan a sitios pornográficos. Es un viciado. Y sin embargo, es un líder religioso.

¿Cuál es la semejanza entre Claudio y  Miguel? ¿La vida paralela? ¿La intención de esconderse? ¿La vida en la penumbra? Puede ser, pero el versículo de hoy, habla de una promesa. Esta promesa es la que une a Claudio, Miguel, tú y yo. 

La promesa es: tú puedes ser participante  de la naturaleza de Cristo y libre de las corrupciones de  este mundo. ¿Podemos? Si preguntásemos a Claudio y a Miguel, dirían: ¡No veo cómo! ¡Ya lo intente, ya luché, ya lloré, pasé   noches en oración, ayune  y continúo siendo un pobre pecador!

El verbo dar, del versículo de hoy, viene del griego “dedoretai.” Es usado para destacar que recibes sin merecer, sin tener derecho. Ser compañero de Cristo y libre es algo que no merecemos, recibimos solo porque aceptamos. ¡Aceptar, es ejercer fe!

Claudio, Miguel, tú y yo. Él nos ha dado preciosas y grandísimas promesas,  para que por ellas llegásemos a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo. 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Simplemente ve y vence

Estás comenzando un nuevo día y probablemente tienes mucho que hacer, luchas que enfrentar, victorias que conquistar. El enemigo sabe de eso y hará lo que pueda para lanzar agua fría sobre todo tu entusiasmo. Puede ser…

Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagaran tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado. Esdras 4:13

Exactamente ahora, que las cosas comenzaban a encajarse  y que todo parecía ir bien, tenía que suceder. Ana Beatriz era muna batalladora que se levantaba temprano para dejar todo listo para los hijos y salir a trabajar. Luchaba movida por  el sueño de ver a sus hijos graduados. Abandonada por el esposo, hacía las veces de padre y madre de dos niños lindos. Por eso, la noticia no podría ser peor.

Después de mucho tiempo cambiando constantemente de empleo, ahora trabajaba en una grande empresa y progresaba en el aspecto profesional. Todos la apreciaban, desde los empleados más simples hasta la administración. Era un ejemplo de lucha y no conocía la palabra desánimo, pero hoy las cosas eran diferentes. El diagnóstico era terrible: Cáncer. Sumergida en lágrimas se preguntaba: ¿Por qué ahora? 

El pueblo de Israel pasaba por la misma situación. Después de 70 años de esclavitud, lejos de casa, era la hora de volver. Ellos no solo tenían el permiso del Rey como también su apoyo financiero para ejecutar la obra. Había alegría entre el pueblo y música en los corazones. Las personas se abrazaban y cantaban por la victoria alcanzada pero de repente el cielo se volvió oscuro.

Los pueblos de aquella región vieron la alegría del pueblo y acabaron con esa alegría. Escribieron una carta al rey acusando al pueblo de Israel de rebeldía y sedición. Y el rey les creyó.

¿Qué relación tiene eso contigo? Estás comenzando  un nuevo día y probablemente tienes mucho que hacer, luchas que enfrentar, victorias que conquistar.  El enemigo sabe de eso y hará lo que pueda para lanzar agua fría sobre todo tu entusiasmo. Puede ser una enfermedad inesperada, una mentira maldosa, la pérdida del empleo, o el fin de una relación  amorosa, no sé. La verdad es que el enemigo quiere desanimarte, destruirte y lanzarte al piso.

Hoy al salir de casa, sal con la seguridad de que, aunque el enemigo te acecha, Dios tiene poder para protegerte. Levántate y sal de tu casa con la seguridad de la victoria en Cristo. No te asustes con las mentiras que inventen a tu respecto. “Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagaran tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado.”

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