DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Solo Jesús

La verdadera comunión con Cristo tiene dos aspectos. El primero es el tiempo que se pasa con Cristo orando y estudiando la Biblia. El segundo es tener presente a Jesús a lo largo del día, en todas las actividades que se realiza. Para que esta segunda experiencia sea posible, es necesario participar de la primera.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos. Efesios 2:4-6

Las palabras de San Pablo revelan que Jesús es el Señor y autor de nuestra salvación. Es mediante Cristo que recibimos la vida, solo por Él, un día nos sentaremos en tronos celestiales, en fin, todo el proceso y las bendiciones de la salvación tienen como eje principal el amor, la obra y el sacrificio infinito de Jesús. 

Los seres humanos tenemos la tendencia a teorizar las cosas pero el cristianismo no es relación con una teoría o con un cuerpo de creencias fundamentales, a pesar de que todo eso, forme parte de la experiencia cristiana. 

La columna vertebral del cristianismo es Jesús. En realidad, todo es Jesús. La vida no es un período de tiempo que el corazón late, es Jesús. Él dijo “yo soy la vida.” La verdad no es un cuerpo de doctrinas, es Jesús. Él afirmó “yo soy la verdad.” La justicia no es algo que recibimos de Jesús, es el propio Señor Jesús; Jeremías dijo “en sus día Judá será salvo e Israel estará seguro y este es el nombre por el que será llamado: Señor, justicia nuestra.” La salvación, no es solo un don que recibimos, es el mismo Jesús. Un día Él entro a la casa de Zaqueo y dijo, “hoy ha entrado la salvación a esta casa.” 

Jesús es el inicio el medio y el fin de la experiencia cristiana y ser cristiano, es vivir una vida de comunión diaria con Jesús. Sin embargo el peligro que muchos cristianos corren, es el de teorizar también la experiencia cristiana. Creer que compañerismo con Cristo es simplemente, cantar y mencionar a Jesús en todo momento.

Sin duda esto es bueno. Pero no es suficiente. Porque la verdadera comunión con Cristo tiene dos aspectos. El primero es el tiempo que se pasa con Cristo orando y estudiando la Biblia. El segundo es tener presente a Jesús a lo largo del día, en todas las actividades que se realiza. Para que esta segunda experiencia sea posible, es necesario participar de la primera.

Cuando al empezar el día, separas tiempo para meditar y orar, es como si estuviese abasteciendo el vehículo de combustible. Si el tanque está lleno, el vehículo va a andar, sino, te quedarás parado en cualquier lugar de la carretera.

Haz de este día un día de victoria en Cristo porque “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El reino de Dios

Hoy tienes delante de ti un nuevo día pero también una nueva oportunidad de vivir la vida cristiana victoriosa y feliz. Haz de Jesús no solo tu Salvador sino tu amigo y compañero a lo largo de la jornada de este día.

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. Lucas 17:21 

De acuerdo a la declaración de Jesús, el reino de los cielos ya está entre nosotros. ¿A qué se refería? A su propia persona. Quien tiene a Jesús en su corazón ya tiene el reino de los cielos.

Es verdad que solo iremos al cielo cuando Jesús vuelva, pero también hay otra verdad que no puede ser ignorada: Para los cristianos, el reino de los cielos empieza en esta tierra. Jesús lo dijo. Y tal vez Paulo nos ayude a entender mejor, al decir que los que nacieron en Cristo han pasado de muerte para vida. En el momento que aceptas a Jesús ya empiezas a disfrutar de los beneficios de la vida eterna que recibirás en su plenitud, cuando Jesús vuelva. 

¿Por qué en su plenitud? Porque mientras vivas en esta tierra todavía vas a envejecer, vas a perder a tus seres queridos, te vas a enfermar, o vas a ser tocado por la muerte. 

Pero por otro lado, al conocer la verdad y los consejos bíblicos, empiezas a vivir con mejor calidad de vida. Dejas de fumar, de beber, de comer desordenadamente. Sigues los consejos divinos para ser un buen esposo, o esposa, o patrón, o empleado y todo eso, te conduce a una vida más saludable, realizada y feliz.

La pregunta que debes responderte es: ¿Estás viviendo una vida mejor desde que conociste a Jesús?  ¿O solo cambiaron tus conceptos religiosos, pero no cambió tu vida?

¿Eres feliz y disfrutas de vida abundante, o vives ansioso por cumplir lo que has aprendido, y angustiado porque no lo logras? 

Si tu experiencia es esta última, debes rever tu concepto de vida cristiana. Porque con toda seguridad, en el cielo no habrá ansiedad ni angustia y en esta tierra ya debes vivir un preámbulo del cielo.

Hoy tienes delante de ti un nuevo día pero también una nueva oportunidad de vivir la vida cristiana victoriosa y feliz. Haz de Jesús no solo tu Salvador sino tu amigo y compañero a lo largo de la jornada de este día y recuerda: “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Cielo

Haz de este día un día de expectativas. No te dejes influenciar por la manera incrédula de encarar las cosas divinas, porque “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.”

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Apocalipsis 21:1

Buscando en el internet lo que las personas piensan acerca del cielo, encontré lo siguiente: “Dicen que los benditos que alcancen la gloria y el cielo, pasarán la eternidad contemplado el rostro de Dios en perpetua adoración. ¿Te seduce esa idea? ¿No será un poco aburrido? ¿No preferirías algo más humano, tal como cuidar el huerto y tus lechugas? ¿No te apetecerían más las 70 vírgenes del paraíso islámico? ¿O una reencarnación en lagartija o algo así, que esté vivo?”

Las respuestas a esta pregunta son interesantes. “no me gustaría pasarme la eternidad sobre una nube tocando el arpa y mirando a la cara al viejo iracundo inexistente, prefiero reencarnarme en lagartija.”  “Si contemplar el rostro de diosito por toda la eternidad es el premio, prefiero vivir lo que me quede de vida y se acabó.”  

Pero entre las muchas respuestas socarronas que encontré había una diferente. Creo que la chica se llama Patricia. “Es lo único que quiero en la vida. Contemplar a Jesús en Sus Ojos eternamente. Mirarlo y admirarlo, adorarlo. Descansar sobre Su Pecho y sentir los Divinos latidos de Su Amoroso Corazón. Escuchar Su Voz todo el tiempo que me llame por el nombre que Él me puso. Decirle todo el tiempo "Te amo" con mis ojos, con mi voz, con mis manos, con mi corazón.”

Lo único que la Biblia dice al respecto es que lo que te espera en el cielo es cosa que ojo no vio ni oreja oyó, ni ha subido en el pensamiento del hombre. Y que allá no habrá dolor, ni muerte, ni llanto, ni nada de lo que te causa tristeza, porque las primeras cosas habrán pasado. ¿Para qué, preocuparme con el hecho de que allá solo comeré hojas de árboles, o qué forma tendrá la casa en la que viviré?

Dios les entregó el trabajo, a Adán y Eva, como una bendición, antes de la caída, quiere decir que el trabajo es parte de una vida gloriosa donde el pecado no existe. Y si el trabajo es la bendición de los redimidos, entonces la vida será un permanente estar ocupado. La diferencia es que el trabajo no tendrá el aspecto cansador, agobiante e injusto de este mundo de pecado.

Haz de este día un día de expectativas. No te dejes influenciar por la manera incrédula de encarar las cosas divinas, porque “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Búscalo!

No desesperes si las cosas parecen balancear. Dios está en el control. El hará que tu embarcación llegue al puerto seguro. El es Dios y nunca falla.

¡Búscalo!

Pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.

2 Crónicas 15:4

La cerca de la posada en la que me hospedo, me cuenta muchas historias en su monotonía vertical. Me habla en silencio, de mariposas que desaparecieron en el abismo del otro lado de sus límites. Me dice la tragedia de ladroncillos que se quedaron con las carnes clavadas a las púas del alambre protector.

También me muestra rosas silvestres, que trepan sus estacas aquí y allá. En fin, aquella cerca vieja me habla de libertad y de esclavitud. De vida y de muerte.

El pueblo de Israel parece que ignoraba los límites de la cerca. Si no los ignoraba, peor aún. La consecuencia fue terrible. Ellos también, como las mariposas del hotel desaparecieron en el abismo del anonimato. Se hicieron polvo en la arena de la historia. Historia de dolor, dispersión y sufrimiento.

Ellos también sintieron sus carnes heridas por las púas de la desobediencia y se quedaron allí, gritando de dolor y suplicando auxilio.

Y el Salvador apareció. “Cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel y le buscaron, él fue hallado de ellos.” Dice el versículo de hoy.

¡Qué bueno es el Señor! Siempre está presente en la hora del dolor. Jamás se olvidad del hijo rebelde. Israel pensaba que la cerca protectora de los eternos principios divinos era muro esclavizador. La descartaron de su vida, fueron más allá de sus límites en busca de libertad y realización.

La vida tiene muchas cercas. Vives rodeado de ellas. Respetarlas es vivir. El resplandor del otro lado es espejismo, brillo seductor, aurora boreal engañadora. Conozco historias tristes de gente que saltó la cerca en busca de nuevas sensaciones. Como Israel hoy, claman de dolor, atrapados en las garras de su búsqueda insensata.

Hoy, puede ser un día especial para rever la cerca. No la mires como las reglas de un Dios arbitrario. Contémplalas como el marco protector de tu vida y parte para la lucha de esta nueva jornada, recordando que: “Cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.”

No desesperes si las cosas parecen balancear. Dios está en el control. El hará que tu embarcación llegue al puerto seguro. El es Dios y nunca falla.

Por eso, antes de iniciar hoy, un día lleno de desafíos para restaurar lo que parece deshecho, recuerda que “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano”.


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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Autoridad

Jesús es la fuente de esa autoridad. Él no vino al mundo solo para enseñarnos a ejercer autoridad sino para ensenarnos como se logra esa autoridad. Y lo hizo subiendo al monte a buscar a su Padre en oración. Eso no lo aprenderá en las más grandes escuelas de liderazgo ni de calidad total; eso, solo lo alcanzas de rodillas pasando mucho tiempo en oración.

Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Mateo 7:29

¿Sabías que muchas personas fracasan como esposos y padres porque no saben liderar? Y liderar, no tiene que ver solo con técnicas, con estrategias, o con títulos. Conozco personas muy preparadas en estudios de liderazgo pero, infelizmente, son pésimos líderes. Todo el mundo sabe eso, menos ellas. La propia persona cree que es un gran líder porque todos hacen lo que ella quiere, pero no percibe que la gente la sigue por miedo. 

El líder tiene poder. El poder del cargo. Pero el poder del cargo no es el poder del amor que solo poseen los que temen al Señor. Jesús es el mejor ejemplo de eso. La biblia dice que cuando Él hablaba lo hacía con autoridad y no como los escribas. ¿De dónde le venía la autoridad? ¿Qué tipo de autoridad era esa? Era la autoridad de la humildad, del amor, de la capacidad de entender. Un poder que conquistaba el corazón de las personas, y ellas dejaban todo para seguirlo hasta el fin. 

Si yo como cristiano, busco todos los días a Jesús y aprendo de Él, con toda seguridad me tornaré un Hombre de Dios, humilde, y no necesitaré de un cargo para conquistar el corazón de las personas, llámense esas personas, esposa, hijos, o miembros de iglesia.

Me emociona pensar en el liderazgo de Jesús. ¿Qué había en Él que era capaz de hacer que los hombres que Él llamó dejasen sus carreras profesionales para volverse seguidores de un carpintero criticado y condenado por los hombres de influencia de sus tiempos?

Tú y yo, tenemos hoy la responsabilidad de aprender más de Jesús si deseamos ser discípulos o líderes. Autoridad, por simple autoridad, todo el mundo desea. Pero el privilegio más grande del ser humano es poseer la autoridad de Jesús, delante de la cual, hasta las fuerzas del mal temblaban.

Jesús es la fuente de esa autoridad. Él no vino al mundo solo para enseñarnos a ejercer autoridad sino para ensenarnos como se logra esa autoridad. Y lo hizo subiendo al monte a buscar a su Padre en oración. Eso no lo aprenderá en las más grandes escuelas de liderazgo ni de calidad total; eso, solo lo alcanzas de rodillas pasando mucho tiempo en oración.

Que este día sea en tu vida un día de victoria y autoridad, pero recuerda que Jesús: “les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Toma tu cruz

No salgas para tus actividades hoy sin recordar que “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Marcos 8:34

¿Qué significa tomar la cruz? ¿A qué cruz se refiere el Maestro? En el caso del joven rico por ejemplo, mucha gente piensa que la cruz es la pobreza. El joven “tendría” que renunciar al dinero y ser pobre para seguir a Jesús. Es una buena deducción, pero no es correcta. Tener dinero nunca fue problema para seguir a Jesús. 

Hoy, Jesús no le pide a nadie que renuncie a su dinero, o a su profesión, o a su familia para seguirlo. La expresión “Tome su cruz” está explicada por la frase que viene entes y que dice: “Niéguese a sí mismo.” Negarse a sí mismo no es fácil. Tomar la cruz, de alguna forma, puede serlo. Negarse a sí mismo es despojarse del deseo de hacer las cosas como a uno le parece, es volverse un hombre de Dios, aprender a depender de Él, a ser humilde, manso, a guiar a las personas por el poder del amor y no por el poder de la fuerza.

Para que eso sea una realidad es necesario levantarse temprano y deponer el alma a los pies de Cristo. No se trata solo de un discurso bonito. No es asunto solo de palabras, sino de vida. 

Tú puedes decir muchas cosas bonitas pero si la dependencia de Dios en tu vida es solo teórica, se notará en el momento que la crisis aparezca. Porque entonces, “en el nombre de Dios” querrás hacer las cosas cómo tú quieres. Y de tanto usar la expresión “en el nombre de Dios”, pasarás a creer que realmente estás haciéndolo en el nombre de Dios, cuando lo estás haciendo, en realidad, en tu propio nombre.

El versículo de hoy empieza relatando que Jesús llamó a las personas y a sus discípulos. Quiere decir que este consejo se aplica a todos los seres humanos, sirve para todas las circunstancias, a pesar de las culturas, los países, las razas, o el tipo de actividad que se realiza.

Haz de este día un día de servicio en tu vida. Pregúntate en que puedes mejorar, en qué necesitas crecer, qué tienes que pulir y dónde necesitas que Dios trabaje en ti. Recuerda que la vida cristiana involucra crecimiento y que el crecimiento es un proceso que demanda tiempo. Ten paciencia contigo, pero no te quedes parado en el mismo lugar. Lo que lograste hasta hoy está bien para hoy, pero ya no estará bien mañana. Mañana será otro día y debes haber crecido.

No salgas para tus actividades hoy sin recordar que “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Gloria venidera

Pero el tiempo presente es solo un segundo, comparado con la eternidad, donde disfrutaremos de las bendiciones del Señor Jesús, que no tendrán fin. Tal vez en este mismo instante tú estás viviendo unos de esos momentos terribles, pero el Apóstol dice que todo ese sufrimiento es nada, comparado con la gloria de la presencia de Jesucristo en la eternidad.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

¡No es fácil seguir a Jesús! No es fácil para la naturaleza humana, renunciar a los apetitos del propio corazón. Hasta cuando creemos que estamos siendo sinceros, podemos estar siendo mal intencionados y no lo percibimos.

¿Te acuerdas de los dos discípulos que sugirieron a su madre que le pidiese a Jesús un lugar importante para ellos, en el futuro reino? ¿Crees que eran mal intencionados? Yo creo que no. Ellos, simplemente, no habían entendido lo que era el reino de Dios. Por eso Jesús tuvo que explicarles, en detalle, muchas veces. 

Les dijo que el hijo del hombre no tenía donde reclinar la cabeza mientras las zorras tenían cuevas y los pajaritos nidos. Les dijo que era necesario dejar al padre y a la madre para seguirle. Inclusive le dijo a una persona, que ni siquiera se diese el trabajo de ir a enterrar a su padre, si quería seguirlo.

Todo esto, para que ellos no se confundiesen y lo siguiesen por motivos equivocados. La vida de un seguidor de Jesús tiene que estar llena de sufrimientos, pero el discípulo necesita entender que a pesar de vivir una experiencia de comunión diaria con Jesús, puede haber dificultades a lo largo del camino.

Sin embargo, Jesús no solo les mostró el aspecto difícil del discipulado. No les habló únicamente de renuncia y entrega, sino que les afirmó que, a pesar de eso, había también promesas maravillosas para ellos. 

Es verdad que mientras vivamos en este mundo, habrá aflicciones para el pueblo de Dios. ¿Por qué no las habría si vivimos en un mundo de dolor y en medio de seres humanos que muchas veces, desprecian todo lo que tiene que ver con Jesús? 

Pero el tiempo presente es solo un segundo, comparado con la eternidad, donde disfrutaremos de las bendiciones del Señor Jesús, que no tendrán fin. Eso es lo que afirma San Pablo en el versículo de hoy. Él no niega la realidad dolorosa del presente, él afirma que en esta vida vamos a encontrar aflicciones. Tal vez en este mismo instante tú estás viviendo unos de esos momentos terribles, pero el Apóstol dice que todo ese sufrimiento es nada, comparado con la gloria de la presencia de Jesucristo en la eternidad.

Con estos pensamientos en mente sal, recordando que “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Decídete!

La verdad no borra tu pasado. Le da sentido. Lo restablece. Te ubica en la única realidad que vale: la que viene de Dios. Por eso, Rut, le dijo a Noemí: “No me ruegues que de deje y me aparte de ti, porque a dónde quiera que fueres, iré yo y donde quiera que vivieres, viviré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios.”

Respondió Rut: no me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dónde quiera que tú fueres iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios. Rut 1:16

Edson sufría. Su dolor era el dolor del espíritu. Su lucha, interior. Aquella que cuando te hiere, no sangra por fuera. Aquella que nadie ve, y sin embargo te incomoda de día y de noche.

Todo había empezado al encontrarse con verdades ignoradas. Estaban allí, en la Biblia, un libro tan antiguo y tan nuevo al mismo tiempo. La actualidad, practicidad y relevancia de esas verdades lo asustaban y lo sorprendían. Le fascinaban y le causaban temor.

¿La Biblia, puede asustar? ¡Claro que sí! Remueve los fundamentos de todo lo creído. Sacude tus convicciones. Estremece tu realidad.

Delante de la Biblia solo tienes tres caminos: la aceptas, la niegas o la relativizas. Es decir, la acomodas a tu gusto, creas tu propia verdad, la particularizas, apenas para aplacar el grito de la consciencia.

Negarla sería tolo. ¿Cómo negar el día, si el sol brilla esplendoroso en medio del cielo azul? Mas fácil sería racionalizar en torno de esa realidad. Decir, por ejemplo, que es de día aquí, pero la noche envuelve a los que están al otro lado del planeta.

¡Olvídate de los que viven al otro lado de la tierra! Estamos hablando de tú realidad. ¿Por qué no la aceptas?

Edson sufría. Sentía el dolor de Rut, cuando le dijo a la suegra: “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios”. Era el dolor de la decisión. Decidir, jamás fue fácil. Confortable es quedarse encima del muro esperando ver de qué lado sopla el viento. Confortable, en palabras. Porque el espíritu sufre, se desintegra, se divide, se inhabilita para la felicidad.

Hay momentos en la vida en que es necesario dar el paso definitivo. Avanzar o retroceder. Decidir.

La decisión de Rut, la joven moabita quedará registrada en la historia, como una de las decisiones más extraordinarias. Miró a su pasado sin miedo. Contempló el nacer de un nuevo día. No renunció a sus convicciones. Les dio otra dirección.

La verdad no borra tu pasado. Le da sentido. Lo restablece. Te ubica en la única realidad que vale: la que viene de Dios. Por eso, Rut, le dijo a Noemí: “No me ruegues que de deje y me aparte de ti, porque a dónde quiera que fueres, iré yo y donde quiera que vivieres, viviré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Justicia propia

Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Romanos 10:3

Uno de los peligros que los cristianos corremos es pensar que Dios está preocupado solo con el hecho de que nos portemos bien y practiquemos obras justas. Claro que a Dios le gusta ver obras de justicia en la vida de sus hijos, pero como un resultado y no como la causa. Tú no eres justo porque practicas obras justas, tú realizas obras justas porque eres justo. Lo primero que debes hacer en la vida Cristiana es ir a Jesús y no tratar de fabricar tu propia justicia. 

La justicia humana es trapo de inmundicia para Dios. ¿Por qué? Porque es solo apariencia. Ese era el problema de los fariseos en el tiempo de Cristo, se esforzaban para ser buenos, pero solo por fuera. En el fondo no pasaban de gente pecadora. Y Jesús los llamó de sepulcros blanqueados. Blanco por fuera pero hueso y carne putrefacta, por dentro.

Para ser un buen cristiano, no basta hacer cosas buenas o justas, es necesario ser justo. Y se es justo, solo cuando se vive una vida de comunión diaria con la persona justicia que es Jesús.

La línea divisoria es tenue, casi imperceptible. Y existen dos extremos terribles. El primero es el de pensar que relacionándote con Cristo, tu salvación está garantizada y no tienes que preocuparte por las buenas obras. El otro extremo es el de pensar que sin obras, no hay como probar que eres un cristiano, y olvidándote de Jesús correr la carrera sin sentido en busca de buenas obras.

Al fin de cuentas, ¿Cómo saber que realmente confías en Jesús y que tus buenas obras son fruto de tu relacionamiento con Él? Es fácil. Existe un termómetro que solo Dios y tú conocen. Nadie más lo puede ver. Ese termómetro es la cantidad de tiempo que pasas diariamente con Jesús, en oración, estudio de la Biblia y meditación.

Cada vez, que te arrodillas antes de salir para el trabajo, le estás diciendo a Jesús, sin palabras, sino con tu actitud, lo siguiente: “¿Sabes por qué estoy aquí, arrodillado? Porque sin ti no puedo hacer nada.” Y cada vez que partes sin pasar tiempo con Dios, le estás diciendo lo contrario.

Haz de este día un día de comunión. “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Seguid la paz

El resultado de esa experiencia es que el carácter de Jesús se refleja en tu vida y aprendes a ser manso, en medio de la tormenta, aprendes a pagar el mal con el bien y a soportar pacientemente la convivencia con personas que no siempre tienen razón pero nada las convence de su realidad.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

¿Es posible cumplir esta orden? ¿Cómo es posible si vivimos rodeados de personas con características completamente diferentes de las nuestras? Cada ser humano es un universo misterioso de complejos, traumas, virtudes y defectos. ¿Cómo se puede vivir en armonía en medio de personas así? Transfiramos todo eso al hogar, dónde no existen máscaras; dónde somos lo que somos; dónde nos mostramos como realmente somos. 

No, no es fácil, desde el punto de vista humano, vivir sin discutir. A veces por causa de puntos de vista diferentes, y otras, por insignificancias. Entonces, ¿Cómo cumplir la orden del Señor? 

Nota que el versículo dice “seguid la paz.” “Seguir” es una palabra que denota acción. Quiere decir, moverse rápidamente atrás de algo. La vida con Cristo es dinámica. No es un lago estancado. Es un río que fluye.

La palabra clave es “seguir”. Jamás puedes estar satisfecho con lo que lograste. Siempre hay una nueva montaña a ser escalada, una nueva jornada a ser iniciada, un desafío a ser vencido. Pero en ese largo camino no estás solo. El Señor Jesucristo te acompaña y si le permites, te toma de la mano y te conduce a pastos verdes y aguas tranquilas. 

Seguir a la paz significa que te mueves en la misma dirección que Jesús. Que no te quedas parado aunque tus pies sangren y te abandonen las fuerzas. 

El resultado de esa experiencia es que el carácter de Jesús se refleja en tu vida y aprendes a ser manso, en medio de la tormenta, aprendes a pagar el mal con el bien y a soportar pacientemente la convivencia con personas que no siempre tienen razón pero nada las convence de su realidad.

Aplica todo esto a tu hogar. Tú, tu esposa y tus hijos, necesitan moverse en la misma dirección y en ese proceso de crecimiento cristiano, deben permitir que el fruto del amor y de la paz, los estimule a continuar avanzando. La conquista de hoy, solo vale para hoy. Mañana es un nuevo desafío y una nueva jornada en dirección de la santidad.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por la fe

Pero cuando el hombre se deja encontrar por Jesús, todo cambia, continúa sintiendo placer, pero el placer no es el motivo de su vida. La razón de su existencia es Jesús y el resultado de eso es el gozo en este mundo, a pesar de las tribulaciones, y el gozo eterno cuando Jesús vuelva.

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. Hebreos 11:24 y 25

Todos, en algún momento de la vida tenemos que escoger a quién servir. El resultado de esa decisión será gozo o desgracia eternos.

El enemigo de Dios, promete gozo, y miles van atrás de él. El gozo de este mundo involucra placer, poder, dinero, fama, en fin. Pero todo eso es temporal y pasajero. Al fin, encuentras la muerte. Y el enemigo no te habla de eso.

Si, por el contrario, decides seguir a Jesús, puedes sufrir en esta tierra. No afirmo que vas a sufrir, digo puedes sufrir, porque vives en un mundo de dolor. Solo que el sufrimiento es pasajero. Al fin, encontrarás el gozo eterno en Jesús.

Nota la diferencia. Gozo pasajero en este mundo y muerte eterna al fin, o sufrimiento pasajero en este mundo y al fin, el gozo eterno con Jesús. 

El poder, el dinero, el placer y la fama no son malos en sí. El placer, por ejemplo, es fruto de los sentidos y los sentidos fueron colocados en tu cuerpo por Dios. No hay nada de malo en sentir placer, el problema aparece cuando empiezas a vivir solo en función del placer. Eso sucede con el ser humano de nuestros días. Busca desesperadamente el placer y no se satisface con nada, entonces  entra en el terreno sombrío de las depravaciones y las aberraciones de conducta. Es un hombre vacío. No tiene a  Jesús en el corazón y un corazón sin Cristo será siempre insatisfecho y pensará que el gozo se limita a la satisfacción de los sentidos.

Pero cuando el hombre se deja encontrar por Jesús, todo cambia, continúa sintiendo placer, pero el placer no es el motivo de su vida. La razón de su existencia es Jesús y el resultado de eso es el gozo en este mundo, a pesar de las tribulaciones, y el gozo eterno cuando Jesús vuelva.

Entrégate a Jesús. Acéptalo como el señor de tu vida. Vive con Él la más linda experiencia de amor. Y recuerda que por “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Mi paz

Los hombres y las mujeres, en su manera humana de ver las cosas, invierten los valores: buscan la paz antes que a Jesús, pero no la hallan. El cristiano, tiene paz en su relación con Dios, pero aflicción en su relación con el mundo. El hombre sin Cristo, tiene paz en su relación con el mundo, pero aflicción y tribulación en su relación con Dios.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

La paz que Cristo ofrece no es la que nosotros conocemos por paz. Para el ser humano paz, es únicamente ausencia de guerra, de conflicto y de lucha exterior. El mejor ejemplo lo puedes ver en una paseata en favor de la paz. Ahí ves multitudes portando banderolas y pancartas: “Queremos paz.” “No a la guerra.” “No más sangre de inocentes.” “No más armas, queremos educación.” 

Pero en medio de esa multitud puedes observar rostros enardecidos, ojos llenos de odio, gente atormentada por conflictos interiores, esposos que abandonaron a sus esposas e hijos que no respetan a sus padres. Pero quieren paz. ¿Qué tipo de paz? La paz que el mundo ofrece. Solo ausencia de guerra exterior y nada más.

Otro ejemplo. Hay personas que tienen dinero. Pueden comprar todo lo que quieren, viajar a dónde desea, tener lo que se les antoja. Cualquiera que los ve de lejos piensa que esas personas no deben tener conflictos ni dificultades y deben vivir en paz. Pero cuando llega la noche, esas mismas personas desean morir, porque la vida no tiene sentido, algunas se hunden en los placeres, las drogas, barbitúricos, y cuando eso no les alivia el dolor interior, muchas veces llegan hasta el suicidio. Tienen la paz que el mundo ofrece pero no la paz que Jesús da.

Los hombres y las mujeres, en su manera humana de ver las cosas, invierten los valores: buscan la paz antes que a Jesús, pero no la hallan.  El cristiano, tiene paz en su relación con Dios, pero aflicción en su relación con el mundo.  El hombre sin Cristo, tiene paz en su relación con el mundo, pero aflicción y tribulación en su relación con Dios. 

La paz de Cristo es paz interior, calma en medio de la tormenta, serenidad cuando todo a tu vuelta parece que se viene para abajo. Eso es lo que Jesús quiso enseñarnos aquella noche en el mar de Galilea. Había tormenta, tempestad, olas gigantescas, todo parecía perdido, pero Jesús dormía como si nada malo sucediese. Tenía paz. Por eso el puede decir: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Mi yugo

Haz de este día un día de sumisión a su voluntad. Aprende a disfrutar del descanso que Jesús ofrece, llevando su yugo, porque Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29

Este versículo habla de “descanso para vuestras almas.” Pero no da a entender que ese descanso sea un regalo divino que se recibe gratuitamente. Al contrario. Dice “tomad mi yudo y aprended”. 

De acuerdo a este texto, si queremos la paz deseada, y anhelamos el descanso para el alma, es necesario dar tres pasos. En primer lugar, ir a Jesús, llevando nuestras cargas y pesares, nuestra falta de paz, el tormento del corazón cansado, en fin. Jesús nunca rechaza a los que se acercan a Él con fe.

En segundo lugar, hay que llevar el yugo de Cristo. ¿En qué consiste este yugo? En muchos lugares de la Biblia, el yugo tiene connotaciones negativas, asociadas con la esclavitud y la opresión en manos de los enemigos. Sin embargo, el yugo tiene también otro significado que conviene revisar con atención si se desea tener una vida de descanso y paz.

El versículo de hoy indica que Jesús llevaba un yugo, su yugo. “Llevad mi yugo,” dice. El Señor se compara, con un animal de carga que es enyugado por su amo para prestar un servicio. El yugo es puesto sobre la cerviz del animal y este, no tiene posibilidad de moverse solo; no puede realizar acciones con libertad, sino que es conducido por otro.

El Señor se compara con un animal que no tiene libertad para hacer lo que quiere, sino que hace la voluntad de Otro. Su condición de siervo humilde y obediente queda registrada en sus palabras. El dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre.” 

Ahora bien, estas palabras del Señor nos comprometen, porque si Él no podía moverse independientemente, ¿cuánto menos tú y yo? Pero el ser humano es por naturaleza independiente. No le gusta oír consejos, no acepta indicaciones. El resultado de esa actitud es sufrimiento, dolor, cansancio y estrés.

Haz de este día un día de sumisión a su voluntad. Aprende a disfrutar del descanso que Jesús ofrece, llevando su yugo, porque Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios es el que Justifica

Hoy es un nuevo día. Reconcíliate con Dios. Todo lo que necesitas hacer es reconocer que no puedes encontrar la salida por tus propias fueras. En seguida, dile a Dios que reconoces su poder y sabes que Él puede rescatarte del abismo en que te encuentras. Y finalmente, corre a los brazos de Jesús, confiésale tus errores y acepta su gracia maravillosa.

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Romanos 8:33

El otro día recibí la carta desesperada de una persona atormentada por los errores del pasado. Creía que no tenía derecho a ser feliz. Esa intranquilidad interior, se manifestaba en un temperamento agresivo e impaciente y estaba creándole problemas familiares. La esposa le había perdido el divorcio y el hijo mayor había abandonado el hogar.

Vamos a analizar la palabra justificados. Literalmente, esta palabra significa “ser hecho, o ser declarado justo.” Antes de ser justificados, éramos injustos, enemigos de Dios, corríamos atrás de los placeres de la carne. No nos importábamos con lo que Dios sentía o pensaba, vivíamos como si Dios no existiese, aunque no tuviésemos consciencia de ello.

En consecuencia el sentimiento de culpa nos acusaba de día y de noche. Pero al ser justificados, somos perdonados, aceptados por Dios, reconciliados, restaurados a la relación de amor con Dios que habíamos perdido por causa del pecado. 

¿Y cuál es el resultado? Tenemos Paz con Dios. ¿Por qué tenemos paz? Porque el pecado nos había hecho culpables y vivíamos desesperados. En realidad, lo que nos pone en guerra con Dios es el pecado. La justificación retira la culpabilidad del pecado y, quitado ese obstáculo, viene la paz.

No hay nada más importante para una persona que tener Paz con Dios. Tú puedes tener todo el éxito del mundo, pero si no se estás en Paz con Dios, de nada te vale. Tu corazón siempre estará vacío y correrás de un lado para el otro tratando de llenarlo con cosas minúsculas y pasajeras que solo te dejarán el sabor amargo de la frustración.

Hoy es un nuevo día. Reconcíliate con Dios. Todo lo que necesitas hacer es reconocer que no puedes encontrar la salida por tus propias fueras. En seguida, dile a Dios que reconoces su poder y sabes que Él puede rescatarte del abismo en que te encuentras. Y finalmente, corre a los brazos de Jesús, confiésale tus errores y acepta su gracia maravillosa.

Sal, a enfrentar tus deberes en este día y no vivas atormentado por el pasado porque “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por la fe

Tus ojos físicos solo logran ver lo que está delante de tus ojos, pero los ojos de la fe te llevan a ver las promesas de Dios hechas realidad. Y Él ha prometido que pueden caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado pero tú no serás tocado.

Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.  Hebreos 11: 27

La puerta está abierta. Hay un silencio que aterra y Agustín no logra vencer el temor.

 -¿Por qué no entras de una vez?-, le dice una voz, desde adentro. El joven estudiante toma aire como lo hacen los cantantes líricos y con paso firme atraviesa la puerta. Sabe que será difícil decirle al jefe que, por causa de su consciencia, no podrá hacer lo que le pide. Sabe también que si pierde el empleo no tendrá condiciones de continuar pagando a la universidad. ¿Qué hacer? Tal vez otra persona no tendría los conflictos interiores que tiene Agustín, pero él conoce la Biblia y respeta sus principios porque sabe que vienen de Dios.

Agustín no fue la única persona que tuvo que enfrentar momentos difíciles por respetar principios. A lo largo de la historia Dios siempre tuvo hijos extraordinarios que hasta prefirieron morir antes que traicionar su consciencia. El versículo de hoy nos habla de Moisés. El líder del pueblo de Israel no solo perdió el empleo sino que fue perseguido. El texto dice que no tuvo miedo de la ira del rey.

Creo que la expresión “no tuvo miedo” es una expresión retórica para expresar la decisión que moisés tomó, a pesar de las dificultades. El miedo es natural. Está en lo recóndito de la naturaleza humana. Una persona sin miedo se torna imprudente. La fe, no te vuelve insensato. Te da valor para que, a pesar del miedo, seas capaz de enfrentar a tus enemigos.

El secreto está en ver lo que es invisible. Tus ojos físicos solo logran ver lo que está delante de tus ojos, pero los ojos de la fe te llevan a ver las promesas de Dios hechas realidad. Y Él ha prometido que pueden caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado pero tú no serás tocado. Eso puede parecer utopía para el que no vive una vida de compañerismo diario con Jesús, pero, mediante la fe, tú lo ves como una realidad.

Por eso hoy, no te amedrentes delante de los faraones que te persiguen y amenazan destruirte. Nada podrán contra ti. Tu vida está escondida en las manos de Dios. Recuerda: “Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La alegría del dolor

El gozo en la tribulación no es alegría placentera, no es el deseo de dar carcajadas, es satisfacción, serenidad de saber que el dolor que estamos viviendo tiene un propósito, pero al mismo tiempo, es la esperanza, la certidumbre de que el dolor pasará, porque Dios lo ha prometido así.

Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Hechos 5:41

La idea central del versículo de hoy es el gozo en medio de la tribulación. ¿Cómo es posible gozar en medio de la tribulación? La mente no convertida jamás podrá entenderlo porque este gozo es  un fruto del Espíritu. No se vive solo en los momentos “buenos,” también está presente en las dificultades.

Obviamente nadie desea tener una vida llena de problemas, pero cuando los problemas aparecen, el cristiano no se deja abatir sino  que se gloría en ellos. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” dice Pablo. 

Podemos aprender de Pedro y Juan. Ellos acababan de pasar por un momento de humillaciones y sufrimiento por causa de Cristo, y salieron “gozosos de padecer afrenta y de ser avergonzados por causa de Dios.” El dolor no los sumergió en la arena movediza de las lamentaciones y las quejas. Defendían el Nombre de Jesús y aparentemente habían sido abandonados por Dios. ¿Qué motivo habría para regocijarse? Pero el cristiano no se regocija “por,” sino “a pesar de.”

Pablo explica las causas del gozo en la tribulación. Dice que la tribulación es una herramienta que Dios usa para el crecimiento cristiano. Y sin duda, Pedro y Juan salieron más maduros de la tribulación. Tan maduros, que Pedro no temió ser crucificado por causa de su Maestro.

El gozo en la tribulación no es alegría placentera, no es el deseo de dar carcajadas, es satisfacción, serenidad de saber que el dolor que estamos viviendo tiene un propósito, pero al mismo tiempo, es la esperanza, la certidumbre de que el dolor pasará, porque Dios lo ha prometido así.

Si en este momento estás atravesando el valle de la sombra y de la muerte, no desesperes. Si es preciso llorar, llora, pero permite que Jesús enjugue tus lágrimas, que sus manos horadadas por los clavos del dolor, toquen tu corazón sangrante y te den paz. Recuerda que Pedro y Juan también pasaron por lo que estás pasando y “ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Usa bien el tiempo

Al vivir con Jesús y cultivar compañerismo diario con Él, al permitir que Él viva en ti y dirija tus pasos, tú eres capaz de hacer en cinco años, lo que no hiciste solo, en toda tu vida.

Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:16

Jugaba con el tiempo. Mejor dicho, creía que tenía mucho tiempo. Al fin de cuentas era joven. Cuando se viven los albores de la juventud, se tiene la impresión de que el tiempo no pasa. Que la tarea incumplida de hoy, puede ser hecha mañana.

El tiempo fue pasando. Imperceptible, lento, como una tortuga que en su parsimoniosa terquedad, devora millas. Como pasan las nubes por el cielo azul sin que nadie las note. Como las mañanas y las tardes se van, anónimas y desconocidas.

Un día, se miró al espejo y notó arrugas en su rostro y cabellos blancos en su cabeza. Había un aire de fracaso en su mirada nostálgica. Intentó sonreír y su sonrisa le pareció la careta burlona del tiempo que se iba, agitando la mano en el aire. Y tuvo miedo. Pero ya era tarde. No había más sol en su vida. El crepúsculo le decía que la noche había llegado. Y volvió a tener miedo. Y lloró mucho. Pero el tiempo se había marchado y las sombras lo asustaban. 

Es delante de un cuadro como este, que el Apóstol Pablo le dice a los efesios que aprovechen el tiempo.

El verbo griego traducido como “aprovechar”, en el versículo de hoy, es exagoraxo, que literalmente significa, redimir o “pagar para tener de vuelta algo que ya está perdido.” Pablo usa mucho el verbo redimir, para referirse a lo que Jesús hizo en la cruz del Calvario por la humanidad. 

Tú ya estabas perdido, en poder del enemigo y Cristo pagó el precio para tenerte de vuelta. ¿Por qué? Porque eres muy valioso, eres vida, gente.

¿Pero, qué tiene que ver la redención, con el tiempo? ¿Por qué habría que pagarse por el tiempo perdido? Para traerlo de vuelta, para rescatarlo y aprovecharlo mejor. Porque el tiempo es vida. Sin tiempo no hay vida. Perder el tiempo es perder la vida.

El precio para rescatar el tiempo perdido es el esfuerzo, la diligencia y el trabajo. Sin estas tres virtudes no hay éxito. Y el mensaje del texto de hoy es que, aunque por los desatinos de la juventud, el tiempo se fue, con Jesús es posible traerlo de vuelta, recatarlo, redimirlo. 

¿Cómo? Al vivir con Jesús y cultivar compañerismo diario con Él, al permitir que Él viva en ti y dirija tus pasos, tú eres capaz de hacer en cinco años, lo que no hiciste solo, en toda tu vida.

Nunca es tarde con Jesús. Por eso hoy, lleva a serio el consejo de Pablo: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Varón de dolores

Lo que Jesús nos enseña es que aún en medio del dolor, es posible ser feliz y regocijarse, porque sabemos que si estamos en Cristo, el dolor tiene un sentido. Sin Cristo, el dolor es absurdo y te lleva inexorablemente a la desesperación y a la muerte.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3

Hay algo que aparentemente confunde, en la personalidad de Cristo. Isaías dice que Él era un “varón de dolores y experimentado en quebranto.” Y sin embargo él era al mismo tiempo un ser lleno de gozo. Pero el regocijo de Jesús no nacía de la satisfacción de sus sentidos, aunque sin duda Él se deleitaba con una comida agradable y con una buena noche de descanso. Su regocijo nacía de saber que estaba haciendo la voluntad de su Padre. Había venido a la tierra a rescatar lo que se había perdido y sabía que el precio del rescate era el dolor, el sufrimiento y finalmente la muerte. 

Era consciente de su misión y de su alto costo. Sabía que cada día que pasaba, se acercaba al triste final.  Quiere decir, triste para Él, que cómo ser humano tenía instinto de conservación y no quería el dolor, pero feliz final para la raza humana, que por causa del sufrimiento de Cristo disfrutaría de la vida eterna. El gozo inundaba el corazón de Jesús, a pesar de la tristeza del dolor, por causa de la salvación del ser humano.

Jesús era una mescla de sentimientos. Dolor porque se avecinaba el sufrimiento y gozo por que se aproximaba la redención del hombre. Su mayor alegría era saber que el ser humano perdido podía ser salvo.

En esta vida nadie se regocija con el dolor.  El dolor, es una experiencia que surgió después de la entrada del pecado. No te sientas pecador si no te gusta el dolor. Eso es normal y propio de la naturaleza humana. Solo los masoquistas, buscan y se regocijan con el dolor. Y el masoquismo es un desvío de personalidad.

Lo que Jesús nos enseña es que aún en medio del dolor, es posible ser feliz y regocijarse, porque sabemos que si estamos en Cristo, el dolor tiene un sentido. Sin Cristo, el dolor es absurdo y te lleva inexorablemente a la desesperación y a la muerte.

Enfrenta los momentos triste que la vida te presenta, pero hazlo con la seguridad de que alguien que te ama mucho fue “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Regocijaos!

El problema es que “confiar,” no es solo un asunto de emoción, sino de acción. Jamás podré confiar en Jesús, si no paso todos los días tiempo con Él. Esto es, en resumen, “estar en Jesús.” Y solo podré regocijarme en todo cuando estoy en Jesús.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4

Cuando Pablo escribió esto, estaba encarcelado en Roma. En esas circunstancias, Pablo podría haber pasado el tiempo, llorando y lamentándose. ¿No lo había dejado todo para seguir a Jesús? ¿Era esa la manera cómo Dios lo recompensaba por haber sido fiel? Pero en vez de eso, se regocijó y escribió una carta a los cristianos de Filipos, animándolos a vivir una permanente de regocijo en Cristo. 

Puede ser que tú, en este momento,  no estés físicamente encarcelado, pero quién sabe llevas cadenas de otro tipo: Tu salud que anda mal, tu matrimonio en problemas, conflictos en el trabajo, hijos que destrozan tu corazón, en, no sé. 

¿Cómo pudo Pablo ser feliz en sus cadenas? ¿Cómo puedes tú ser feliz en las tuyas? Pablo explica: “Regocijaos en el Señor.” No en los seres humanos, ni en las circunstancias, ni en los tiempos buenos, sino “en el Señor.” Este es el secreto. No falló con Pablo y tampoco fallará contigo. “Cristo” es el todo en Pablo, y a todo lo demás, él lo da por perdido. Su herencia, su raza, sus conocimientos, todo lo considera “basura”, con tal de alcanzar el conocimiento de Cristo y ganar a Cristo. Y a Cristo, lo tiene por la fe.

La “vida” para Pablo es Cristo. ¿Qué es la vida para mí? 

Es difícil sentir alegría y gozo verdaderos cuando cualquiera de estas cosas se constituye en el objetivo de la vida. Porque todo eso es sólo un espejismo. El secreto del gozo verdadero, es Cristo, ¡Y nada más que Cristo! Y  tenerlo, es fácil, no cuesta nada. Dios te lo ofrece gratis, y todo lo que tienes que hacer es aceptar, no confiar ni en ti, ni en ningún otro, sólo en Jesús.

El problema es que “confiar,” no es solo un asunto de emoción, sino de acción. Jamás podré confiar en Jesús, si no paso todos los días tiempo con Él. Esto es, en resumen, “estar en Jesús.” Y solo podré regocijarme en todo cuando estoy en Jesús.

Por eso hay, antes de iniciar las actividades del día, revisa tu relacionamiento con Cristo. ¿Es algo formal? ¿O es la razón de tu vida? Y aunque no todos los capullos aún no hayan desabrochado en tu camino, aunque las cosas no estén saliendo cómo quisieras, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Se escondieron

El texto de hoy muestra dos verdades. La primera es que el sentimiento de culpa lleva al ser humano lejos de Dios. La otra verdad es que por más que el ser humano huya, ¡Dios va atrás de él! Y no existe lugar en este universo a donde puedas esconderte de tu Padre que llega a ti diciendo: “Hijo, ¿Dónde estás? Vuelve para mí porque yo te amo, soy tu padre, te doy mi perdón cuantas veces necesites.”

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles  del huerto. Génesis 3:8

Martin era otra persona. El hombre que salía todos los días por la mañana a correr oyendo música, el vecino educado que saludaba a todos, el jefe atento que siempre tenía una palabra de ánimo para sus empleados, el padre afectuoso, el marido cariñoso ya no existía mas. En su lugar apareció un hombre solitario, cerrado, triste. Nadie entendía lo que pasaba, ningún miembro de la familia, ningún empleado en el trabajo, ningún vecino, nadie. Solo él.

La noticia explotaría en cualquier momento, era solo cuestión de días. Ella había jurado hacer un escándalo frente a la casa de su familia si él no reconocía el hijo que tuvo con ella. Si las amenazas se hiciesen realidad, todos sabrían la verdad. La ansiedad le carcomía por dentro como un violento cáncer. Su mente pasaba todo el día pensando en una solución, una salida, pero no la encontraba. Sería demasiada vergüenza. ¿Qué hacer?

Pensó en huir, pidió ser transferido en el trabajo, pensó en quitarse la vida, llegó inclusive a pensar  en cometer un asesinato, y en esa búsqueda insana de una solución humana, dejó de vivir sin nunca haber muerto.

Eso es lo que hace el pecado. Te quita la vida sin matarte. El sentimiento de culpa es una  de las más poderosas fuerzas de la mente humana. Hiere, paraliza, destruye. En el caso de Martin lo llevó a la desesperación. En el caso de Adán y Eva los llevó a esconderse de la presencia de Dios.

El sentimiento de culpa que te lleva lejos de Dios es la peor consecuencia del pecado. Y el enemigo aprovecha para susurrarte al oído: ¡huye, huye en cuanto es tiempo porque lo que tú hiciste no tiene perdón! ¡Mira lo que hiciste! 

El texto de hoy muestra dos verdades. La primera es que el sentimiento de culpa lleva al ser humano lejos de Dios. La otra verdad es que por más que el ser humano huya, ¡Dios va atrás de él! Y no existe lugar en este universo a donde puedas esconderte de tu Padre que llega a ti diciendo: “Hijo, ¿Dónde estás? Vuelve para mí porque yo te amo, soy tu padre, te doy mi perdón cuantas veces necesites.”

Hoy, al comenzar un nuevo día, procura oír la voz de Dios y aprende la lección de lo que les sucedió a Adán y Eva que: “oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles  del huerto.”  

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