DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El propósito de las pruebas

Por eso hoy, si todas las cosas te parecen de cabeza para abajo, recuerda que “si es necesario, tendréis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1 Pedro 1:6-7

El vehículo en el que viajamos, sube las montañas del estado de Washington, para después bajar al valle de Yakima. Corremos contra el tiempo. 

Mientras devoramos millas en la carretera solitaria, Max, nos cuenta las luchas de su vida. El argentino fuerte, de ojos claros, casado con una dominicana que espera el segundo hijo, es un próspero revendedor de autos usados en la ciudad de Pasco. Llegó a los Estados Unidos hace apenas siete años. Empezó trabajando en los restaurantes Mc Donald, ganando siete dólares por hora.

-No veía futuro. No era para eso que había dejado mi país, me dijo, con los ojos fijos en un punto indefinido, recordando detalles de sus dificultades.

-Mis hermanos y yo nos turnábamos para dormir en la única cama que teníamos. ¡Quién podría imaginar que un día llegaríamos a donde llegamos! completó emocionado. Hubo días en los que no teníamos ni para comer. Recuerdo un día en que teníamos que pagar 4 mil dólares al banco o perderíamos todo lo que habíamos alcanzado. Salimos a la calle fuimos tocando puertas, ofreciendo un carro usado, pero confiando en el Señor.

Era más de las tres de la tarde cuando un hombre nos preguntó;

-¿Cuánto quieren?

Le pedimos 4 mil quinientos. Después de regatear lo vendimos por 4 mil doscientos. Corrimos inmediatamente para el banco y llegamos cinco minutos antes de que el banco cerrase.

Al salir, teníamos lágrimas en los ojos. Habíamos pagado la cuenta y nos sobraban 200 dólares para comer aquel día. Si para algo sirvieron los momentos difíciles, fue para probar nuestra fe y enseñarnos a confiar en Dios.

Eso es lo que Afirma San Pedro. “Si es necesario”  seremos afligidos para que nuestra fe se vuelva mucho más preciosa que el oro. 

Por eso hoy, si todas las cosas te parecen de cabeza para abajo, recuerda que “si es necesario, tendréis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nunca falla

Por eso hoy, antes de iniciar la batalla de este nuevo día, deposita tu confianza en el Señor y en su nombre, sal rumbo a la victoria, recordando que “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7

El verano agoniza aquí en Portland y como triste lamento de su partida, el cielo llora las primeras lluvias del largo invierno que terminará solo en Marzo del próximo año. 

Llora también la familia de Isidoro, un mejicano que atravesó la frontera y al ser preso se quitó la vida. “Mejor morir que ver mis sueños hechos arena.” Escribió en un pedazo de papel usado.

En el salmo 119, de donde fue tomado el versículo de hoy, la ley y el testimonio de Jehová se refieren a las enseñanzas divinas que te llevan hacia la tierra de los sueños: la felicidad.

Las enseñanzas del Señor son el camino que conducen a esa meta deseada. El ser humano quiere ser feliz. Lucha, trabaja y se esfuerza para serlo. Recorre distancias infinitas, cruza fronteras, se arriesga y finalmente envejece y llega a la conclusión de que la felicidad está fuera de su alcance.

La Biblia declara categóricamente, sin embargo, que la felicidad existe pero, no es hallada por acaso. Hay que buscarla por el camino correcto. 

Felicidad no es la ausencia de problemas. Este mundo está lleno de dificultades. Vivir feliz es el arte de enfrentar los problemas con sabiduría y salir victorioso de esa lucha. 

La mayor necesidad del ser humano, para alcanzar la felicidad, es la de sabiduría. Por eso, en este salmo, el Señor promete dar sabiduría al sencillo. Sencillo es el humilde de corazón que reconoce su insuficiencia y busca el consejo divino.

Todo día puede ser una oportunidad de oro para el sencillo y sabio, que reconoce los errores de ayer y está dispuesto a recomenzar una nueva batalla. No hay guerra sin batallas perdidas pero tampoco hay batallas ganadas sin reflexión y reorientación.

El sabio aprende. De los errores, de los fracasos, de las victorias. No para de aprender. No se cansa de consultar. No desanima. Sigue en frente seguro de que cada día es un nuevo día.

Por eso hoy, antes de iniciar la batalla de este nuevo día, deposita tu confianza en el Señor y en su nombre, sal rumbo a la victoria, recordando que “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sabiduría

Y la respuesta no se dejó esperar. Dios siempre da sabiduría en abundancia al que se lo pide. Entonces, lo mucho, o lo poco que sabes, se trasforma en un instrumento poderoso en tus manos.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5

La puerta se cerró detrás de él con fuerza. Fue un sonido seco, como su corazón carente de paz y alegría. Otra oportunidad perdida. Un empleo más, que no estaba “a su altura.”

A los 32 años de edad, continuaba buscando el empleo ideal para su “capacidad y preparación.” Ambiciones tenía. Títulos, también. De las mejores universidades. A veces se creía un semidiós. Tan distante de los simples mortales. Por eso sufría. Las personas no lo veían de la misma forma.

Se llamaba Pedro Paulo. Dos nombres bíblicos. Tal vez porque sus padres quisieran que siguiese el ejemplo de los héroes del cristianismo. Pero al entrar a la universidad, creyó que no necesitaba más de Dios. Se olvidó por completo de lo que había aprendido en su niñez.

Al cumplir 35 años, ebrio, intentó el suicidio. Algunos dicen que cayó accidentalmente. Otros afirman que se tiró de propósito. Como resultado, permaneció en una silla de ruedas por varios meses.

Fueron meses de reflexión. Un día se miró en el espejo y percibió que la vida se le estaba yendo y él, no había hecho otra cosa que buscar el empleo ideal. Se preguntó por qué otros con menos capacidad que él, vencían en la vida e imperceptiblemente, en el silencio de sus pensamientos, le vino a la memoria un versículo que había aprendido cuando era niño. “Si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios.”

Sabiduría no es conocimiento. Pedro Pablo sabía mucho pero carecía sabiduría. ¿Cómo iba a tenerla si Dios es la fuente de la sabiduría y él había sacado a Dios por completo de su vida?

En humildad volvió los ojos a Dios. 

-Enséñame a usar lo que sé –le dijo al Señor, en su corazón.

Y la respuesta no se dejó esperar. Dios siempre da sabiduría en abundancia al que se lo pide. Entonces, lo mucho, o lo poco que sabes, se trasforma en un instrumento poderoso en tus manos.

Nunca conocí a Pedro Paulo. Un día, mientras realizaba una serie de reuniones en Albuquerque, alguien me entregó una carta.

En el cuarto de mi hotel la leí y agradecí a Dios por su misericordia capaz de esperar, esperar y esperar que el ser humano, un día, entienda que sin Dios no es nada. 

Por eso hoy, ve por la vida seguro, sabiendo que “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Fe y acción

Haz de este día un día de fe. Sal del barco de tus realidades y pisa el mar turbulento porque no estás solo. El Señor Jesucristo está contigo y con él, nada ni nadie será capaz de derrotarte.

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17

La fe no es solo un asentimiento intelectual de verdades. Tampoco es poder mental que realiza cosas prodigiosas. Pero aunque no es ni una, ni otra cosa, la fe auténtica es dinámica. Entra en acción. No se queda de brazos cruzados delante de las circunstancias de la vida. No observa pasivamente lo que sucede a su vuelta.

En cierta ocasión Jesús les dijo a unos ciegos: “Conforme a vuestra fe os sea hecho.” En esta declaración Jesús estaba relacionando la fe con la acción. Los grandes milagros registrados en la biblia son demostraciones extraordinarias de fe. La conversión también es un milagro de fe y la vida cristiana, es una vida de fe. San Pablo lo dijo: “el justo vivirá por la fe.”

Para que este asunto quede claro, pensemos en la fe en términos de confianza. Si tú confías en alguien, no te quedas parado, mirándolo de lejos. Vas con esa persona, no temes, sabes que si te lleva por la izquierda es lo mejor para ti. Lo conoces y sabes que ella sería incapaz de provocarte mal. Y muchas veces, aunque las cosas no salgan como a ti te gustaría, continúas confiando en ella.

Pero esta actitud de obediencia y confianza, no es la actitud servil de un esclavo hacia el patrón sino la actitud segura del hijo hacia el padre, entre quienes existe una relación maravillosa de compañerismo y amor.

La fe es indispensable a la vida. El apóstol Pablo, hablando del pueblo de Israel dice que ellos fueron quebrados por su incredulidad. Incredulidad es lo contrario de la fe. La tragedia de Israel fue su incapacidad de Confiar. Habían visto tantos milagros en su jornada a través del desierto pero todo eso, de nada les sirvió. Endurecieron el corazón, no fueron capaces de confiar y cuando una persona no confía se desintegra interiormente. No es feliz, vive una permanente experiencia de temor y duda. Por eso, la fe es indispensable a la vida.

Haz de este día un día de fe. Sal del barco de tus realidades y pisa el mar turbulento porque no estás solo. El Señor Jesucristo está contigo y con él, nada ni nadie será capaz de derrotarte. “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El camino de la gloria

Hoy es un nuevo día, y una oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio.

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23:12)

¿Qué deseaba el Señor Jesús al hacer una declaración cómo está? ¿Filosofar? ¿Presentar un enigma? ¿Simplemente confundir? ¡No! ¡Jamás salió de la boca del maestro un consejo que no fuese realidad de vida!
Solo que para entender la practicidad de sus palabras es necesario, a veces fracasar. El dolor es un maestro convincente. El dolor trae debajo de sus alas a la vergüenza. El dolor y la vergüenza te llevan a las profundidades penosas del fracaso, tierra fértil para el análisis y la meditación. Entonces entiendes que podrías haber escalado la cumbre de tus sueños por un terreno más seguro, a pesar de más difícil.
El versículo de hoy nos muestra las contradicciones del reino de Dios y el reino de los hombres. En el reino de Dios, caminas para abajo y sin embargo subes. Diferente del reino de los hombres en el que tratas de llegar arriba y te descubres en el terreno pantanoso del abismo. El egoísta corazón humano es incapaz de entender las cosas del Espíritu. Por eso la vida en este mundo es la desesperada carrera atrás de la gloria, el poder, las luces y los aplausos. Para alcanzarlos, se echan a un lado los valores, los principios y hasta el respeto propio. Un día puedes lograr lo que tanto buscas, pero entonces descubres que continúas vacio y te desesperas y no sabes a dónde más correr.
Cuando te dejas guiar por el Espíritu, las cosas son diferentes. Tu gloria es el camino de la abnegación, del servicio, de la renuncia y del altruismo. No buscas gloria, tratas de servir, pero extraño como parezca, ese camino te conduce a las alturas y un día te descubres en medio de las pantallas que no buscaste. Es el brillo de una noche de sueño tranquilo, la paz de un corazón que no debe y la quietud del amor de gente querida a la que supiste hacer feliz.
Hoy es un nuevo día, y una nueva oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio, “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Fruto!

¡Vivir en el Espíritu! ¿Qué significa eso? Estar conectado a la fuente de las virtudes que es Jesús. Sin Él la vida se transforma en una sucesión de esfuerzos frustrados. Sin Él, la religión es un fardo pesado que nadie puede cargar. Es Correr y no llegar, comenzar y no terminar.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe. Gálatas 5:22

Me miraba con insistencia, como se mira a alguien a quien se conoce ha mucho tiempo; pero también con timidez, como si temiese estar equivocada. Me sonreía con discreción, como se sonríe a alguien a quien se respeta. Yo nunca la había visto, pero sus ojos me decían que ella sabía quién era yo.

Debía tener más de sesenta años. Ojos grandes y negros, rostro blanco, adornado de joyas discretas, en fin, una mujer elegante. El traje azul marino que vestía, la dejaba más elegante aún. La saludé con una venia. Eso la animó, cobró valor, se levantó y vino hacia mí.

-No estaba equivocada, sabía que era usted –me dijo, con una sonrisa abierta.

Después, más confiada, me contó que veía mi programa en la televisión y mientras esperábamos el avión, me habló de sus luchas y de sus conflictos espirituales.

-El esfuerzo no es siempre la clave del éxito. Conozco gente esforzada e infeliz –me dijo- tal vez yo sea una de ellas.

-¿Por qué? –le pregunté-

-Tengo un carácter difícil –se quejó- he luchado toda mi vida para cultivar las virtudes cristianas y jamás lo logré. Eso me deja triste, me siento mala.

El texto de hoy afirma que las virtudes no son conquistas del esfuerzo humano, sino fruto del Espíritu. ¡Fruto! ¿Entiendes? El fruto no se fabrica, se cosecha. Es el resultado natural del desarrollo de un árbol. Requiere tiempo. No hay desarrollo sin tiempo. El árbol necesita estar plantado e sorber de la tierra, la fuerza de la vida. El fruto, es la fuerza del Espíritu.

¡Vivir en el Espíritu! ¿Qué significa eso? Estar conectado a la fuente de las virtudes que es Jesús. Sin Él la vida se transforma en una sucesión de esfuerzos frustrados. Sin Él, la religión es un fardo pesado que nadie puede cargar. Es Correr y no llegar, comenzar y no terminar.

Hoy puede ser la diferencia. La paz, el gozo, el amor, la benignidad y la bondad, pueden aparecer en tu vida, como el capullo que desabrocha anunciando que el fruto vendrá. Todas esas virtudes son apenas fruto. El fruto maravilloso del espíritu, si le confías la vida a Jesús. ¡No salgas a cumplir tus compromisos de este día, sin Él!

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Amanecerá!

Entonces vuelve tus ojos al texto de hoy. Porque aunque yo, como ser humano, no sepa qué decirte, Dios con toda seguridad sí lo sabe. Las tinieblas de los problemas pueden envolver tu vida por completo, pero amanecerá. Enero llegó, trayendo la luz de un nuevo año. Créelo. No te desanimes. Este ano que está comenzando será diferente.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Isaías 60:2

¡Diciembre llegó! ¡Un año más se fue! ¿Te diste cuenta que en esta vida todo se va? Se acaba la ropa, la comida se termina, la juventud se va, se deteriora la vida, en fin,  desaparecen  los momentos tristes, las horas felices; todo llega al fin.

El otro día conversé con una persona que me decía: “Este, fue el peor año de mi vida. Perdí el empleo en julio, mi esposa falleció consumida por el cáncer en octubre y ahora, pocos días antes de navidad, mi única hija, de apenas 16 anos, sin haber terminado siquiera el segundo grado, me da la noticia de que está embarazada.” ¿Qué quieres que haga con mi vida? ¿Cómo quieres que crea que existe un Dios que se preocupa por mí?  

Nada le dije al principio. Apenas lo escuché. Respeté su dolor, la revuelta de su corazón herido, su desesperación. ¿Qué se le puede decir a una persona que está sufriendo terriblemente? Hay momentos en los cuales, la mejor ayuda que le puedes prestar a una persona es solo oírla, colocar un brazo en el hombro, dejarla llorar. A veces pienso que Dios nos dio lágrimas para lavar el veneno que está destruyendo las profundidades del alma, el dolor que asfixia, la hiel que ahoga el espíritu. Porque hay momentos en que todo te parece absurdo. Quieres ser feliz y, por más que te esfuerzas, no lo logras; te da la impresión de que la felicidad se te escapa por entre los dedos. Otras veces, te parece tan distante, como aquella estrella que observas en el cielo azul, bella, esplendorosa, pero ajena. Sientes que no te pertenece. Puedes observarla de lejos, pero es como si no tuvieses derecho a ella.

Y ahora el año se acabó. Se fue y ojalá que en su loca corrida se hubiese llevado también tu dolor, pero no. No lo hizo. Se marchó dejándote el sabor amargo de la derrota, de las cosas con sabor a feo, a horrible, a desgracia. Y aquí estoy yo, queriendo decirte alguna cosa y no sabiendo siquiera cómo empezar.

Entonces vuelve tus ojos al texto de hoy. Porque aunque yo, como ser humano, no sepa qué decirte, Dios con toda seguridad sí lo sabe. Las tinieblas de los problemas pueden envolver tu vida por completo, pero amanecerá. Enero llegó, trayendo la luz de un nuevo año. Créelo. No te desanimes. Este ano que está comenzando será diferente. “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Alzaré mis ojos

Ah querido, si Dios fue capaz de hacer todo, de la nada, solo por el poder de su Palabra ¿Por qué no podría hacer maravillas en tu vida si ya existe alguna cosa, aunque esa “alguna cosa”, sea apenas una vida hecha pedazos? Por eso ¡levántate en el nombre de Jesús! Tu Dios no conoce derrotas. Es Jehová de los ejércitos, vencedor del universo.

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Salmos 121:1

Cuando el Salmista escribió este Salmo, vivía uno de los momentos más tristes de su experiencia. Su grande amigo y consejero, el profeta Samuel acababa de fallecer; él se encontraba atravesando el desierto de Parán, perseguido por su propio hijo Absalón. ¿Cómo te sentirías tú si las personas en las que más confías te  abandonan, te traicionan y se ponen a luchar contra ti? ¿A dónde irías en busca de consejos y de ánimo si tu grande consejero ha muerto? 

Samuel se sentía solo, sin saber a dónde ir, ni qué hacer. En esos momentos de tristeza y soledad, levantó los ojos hacia las alturas del los montes de Palestina. En aquellos lugares altos, los paganos ofrecían sacrificio a sus dioses, creyendo que ese era el camino para la solución de sus problemas. Observando aquellas montañas, David escribió. “Alzaré mis ojos a los montes.” En otras palabras: “Ya que todo el mundo sube esas montañas en busca de respuestas, yo también iré allá.” Pero en seguida recapacita y se pregunta: ¿De dónde vendrá mi socorro? Los que no conocían al Dios eterno de Israel subían aquellos montes en busca de soluciones, pero el salmista se pregunta: “¿Subiré también yo?” Es en aquellas alturas sofisticadas de la sabiduría humana, del materialismo, del consumismo, del racionalismo, del relativismo, ¿Es allí, donde encontraré salida para mis problemas? Entonces  reacciona y se responde a sí mismo. No. “Mi socorro viene de Jehová”. 

¿Por qué de Jehová? Por dos simples razones. La primera razón es el poder de Dios. “Él hizo los cielos y la tierra.” 

No existía nada. Nada había. Solo el vacío. La oscuridad, el desorden, el Caos. Pero “por la Palabra del Señor, fueron creados los cielos y la tierra. Porque Él dijo y fue hecho. Él mandó y existió.” Ah querido, si Dios fue capaz de hacer todo, de la nada, solo por el poder de su Palabra ¿Por qué no podría hacer maravillas en tu vida si ya existe alguna cosa, aunque esa “alguna cosa”, sea apenas una vida hecha pedazos? Por eso ¡levántate en el nombre de Jesús! Tu Dios no conoce derrotas. Es Jehová de los ejércitos, vencedor del universo. El año que pasó puede haber traído páginas tristes a tu vida pero, no todo está perdido, ¡levanta tus ojos a ese Dios eterno y todopoderoso! “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Santifícalos!

Hoy puede ser en tu vida un día de consagración y pureza. Al caminar por los meandros de la realidad humana, recuerda que eres especial, nacido con un propósito y comprado por un alto precio. No te dejes engañar por las luces de este mundo.

Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos. (Éxodo 19: 10).

Es jueves de un mes cualquiera, de un tiempo que vuela presuroso hacia un mañana eterno, cuando escribo este devocional. En mi mesa de trabajo, el computador, y en mi mente muchas ideas buscando el ropaje adecuado para salir a la vida.

El versículo de hoy habla de santidad. El pueblo de Israel se alistaba para uno de los momento más sublimes de su historia. El propio Dios escribiría con su dedo los eternos principios de su ley en tablas de piedra y la orden que Moisés recibió fue: “Ve al pueblo y santifícalo.” 

Hay dos ideas básicas relacionadas con la santidad. La primera es la consagración de la existencia. Tú eres propiedad divina, comprado por la sangre de Cristo. Tu vida debe ser el desarrollo de la voluntad de Dios en todos los aspectos. Fuiste separado por Dios para un propósito especial y no puedes vivir sin  la consciencia de que estás en esta vida para cumplir una misión.

La otra, es la idea de la pureza. Dios es santo y si deseas servirle de forma aceptable, también debes ser santo. Los cristianos no pueden vivir más, como lo hacían anteriormente, practicando el pecado. Ni pueden permitir que los deseos que una vez motivaban sus vidas, determinen el propósito de su existencia. Ambos la conducta externa y los móviles íntimos del corazón deben ser purificados por la gracia de Dios. El poder de Dios y Sus promesas garantizan al cristiano la posibilidad de pureza de corazón y de vida.

Hoy puede ser en tu vida un día de consagración y pureza. Al caminar por los meandros de la realidad humana, recuerda que eres especial, nacido con un propósito y comprado por un alto precio. No te dejes engañar por las luces de este mundo. Ellas brillan y atraen pero tú no naciste para vivir revoloteando alrededor de las luces artificiales y mezquinas de esta vida, sino para vivir al lado del creador de todas las luces del mundo.

No pierdas la consciencia de tu santidad y de la pureza que deben orientar tus pasos. Por eso, antes de iniciar tus actividades recuerda lo que Dios le dijo a Moisés: “Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Intercesor

Deja de lado la inercia espiritual, deja la monotonía y la rutina. Renueva tu entrega al Señor y hoy, antes de salir a la lucha de la vida piensa en las palabras de Moisés: “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.”

Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. (Éxodo 32:32).

¡Salvación! Dios trata de explicar al ser humano el precio de la salvación, de muchas maneras y en muchas formas. Cada incidente, cada historia, cada detalle de la Biblia, tiene que ver de una u otra forma con el tema de la salvación.  

En el jardín del Edén, es sacrificado un cordero. Su sangre es derramada y con su piel se resuelve el problema de la desnudez humana. Supongo que para Adán y Eva, en aquel momento no había bendición más grande. Para ellos, la bendición fue gratuita, pero no para el cordero. El inocente animal, sin tener culpa de nada tuvo que morir para resolver la tragedia causada por los seres humanos. El cordero era un símbolo de Jesús, que un día derramaría su sangre en la cruz del calvario.

El versículo de hoy presenta a Moisés como otro símbolo de Cristo. El pueblo había pecado y la consecuencia del pecado es la muerte, por lo tanto aquel pueblo debería morir, pero entonces se levanta Moisés, o mejor, se arrodilla y suplica a Dios que perdone a su pueblo, aunque para eso sea necesario que él muera. Moisés no había hecho nada de malo, él no merecía morir. Quien merecía la muerte era el pueblo, pero Moisés se ofrece a morir en su lugar. 

¿Coincidencia? ¡No! ¿Nobleza de Moisés? ¡Tampoco! Lo que Dios estaba haciendo era enseñar a su pueblo que la única manera de salvarse del pecado es creer en la muerte de un inocente en su lugar.

La Biblia es una carta de amor escrita con la tinta roja de la sangre de Cristo. El amor de Dios es el tema central. Un amor que sale de la simple letra y entra en el dolor de la acción.

¿Por quién intercedía Moisés? ¡Por un pueblo rebelde! Y ¿Por quién murió Jesús? El profeta Isaías describe a la raza contumaz y egoísta diciendo que todos se descarriaron, cada uno se fue por un camino diferente, pero a pesar de eso Dios hiso caer toda su culpa en una persona inocente que como un cordero, fue llevado al matadero y como una oveja, muda, delante de sus trasquiladores, enmudeció  y no abrió su boca.

¿Hasta qué punto eso conmueve tu corazón? ¿Hasta qué punto eso te motiva a amarlo y a andar en sus caminos? Deja de lado la inercia espiritual, deja la monotonía y la rutina. Renueva tu entrega al Señor y  hoy, antes de salir a la lucha de la vida piensa en las palabras de Moisés: “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La Señal

Nadie tiene el derecho de vivir una vida sin ambiciones alegando que Cristo fue pobre. La pobreza es una de las consecuencias que el pecado trajo a este mundo. Por lo tanto, mientras exista el pecado existirá pobreza. Pero Jesús vino a librarnos de la mediocridad y el conformismo. Vino a libertarnos de la ignorancia y de la miseria. La salvación que Él ofrece no tiene solo que ver con la vida eterna que recibirás por ocasión de su retorno triunfante a este mundo, sino también con una vida de prosperidad en esta tierra.

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. (Lucas 2:11-12)

Elmer cree que nació para sufrir. En su opinión, el cristiano debe ser pobre y sufridor. Cristo lo fue. Si el Maestro, no tuvo comodidades en la tierra, ¿Por qué, sus seguidores deberían tenerlas?

Se casó a los 22 años. Hoy, tiene dos hijos y la familia pasa por necesidades extremas. La esposa deja a los niños en una guardería y trabaja todo el día. Regresa en la noche cansada y encuentra al esposo leyendo la Biblia, sin haberse dado siquiera, el trabajo de recoger a los niños. El dinero que Rosa trae no es suficiente para mantener a la familia.

Últimamente el hogar de Elmer y Rosa está deteriorado. Ya discuten la posibilidad de una separación, pero él, no la acepta, bajo el pretexto de que “esa no es la voluntad de Dios”.

¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué la familia sufra porque “Cristo sufrió”?

Cristo, es el nombre de Jesús que expresa su misión redentora. Cristo, no nació para vivir. Vino a morir. Nació bajo la sombra de la cruz, vivió a la sombra de la cruz y fue clavado en la cruz.

El texto de hoy dice que la señal de que Jesús era el Cristo, sería encontrarlo “envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Pobreza, sufrimiento, limitaciones. Todo eso lo acompañó a lo largo de su existencia. Fue perseguido. Huyó a una tierra extranjera para salvar su vida. Las zorras tenían cuevas y los pajaritos nidos, pero Él, nunca tuvo dónde reclinar la cabeza.

¿Todo eso para qué? Para que tú vivas la vida  abundante. Su pobreza es tu riqueza. Sus limitaciones, tu abundancia, Su muerte, tu vida.

Nadie tiene el derecho de vivir una vida sin ambiciones alegando que Cristo fue pobre. La pobreza es una de las consecuencias que el pecado trajo a este mundo. Por lo tanto, mientras exista el pecado existirá pobreza. Pero Jesús vino a librarnos de la mediocridad y el conformismo. Vino a libertarnos de la ignorancia y de la miseria. La salvación que Él ofrece no tiene solo que ver con la vida eterna que recibirás por ocasión de su retorno triunfante a este mundo, sino también con una vida de prosperidad en esta tierra.

Con Cristo las cosas eran diferentes. Él vino a sufrir y a morir. Era la única forma de salvarte. Por eso dijo el ángel: “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Dónde está tu hermano?

Busca a Jesús. Vive en compañerismo diario con Él, pero no te aísles del mundo ni dejes de extender la mano al prójimo que necesita de ti.

Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? (Génesis 4:9) 

Caín vive en todos nosotros después de la entrada del pecado. Tal vez seriamos incapaces de quitar la vida de alguien pero para tener el espíritu de Caín no basta matar, es suficiente ignorar la existencia del hermano. 

El pecado te hace perder la visión de la realidad. Te escondes detrás de los árboles, como lo hicieron Adán y Eva  en el jardín. Ignoras el dolor de los otros y exclamas como Caín “¿Soy yo guarda de mi hermano?” La respuesta divina es: Sí lo eres, aunque no lo quieras aceptar. No puedes vivir solo para ti y para los tuyos. Necesitas abrir los ojos a las necesidades de las otras personas, al medio ambiente, a las injusticias de este mundo.

Nosotros no vamos a resolver los problemas ecológicos o sociales de la tierra, pero podemos contribuir para disminuirlos. No podemos acabar con el hambre mundial, pero podemos dar un pan al vecino. No podemos llevar consuelo a millones de personas que mueren sin Cristo y sin esperanza pero podemos hacer una oración y llevar palabras de ánimo al que trabaja a nuestro lado. 

No basta evitar mis pecados personales y tratar de ser bueno. Buen padre, buen esposo, buen ciudadano, buen miembro de iglesia. Es necesario hacer algo para aliviar los terribles problemas que el pecado trajo a esta tierra. Si es necesario votar contra las injusticias hay que votar. El cristiano no puede omitirse y permitir que las fuerzas del mal sigan dominando las circunstancias.

Por otro lado no puedes caer en la tentación de pensar el mundo cae a los pedazos por culpa de la injusticia social. Al contrario, la injusticias social es el resultado de un mal profundo, arraigado en la naturaleza humana, que la Biblia llama pecado. Ningún partido político por bien intencionado que sea será capaz de resolver los problemas del mundo porque la raíz está en el corazón humano y solo Jesús es capaz de cambiar el corazón humano y sus motivaciones.

Busca a Jesús. Vive en compañerismo diario con Él, pero no te aísles del mundo ni dejes de extender la mano al prójimo que necesita de ti, porque “Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por su sangre

Tú y yo solo vivimos haciendo mal. Después intentamos resolver el problema cubriendo nuestra desnudez con hojas de higuera y escondiéndonos de Dios. Pero ¡qué grande es la gracia de Jesús, que te busca incansablemente, hasta encontrarte. ¿Por qué vivir entonces angustiado y desesperado por el peso de la culpa? Hay perdón para ti

Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Hechos 20:28) 

La sangre solucionó el pecado para Adán y Eva. Allí estaba la primera pareja escondida detrás de un árbol, desnuda. Había intentado cubrir su desnudez con hojas de higuera. ¿Qué había logrado? ¡Nada! Continuaban desnudos y ridículos. Esto nos prueba que las intenciones humanas para resolver el problema del pecado, por mejores que parezcan, no pasan de pobres hojas de higuera. Nada solucionan. Solo disfrazan. Y disfrazan mal.

Pero Dios apareció y proveyó un corderito. Ese cordero, que era símbolo del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, fue sacrificado. Su sangre mojó el suelo del Edén. Aquella sangre inmaculada mojaría, más tarde, el suelo de la historia. 

Desde la primera hasta la última página de la Biblia, esa sangre aparecería como un hilo rojo, mostrándole al ser humano, que la única solución para el problema del pecado es la sangre de Jesús.

En todo esto, ¿Cuál fue la participación humana? ¿Qué es lo que el hombre  hizo? ¡Nada! El cordero pertenecía a Dios. La iniciativa de buscar al hombre desesperado fue de Dios, la idea del sacrificio fue de Dios, las ropas de pieles de ovejas que cubrieron la desnudez de la pareja, fueron confeccionados por Dios. El ser humano recibió todo sin hacer nada. Solo por gracia.

Este mensaje se repite una y otra vez a lo largo del AT. En el incidente del sacrificio de Isaac, ambos, padre e hijo entendieron que Dios es el único que puede proveer el cordero. Cuando Isaac le preguntó  a Abran, dónde estaba el cordero, la respuesta de Abraham fue: “Dios proveerá.”

Efectivamente, Dios proveyó. En el momento en que el cuchillo había sido levantado, Dios dijo: “No hagas mal al muchacho.”

Tú y yo solo vivimos haciendo mal. Después intentamos resolver el problema cubriendo nuestra desnudez con hojas de higuera y escondiéndonos de Dios. Pero ¡qué grande es la gracia de Jesús, que te busca incansablemente, hasta encontrarte!

¿Por qué vivir entonces angustiado y desesperado por el peso de la culpa? Hay perdón para ti. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño…para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Decídete!

La verdad no borra tu pasado. Le da sentido. Lo restablece. Te ubica en la única realidad que vale: la que viene de Dios.

Respondió Rut: no me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dónde quiera que tú fueres iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios. (Rut 1:16)

Edson sufría. Su dolor era el dolor del espíritu. Su lucha, interior. Aquella que cuando te hiere, no sangra por fuera. Aquella que nadie ve, y sin embargo te incomoda de día y de noche.

Todo había empezado al encontrarse con verdades ignoradas. Estaban allí, en la Biblia, un libro tan antiguo y tan nuevo al mismo tiempo. La actualidad, practicidad y relevancia de esas verdades lo asustaban y lo sorprendían. Le fascinaban y le causaban temor.

¿La Biblia, puede asustar? ¡Claro que sí! Remueve los fundamentos de todo lo creído. Sacude tus convicciones. Estremece tu realidad.

Delante de la Biblia solo tienes tres caminos: la aceptas, la niegas o la relativizas. Es decir, la acomodas a tu gusto, creas tu propia verdad, la particularizas, apenas para aplacar el grito de la consciencia.

Negarla sería tolo. ¿Cómo negar el día, si el sol brilla esplendoroso en medio del cielo azul? Mas fácil sería racionalizar en torno de esa realidad. Decir, por ejemplo, que es de día aquí, pero la noche envuelve a los que están al otro lado del planeta.

¡Olvídate de los que viven al otro lado de la tierra! Estamos hablando de tú realidad. ¿Por qué no la aceptas?

Edson sufría. Sentía el dolor de Rut, cuando le dijo a la suegra: “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios”. Era el dolor de la decisión. Decidir, jamás fue fácil. Confortable es quedarse encima del muro esperando ver de qué lado sopla el viento. Confortable, en palabras. Porque el espíritu sufre, se desintegra, se divide, se inhabilita para la felicidad.

Hay momentos en la vida en que es necesario dar el paso definitivo. Avanzar o retroceder. Decidir.

La decisión de Rut, la joven moabita quedará registrada en la historia, como una de las decisiones más extraordinarias. Miró a su pasado sin miedo. Contempló el nacer de un nuevo día. No renunció a sus convicciones. Les dio otra dirección.

La verdad no borra tu pasado. Le da sentido. Lo restablece. Te ubica en la única realidad que vale: la que viene de Dios. Por eso, Rut, le dijo a Noemí: “No me ruegues que de deje y me aparte de ti, porque a dónde quiera que fueres, iré yo y donde quiera que vivieres, viviré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

No quisisteis

Por más bien intencionados que sean los planos de unidad del ser humano, si no tienen a Cristo como el centro, están condenados al fracaso. El ser humano natural es egoísta. Quiere todo para sí. Y aún cuando sus planes parezcan bellos por fuera, traen por dentro, la mancha miserable del egoísmo, que arruina todo.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Mateo 23:37

Dios es un Dios de comunidad. La propia esencia de su ser lo muestra. Padre, Hijo y Espíritu Santo en una unidad indivisible, de un único Dios eterno.

Ese Dios creó al ser humano por amor. Primero a Adán. Y al verlo solo dijo “No es bueno que el hombre esté solo.” Realmente no es bueno.  Desde ningún punto de vista. El ser humano no fue creado para vivir aislado de las otras personas. Por eso Dios les dijo: “Fructificad y multiplicaos y llenad la tierra.” Dios quería tener en esta tierra, un pueblo, peculiar y especial que viva unido. El factor de unidad sería el Propio Dios. Infelizmente el ser humano se apartó de Dios y  el resultado fue la fragmentación. Empezaron las acusaciones, agresiones y la división.

La historia bíblica muestra que cada vez que los seres humanos volvían los ojos a Dios, se unían y cuando se apartaban de Él, se dividían. Sucedió con Caín. Se alejó, fue a un lugar distante, se apartó. El pecado lo llevó a aislarse.

Pasaron años. Vino el diluvio. Una familia se unió. El factor de unidad era Dios. Podrían haber sido muchos más, los que se juntasen, pero no buscaron a Dios. La comunidad de Dios nunca está cerrada. No es exclusivista, no hace diferencia entre los seres humanos. Basta creer. 

Después del diluvio, los seres humanos trataron de formar una comunidad. En lugar de tener como factor de unidad a Dios, escogieron colocarse contra Dios. ¿Cuál fue el resultado? Confusión, desorden y fracaso. Así terminó la historia de Babel. 

Por más bien intencionados que sean los planos de unidad del ser humano, si no tienen a Cristo como el centro, están condenados al fracaso. El ser humano natural es egoísta. Quiere todo para sí. Y aún cuando sus planes parezcan bellos por fuera, traen por dentro, la mancha miserable del egoísmo, que arruina todo.

Si te sientes solo, distante, triste y aislado, revisa tu relación con Cristo. Si intentas unir a un grupo y por más que te esfuerzas, nada logras, analiza la relación del grupo con Cristo. Solo Él puede unir los corazones. La parte humana es aceptar. Recuerda lo que dijo Jesús: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Gratitud

Los tiempos se van. Días, meses y años se transforman en historia pero ¡Tú Oh Señor! continúas. Sigues siendo el mismo, ayer, hoy y por los siglos. Mi temporalidad puede esconderse en el refugio de tu eternidad. ¿Por qué podría entonces, asustarme la enfermedad o la fugacidad de las pruebas pasajeras de esta vida? Estoy seguro, en la eternidad divina. Nada ni nadie me amedrentará.

Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Salmos 90:1

Cuando Moisés escribió el salmo 90  estaba recordando los milagros que sucedieron mientras conducía al pueblo por el desierto. Recordar es vivir. Bendito el pueblo que tiene memoria. Triste, es ver a alguien que sufre de amnesia. La amnesia es la soberanía del olvido. Un hombre que se olvida de su pasado, vive un presente desprovisto de significado. Y el futuro le parece incierto y asustador. 

El pasado te da fuerzas para continuar hacia delante. Te confronta con tu historia, aunque esa historia sea el registro de las cosas buenas y malas que sucedieron. Olvidar es el lado opuesto del recuerdo. Olvidar es morir. Morir a los pocos, lentamente, consumido por el frio de la indiferencia o de la ingratitud.

Al agradecer, Moisés tenía un motivo para ser grato. La gratitud le inspiraba seguridad. Sin seguridad no hay vida. Si observas a un niño de pocas semanas vas a notar cómo, la necesidad de seguridad, lo lleva a agarrar lo que encuentra cerca de él, con fuerza. Él no tiene conciencia de eso. La  seguridad es una necesidad inconsciente pero vital. Nadie se desarrolla en plenitud y equilibrio si no se siente seguro. Lo que poca gente sabe es que la gratitud genera seguridad. Mucho más, cuando la gratitud es dirigida a un Ser eterno y poderoso como Dios.

Dios no espera que sus hijos le sean gratos porque Él, se alimenta de gratitud, no. La gratitud no es un “deber” que el “buen Cristiano” tiene que cumplir. La persona beneficiada por la gratitud no es la que recibe el agradecimiento sino la que agradece. Hacer una revisión de las bendiciones recibidas de Dios, te recuerda, como dice Moisés, que “Tú, nos has sido refugio de generación en Generación.” Quiere decir, las generaciones pasan. Los tiempos se van. Días, meses y años se transforman en historia pero ¡Tú Oh Señor! continúas. Sigues siendo el mismo, ayer, hoy y por los siglos. Mi temporalidad puede esconderse en el refugio de tu eternidad. ¿Por qué podría entonces, asustarme la enfermedad o la fugacidad de las pruebas pasajeras de esta vida? Estoy seguro, en la eternidad divina. Nada ni nadie me amedrentará.

Llegamos casi al fin del año. Haz un alto y agradece. No empieces el nuevo año si reconocer que:” Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Todos mueren

Si has perdido a un ser querido y no logras aceptar esa realidad, ve a Jesús y llora a sus pies. Pero pídele que coloque su mano de amor en tu corazón y que cierre la herida abierta. Confía en el Señor. Él nunca haría algo para tu mal. “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.”

Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Deuteronomio 34:5

Douglas no acepta la muerte de su padre. Fue una muerte triste es verdad. Todas las muertes son tristes, especialmente cuando se tiene 42 años de edad y muchos sueños. Un cáncer consumió la vida del padre de Douglas. En solo un año se fue apagando como una vela consumida por el fuego. El golpe fue tan duro que Douglas se volvió contra Dios y se apartó de la iglesia. ¡Muerte! ¡Oh muerte ingrata y cruel! ¿Cuánto tiempo más continuarás arrancando lágrimas y sembrando desesperación?

El versículo de hoy relata la historia de uno de los más extraordinarios líderes que el mundo conoció. Un gigante de la historia, pero los gigantes también mueren. Vivimos en el imperio de la muerte, es nuestra triste y dolorosa realidad. ¿Moisés ya era un anciano y le había llegado la hora de morir? No, todavía tenía planes. La tierra prometida todavía no había sido conquistada. Había sacado a su pueblo de la esclavitud y le había prometido llevar a la tierra que manaba leche y miel.

Pero una noche, cuando ya estaban en la frontera, listos a entrar a la tierra de los sueños, se le presentó el Señor y le dijo: “Moisés, sube al monte Nebo.” Y desde allí, le mostró la tierra y acrecentó: “Mira la tierra, porque para allá tú no pasarás.”

Triste fin para un sonador como Moisés. Él no había salido de Egipto para morir en una montaña solitaria. ¿Por qué Dios no le daba la oportunidad de realizar su sueño?

Aquí hay una verdad que Douglas no logró entender. El mejor momento para que un hijo de Dios descanse es cuando Dios permite que descanse. Puede ser doloroso y triste. Desde el punto de vista humano, puede parecer injusto y cruel, pero es la verdad más misericordiosa que existe. Dios nunca falla. Sus pensamientos para con el ser humano son pensamientos de paz y no de guerra, de amor y no de odio.

Si has perdido a un ser querido y no logras aceptar esa realidad, ve a Jesús y llora a sus pies. Pero pídele que coloque su mano de amor en tu corazón y que cierre la herida abierta. Confía en el Señor. Él nunca haría algo para tu mal. “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tentaciones

La próxima vez que la tentación aparezca cuéntale a Jesús lo que estás sintiendo, aunque te parezca irreverente y atrevido. No te separes de Jesús.

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1: 12

Si hay algo que perturba incesantemente al cristiano son sus derrotas delante de la tentación.  “No logro resistir”,  “soy demasiado carnal”, “¿Qué hago con mi vida?”  “Soy demasiado débil”.

Estas y otras afirmaciones son expresiones de frustración de cristianos sinceros.  Creo que nadie, por voluntad propia quisiera ser un fracasado.  Todos se esfuerzan, luchan, tratan de controlar sus tendencias, pero parece que nada da resultado. ¿Existe solución?

El problema es que al llegar la tentación, concentras tus esfuerzos para no caer, en lugar de concentrarlos para no separarte de Jesús.  Al hacer esto caes, no porque la tentación fue demasiado fuerte, sino porque te separaste de Jesús.  Y El ya lo dijo: “Sin mí nada podéis hacer”.  Nada.  ¿Entiendes?  Mucho menos resistir la tentación.

Entonces ¿cómo se enfrenta la tentación?  Si tu vida es de una constante comunión con Jesús, todo lo que necesitas hacer, al llegar la tentación, es decirle a Jesús lo que estás sintiendo o pensando.  Te puede parecer extraño al comienzo.  Hay cosas que no tendrás el valor de contarle a Jesús.  ¿Cómo decirle, por ejemplo, que estás planeando salir con una persona que no es tu conyugue o que estás pensando ir a un lugar que no es compatible con la vida cristiana?  “No, no, esto no funciona” - puedes pensar – pero ahí está la clave del problema.

Ya que no tienes el valor de contarle a Jesús lo que estás sintiendo, cometes el error de cortar el relacionamiento con Jesús.

La próxima vez que la tentación aparezca cuéntale a Jesús lo que estás sintiendo, aunque te parezca irreverente y atrevido.  No te separes de Jesús.

Si llevas este consejo a la práctica percibirás que mientras vas dialogando con Jesús, el deseo pecaminoso empieza a desaparecer, de manera natural.  ¡Venciste!  No porque te esforzaste para no caer, sino porque luchaste para no separarte de Jesús.  Continúas siendo justo no porque evitaste cometer un acto pecaminoso, sino porque no te separaste de la fuente de la justicia que es Jesús.  A su lado no hubo lugar para el pecado.  Satanás y sus huestes fueron derrotados.  Cristo venció en ti.  Por ti.  Y para ti. “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El presente

¿Para qué? Para morir. Era la única manera de salvar al ser humano. ¿Qué harás con ese presente? Piensa: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

¡Noche de navidad! Un niño se voltea en la cama de un lado para otro. Quiere dormir, o mejor, intenta dormir, aparenta que duerme, pero el sueño no viene. ¿Quién podría dormir dominado por la ansiedad y la expectativa?

El niño espera. Sabe que alguien entrará a su cuarto a cualquier momento y colocará un juguete en su cabecera. Al día siguiente, sus padres le dirán que fue el viejito navideño el que dejó el presente. Es medianoche. Los hermanos menores duermen. El silencio y la penumbra, dominan la casa. Suspenso. Entre las sombras provocadas por la luz mortecina de una simple vela, el niño ve entrar a una persona. Su corazón parece que va a salir por la boca. Late escandalosamente. Hace mucho ruido, demasiado ruido para un momento tan solemne como aquel. El niño reconoce a la persona. Es su padre. El hombre de figura fina, bajo de estatura, duro como el roble, camina en la punta de los pies para no acordar a sus hijos y lentamente, con cariño, casi con ternura; un cariño y una ternura que no combinan con su rostro severo, va colocando un juguete en la cabecera de cada hijo. Después, se retira del cuarto, como una sombra misteriosa que desaparece cuando sale el sol.

El niño era yo. En aquellos tiempos,  la navidad tenía un sabor diferente para mí. Hoy, creo que la navidad fue establecida para los niños. Tal vez porque se la relaciona con regalos y presentes, juguetes y dulces. Pero cada navidad, por algún motivo, no me vienen a la memoria los juguetes, ni las luces, ni siquiera los panes de pascua o el chocolate con leche que hervía en la cocina a leña. Me acuerdo de mis viejos padres, del cariño que tenían por sus hijos, de su esfuerzo para darles una navidad feliz y entonces pienso en el amor de Dios, el Padre de los seres humanos, y pienso también, en el presente maravilloso que nos dio en la persona de su hijo. No lo envolvió en papel colorido. Lo hizo ser humano, lo envolvió en carne y  lo hizo nacer como un simple niño, en un pesebre humilde.

¿Para qué? Para morir. Era la única manera de salvar al ser humano. ¿Qué harás con ese presente? Piensa: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

No temáis

Pobreza, sufrimiento, limitaciones. Todo acompañó a Jesús, a lo largo de su existencia. Fue perseguido. Huyó a una tierra. ¿Todo eso para qué? Para que tú vivas la vida abundante, las nuevas de gran gozo. Su pobreza es tu riqueza. Sus limitaciones, tu abundancia, Su muerte, tu vida.

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo. Lucas 2:10

“No temáis.” ¡Qué anuncio maravilloso! Vine a traerles la más extraordinaria noticia que alguna vez alguien podría recibir. Son “nuevas de gran gozo”. Gozo. ¿Entiendes? El gozo divino no es la alegría pasajera que la carne proporciona. El gozo divino es aquel sentimiento maravilloso de saber que Dios te acepta como eres, Aquel deseo de salir corriendo por las calles de la vida y gritarle a todo el mundo: “No tengo más miedo, estoy libre.” 

Y lo mejor de todo, esas buenas nuevas de gozo, son “para todos” -Les dijo el ángel. Los pastores, estaban aquella noche oscura, aprensivos, y llenos de expectativas. Habían estudiado las profecías y sabían que el Mesías debería nacer. Ellos aguardaban la llegada de alguien que les traería el presente. De repente, en la penumbra de las colinas de Belén, rompe la oscuridad del pecado el propio Padre, trayendo el mayor presente, envuelto en pañales, en un pesebre y les dice a los pastores: “Os ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador, que es Cristo el Señor.” 

Creo que muchos cristianos todavía no han entendido esta declaración. La palabra CRISTO, está escrita en el original, con letras mayúsculas. Destaca su misión redentora de Jesús. El texto dice más. Añade que la señal de que Jesús era el Cristo, sería encontrarlo “envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.

Pobreza, sufrimiento, limitaciones. Todo  acompañó a Jesús, a lo largo de su existencia. Fue perseguido. Huyó a una tierra. ¿Todo eso para qué? Para que tú vivas la vida  abundante, las nuevas de gran gozo. Su pobreza es tu riqueza. Sus limitaciones, tu abundancia, Su muerte, tu vida.

Nadie tiene el derecho de vivir una vida sin ambiciones alegando que Cristo fue pobre. La pobreza es una de las consecuencias que el pecado trajo a este mundo. Por lo tanto, mientras exista el pecado existirá pobreza. Pero Jesús vino a librarte de la mediocridad y el conformismo. Vino a libertarte de la ignorancia y de la miseria. La salvación que Él ofrece no tiene que ver solo con la vida eterna que recibirás por ocasión de su retorno triunfante a este mundo, sino también con una vida de alegría y gozo en esta tierra.

No salgas hoy sin meditar en las palabras del ángel:” Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo.”

Read More