DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Me hallareis

Tu corazón. Es todo lo que el Señor busca. Abrir el corazón es una figura que los escritores bíblicos usan para referirse a la entrega del ser.

¿Quién es Dios para ti? ¿Dónde está Dios para ti? No salgas hoy de tu casa sin la seguridad de que Él va contigo. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:13

Silvio no se siente feliz. Se pregunta muchas veces: ¿Qué sucede conmigo? No encuentra respuestas. Tiene valores cristianos. Los aprendió cuando era niño. Hoy, esos valores están presentes en su día a día. Es un buen ciudadano. No roba, no mata y paga honestamente sus impuestos. Pero tampoco ora ni estudia la palabra de Dios.

Las pocas veces que Silvio quiso hablar con Dios lo sintió muy distante. Últimamente cree que Dios no pasa de una “motivación necesaria” para ser bueno.

El versículo de hoy responde la pregunta de Silvio. Para tener un Dios real, no basta buscarlo. Hay que hacerlo de “todo corazón.” Todo, significa la concentración de las facultades completas del ser en la busca. No puede existir división. O eres o no eres. Ser a medias te hace sentir vacío, ausente, lejano.

El problema de una busca dividida no está con Dios. Es el ser humano el que corre una carrera sin fin. No encontrar, lo frustra, lo hiere, le hace perder la fe. Pasa a dudar y cuando la duda se apodera del corazón eres una nube que vuela sin rumbo y sin dirección.

A lo largo de mi vida he encontrado muchos Silvios. Personas maravillosas que no entienden el vacío del corazón. Luchan para encontrar pero tienen la impresión de que Dios se esconde de ellos. 

No es verdad. Es el Señor Jesús que lo dejó todo un día para venir a buscarte. “He venido a buscar y salvar lo que se había perdido”, dijo un día.

Te busca de día y de noche. En la primavera y en el otoño te llama su voz. Cuando eres joven o cuando el invierno de la vida va emblanqueciendo tus cabellos sigue insistiendo. Jamás se cansa de llamarte.

 Pero el Profeta Jeremías parece decir lo contrario. Coloca la responsabilidad en ti. ¿Sabes por qué? El se estaba dirigiendo a una nación que luchaba por agradar a Dios, se esforzaba por cumplir lo que consideraba “requerimientos divinos.” Trabajaba con todas sus fuerzas. Pero no entregaba el corazón. Era un pueblo dividido entre la apariencia y la sinceridad.

Tu corazón. Es todo lo que el Señor busca. Abrir el corazón es una figura que los escritores bíblicos usan para referirse a la entrega del ser.

¿Quién es Dios para ti? ¿Dónde está Dios para ti? No salgas hoy de tu casa sin la seguridad de que Él va contigo. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Contentamiento

El consejo de San pablo no es una apología de la mediocridad. Dios colocó en el ser humano la capacidad de soñar para mirar lejos, pero a medida que avanzas, sé feliz y agradecido a Dios por lo que tienes. Haciendo así, solo ganas porque “Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.”

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento. 1 Timoteo 6:6

EL teléfono celular suena en el momento exacto en que empiezo a escribir este devocional. No puede haber peor hora. Es un amigo que llama para preguntar cómo está el clima por aquí. Estoy corriendo contra el tiempo para entregar los manuscritos a la editora. Necesito concentrarme, pero de vez en cuando, el celular distrae mi atención.

Al terminar la llamada, me pregunto: ¿Cómo viví sin celular y fui feliz? Nadie murió. Viví bien. Nada de lo que debía ser hecho dejó de ser hecho. ¿Por qué, entonces el celular hoy, es considerado una herramienta indispensable? ¿Acaso los ejecutivos que construyeron las grandes empresas del pasado tenían celulares?

No quiero disminuir la importancia de la tecnología. Mucha cosa llegó para facilitar la vida, pero ¿Siempre es así? ¿Cuál es el límite entre la necesidad y el consumismo?

Henry David Thoreau, filósofo y poeta americano del siglo XIX decía que la riqueza de una persona es directamente proporcional al número de cosas sin las cuales él puede vivir.

La cultura de consumo en la que vivimos nos hace sentir infelices porque no tenemos todo lo que la propaganda nos quiere vender. El ser humano de nuestros días no se satisface con nada, siempre quiere lo que se inventa de nuevo. “Muchos saben el precio de todo pero no saben el valor de nada.” Dijo alguien. El negocio de la propaganda es ofrecer y el nuestro, comprar. Y entonces llegamos a la conclusión de que ganamos poco. Y somos infelices.

Se cuenta la historia de un campesino que vio llegar a su nuevo vecino descargando los enseres domésticos más adelantados y sofisticados.

-Vecino, le dijo, si necesita de algo, avíseme, yo le enseñaré cómo se vive sin eso.

El versículo de hoy, habla de contentamiento. En el original griego la palabra es Autarkeia, que significa, ser feliz con lo que se tiene, disfrutar al máximo de lo que se posee.

El consejo de San pablo no es una apología de la mediocridad. Dios colocó en el ser humano la capacidad de soñar para mirar lejos, pero a medida que avanzas, sé feliz y agradecido a Dios por lo que tienes. Haciendo así, solo ganas porque “Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tiempo para todo

Hoy es un nuevo día. Haz correr las cortinas de tu vida. Deja entrar al sol. Es tiempo de vivir, de evaluar, de corregir, si es necesario. Por eso, busca a Jesús y permite que Él guíe tus pasos a lo largo de este día, recordando que “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1

Jugaba al amor libre. “Mientras espero al hombre cierto, me divierto con los errados.” Decía. Y su carcajada, como cascada de aguas salvajes, se perdía entre las piedras de montañas sin fin. Jugaba su propio partido. Como si la vida no tuviese reglas. Corría como una gacela, por los prados atractivos de una sociedad liberal. Nadaba en las aguas turbulentas de la nueva moral, descendía a las profundidades de aquel mar embravecido, atraída por los corales y peces multiformes.

Un día quiso salir. Le faltaba oxígeno. Intentó regresar a la superficie y se dio cuenta que había ido demasiado lejos. Murió de sida, a los 28 años.

¡Gabriela, Gabriela! Tu piel canela estaba demasiado blanca el día de tu entierro. Tus ojos vivos no tenían luz. ¿Qué hiciste con tu vida? ¿Por qué no respetaste el tiempo? ¿Por qué jugaste con tu tiempo y te fuiste antes de tiempo?

Hay dos pensamientos en el versículo de hoy. El primero es que existe un determinado tiempo para todo. La vida no es la sucesión accidental de hechos. No debe serlo. Me alimento cuando puedo, trabajo cuando se me antoja, duermo si sobra tiempo. No. Es necesario establecer un programa de actividades y seguirlo conscientemente.

El segundo pensamiento es que, lo que hay que hacer, hay que hacerlo a su debido tiempo. Ni antes, ni después. Invertir el orden puede ser fatal. Al ser humano sin embargo, no le gustan reglas. Quiere hacerlo todo de acuerdo a las circunstancias y conforme a su voluntad. 

¿Imaginaste un partido de futbol dónde cada jugador siga sus propias reglas? ¿Cómo terminaría? Creo que ni empezaría. 

Existe un juez que determina lo que se puede o no se puede hacer y especifica el momento de hacerlo. El tiro libre no puede ser disparado sin la orden del juez. El gol no puede ocurrir después que el juez hace sonar el silbato indicando el fin del partido.

Si en cosas tan simples como el futbol, existen reglas, ¿Por qué no debería existirlas en la vida? 

Hoy es un nuevo día. Haz correr las cortinas de tu vida. Deja entrar al sol. Es tiempo de vivir, de evaluar, de corregir, si es necesario. Por eso, busca a Jesús y permite que Él guíe tus pasos a lo largo de este día, recordando que “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Sabes pedir?

Po eso, hoy, suplica la dirección del Espíritu para que te de discernimiento y sabiduría en lo que tengas que pedirle a Dios. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26

¿Cuántas veces oraste y tuviste la sensación de que Dios no te respondió? En cierta ocasión el propio Señor Jesucristo dijo que pedimos y no recibimos porque pedimos mal.

No sabemos. De hecho, aunque pidamos con toda sinceridad, no sabemos hacerlo. Si supiésemos, con toda seguridad Dios respondería todas nuestras oraciones.

Tal vez la razón de nuestras peticiones equivocadas sea nuestra propia humanidad y el limitado concepto que tenemos del bien y del mal. El egoísmo arraigado en nuestra naturaleza,  nos lleva a pedir y pedir teniendo como eje central, nuestros deseos, orientados por intereses momentáneos y pasajeros. 

Glaucia deseaba ser madre. Diez años después de casada no concebía y empezó a obsesionarse con la idea. Suplicaba a Dios, pedía a todos que orasen por ella y se había endeudado buscando dinero para pagar a los mejores especialistas e intentar los métodos más sofisticados.

Quedó embarazada. Pasó casi los nueve meses sin moverse y el niño nació. Aquel día fue un día de fiesta. Ella pensaba que Dios la había oído y atendido sus súplicas.

Ya pasaron 20 años y hoy, Glaucia cree que insistir con Dios fue la peor decisión de su vida.

-Si pudiese volver 20 años atrás, aceptaría la voluntad del Señor para mi vida, escribió en una carta dramática en la que contaba la vía dolorosa que pasaba por causa del hijo rebelde.

¿Se equivocó Glaucia, al insistir con el Señor, para que le diese un hijo? No sé. Yo también soy un ser humano. Pero el versículo de hoy dice que aunque nosotros, no sepamos pedir, el Espíritu de Dios viene en nuestro auxilio para suplir nuestra debilidad.

La palabra debilidad, en el original griego es astenia, que literalmente significa enfermedad. ¿Qué enfermedad? La enfermedad del pecado que nos acompañará hasta el día de la venida de Cristo. Hasta ese día, a pesar de haber sido convertidos, continuaremos con la tendencia humana que nos lleva a insistir como un niño, para conseguir lo que queremos.

Po eso, hoy, suplica la dirección del Espíritu para que te de discernimiento y sabiduría en lo que tengas que pedirle a Dios. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Espera en Dios

Es que Dios no solo reconstruye lo que está destruido sino que “te hace de nuevo.” El pasado desapareció. Solo existe un presente en el que acabas de entrar y un futuro maravilloso para recorrer.

Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.  Isaías 40:29-31

Hace una hora que camino y corro bajo los cedros, de un parque natural de los Estados Unidos. En este país hay muchos. Llenos de vegetación y fauna natural. Ardillas traviesas que coquetean con los extraños, venados que corren asustados cuando se aproxima un transeúnte y aves. Muchas de ellas, hermosas, coloridas y esplendorosas.

Estoy cansado. Esta es la última vuelta que doy antes de bañarme y sentarme delante de la computadora para escribir el devocional. El cansancio trae a mi mente el versículo de hoy. Dios promete dar esfuerzo al cansado y multiplicar las fuerzas del que está agotado.

En esta vida muchas veces sientes que no tienes fuerzas. Ya diste de ti todo lo que eras capaz de ofrecer pero sientes que estás perdiendo el control de la embarcación. El mar de las dificultades te asusta y no sabes qué hacer. Lo peor es que de una actitud tuya depende el bienestar de otras personas. Hay hijos que te miran como a un héroe que jamás se cansa y nunca desiste.

En la soledad de tu alma, sin embargo, tú sabes que eres apenas un ser humano. Un padre o una madre que lucha para llevar la familia adelante. No una máquina infatigable que cumple mecánicamente sus funciones.

¿Qué hacer cuando nadie comprende tu debilidad? ¿A dónde ir cuándo sientes que las fuerzas están llegando al límite?

El versículo de hoy dice que hasta los muchachos se fatigan y se cansan y los jóvenes flaquean y caen, pero los que esperan en El Señor, tendrán “nuevas fuerzas.” Dios no te promete aumentar la fuerza, sino dar nuevas fuerzas. Como si recién entrases a la lucha. No descansado, sino nuevo.

Es que Dios no solo reconstruye lo que está destruido sino que “te hace de nuevo.” El pasado desapareció. Solo existe un presente en el que acabas de entrar y un futuro maravilloso para recorrer.

Por eso hoy, no mires a tus fuerzas casi agotadas. Mira a Jesús y recuerda que “Él, da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tesoros

Las alas son las prioridades del Espíritu. ¿Cuáles son tus prioridades hoy? ¿Dónde está tu tesoro? Para, piensa y evalúa tus acciones y deseos. No enfrentes los desafíos que la vida te presenta hoy, sin saber con claridad cuáles son tus prioridades. Porque “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Lucas 12:34

Los cipreses que adornan la entrada de la clínica de reposo, no hacen menos triste el lugar. A fin de cuentas, cambiarle el nombre a un hospital psiquiátrico, no disminuye el drama de las personas que allí se encuentran.

¿Con quién se encuentran? Con ellas mismas, tal vez. Con fantasmas imaginarios. Con recuerdos que las atormentan sin cesar. Con la culpa que las golpea inclemente. No sé.

Allí, perdido en los laberintos de sus temores y miedos, pasa los días y las noches, las semanas y los meses, el hombre que financió uno de los crímenes colectivos más horrendos de la historia de ese país.

En su corazón solo había soberbia, odio y espíritu de venganza. Gastó dinero. Mucho dinero. Dinero que podría haber sido usado para salvar vidas. Lo gastó para dar rienda suelta a su instinto sanguinario y a su rencor contenido.

Si su tesoro, estaba direccionado a la muerte, claro que su corazón carecía de vida. Dónde está tu tesoro, allí está tu corazón. Es una ley de la vida, de la locura, de la autodestrucción y también de la muerte.

¿Quieres tener un corazón lleno de vida? ¿Quieres despertar cada mañana con ganar de vivir, luchar y vencer? Coloca tus intereses en cosas nobles. Piensa en la vida. En los valores de la vida. Anda por los caminos que te conducen a la vida.

El cerebro de una persona posee la extraña capacidad de percibir cuando las acciones contribuyen para edificar, e inmediatamente envía al cuerpo, la sensación de placer, de satisfacción, de saber que está en el camino correcto.

Desear la felicidad, transitando los caminos de la muerte, es absurdo, incoherente e insensato. Cultivar intereses egoístas, limitados a lo material y al mismo tiempo intentar disfrutar de la libertad que las cosas espirituales  proporcionan es cómo subir a un edificio de 20 pisos y lanzarse al aire sin tener alas.

Las alas son las prioridades del Espíritu. ¿Cuáles son tus prioridades hoy? ¿Dónde está tu tesoro? Para, piensa y evalúa tus acciones y deseos. No enfrentes los desafíos que la vida te presenta hoy, sin saber con claridad cuáles son tus prioridades. Porque “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El que siembra, cosecha

Hoy es un nuevo día de siembra. Al salir de casa para enfrentar las tares de este día, verás delante de ti la tierra dispuesta a recibir la semilla. ¿Qué plantarás?Que Dios ilumine tu vida. Que tu vida y tus actos sean una semilla de amor.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7

Camina avergonzado con las manos dentro del bolsillo de la casaca jeans, usada y maloliente. Los ojos circundados por grotescas ojeras y el cabello desordenado, reflejan su espíritu abatido. Mientras se pierde en medio de la multitud del centro de San Pablo, repite una y otra vez, como si quisiese castigarse con las palabras: “Lo mereciste, lo mereciste. Cosechaste lo que plantaste.” Acaba de salir de la prisión donde estuvo detenido tres días, por porte de cocaína.

Tres días es poco. Hay gente que pasa años, en la prisión, por un acto de locura. Hay también personas que pagan con su vida las consecuencias de su conducta torcida.

Duele. Puede doler. Duele terriblemente. Pero la cosecha, siempre es proporcional a la siembra. “Siembra vientos y cosecharás tempestades.” Afirma el refrán popular. La Biblia decía lo mismo desde hace más de 2 mil años.

Por inspiración divina, Paulo les dijo a los cristianos de Galacia: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Eran tiempos difíciles. El cinismo espiritual parecía oscurecer la transparencia del cristianismo simple. Hombres jactanciosos, escondían su orgullo espiritual detrás de la capa de cristianos sinceros. Y hacían mucho mal a la iglesia. Desanimaban a los nuevos conversos y los atribulaban con una montaña de obligaciones desnecesarias.

Pablo les dijo a esas personas que, aunque en el presente nadie podía juzgar sus propósitos, Dios sabía todo y les daría, a su debido tiempo, la cosecha natural de su terquedad espiritual.

Pero el consejo del Apóstol sirve también para el día a día del ser humano que busca la felicidad. La cosecha de tristezas y dolores es el resultado de la siembra de los mismos hechos. Con lucros. 

Pero si plantas actos de amor, Dios, permitirá que la vida te recompense en abundancia. Porque la cosecha es proporcional a la siembra. Para bien o para mal. Siempre. No hay como escapar de esta realidad.

Hoy es un nuevo día de siembra. Al salir de casa para enfrentar las tares de este día, verás delante de ti la tierra dispuesta a recibir la semilla. ¿Qué plantarás?

Que Dios ilumine tu vida. Que tu vida y tus actos sean una semilla de amor. Porque “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El valor de las palabras

El remedio es Jesús. Puedes llevarle a Él, tus heridas abiertas por las circunstancias de la vida. Depositar en Él tus ansiedades, tristezas y aflicciones. El colocará el ungüento sanador en las llagas más profundas de tu corazón, calmara tus dolores y te hará feliz.

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.  Efesios 4:29

-Lo hiciste muy bien. ¡Felicitaciones! Estoy seguro de que un día lo harás  mejor.

Jamás olvidaré estas palabras. Me las dijo un viejo profesor, al terminar mi participación en un concurso de oratoria. Mis manos estaban heladas. Me había olvidado el discurso en la mitad y salí avergonzado, sin tener ganas de hablar con nadie, dominado por el único deseo de correr y esconderme de todos. Pero las palabras del profesor me dieron ánimo. Mis ojos brillaron. Yo lo admiraba mucho y creí en sus palabras. Y pensé que un día, realmente, podría hacerlo mejor.

La última vez que lo vi, él estaba cansado y la vida ya casi se le iba.

-No tenga miedo profesor, le dije, ya cumplió su misión. Quisiera yo llegar a su edad, como usted.

Sus ojos brillaron. Había emoción contenida en la sonrisa que intentó dibujar en su rostro. Aquel brillo era el mismo que apareciera en mis ojos, años atrás, cuando él intentó animar a un adolecente que se sentía derrotado.

El poder de las palabras es ambivalente. Puede servir para construir o para destruir. El consejo de Pablo hoy es que “Ninguna palabra corrupta salga de vuestra boca.” La palabra corrupta, en el original griego, es sapros que literalmente significa algo que se deterioró, que entró en proceso de putrefacción.

Esto, revela que las palabras no son otra cosa sino la expresión de sentimientos heridos que no fueron curados a tiempo y entraron en proceso de putrefacción dentro del alma.

El remedio es Jesús. Puedes llevarle a Él, tus heridas abiertas por las circunstancias de la vida. Depositar en Él tus ansiedades, tristezas y aflicciones. El colocará el ungüento sanador en las llagas más profundas de tu corazón, calmara tus dolores y te hará feliz.

Entonces, la fuente de tu espíritu será manantial de agua pura y tus palabras, instrumentos de edificación para las vidas destruidas por las tempestades del camino.

Pero no salgas hoy, para relacionarte con las personas sin prestar atención al consejo del Apóstol: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Ahora!

¿De dónde nacía esta convicción interior en Jesús? De su comunión diaria con el Padre. Solo en comunión con Él, tu vida tiene sentido y las dificultades que encuentras, en vez de ser estorbos, son instrumentos que contribuyen al cumplimiento de tu deber.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Juan 9:4

A mariano, las cosas no le salen bien. Ayer, por ejemplo, tocó puertas en busca de empleo. No cruzó los brazos esperando que aparezca alguien ofreciéndole trabajo, no. Se levantó temprano y buscó, insistió y llamó. Al llegar la noche sin embargo, sus pies estaban cansados de tanto caminar, sin nada encontrar.

Ya era tarde y Mariano tenía vergüenza de volver a la casa de la familia que lo hospeda. Vive de favor y últimamente no le es posible contribuir con nada para la comida que la familia sirve a la mesa.

Cuando los amigos le preguntan a Mariano, porqué busca empleo, su respuesta es: “Para comer, pagar la renta, en fin.”

¿Es simplemente para eso que Dios permitió que nacieses? ¿Para comer y pagar la renta? No. La vida no puede ser solo eso. Y si lo es, todavía no has entendido el propósito de tu vida.

El sentido de urgencia nace de la consciencia de misión. Si  crees que estás aquí por acaso, nada de lo que hagas tendrá mucho sentido. Pero si sabes que eres una expresión del amor de Dios y estás en este mundo porque Dios lo permitió, entonces tu vida tiene una misión, hay un proyecto divino para cada uno de tus días. Y el tiempo es el espacio dónde se realizarán tus sueños.

En el versículo de Hoy, el propio Señor Jesucristo afirma que a Él, le era “necesario,” o sea obligatorio, compulsorio. El sentido de obligación, en el original griego, no naces de una presión exterior, como en el caso del trabajador que cumple su deber porque el patrón lo está vigilando, sino de una presión interior nacida de la consciencia de misión.

En otras palabras. “Yo sé por qué estoy en este mundo, sé lo que hago y lo hago rápido porque nadie lo puede hacer en mi lugar.”

¿De dónde nacía esta convicción interior en Jesús? De su comunión diaria con el Padre. Solo en comunión con Él, tu vida tiene sentido y las dificultades que encuentras, en vez de ser estorbos, son instrumentos que contribuyen al cumplimiento de tu deber. 

Con esa confianza, ve hoy, dispuesto a cumplir tu misión con urgencia, recordando las palabras de Jesús: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El gozo de la obediencia

Dios te confió su Palabra. La Biblia es el mapa que te conducirá a la vida eterna, es la luz que alumbrará para que tus pies no tropiecen, es la fuente de sabiduría para ayudarte a tomar las decisiones correctas en las encrucijadas del camino.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Juan 15: 10 y 11

Permanecer es un verbo que denota seguridad. No es fácil permanecer, cuando se vive en un mundo de fluctuaciones. El versículo de hoy habla del gozo que proporciona la obediencia. “Para que mi gozo esté en vosotros,” dice Jesús. ¿Cuándo estará el gozo de Jesús en nosotros? Cuando le obedezcamos. Así de simple, sin complicaciones. Pero muchos piensan que los mandamientos del Señor están allí para crear problemas, para quitarnos la libertad, y  ser un fardo horrible de cargar, sin embargo, Jesús dice que la obediencia a sus mandamientos hace que nuestro gozo sea cumplido. 

Veamos por qué la obediencia produce gozo. El ser humano fue creado originalmente, para obedecer. Su naturaleza original en la creación, era obediente. Después de la entrada del pecado el hombre adquirió la naturaleza desobediente, pero en el fondo, el ser humano se deleita en hacer la voluntad de Dios, obedecer le produce gozo.  

La naturaleza pecaminosa lo lleva por los caminos de la desobediencia, pero le trae el peso de la culpa, el fardo atormentador de saberse rebelde, el instinto de muerte que el pecado trae consigo. No hay cómo el hombre o la mujer puedan ser felices contrariando la voluntad de Dios.

Haz de este día un día de obediencia. Aunque a tu alrededor las personas filosofen, discuten y argumenten para demostrar que no es necesario obedecer, deja que el Espíritu de Dios te guíe por las sendas del bien. No creas en tus instintos, ni en tus inclinaciones naturales.

Dios te confió su Palabra. La Biblia es el mapa que te conducirá a la vida eterna, es la luz que alumbrará para que tus pies no tropiecen, es la fuente de sabiduría para ayudarte a tomar las decisiones correctas en las encrucijadas del camino. Y recuerda la promesa divina: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El propósito de las pruebas

Por eso hoy, si todas las cosas te parecen de cabeza para abajo, recuerda que “si es necesario, tendréis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1 Pedro 1:6-7

El vehículo en el que viajamos, sube las montañas del estado de Washington, para después bajar al valle de Yakima. Corremos contra el tiempo. 

Mientras devoramos millas en la carretera solitaria, Max, nos cuenta las luchas de su vida. El argentino fuerte, de ojos claros, casado con una dominicana que espera el segundo hijo, es un próspero revendedor de autos usados en la ciudad de Pasco. Llegó a los Estados Unidos hace apenas siete años. Empezó trabajando en los restaurantes Mc Donald, ganando siete dólares por hora.

-No veía futuro. No era para eso que había dejado mi país, me dijo, con los ojos fijos en un punto indefinido, recordando detalles de sus dificultades.

-Mis hermanos y yo nos turnábamos para dormir en la única cama que teníamos. ¡Quién podría imaginar que un día llegaríamos a donde llegamos! completó emocionado. Hubo días en los que no teníamos ni para comer. Recuerdo un día en que teníamos que pagar 4 mil dólares al banco o perderíamos todo lo que habíamos alcanzado. Salimos a la calle fuimos tocando puertas, ofreciendo un carro usado, pero confiando en el Señor.

Era más de las tres de la tarde cuando un hombre nos preguntó;

-¿Cuánto quieren?

Le pedimos 4 mil quinientos. Después de regatear lo vendimos por 4 mil doscientos. Corrimos inmediatamente para el banco y llegamos cinco minutos antes de que el banco cerrase.

Al salir, teníamos lágrimas en los ojos. Habíamos pagado la cuenta y nos sobraban 200 dólares para comer aquel día. Si para algo sirvieron los momentos difíciles, fue para probar nuestra fe y enseñarnos a confiar en Dios.

Eso es lo que Afirma San Pedro. “Si es necesario”  seremos afligidos para que nuestra fe se vuelva mucho más preciosa que el oro. 

Por eso hoy, si todas las cosas te parecen de cabeza para abajo, recuerda que “si es necesario, tendréis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nunca falla

Por eso hoy, antes de iniciar la batalla de este nuevo día, deposita tu confianza en el Señor y en su nombre, sal rumbo a la victoria, recordando que “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7

El verano agoniza aquí en Portland y como triste lamento de su partida, el cielo llora las primeras lluvias del largo invierno que terminará solo en Marzo del próximo año. 

Llora también la familia de Isidoro, un mejicano que atravesó la frontera y al ser preso se quitó la vida. “Mejor morir que ver mis sueños hechos arena.” Escribió en un pedazo de papel usado.

En el salmo 119, de donde fue tomado el versículo de hoy, la ley y el testimonio de Jehová se refieren a las enseñanzas divinas que te llevan hacia la tierra de los sueños: la felicidad.

Las enseñanzas del Señor son el camino que conducen a esa meta deseada. El ser humano quiere ser feliz. Lucha, trabaja y se esfuerza para serlo. Recorre distancias infinitas, cruza fronteras, se arriesga y finalmente envejece y llega a la conclusión de que la felicidad está fuera de su alcance.

La Biblia declara categóricamente, sin embargo, que la felicidad existe pero, no es hallada por acaso. Hay que buscarla por el camino correcto. 

Felicidad no es la ausencia de problemas. Este mundo está lleno de dificultades. Vivir feliz es el arte de enfrentar los problemas con sabiduría y salir victorioso de esa lucha. 

La mayor necesidad del ser humano, para alcanzar la felicidad, es la de sabiduría. Por eso, en este salmo, el Señor promete dar sabiduría al sencillo. Sencillo es el humilde de corazón que reconoce su insuficiencia y busca el consejo divino.

Todo día puede ser una oportunidad de oro para el sencillo y sabio, que reconoce los errores de ayer y está dispuesto a recomenzar una nueva batalla. No hay guerra sin batallas perdidas pero tampoco hay batallas ganadas sin reflexión y reorientación.

El sabio aprende. De los errores, de los fracasos, de las victorias. No para de aprender. No se cansa de consultar. No desanima. Sigue en frente seguro de que cada día es un nuevo día.

Por eso hoy, antes de iniciar la batalla de este nuevo día, deposita tu confianza en el Señor y en su nombre, sal rumbo a la victoria, recordando que “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sabiduría

Y la respuesta no se dejó esperar. Dios siempre da sabiduría en abundancia al que se lo pide. Entonces, lo mucho, o lo poco que sabes, se trasforma en un instrumento poderoso en tus manos.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5

La puerta se cerró detrás de él con fuerza. Fue un sonido seco, como su corazón carente de paz y alegría. Otra oportunidad perdida. Un empleo más, que no estaba “a su altura.”

A los 32 años de edad, continuaba buscando el empleo ideal para su “capacidad y preparación.” Ambiciones tenía. Títulos, también. De las mejores universidades. A veces se creía un semidiós. Tan distante de los simples mortales. Por eso sufría. Las personas no lo veían de la misma forma.

Se llamaba Pedro Paulo. Dos nombres bíblicos. Tal vez porque sus padres quisieran que siguiese el ejemplo de los héroes del cristianismo. Pero al entrar a la universidad, creyó que no necesitaba más de Dios. Se olvidó por completo de lo que había aprendido en su niñez.

Al cumplir 35 años, ebrio, intentó el suicidio. Algunos dicen que cayó accidentalmente. Otros afirman que se tiró de propósito. Como resultado, permaneció en una silla de ruedas por varios meses.

Fueron meses de reflexión. Un día se miró en el espejo y percibió que la vida se le estaba yendo y él, no había hecho otra cosa que buscar el empleo ideal. Se preguntó por qué otros con menos capacidad que él, vencían en la vida e imperceptiblemente, en el silencio de sus pensamientos, le vino a la memoria un versículo que había aprendido cuando era niño. “Si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios.”

Sabiduría no es conocimiento. Pedro Pablo sabía mucho pero carecía sabiduría. ¿Cómo iba a tenerla si Dios es la fuente de la sabiduría y él había sacado a Dios por completo de su vida?

En humildad volvió los ojos a Dios. 

-Enséñame a usar lo que sé –le dijo al Señor, en su corazón.

Y la respuesta no se dejó esperar. Dios siempre da sabiduría en abundancia al que se lo pide. Entonces, lo mucho, o lo poco que sabes, se trasforma en un instrumento poderoso en tus manos.

Nunca conocí a Pedro Paulo. Un día, mientras realizaba una serie de reuniones en Albuquerque, alguien me entregó una carta.

En el cuarto de mi hotel la leí y agradecí a Dios por su misericordia capaz de esperar, esperar y esperar que el ser humano, un día, entienda que sin Dios no es nada. 

Por eso hoy, ve por la vida seguro, sabiendo que “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Fe y acción

Haz de este día un día de fe. Sal del barco de tus realidades y pisa el mar turbulento porque no estás solo. El Señor Jesucristo está contigo y con él, nada ni nadie será capaz de derrotarte.

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17

La fe no es solo un asentimiento intelectual de verdades. Tampoco es poder mental que realiza cosas prodigiosas. Pero aunque no es ni una, ni otra cosa, la fe auténtica es dinámica. Entra en acción. No se queda de brazos cruzados delante de las circunstancias de la vida. No observa pasivamente lo que sucede a su vuelta.

En cierta ocasión Jesús les dijo a unos ciegos: “Conforme a vuestra fe os sea hecho.” En esta declaración Jesús estaba relacionando la fe con la acción. Los grandes milagros registrados en la biblia son demostraciones extraordinarias de fe. La conversión también es un milagro de fe y la vida cristiana, es una vida de fe. San Pablo lo dijo: “el justo vivirá por la fe.”

Para que este asunto quede claro, pensemos en la fe en términos de confianza. Si tú confías en alguien, no te quedas parado, mirándolo de lejos. Vas con esa persona, no temes, sabes que si te lleva por la izquierda es lo mejor para ti. Lo conoces y sabes que ella sería incapaz de provocarte mal. Y muchas veces, aunque las cosas no salgan como a ti te gustaría, continúas confiando en ella.

Pero esta actitud de obediencia y confianza, no es la actitud servil de un esclavo hacia el patrón sino la actitud segura del hijo hacia el padre, entre quienes existe una relación maravillosa de compañerismo y amor.

La fe es indispensable a la vida. El apóstol Pablo, hablando del pueblo de Israel dice que ellos fueron quebrados por su incredulidad. Incredulidad es lo contrario de la fe. La tragedia de Israel fue su incapacidad de Confiar. Habían visto tantos milagros en su jornada a través del desierto pero todo eso, de nada les sirvió. Endurecieron el corazón, no fueron capaces de confiar y cuando una persona no confía se desintegra interiormente. No es feliz, vive una permanente experiencia de temor y duda. Por eso, la fe es indispensable a la vida.

Haz de este día un día de fe. Sal del barco de tus realidades y pisa el mar turbulento porque no estás solo. El Señor Jesucristo está contigo y con él, nada ni nadie será capaz de derrotarte. “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El camino de la gloria

Hoy es un nuevo día, y una oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio.

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23:12)

¿Qué deseaba el Señor Jesús al hacer una declaración cómo está? ¿Filosofar? ¿Presentar un enigma? ¿Simplemente confundir? ¡No! ¡Jamás salió de la boca del maestro un consejo que no fuese realidad de vida!
Solo que para entender la practicidad de sus palabras es necesario, a veces fracasar. El dolor es un maestro convincente. El dolor trae debajo de sus alas a la vergüenza. El dolor y la vergüenza te llevan a las profundidades penosas del fracaso, tierra fértil para el análisis y la meditación. Entonces entiendes que podrías haber escalado la cumbre de tus sueños por un terreno más seguro, a pesar de más difícil.
El versículo de hoy nos muestra las contradicciones del reino de Dios y el reino de los hombres. En el reino de Dios, caminas para abajo y sin embargo subes. Diferente del reino de los hombres en el que tratas de llegar arriba y te descubres en el terreno pantanoso del abismo. El egoísta corazón humano es incapaz de entender las cosas del Espíritu. Por eso la vida en este mundo es la desesperada carrera atrás de la gloria, el poder, las luces y los aplausos. Para alcanzarlos, se echan a un lado los valores, los principios y hasta el respeto propio. Un día puedes lograr lo que tanto buscas, pero entonces descubres que continúas vacio y te desesperas y no sabes a dónde más correr.
Cuando te dejas guiar por el Espíritu, las cosas son diferentes. Tu gloria es el camino de la abnegación, del servicio, de la renuncia y del altruismo. No buscas gloria, tratas de servir, pero extraño como parezca, ese camino te conduce a las alturas y un día te descubres en medio de las pantallas que no buscaste. Es el brillo de una noche de sueño tranquilo, la paz de un corazón que no debe y la quietud del amor de gente querida a la que supiste hacer feliz.
Hoy es un nuevo día, y una nueva oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio, “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Fruto!

¡Vivir en el Espíritu! ¿Qué significa eso? Estar conectado a la fuente de las virtudes que es Jesús. Sin Él la vida se transforma en una sucesión de esfuerzos frustrados. Sin Él, la religión es un fardo pesado que nadie puede cargar. Es Correr y no llegar, comenzar y no terminar.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe. Gálatas 5:22

Me miraba con insistencia, como se mira a alguien a quien se conoce ha mucho tiempo; pero también con timidez, como si temiese estar equivocada. Me sonreía con discreción, como se sonríe a alguien a quien se respeta. Yo nunca la había visto, pero sus ojos me decían que ella sabía quién era yo.

Debía tener más de sesenta años. Ojos grandes y negros, rostro blanco, adornado de joyas discretas, en fin, una mujer elegante. El traje azul marino que vestía, la dejaba más elegante aún. La saludé con una venia. Eso la animó, cobró valor, se levantó y vino hacia mí.

-No estaba equivocada, sabía que era usted –me dijo, con una sonrisa abierta.

Después, más confiada, me contó que veía mi programa en la televisión y mientras esperábamos el avión, me habló de sus luchas y de sus conflictos espirituales.

-El esfuerzo no es siempre la clave del éxito. Conozco gente esforzada e infeliz –me dijo- tal vez yo sea una de ellas.

-¿Por qué? –le pregunté-

-Tengo un carácter difícil –se quejó- he luchado toda mi vida para cultivar las virtudes cristianas y jamás lo logré. Eso me deja triste, me siento mala.

El texto de hoy afirma que las virtudes no son conquistas del esfuerzo humano, sino fruto del Espíritu. ¡Fruto! ¿Entiendes? El fruto no se fabrica, se cosecha. Es el resultado natural del desarrollo de un árbol. Requiere tiempo. No hay desarrollo sin tiempo. El árbol necesita estar plantado e sorber de la tierra, la fuerza de la vida. El fruto, es la fuerza del Espíritu.

¡Vivir en el Espíritu! ¿Qué significa eso? Estar conectado a la fuente de las virtudes que es Jesús. Sin Él la vida se transforma en una sucesión de esfuerzos frustrados. Sin Él, la religión es un fardo pesado que nadie puede cargar. Es Correr y no llegar, comenzar y no terminar.

Hoy puede ser la diferencia. La paz, el gozo, el amor, la benignidad y la bondad, pueden aparecer en tu vida, como el capullo que desabrocha anunciando que el fruto vendrá. Todas esas virtudes son apenas fruto. El fruto maravilloso del espíritu, si le confías la vida a Jesús. ¡No salgas a cumplir tus compromisos de este día, sin Él!

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Amanecerá!

Entonces vuelve tus ojos al texto de hoy. Porque aunque yo, como ser humano, no sepa qué decirte, Dios con toda seguridad sí lo sabe. Las tinieblas de los problemas pueden envolver tu vida por completo, pero amanecerá. Enero llegó, trayendo la luz de un nuevo año. Créelo. No te desanimes. Este ano que está comenzando será diferente.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Isaías 60:2

¡Diciembre llegó! ¡Un año más se fue! ¿Te diste cuenta que en esta vida todo se va? Se acaba la ropa, la comida se termina, la juventud se va, se deteriora la vida, en fin,  desaparecen  los momentos tristes, las horas felices; todo llega al fin.

El otro día conversé con una persona que me decía: “Este, fue el peor año de mi vida. Perdí el empleo en julio, mi esposa falleció consumida por el cáncer en octubre y ahora, pocos días antes de navidad, mi única hija, de apenas 16 anos, sin haber terminado siquiera el segundo grado, me da la noticia de que está embarazada.” ¿Qué quieres que haga con mi vida? ¿Cómo quieres que crea que existe un Dios que se preocupa por mí?  

Nada le dije al principio. Apenas lo escuché. Respeté su dolor, la revuelta de su corazón herido, su desesperación. ¿Qué se le puede decir a una persona que está sufriendo terriblemente? Hay momentos en los cuales, la mejor ayuda que le puedes prestar a una persona es solo oírla, colocar un brazo en el hombro, dejarla llorar. A veces pienso que Dios nos dio lágrimas para lavar el veneno que está destruyendo las profundidades del alma, el dolor que asfixia, la hiel que ahoga el espíritu. Porque hay momentos en que todo te parece absurdo. Quieres ser feliz y, por más que te esfuerzas, no lo logras; te da la impresión de que la felicidad se te escapa por entre los dedos. Otras veces, te parece tan distante, como aquella estrella que observas en el cielo azul, bella, esplendorosa, pero ajena. Sientes que no te pertenece. Puedes observarla de lejos, pero es como si no tuvieses derecho a ella.

Y ahora el año se acabó. Se fue y ojalá que en su loca corrida se hubiese llevado también tu dolor, pero no. No lo hizo. Se marchó dejándote el sabor amargo de la derrota, de las cosas con sabor a feo, a horrible, a desgracia. Y aquí estoy yo, queriendo decirte alguna cosa y no sabiendo siquiera cómo empezar.

Entonces vuelve tus ojos al texto de hoy. Porque aunque yo, como ser humano, no sepa qué decirte, Dios con toda seguridad sí lo sabe. Las tinieblas de los problemas pueden envolver tu vida por completo, pero amanecerá. Enero llegó, trayendo la luz de un nuevo año. Créelo. No te desanimes. Este ano que está comenzando será diferente. “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Alzaré mis ojos

Ah querido, si Dios fue capaz de hacer todo, de la nada, solo por el poder de su Palabra ¿Por qué no podría hacer maravillas en tu vida si ya existe alguna cosa, aunque esa “alguna cosa”, sea apenas una vida hecha pedazos? Por eso ¡levántate en el nombre de Jesús! Tu Dios no conoce derrotas. Es Jehová de los ejércitos, vencedor del universo.

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Salmos 121:1

Cuando el Salmista escribió este Salmo, vivía uno de los momentos más tristes de su experiencia. Su grande amigo y consejero, el profeta Samuel acababa de fallecer; él se encontraba atravesando el desierto de Parán, perseguido por su propio hijo Absalón. ¿Cómo te sentirías tú si las personas en las que más confías te  abandonan, te traicionan y se ponen a luchar contra ti? ¿A dónde irías en busca de consejos y de ánimo si tu grande consejero ha muerto? 

Samuel se sentía solo, sin saber a dónde ir, ni qué hacer. En esos momentos de tristeza y soledad, levantó los ojos hacia las alturas del los montes de Palestina. En aquellos lugares altos, los paganos ofrecían sacrificio a sus dioses, creyendo que ese era el camino para la solución de sus problemas. Observando aquellas montañas, David escribió. “Alzaré mis ojos a los montes.” En otras palabras: “Ya que todo el mundo sube esas montañas en busca de respuestas, yo también iré allá.” Pero en seguida recapacita y se pregunta: ¿De dónde vendrá mi socorro? Los que no conocían al Dios eterno de Israel subían aquellos montes en busca de soluciones, pero el salmista se pregunta: “¿Subiré también yo?” Es en aquellas alturas sofisticadas de la sabiduría humana, del materialismo, del consumismo, del racionalismo, del relativismo, ¿Es allí, donde encontraré salida para mis problemas? Entonces  reacciona y se responde a sí mismo. No. “Mi socorro viene de Jehová”. 

¿Por qué de Jehová? Por dos simples razones. La primera razón es el poder de Dios. “Él hizo los cielos y la tierra.” 

No existía nada. Nada había. Solo el vacío. La oscuridad, el desorden, el Caos. Pero “por la Palabra del Señor, fueron creados los cielos y la tierra. Porque Él dijo y fue hecho. Él mandó y existió.” Ah querido, si Dios fue capaz de hacer todo, de la nada, solo por el poder de su Palabra ¿Por qué no podría hacer maravillas en tu vida si ya existe alguna cosa, aunque esa “alguna cosa”, sea apenas una vida hecha pedazos? Por eso ¡levántate en el nombre de Jesús! Tu Dios no conoce derrotas. Es Jehová de los ejércitos, vencedor del universo. El año que pasó puede haber traído páginas tristes a tu vida pero, no todo está perdido, ¡levanta tus ojos a ese Dios eterno y todopoderoso! “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Santifícalos!

Hoy puede ser en tu vida un día de consagración y pureza. Al caminar por los meandros de la realidad humana, recuerda que eres especial, nacido con un propósito y comprado por un alto precio. No te dejes engañar por las luces de este mundo.

Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos. (Éxodo 19: 10).

Es jueves de un mes cualquiera, de un tiempo que vuela presuroso hacia un mañana eterno, cuando escribo este devocional. En mi mesa de trabajo, el computador, y en mi mente muchas ideas buscando el ropaje adecuado para salir a la vida.

El versículo de hoy habla de santidad. El pueblo de Israel se alistaba para uno de los momento más sublimes de su historia. El propio Dios escribiría con su dedo los eternos principios de su ley en tablas de piedra y la orden que Moisés recibió fue: “Ve al pueblo y santifícalo.” 

Hay dos ideas básicas relacionadas con la santidad. La primera es la consagración de la existencia. Tú eres propiedad divina, comprado por la sangre de Cristo. Tu vida debe ser el desarrollo de la voluntad de Dios en todos los aspectos. Fuiste separado por Dios para un propósito especial y no puedes vivir sin  la consciencia de que estás en esta vida para cumplir una misión.

La otra, es la idea de la pureza. Dios es santo y si deseas servirle de forma aceptable, también debes ser santo. Los cristianos no pueden vivir más, como lo hacían anteriormente, practicando el pecado. Ni pueden permitir que los deseos que una vez motivaban sus vidas, determinen el propósito de su existencia. Ambos la conducta externa y los móviles íntimos del corazón deben ser purificados por la gracia de Dios. El poder de Dios y Sus promesas garantizan al cristiano la posibilidad de pureza de corazón y de vida.

Hoy puede ser en tu vida un día de consagración y pureza. Al caminar por los meandros de la realidad humana, recuerda que eres especial, nacido con un propósito y comprado por un alto precio. No te dejes engañar por las luces de este mundo. Ellas brillan y atraen pero tú no naciste para vivir revoloteando alrededor de las luces artificiales y mezquinas de esta vida, sino para vivir al lado del creador de todas las luces del mundo.

No pierdas la consciencia de tu santidad y de la pureza que deben orientar tus pasos. Por eso, antes de iniciar tus actividades recuerda lo que Dios le dijo a Moisés: “Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Intercesor

Deja de lado la inercia espiritual, deja la monotonía y la rutina. Renueva tu entrega al Señor y hoy, antes de salir a la lucha de la vida piensa en las palabras de Moisés: “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.”

Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. (Éxodo 32:32).

¡Salvación! Dios trata de explicar al ser humano el precio de la salvación, de muchas maneras y en muchas formas. Cada incidente, cada historia, cada detalle de la Biblia, tiene que ver de una u otra forma con el tema de la salvación.  

En el jardín del Edén, es sacrificado un cordero. Su sangre es derramada y con su piel se resuelve el problema de la desnudez humana. Supongo que para Adán y Eva, en aquel momento no había bendición más grande. Para ellos, la bendición fue gratuita, pero no para el cordero. El inocente animal, sin tener culpa de nada tuvo que morir para resolver la tragedia causada por los seres humanos. El cordero era un símbolo de Jesús, que un día derramaría su sangre en la cruz del calvario.

El versículo de hoy presenta a Moisés como otro símbolo de Cristo. El pueblo había pecado y la consecuencia del pecado es la muerte, por lo tanto aquel pueblo debería morir, pero entonces se levanta Moisés, o mejor, se arrodilla y suplica a Dios que perdone a su pueblo, aunque para eso sea necesario que él muera. Moisés no había hecho nada de malo, él no merecía morir. Quien merecía la muerte era el pueblo, pero Moisés se ofrece a morir en su lugar. 

¿Coincidencia? ¡No! ¿Nobleza de Moisés? ¡Tampoco! Lo que Dios estaba haciendo era enseñar a su pueblo que la única manera de salvarse del pecado es creer en la muerte de un inocente en su lugar.

La Biblia es una carta de amor escrita con la tinta roja de la sangre de Cristo. El amor de Dios es el tema central. Un amor que sale de la simple letra y entra en el dolor de la acción.

¿Por quién intercedía Moisés? ¡Por un pueblo rebelde! Y ¿Por quién murió Jesús? El profeta Isaías describe a la raza contumaz y egoísta diciendo que todos se descarriaron, cada uno se fue por un camino diferente, pero a pesar de eso Dios hiso caer toda su culpa en una persona inocente que como un cordero, fue llevado al matadero y como una oveja, muda, delante de sus trasquiladores, enmudeció  y no abrió su boca.

¿Hasta qué punto eso conmueve tu corazón? ¿Hasta qué punto eso te motiva a amarlo y a andar en sus caminos? Deja de lado la inercia espiritual, deja la monotonía y la rutina. Renueva tu entrega al Señor y  hoy, antes de salir a la lucha de la vida piensa en las palabras de Moisés: “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.”

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