DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Levántate!

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Salmos 37:23-24

Isaías es un joven cristiano. Aprendió a depositar su confianza en Dios desde niño y las cosas siempre le fueron bien. Hace cinco años, comenzó un negocio. Iba de viento en popa. Lamentablemente, quiso dar el paso más largo que las piernas y hoy, la empresa está hundida en un mar de deudas.

El joven empresario entró en pánico. Se desesperó y, arrodillado, preguntó a Dios: “¿Por qué permitiste todo esto si yo siempre te coloqué a ti en el control de mi empresa?”

Isaías necesitaba entender el texto de hoy. ¿Qué sucede cuando el ser humano deja que Dios ordene su camino? La vida es una experiencia de crecimiento y prosperidad. La palabra hebrea traducida como ordenar, es kuwn, que significa afirmar, dar seguridad, establecer. ¿No es eso lo que toda empresa necesita para dar resultado?

Cuando tus pies vacilan, caminas con timidez, tienes miedo de arriesgar, no te atreves a avanzar. ¿Qué te falta? Que Dios establezca tus pasos, que le de firmeza a tus pies.

Conozco gente inteligente, capaz, luchadora y tenaz que no prospera. Cualquier iniciativa termina en frustración. Entonces culpa a los otros y si no encuentra otros para culpar, transfiere la causa de su fracaso a la “mala suerte” o al “destino”.

Por otro lado, el hecho de que Dios ordene tus pasos, como es el caso de Isaías, ¿Quiere decir que estarás libre de dificultades? ¡No! Vives en un mundo de dolor y tristeza. Muchas veces tus pies resbalarán, encontrarás hoyos traicioneros en tu senda, trampas, lodo y hasta arena movediza, pero, ahí entra la segunda parte del texto: “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano”.

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En pos de mí

Busca al Señor todos los días. Deja que Él entre a tu vida. Resérvale un lugar en tu agenda. Conversa con Él. Cuéntale tus necesidades y ansiedades. Pídele orientación y consejo a través de la lectura de la Biblia y verás cómo tendrás otra visión de la vida y de los problemas. Ellos seguirán allí, pero tú no serás el mismo. Dios estará contigo.

Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. (Números 14:24).

La recompensa de Caleb no fue resultado de su espíritu aguerrido. Su espíritu aguerrido, fue el resultado de haber seguido a Dios. El texto dice que “en él hubo otro espíritu y decidió ir en pos de mí.” Al hablar de Caleb, generalmente nos concentramos en las características de liderazgo que él demostró tener a lo largo de su vida. Ya oí exposiciones de autoayuda mencionando a Caleb como ejemplo del hombre vencedor.

Pero pocas veces oí a alguien destacar la verdadera causa de las características positivas de su personalidad. Él decidió ir en pos de Dios, escogió servirle, vivir con el Señor. Esta es la más sabia decisión que algún ser humano puede tomar. El resultado de esa decisión fue que Él y sus descendientes disfrutaron de las bendiciones de la tierra prometida.

Es triste ver que los seres humanos buscamos desesperadamente las bendiciones. Todos corremos en pos de los propios sueños y realizaciones, todos luchamos por un “pedazo de tierra bajo el sol.” Pero pocos deciden seguir a Dios y prestar oídos a sus enseñanzas.

¿Cómo ir en pos de Dios en nuestros días? Separando diariamente tiempo para estudiar la Biblia y orar. El estudio de la Biblia no es un deber del cristiano. Es el secreto de la vida victoriosa. Resulta alarmante cómo a veces estamos dispuestos a pagar una suma alta de dinero para asistir a un seminario de autoayuda cuando todo lo que se enseña allí está en la Palabra de Dios y no tienes que pagar nada por eso.

Busca al Señor todos los días. Deja que Él entre a tu vida. Resérvale un lugar en tu agenda. Conversa con Él. Cuéntale tus necesidades y ansiedades. Pídele orientación y consejo a través de la lectura de la Biblia y verás cómo tendrás otra visión de la vida y de los problemas. Ellos seguirán allí, pero tú no serás el mismo. Dios estará contigo y en su nombre serás capaz de atravesar los mares rojos de la vida, cerrarás la boca de los leones que te quieren devorar. La antorcha de la presencia divina te acompañará de noche y durante el día vivirás a la sombra del Omnipotente.

Haz de este día un día de compañerismo especial con Jesús y recuerda lo que Dios dijo: “Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Andar

Intentarlo solo sí, es vivir y fracasar, buscar y no encontrar, reír y no ser feliz, hasta descubrir que con Jesús, la vida es andar y avanzar. Paso, a paso. Crecer y vislumbrar un futuro radiante, iluminado de vida eterna.

Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:10

Camino por las calles del recuerdo. Recuerdos imprecisos que se esconden en el tiempo. Escucho ruidos extraños. Gritos de agonía que sobreviven. Llantos de vida que languidecen.

La ciudad de mis recuerdos parece indiferente, ciega, como si no quisiese ver nada, ni percibir mi búsqueda insistente. Recuerdo mis derrotas, mis frustradas intenciones de agradar a Dios y los altos edificios parecen sonreírme compasivos. Mis intenciones son efímeras como el día. Pasajeras como la nube. Nada logro.

En las calles congestionadas de mi juventud, soy apenas eso, una sombra imprecisa y tambaleante, deformada a veces por las luces de los autos. Hasta el momento de mi encuentro con Jesús.

Entonces cobro forma. Descubro el rumbo de mi existencia. Y mi camino se ilumina. Ya no tambaleo ni camino en zigzag. Mis pasos son firmes y mis pies seguros. Finalmente he aprendido a andar.

El versículo de hoy habla de la vida cristiana como un proceso de crecimiento. Vivir es andar. Andar es crecer. Crecer, avanzar.

El error de mi juventud fue andar solo. Me perdía en la arena movediza de mis fracasos. Intenciones frustradas golpeaban mis noches. No había estrellas en mi cielo hasta entender que sin Jesús no hay cristianismo. Él es la esencia de la vida, la propia vida, la vida abundante.

Jamás podré decir Gracias, con palabras. La eternidad no bastará para alabar al que un día me encontró caído, me extendió la mano y me levantó.

¡No luches solo! No pierdas el tiempo creyendo que vivir el cristianismo es misión imposible. No lo es.

Intentarlo solo sí, es vivir y fracasar, buscar y no encontrar, reír y no ser feliz, hasta descubrir que con Jesús, la vida es andar y avanzar. Paso, a paso. Crecer y vislumbrar un futuro radiante, iluminado de vida eterna.

Por eso hoy, no salgas de casa sin la certidumbre de que el Señor del cristianismo te toma de la mano y camina contigo. Necesitas hacerlo “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nada

El mensaje central de hoy es que tal vez no valga tanto correr buscando simplemente cosas. Al fin de la vida, nada llevarás. Quien sabe lo único que haya realmente valido sean los momentos que viviste al lado de las personas queridas que te rodearon.

Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1 Timoteo 6:7

El reloj marcaba 2:17 de la mañana en uno de los más grandes y famosos casinos de Las Vegas. La pequeña multitud allí reunida aguardaba ansiosa el resultado final.

Paul Estgate, un joven dinamarqués de 22 años, moreno, de cabellos ondulados, miró hacia todos los lados, respiró hondo, colocó la última carta sobre la mesa y dio el grito de victoria. Acababa de ganar 9.15 millones de dólares, en el campeonato mundial de póker. Sucedió esta madrugada, mientras en Santa fe, capital del estado de Nuevo Méjico, nevaba con sutileza.

Con la vista perdida a través de mi ventana contemplo el paisaje de una mañana típica de invierno y pienso en Paul, el nuevo millonario.

Nada hemos traído a este mundo, dice Pablo. ¡Cuánta filosofía en pocas palabras! Pero aunque Paul, nada trajo, en estos momentos es dueño de una pequeña fortuna. Nueve millones son nueve millones. Supongo que él debe ganar mucho más a lo largo de la vida. A fin de cuentas es joven y tiene todos los años por delante. Sin embargo, un día, como todos los mortales, dejará también de existir. Y ese día, afirma Pablo, nada podrá sacar.

Sin considera la manera como el joven dinamarqués ganó ese dinero, me impresiona saber que Pablo, le dice esto a otro joven. Timoteo, en aquel tiempo estaba comenzando la carrera de su vida. Tenía mucho que aprender y el viejo Apóstol lo lleva a pensar en la oportunidad valiosa que significa el corto periodo de existencia que permaneceremos en esta tierra.

¿Cuál es la meta de tu vida? ¿Hacer dinero, lograr fama y conquistar poder? ¿Acumular riquezas y posesiones, construir imperios y mansiones? ¿Dónde quedan las personas que amas, mientras corres obsesionado atrás de lo que estableciste como el blanco de tu vida?

El mensaje central de hoy es que tal vez no valga tanto correr buscando simplemente cosas. Al fin de la vida, nada llevarás. Quien sabe lo único que haya realmente valido sean los momentos que viviste al lado de las personas queridas que te rodearon.

Empieza este nuevo día corriendo atrás de tus ideales. El Señor Jesús está a tu lado. No temas nada, pero no te olvides que “Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Avaricia ¿Para qué?

Parte para la batalla de este día dispuesto a usar lo poco o lo mucho que tienes, de la mejor manera. Para gloria de Dios y beneficio de la humanidad. El resultado será tu propia felicidad.

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. Hebreos 13:5

-No me duele mi fealdad, sino la belleza de las otras chicas.

La frase brota de Elisa, rasgando la garganta. Hay amargura en el tono de su voz, una nube empañando el brillo de sus ojos. No es tristeza. Es rabia reprimida, contra la vida y las injusticias de la naturaleza.

Personalmente creo que no es fea, como ella piensa. Si se arreglase mejor permitiría desabrochar la bella flor que yace adormecida dentro de ella. Si colocase un poco de alegría a su vida, la sonrisa escondida aparecería como el arco iris después que la tormenta acaba.

Pero Elisa no quiere aceptar la realidad. Se recusa a convivir con ella. En vez de mirar para las cosas buenas que recibió de Dios, ha hecho de su afán cotidiano codiciar lo que los otros tienen y ella no.

El problema de esta joven es la belleza. Pero la codicia no tiene que ver solo con estética. Hay gente infeliz porque quisiera tener el carro del vecino, o la casa del amigo, o el sueldo del jefe.

Al codicioso no le duele su necesidad. Lo irrita lo que los otros tienen. Es un desvío de conducta que anula los sueños y el deseo de luchar. Sus ideales son envueltos por el manto triste de las lamentaciones.

El consejo de Pablo en el versículo de hoy es: “vive contento con lo que tienes ahora.” ¿Por qué ahora? Porque si eres agradecido a Dios por lo que tienes en este momento, te colocas en condiciones de recibir más, en el futuro. Dios te da poco para ver qué es lo que harás con lo poco que recibiste. Si malgastas el tiempo lamentándote porque no posees lo que el otro recibió, te incapacitas de recibir más.

Mira hacia delante. Administra lo que tienes en las manos. Sé feliz con lo que recibiste hoy. Y prepárate para las grandes cosas que el Señor quiere darte.

Parte para la batalla de este día dispuesto a usar lo poco o lo mucho que tienes, de la mejor manera. Para gloria de Dios y beneficio de la humanidad. El resultado será tu propia felicidad.

Recuerda: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Doctrina?

Tú eres lo más precioso que Jesús tiene en este mundo. Lo que más Él anhela es verte feliz. Por eso te muestra el camino. El camino es su doctrina.

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. 2 Juan 1:9

Amaba de una forma extraña. Sin amor. Lo que llamaba amor era hueco. Campana sin sonido. Melodía sin música. “Amo a Jesús, decía, pero no me gusta la doctrina.”

Lo miré y lo admiré. Joven brillante. Ojos vivaces y sonrisa auténtica. Yo también, en mi juventud, me sentí tentado a separar a Jesús de su doctrina. La vida, instrumento divino de enseñanza, me fue diciendo al oído con el tiempo: ¿Qué locura es esa? ¿Cómo intentas dividir a Jesús?

La palabra doctrina en el original griego es didaké. Significa enseñanza. La enseñanza divina es el camino. Sin camino estás perdido. Jesús dijo un día: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.”

No existe separación entre Jesús y su doctrina. Él es la doctrina. Él es el camino hacia el Padre. Es por eso que la persona que se extravía de la doctrina, “no tiene a Dios.”

Extraviarse es perderse. En griego, parabaíno. Significa escoger su propio camino, apartarse, caminar al lado del camino correcto. Seguir los instintos del corazón loco que lleva a la autodestrucción.

El cristianismo moderno se ve tentado a pensar que amar a Jesús es simplemente un asunto de emoción. Basta cerrar los ojos, cantar y levantar las manos. Al terminar la emoción y el éxtasis, continúo mi propio rumbo. Como si Jesús no existiese.

El cristianismo auténtico no está desprovisto de emoción, pero es más. Es caminar en Jesús y vivir su doctrina. Vivir la doctrina es vivir en Jesús.

Me llevó tiempo explicarle. Pero teníamos una hora y media de viaje hasta llegar a nuestro destino. Tiempo suficiente para ver que la autenticidad de su sonrisa era el reflejo de un corazón sincero.

Tú eres lo más precioso que Jesús tiene en este mundo. Lo que más Él anhela es verte feliz. Por eso te muestra el camino. El camino es su doctrina.

No inicies este nuevo día sin proponerte andar en el camino que te llevará al puerto de tus sueños. “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Dónde está tu esperanza?

Por eso hoy, a pesar de tus frustraciones. A despecho de tus derrotas, levanta los ojos al cielo y contempla la benignidad y misericordia de un Dios que se preocupa por ti y esta siempre con los brazos abiertos, listo a correr en tu auxilio.

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17

Atravieso los cielos de América en el vuelo 4352 de American Eagle. El horizonte azul e infinito me habla del poder de Dios, de su permanencia y eternidad. Mis ojos se pierden en la inmensidad de un Dios vivo.

Abajo, en la tierra, las cosas andan mal. Mientras los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, prometen sacar al país de una de las mayores crisis financieras de su historia, hay gente que llora y se desespera delante de la caída vertiginosa de las bolsas.

Depositaron su “esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas.” Dice el versículo de hoy. Inciertas, como las nubes llevadas por el viento. Como la garúa que hoy es y mañana deja de ser. Como el canto del cisne que suena bello y repentinamente se hace silencio la muerte.

No habrá mañana para mucha gente. El sol no brillará, ni el oro relucirá. Los números que brillaban alucinantes en la pantalla del computador, traerán el recuerdo de la ilusión perdida.

Quién sabe entonces, se acuerden del “Dios vivo que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” A veces Dios permite que nos frustremos con la fugacidad de nuestros planes, con la superficialidad de nuestros sueños. Con frecuencia, él deja que caminemos nuestros propios caminos para enseñarnos la trilla que nos conduce de vuelta a la única fuente de seguridad y permanencia.

Nunca es tarde para aprender. Los sueños destruidos son el amanecer de un nuevo día cuando Dios está presente. Nada llegó al fin cuando el Dios eterno, que no conoce fin, asume el control de la vida.

Por eso hoy, a pesar de tus frustraciones. A despecho de tus derrotas, levanta los ojos al cielo y contempla la benignidad y misericordia de un Dios que se preocupa por ti y esta siempre con los brazos abiertos, listo a correr en tu auxilio.

No salgas hoy, a enfrentar una nueva batalla, sin la seguridad que tu confianza está depositada en “el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Causa o consecuencia?

¿Quieres ser auténtico? ¿Deseas vivir la vida victoriosa de verdad? ¿Aquella que no necesita de barniz? ¿Anhelas la autenticidad del ser? Ve a Jesús llevándole tu insuficiencia y dile: “Señor, te necesito en mi vida. Sin ti, no soy nada, ven y crea en mí un nuevo corazón.

Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 2 Corintios 13:11

El consejo de Pablo a los corintios, da la impresión de presentar ciertas condiciones para recibir el amor de Dios. Las condiciones serían: “Tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz.” Si hiciereis esto, entonces, “el Dios de paz y de amor, estará con vosotros.”

La pregunta que surge de manera natural es: Si podemos vivir una vida “maravillosa” sin Dios, ¿para qué necesitamos de Él?

El aparente problema se resuelve al analizar la preposición “Y”. En griego, es kaí. Puede ser traducida como “Y” pero también significa “realmente,” o “en verdad.”

El texto dice, literalmente: “Por lo demás, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, vivid en paz, y en verdad, el Dios de paz y de amor estará en vosotros.” Quiere decir, la evidencia de que Dios está en ti, son los frutos del amor.

Tú puedes pasar por la vida tratando de ser bueno, comprensivo, altruista y pacificador, pero si no tienes el Dios de amor en tu corazón, esas virtudes serán frutos de plástico, productos de tus propias manos, artificiales y huecos.

Nadie es bueno porque sabe que debe ser bueno. El cambio del carácter, no depende de la información. No es fruto del esfuerzo humano. Proviene de Dios, manantial de pensamientos, sentimientos y acciones puros.

El cementerio de las buenas intenciones, es la disciplina humana. El dominio propio y la fuerza de voluntad solo te conducen al fracaso y a la frustración. Sirven apenas para disfrazar y engañar a los demás. Peor, acaban engañándote a ti mismo.

¿Quieres ser auténtico? ¿Deseas vivir la vida victoriosa de verdad? ¿Aquella que no necesita de barniz? ¿Anhelas la autenticidad del ser? Ve a Jesús llevándole tu insuficiencia y dile: “Señor, te necesito en mi vida. Sin ti, no soy nada, ven y crea en mí un nuevo corazón.

No te olvides:”Por lo demás, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, vivid en paz, y en verdad, el Dios de paz y de amor estará en vosotros.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Hijos!

Si crees en la promesa divina pasas a ser hijo, heredero de la promesa. Tus culpas han sido perdonadas. No necesitas vivir huyendo, ni escondiéndote. El señor Jesús te da el derecho de reclamar la promesa, y vivir como hijo del rey, príncipe en el vasto universo de Dios.

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Gálatas 4:7

La mente pecaminosa del ser humano ha desfigurado el carácter divino. La tradición le ha hecho creer que Dios es un ser de rostro serio y ceño fruncido, sentado en su trono de santidad, con una vara en la mano, vigilando y esperando obediencia estricta de sus vasallos.

“Inclínate delante de Él, como el esclavo delante de su señor”, le ha dicho durante siglos. Y el ser humano ha creído y ha vivido con Miedo de Dios. Ha tratado de aplacar la ira de su señor con penitencias, peregrinaciones y sacrificios. Se ha arrastrado delante de Él como criatura indigna. Ha cargado el fardo horrible de la religiosidad desprovista de gracia.

Lo peor que el pecado hizo fue desfigurar el amor divino. Presentarte a Dios como un ser rencoroso y vengativo. Te hace huir, esconderte, anularte. Como Adán y Eva en el jardín del Edén, después del pecado. Desesperados, vacíos, desnudos y ridículos. Intentando cubrir su desnudez con miserables hojas de higuera.

Aquella tarde triste, Dios se presentó en el jardín buscando al hijo amado, pero el pecado le gritaba a los oídos: “No eres hijo, eres esclavo.”

Tal vez sí. Seguramente sí. Pero no esclavo de Dios. Esclavo del enemigo de Dios. Castigado impiadosamente por el peor carrasco que alguien puede tener: la consciencia deformada por el pecado.

El versículo de hoy, sin embargo trae la más extraordinaria noticia que alguien pudo recibir. Ya no eres esclavo de nadie. No necesitas serlo. El señor Jesús pagó el precio de tu rescate.

Si crees en la promesa divina pasas a ser hijo, heredero de la promesa. Tus culpas han sido perdonadas. No necesitas vivir huyendo, ni escondiéndote. El señor Jesús te da el derecho de reclamar la promesa, y vivir como hijo del rey, príncipe en el vasto universo de Dios.

Por eso hoy, levanta la cabeza. Deja que el sol de Justicia ilumine la penumbra de tu ser. No tienes que vivir como si le debieses algo a la vida. No existe motivo para que te sientas esclavo. El Señor Jesús cargó el peso de tu culpa en el calvario y te libertó.  “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Consuelo

Por eso no desesperes si hoy, el dolor tocó la puerta de tu vida. Dios está ahí, cerca de ti, consolándote, aunque no lo veas. Está ahí, enjugando tus lágrimas porque: “Él te consuela en todas tus tribulaciones, para que puedas también tú consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que eres consolado por Dios.”

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 2 Corintios 1:3-4

El dolor tiene un propósito. Siempre. Aunque no lo entiendas ahora. Aunque las lágrimas te impidan ver los brazos abiertos de Jesús.

Dios te consuela para enseñarte a consolar. Fuiste colocado en teste mundo para ser un agente de consolación. Las personas sufren. Lloran. Se desesperan. No saben a dónde ir en busca de ayuda. Y Dios te hizo un rayo de esperanza en las tinieblas del dolor ajeno.

Pero nadie nace sabiendo consolar. Necesitas prepararte en la escuela del dolor. Es imposible entender el sufrimiento leyendo un libro o participando de un seminario. La única forma de aprender es sufriendo. Solo entiendes el valor de una lágrima, llorando.

El versículo de hoy, no dice que Dios te envía el sufrimiento. Nada que te causa dolor viene de las manos de Dios. Él es manantial solo de cosas buenas. El problema es que vives en un mundo de dolor. El sufrimiento es la ley de este mundo de pecado. Sufren los malos y sufren también los buenos.

Dios, entonces, toma el dolor y lo transforma en un instrumento de enseñanza. Viene y te consuela. Para que aprendas a consolar. Después te envía para que seas un agente de consolación.

¿Cómo podrías consolar al padre que llora delante del cuerpo inerte del hijo muerto en un accidente de tránsito, si tú no hubieses pasado por un momento tan doloroso como aquel?

¿Qué podrías decirle a la mujer desesperada porque el esposo la abandonó, si en algún momento no hubieses también tenido tus días de lágrimas y soledad?

Por eso no desesperes si hoy, el dolor tocó la puerta de tu vida. Dios está ahí, cerca de ti, consolándote, aunque no lo veas. Está ahí, enjugando tus lágrimas porque: “Él te consuela en todas tus tribulaciones, para que puedas también tú consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que eres consolado por Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Justificados

Fue como si el sol iluminase de pronto su oscuridad. Aprendió a confiar en Jesús. Ella es pecadora pero Jesús ha derramado su sangre para salvarla. Ahora está justificada. Su vida de errores ha sido lavada por la sangre maravillosa de Jesús. La “ira” divina, no será más un fantasma en su vida. No más días de angustia. No más noches de insomnio. Ella cree. Y eso le es contado por justicia.

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Romanos 5:9

Sumergida en un mar de culpa, Alejandra se recrimina por los errores pasados. No es religiosa. Tampoco conoce la Biblia, ni acaricia inquietudes espirituales. Pero la culpa la asfixia y la paraliza. Algo, dentro de ella, parece condenarla a una vida de sufrimiento. De cierto modo siente que merece las adversidades que enfrenta.

El sicoanalista ha tratado de ayudarla a justificar sus errores. Pero por más que racionaliza en torno de ellos, algo más fuerte que el “poder” de su mente le dice que es culpable.

Alejandra ignora que el ser humano nace con complejo de culpa. “Culpa existencial”, dirían los sicólogos.

No importa el nombre que se le dé. La naturaleza humana nace separada de Dios y lejos del creador, no hay cómo ser feliz. A la joven dulce, de mirada penetrante y sonrisa melancólica, le llevó años descubrir el origen de su angustia.

Una noche, cansada de envenenarse con remedios para dormir, se deparó con la Biblia.

La primera pregunta que subió a su mente fue: “¿Puede un libro tan antiguo, satisfacer mis inquietudes?”. Había buscado respuestas en el enmarañado de sus ideas existencialistas y no las había encontrado. Entonces, llevada por el instinto de conservación, se respondió a sí misma, delante de la Biblia: “Nada pierdo intentándolo.”

Ese fue el inicio de su recuperación. Leyendo el libro sagrado descubrió que todos los seres humanos nacen condenados a muerte. “No hay justo, ni aún uno”. “Todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios.”

Después de leer esto, entendió el origen de su estado depresivo. Sus sombras, entonces, se volvieron más densas. Sus noches más oscura, pero al seguir leyendo descubrió el versículo de hoy.

Fue como si el sol iluminase de pronto su oscuridad. Aprendió a confiar en Jesús. Ella es pecadora pero Jesús ha derramado su sangre para salvarla. Ahora está justificada. Su vida de errores ha sido lavada por la sangre maravillosa de Jesús. La “ira” divina, no será más un fantasma en su vida. No más días de angustia. No más noches de insomnio. Ella cree. Y eso le es contado por justicia.

Esa puede ser también tu realidad hoy, si recuerdas que: “Mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Volverás a darme vida

Por eso hoy, a despecho de las dificultades que se aglomeran delante de ti, confía en el Señor y di como David: “Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.”

Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males,
volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.

Salmos 71:20 y 21

Pocos sufrieron tanto en la vida como David. Fue golpeado de todos los lados. Sus mejores amigos lo traicionaron. El hijo amado ambicionaba su trono y fue desleal con él. Luchó contra tendencias que lo llevaban hacia el mal. Anduvo errante por los desiertos, durmiendo en cuevas y muchas veces comiendo del favor de los otros. ¿Puede existir una vida más llena de angustias y contrariedades?

Sin embargo, en una de esas circunstancias difíciles David escribió el salmo 71 y dijo: “Sé que me levantarás de los abismos de la tierra.”

Nada está perdido para los que confían en el Señor. Las circunstancias que te rodean pueden ser en este momento las más tenebrosas. Desde el punto de vista humano puede parecer que las cosas escaparon de tu control, pero para los que confían en el Señor, nada está perdido, porque ellos tienen la seguridad de que Dios los sacará de los abismos de la tierra.

Paola llegó un día con su vida hecha pedazos. Estaba embarazada a los 18 años y no sabía qué camino seguir. Sus padres la habían expulsado de la casa, sus amigos le aconsejaban realiza un aborto y el novio no quería saber más de ella.

Fue en esas circunstancias que asistió a una cruzada evangélica y entendió el plan maravilloso que Dios tenía para ella. Claro que ella no sabía. Hasta aquel día había vivido como si Dios no existiese. Tenía la impresión de que la religión era cosa para gente vieja, pero el momento del dolor y de la desesperación, acudió a una iglesia y descubrió que nada está perdido para os que confían en Dios.

Los años pasaron. Hoy, Paola está casada con un hombre cristiano que cuida de su hijito como si ambos fuesen los padres. Con la ayuda del esposo, logró terminar sus estudios y trabaja como enfermera en un gran hospital.

Emocionada mira para atrás y reconoce que realmente, Dios la sacó de los abismos de la tierra. Por eso hoy, a despecho de las dificultades que se aglomeran delante de ti, confía en el Señor y di como David: “Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.”  

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Mi paz os doy

Ya pasaron más de 20 años desde aquel día. Hoy, Casiano sabe por experiencia propia lo que Jesús quiso decir al anunciar:” La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27

Anochece. Siempre anochece. El sol puede brillar en todo su esplendor pero eso no significa que el día será eterno. En este mundo, la noche llega más tarde o más temprano. Las sombras vienen y con ellas, muchas veces, vienen también  las inseguridades y los miedos. Es la ley de la vida. Hay día. Pero también hay noche.

Aquella noche, sin embargo, en la vida de Casiano, era la más terrible. Su hogar había sido destruido por una insensatez suya. El peso de la culpa lo abrumaba. Golpeaba su cabeza como un martillo. Lo atormentaba y lo crucificaba en el madero de sus errores.

Cómo hubiera querido volver a ser niño, despreocupado con la vida, ajeno a los problemas de los adultos. Un niño cansado de correr por los campos verdes de su tierra, que dormía en paz cuando la noche llegaba.

¿Paz? Hace mucho tiempo ignoraba lo que era paz. Pero ¡Cómo son las ironías de la vida! Acababa de regresar de una misión de paz, en un país extranjero. Él, buscando paz para los otros, cuando en lo recóndito de su ser, no sabía lo que era eso.

Hundido en su mundo de dolor y remordimiento, una noche se deparó con un programa de televisión. Allí se hablaba del maravilloso amor de Jesucristo. No le prestó atención, al principio. Pero a medida que el pensamiento del presentador avanzaba, despertó su interés.

El hombre de terno oscuro y voz suave, hablaba de paz. No se refería a una paz pasajera, humana. No hablaba de un acuerdo de concordia entre seres humanos. Hablaba de un sentimiento de quietud y bonanza que se apodera del corazón a pesar de las circunstancias terribles que la vida presenta.

Casiano anheló esa paz para él. Con asombro veía describir la historia de su vida, sus encuentros y desencuentros, sus noches de amargura, sin poder dormir.

Repentinamente, los ojos del presentador se fijaron en los suyos. “¿A dónde irás, le preguntó, si no vienes a Jesús?” Casiano no pensó dos veces. Se aproximó de la televisión y cayó arrodillado entregando el corazón a Jesús.

Ya pasaron más de 20 años desde aquel día. Hoy, Casiano sabe por experiencia propia lo que Jesús quiso decir al anunciar:” La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Confía en el Señor!

Pero las cosas divinas son así. Tal vez por eso, el Señor Jesús dijo un día que si no nos volvemos como niños no entraremos al reino de los cielos.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. (Jeremías 17:7)

El versículo de hoy fue escrito por Jeremías en circunstancias dramáticas. La destrucción del pueblo se acercaba. Era inevitable. Los ejércitos enemigos se preparaban para el ataque. Y el propio Jeremías era el portador de malas noticias para su gente.

A pesar de eso el profeta dice que, aún en medio del dolor y de la tristeza, el varón que confiase en el Señor sería bendito. ¿De qué bendición estaba hablando? 

El versículo ocho trae la respuesta: El que confía en el Señor, “Será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de su sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

Interesante la promesa divina. No dice que el calor no vendrá, ni que la sequía no llegará. Afirma que en medio de las situaciones adversas, sus hojas estarán verdes y producirá mucho fruto.

La tragedia de las personas no consiste en las luchas y dificultades que se presentan cada día, sino en la falta de confianza para ir en pos de la victoria. Cuando el dolor llega, el que confía en Dios es como el árbol cuyas raíces saben dónde buscar agua.

Aún en medio del desierto es posible encontrar palmeras. Árboles gigantescos y erectos en medio de la sequía y de los vientos. Las palmeras están allí, no porque carezcan de dificultades. El secreto de su permanencia es la fuente de vida que sustenta su existencia. Las inclemencias del clima les enseñaron a cavar hondo. Sus raíces se deslizan silenciosas en busca de agua.

Si hoy es un día terrible y sientes que estás solo. Si te faltan fuerzas y estas a punto de desanimarte y abandonar la batalla, quita tus ojos de las cosas en las cuales confiaste y deposítalos en el Señor. Puede parecer infantil, a veces. En este mundo pragmático en el que vives, puedes tener la impresión de que estás actuando como un niño.

Pero las cosas divinas son así. Tal vez por eso, el Señor Jesús dijo un día que si no nos volvemos como niños no entraremos al reino de los cielos.

No temas. Los ejércitos enemigos pueden estar allá afuera, armados hasta los dientes pero: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

No temas

No temas enfrentar los desafíos que la vida te presenta hoy. No importa cuán grandes sean tus adversarios. Lo que interesa es que tu Dios no conoce derrotas y en este momento está listo para sustentarte con la diestra de su justicia. Esa es su promesa.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. isaías 41:10

Rafael lo vio. Se acercaba lentamente, con paso firme pero sin prisa. Aquella figura deslumbrante miraba a su alrededor,  buscando algo. Rafael tuvo la impresión de que aquel ser  angelical, lo buscaba a él. 

Pensó que no lo vería, escondido en sus miedos, como estaba. Pero no fue así. Sintió que la mente de aquel hombre se extendía hacia él. Sintió como su pensamiento entraba en el suyo. Se volvió lentamente y caminó hacia él. Quedó paralizado. El miedo había desaparecido y la paz envolvía por completo sus sentimientos.

Sucedió a las orillas del rio Aguaitía, en la selva peruana, la noche en que los guerrilleros del “Sendero luminoso” mataron 6 policías y 18 campesinos. Rafael fue el único sobreviviente. Él afirma que la aparición de aquel ser, asustó a los guerrilleros y salvó su vida.

A lo largo de la historia. En todos los tiempos y en todos los lugares, Dios siempre ha cumplido su promesa. En el momento de dificultad, ahí está Él, con la mano extendida para ayudar al hijo que clama con fe. No hay crisis que no conozca. No existe dolor que no entienda. No hay sufrimiento que no vea.

En este preciso instante, las sombras de la angustia pueden rodear tu vida. Ejércitos enemigos pueden cercar  la ciudadela de tu alma. Puedes tener la impresión de que ya no tienes fuerzas y está todo perdido. Pero el Señor prometió que te librará.

Lo hará de dos maneras. “Soy el Dios que te esfuerzo “dice. Te infunde poder, cuando estás invadido por el temor. Te usa a ti mismo para derrotar las fuerzas enemigas. Pero, si es necesario, opera milagros. Te libra maravillosa, incomprensible y divinamente.

No temas enfrentar los desafíos que la vida te presenta hoy. No importa cuán grandes sean tus adversarios. Lo que interesa es que tu Dios no conoce derrotas y en este momento está listo para sustentarte con la diestra de su justicia. Esa es su promesa.

Por eso, parte hoy con las palabras de Dios en tus oídos diciendo: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré, con la diestra de mi justicia.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Misericordioso

Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. Salmos 103:8

Washington, la capital americana, se pone cada vez más triste. El otoño se va. Se aproxima el invierno. El frio llega. El calor desaparece.

El frio me incomoda. No me gusta. Para mí es sinónimo de tristeza. El mundo queda menos colorido, la vida se marchita. Como las hojas, que ayer se mostraban acuarela esplendorosa, y hoy yacen en el suelo, muertas.

Cuestión de gustos. A otros no les agrada el verano. Y la vida continúa. ¿Dije vida? No es de vida que habla la carta que alguien me entregó anoche al fin de la reunión. La historia que tengo en mis manos es una triste historia de muerte, de fracasos, de chascos y traición.

Ya escuché tantos dramas en la vida. Nada más podría asustarme. Pero cada vez, que leo algo como esto, me siento incapaz de hacer alguna cosa, a no ser orar.

La persona se pregunta si después de todo lo que hizo, aún existe perdón para ella. Se juzga y se condena. Se condena a muerte. Pero no tiene fuerzas ni valor para ejecutar la sentencia. Entonces busca a Dios y se pregunta si Dios puede amarla a pesar de su pasado grotesco.

Y aquí está el versículo de hoy diciendo que Dios es misericordioso y clemente. La palabra clemente, viene del hebreo channun que significa en realidad, gracia que no acaba nunca. Como si fueses un caminante en el desierto, buscando una gota de agua para salvar la vida y mitigar la sed y repentinamente encontrases un channun, un manantial que no tiene fin.

Ese es Dios. Su amor no tiene límites. Su grandeza absorbe tu culpa y la hace nada. Su misericordia esta siempre dispuesta a darte una página en blanco para que escribas una nueva historia. Su clemencia te espera. Sabe que un día, cuando tus fuerzas ya no existan, cuando el peso de la culpa te lleve a pensar en la muerte como la única salida, vendrás a Él en busca de consuelo.

¿Por qué demorar si sientes hoy, que la misericordia divina toca la puerta de tu corazón? ¿Qué es lo que te detiene? ¿Por qué buscas fuentes de agua envenenada si Jesús te ofrece el agua de vida? ¡Ven a Él! ¡Ahora! Mañana puede ser demasiado tarde.

No salgas de casa hoy sin repetirte a ti mismo:Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Más gratitud

En ese instante verás cómo, del fondo de tu ser, de allí dónde solo había un ser tímido y pesimista, nace un guerrero con actitud victoriosa y partes para la lucha sabiendo que aunque tengas que sangrar, la victoria está asegurada.

¿Qué esperas? Sal a tus actividades diarias “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Efesios 5:20

El versículo de ayer hablaba de la gratitud “en todo.” Hoy, el apóstol Pablo te lleva a seguir creciendo en la experiencia cristiana: No es suficiente agradecer a Dios “en todo”. Es necesario llegar al punto de ser grato “por todo.” Hasta por el dolor y las lágrimas. Por la muerte, inclusive. Por las cosas que no entiendes y que te hacen sufrir. Por el misterio de las injusticias, que te deja el corazón partido.

El mundo en el que vives es un mundo de dolor. El pecado trajo sufrimiento y muerte. La tristeza hoy, es una ley de esta vida. Sufren los buenos y los malos. Nadie está inmune al dolor.

Entonces, Dios toma el dolor y lo transforma en un instrumento educativo. Es en el sufrimiento que creces y te haces grande. Es su fuego que te conduce al valle de la purificación. Como el oro y como el diamante, que en el fuego de las dificultades y en el dolor del esmeril, se hacen más puros.

Tal vez no lo entiendas hoy. Quien sabe en este momento tu mundo cae a los pedazos. Miras hacia delante y nada ves. Las sombras te asustan. Y ahora viene San Pablo a decirte que debes ser agradecido por todo.

¿Cómo serlo, cuando el dolor te asfixia? Entonces, déjame decirte por qué es necesario ser agradecido.

Cuando dices “Gracias Señor”, reconoces que, por tras del dolor y de las lágrimas, hay alguien allá arriba. Al hacerlo, tu inconsciente se siente seguro, aunque no lo percibas conscientemente. La noche continúa, pero tu cielo se ilumina de estrellas y puedes caminar aunque que el sol, todavía no haya salido.

Por eso hoy, dirige tus ojos a Dios y dile: “Señor, no entiendo nada. Desde mi punto de vista, lo que me está sucediendo parece absurdo e injusto, pero tú eres mi Dios y aunque no entiendo, ni imagino porque permites que sufra, acepto tu plan soberano en mi vida y te agradezco.”

En ese instante verás cómo, del fondo de tu ser, de allí dónde solo había un ser tímido y pesimista, nace un guerrero con actitud victoriosa y partes para la lucha sabiendo que aunque tengas que sangrar, la victoria está asegurada. 

 ¿Qué esperas? Sal a tus actividades diarias “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Gratitud

Solo que esa actitud es posible únicamente cuando estás “en Cristo Jesús”. Por eso hoy, antes de partir para la lucha del día, sé agradecido y ten la seguridad que tu vida está escondida en el Señor Jesús, porque “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18

El texto de hoy presenta tres ideas. La primera es “Dad gracias en todo”. La gratitud en la vida del cristiano no necesita una causa. Debe ser una manera de encarar la vida. 

El segundo pensamiento es que la “voluntad de Dios para nosotros” es que vivamos siempre agradecidos. Una actitud agradecida es el camino divino para llevarte a una vida realizada y feliz.

Finalmente, Solo puede vivir una actitud permanente de agradecimiento, la persona que está “en Cristo Jesús.”

De acuerdo con este consejo divino debemos agradecer no solo por las cosas buenas que nos suceden sino, inclusive, por las cosas tristes y desagradables que se presentan en el camino. ¿Por qué? “porque esta es la voluntad de Dios.” En esta vida tal vez nunca logres entenderlo. Pero la verdad es que Dios jamás se equivoca. Aun cuando el dolor toca tu vida, Dios tiene un propósito educativo para ti.

Julián, un empresario mexicano de éxito en los Estados unidos, me dijo eso, un día mientras viajábamos por tierra, de Menfis a Knoxville. El sol incendiaba el horizonte anunciando que el día se iba. Los ojos de Julián, fijos en la carretera, no disimulaban su emoción al recordar las circunstancias difíciles que lo obligaron a salir de su país para salvar su vida.

Su padre, un matador de alquiler había, provocado a un jefe de la mafia mexicana que explotaba el tráfico de drogas en la frontera. El temible traficante había condenado a muerte a toda la familia. La madre de Julián y dos hermanos suyos ya habían sido asesinados. Al joven atlético de cabellos ondulados y rostro fino no le quedó otro camino sino aventurarse a ir ilegalmente al país vecino.

-Si no hubiese sido por aquel incidente, yo nunca hubiese salido de mi patria, me dijo, y mire usted, yo no sabía que Dios me estaba dirigiendo a una vida de prosperidad y éxito.

Eso es lo que Pablo quiere decir en el versículo de hoy cuando aconseja dar gracias a Dios en todo. El Señor nunca falla.

Solo que esa actitud es posible únicamente cuando estás “en Cristo Jesús”. Por eso hoy, antes de partir para la lucha del día, sé agradecido y ten la seguridad que tu vida está escondida en el Señor Jesús, porque “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Qué promesa!

Por tanto no desesperes. Busca a Jesús todos los días. Escóndete en sus brazos, refúgiate en sus fuerzas. El enemigo puede venir a ti con todos los ejércitos de sus ángeles malignos, pero en Jesús estarás seguro.

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2 Pedro 1:4

Otoniel ama a Jesús. Se dejó encontrar por el Salvador una noche de delirio, horror y sufrimiento. Lenguas de fuego y de infierno lamían su cuerpo herido mientras se debatía entre la vida y la muerte, víctima de una dosis exagerada de cocaína. Sombras sin forma se acercaban de él, amenazadoras. Figuras grotescas, frutos de su imaginación enferma.

En su desesperación clamó a Jesús y recibió la respuesta. Al salir de la clínica de recuperación. Era un hombre transformado. Su vida es uno de los grandes testimonios del poder transformador de Jesucristo.

Lo que Otoniel no entiende es ¿Por qué continúa sintiendo ganas de hacer cosas malas si ya está convertido? El versículo de hoy trae la respuesta para todas las personas que, como Otoniel, tratan de andar en los caminos de Dios pero descubren que dentro de ellas hay una fuerza extraña que las empuja hacia el mal.

Pablo dice que hay una “corrupción en el mundo a causa de la concupiscencia.” El apóstol se está refiriendo a la naturaleza pecaminosa con la cual todos nacimos, después de la entrada del pecado. A esa naturaleza no le gusta andar en los caminos de Dios y es la fuente de todos los deseos malos.

Lamentablemente, esa naturaleza nos acompañará hasta el día de la venida de Cristo. Solo entonces, “esto mortal, será vestido de inmortalidad y esto corruptible, de incorruptibilidad.”

A pesar de eso, la promesa divina es alentadora. Él nos librará de este “cuerpo de muerte” y viviremos en paz por toda la eternidad.

Por tanto no desesperes. Busca a Jesús todos los días. Escóndete en sus brazos, refúgiate en sus fuerzas. El enemigo puede venir a ti con todos los ejércitos de sus ángeles malignos, pero en Jesús estarás seguro.

El hecho de haber fallado ayer no quiere decir que hoy perderás la batalla. Todas las huestes angelicales están atentas a tu decisión. Decidir es tu parte. El resto, déjalo con Jesús. Y recuerda: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. (2 Pedro 1:4)

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Recompensa

Cada vez que extiendes la mano para ayudar al necesitado, abres las ventanas de tu vida, para que el sol entre e ilumine cada rincón sombrío de tu corazón. Una vida centralizada en las propias carencias y necesidades está aprisionada en la oscuridad del egoísmo. No tiene alegría. Lo que llama felicidad, no es otra cosa sino carcajada hueca, vacía y sin sentido.

Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Isaías 58:10

Gente sincera cree que la vida cristiana es una colección de obligaciones. Muchas personas tienen miedo de leer la Biblia. No quieren más deberes. Y ahora viene Dios, en el versículo de hoy, dándote otra orden: “Ayuda al que necesita.”  

La pregunta que sube a tu mente tal vez sea: “¿Por qué debo ayudar?” El problema con los seres humanos es que, frecuentemente pensamos que las recomendaciones bíblicas son una especie de fardo que hay que cargar. Pero cuando Dios dejó sus consejos no fue con el propósito de hacer de la vida de sus hijos, una carga pesada. Lo que tenía en mente era hacerte una persona feliz y realizada.

El texto de hoy trae una de las promesas más bellas de la Biblia. Es una promesa condicional. Primero viene la condición: “Si dieres tu pan al hambriento y saciares al alma afligida.” Después viene la promesa “en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como medio día.”

Norma era una joven sumergida en las aguas turbias de la depresión. La vida no tenía color para ella. Las sombras de la tristeza se apoderado de su alma por varios años, a raíz del rompimiento de un noviazgo prolongado.

Un sicólogo cristiano le dio un día una receta aparentemente sin sentido. Ella debía visitar un barrio pobre llevando comida para niños necesitados. Al principio, los padres la llevaban casi por la fuerza. Era parte de su tratamiento. En poco tiempo sin embargo, la luz empezó a iluminar la vida de esta joven. Contemplar la alegría y gratitud de esos niños que no tenían que comer, fue el remedio para la depresión.

Cada vez que extiendes la mano para ayudar al necesitado, abres las ventanas de tu vida, para que el sol entre e ilumine cada rincón sombrío de tu corazón. Una vida centralizada en las propias carencias y necesidades está aprisionada en la oscuridad del egoísmo. No tiene alegría. Lo que llama felicidad, no es otra cosa sino carcajada hueca, vacía y sin sentido. No pasa del grito desesperado de un alma envuelta en la sábana oscura de sus temores y miedos.

Por eso hoy, antes de iniciar las actividades del día recuerda que “Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.” 

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