DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Congrégate!

Nada es motivo para aislarse y vivir separado. Mucho menos para decir que porque alguien dijo algo que no te gustó debes abandonar la iglesia.

Revisa tu manera de pensar. Dios tiene su iglesia en esta tierra. Ella es como un cuerpo. Cada ser humano es un miembro y el buen funcionamiento del cuerpo, depende de la salud de cada miembro.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20

La mañana está fría aquí en Santa fe. No me gusta esta época del año. Las hojas secas, caídas en el suelo me recuerdan las consecuencias tristes del pecado. Hace rato estoy aquí, tratando de desarrollar el pensamiento del texto que tengo delante de mí. Oro a Dios y nada viene a mi mente. Me preocupo. Falta poco tiempo para entregar este manuscrito y no llegué siquiera a la mitad del trabajo.

Súbitamente, siento el frío helado de estas montañas acariciando mi rostro y empiezo a escribir. ¡Es maravilloso! Descubrir que soy un instrumento en las manos de Dios, para llevar una palabra de consuelo al joven  herido, al anciano  triste y a la madre desesperada. Tener libertad, páginas en blanco y todas las palabras guardadas en un rincón del alma.

No sé, quizás estuvieron allí todo el tiempo, como en un nido acogedor y yo no lo percibía. Pero aquí estoy, para decirte que la vida no puede ser vivida aislada de las otras personas, que necesitas de los demás, que el carbón retirado del brasero, en poco tiempo pierde su calor y su brillo.

Cuando el Señor Jesucristo pronunció estas palabras, las dijo mientras hablaba del tema del perdón. Inclusive, Pedro le preguntó: “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano?”  El Maestro estaba explicándoles a sus discípulos cómo es difícil convivir con otras personas, a pesar de haber sido convertidas.

Cada ser humano es diferente del otro. Cada uno tiene una personalidad. La creación divina es una acuarela viva. Muchos colores, muchas formas, variadas personalidades, un mundo vasto y diversificado. Es natural que convivir con los otros no sea fácil, aún dentro de la iglesia.

A pesar de eso, fuimos creados para vivir en permanente dependencia unos de los otros, extendiéndonos la mano, perdonándonos y aceptándonos con muestras diferencias.

Nada es motivo para aislarse y vivir separado. Mucho menos para decir que porque alguien dijo algo que no te gustó debes abandonar la iglesia.

Revisa tu manera de pensar. Dios tiene su iglesia en esta tierra. Ella es como un cuerpo. Cada ser humano es un miembro y el buen funcionamiento del cuerpo, depende de la salud de cada miembro.

Recuerda el consejo de Jesús: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Cuál es tu don?

Dios es un Dios de muchos colores y muchas formas, de melodías infinitas y variedad sin fin. Dios es Dios.”Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”, dice Pablo. Trata de descubrir tu don y respeta el don de los otros. Nadie es mejor que nadie. Todos somos necesarios en el jardín de Dios.

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. (1 corintios 12:4 y 6)

El teatro donde Jerónimo se presentaría aquella noche estaba lleno. El hijo volvía a casa. Retornaba vencedor y famoso. Al contemplar la platea, vio rostros conocidos, amigos de infancia, adultos que lo animaron a continuar la carrera, gente querida, expectante y ansiosa para oír el concierto.

La felicidad del joven pianista sería completa si pudiese ver a su padre. Lo buscó con la mirada por todas las butacas y no lo vio. Sería desear mucho. Él nunca había estado de acuerdo que el hijo estudiase música.

“Te vas a morir de hambre”, le había dicho muchas veces, “tienes que ser médico, como tu hermano”. Pero Jerónimo nunca imaginó sus manos cortando un cuerpo, aunque fuese para salvar vidas. Sus dedos largos y delgados, se deslizaban por las teclas del piano, arrancando notas capaces de emocionar a los corazones más insensibles.

En pocos segundos su mente viajó al momento triste de su partida. Saliera de su tierra natal en busca de sus sueños. Todavía recordaba con dolor, las últimas palabras del padre: “Vas a volver un día derrotado y pobre”.

Sacudió la cabeza disimuladamente, se colocó frente al piano y empezó a volar en las alas de la música como si estuviese en medio de ángeles. Fue una hora y media de suspiros, exclamaciones y aplausos. Una noche de gloria con  sabor especial de nostalgia.

De vuelta al camarín, mientras se secaba el intenso sudor con un pañuelo blanco, fue sorprendido por la voz del padre:”Perdón Jerónimo, vine solo para pedirte perdón”. Como un relámpago se volteó. Allí, cerca de la cortina azul, el padre lo miraba avergonzado y orgulloso. Avergonzado del error que cometiera, orgulloso del hijo, que a pesar de los obstáculos se transformara en un vencedor.

Dios es un Dios de muchos colores y muchas formas, de melodías infinitas y  variedad sin fin. Dios es Dios.”Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”, dice Pablo. Trata de descubrir tu don y respeta el don de los otros. Nadie es mejor que nadie. Todos somos necesarios en el jardín de Dios.

Por tanto, no desanimes a pesar de las dificultades que la incomprensión humana puede presentarte. Sigue el rumbo de tus sueños, seguro de que “hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Ah el amor!

¿Qué hacer? Los creó libres. Con capacidad de escoger el bien o el mal, la vida y la muerte. Solo le resta sufrir, esperando que el pecador oiga un día la voz de Espíritu tocando la puerta de su ser y anhelando que el hijo rebelde abra los ojos para ver el peligro del sendero escabroso que eligió.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. 1 Corintios 13:4

La carta decía, entre otras cosas, “Quisiera no creer en Dios, tal vez así, no sufriría tanto, porque si existe, jamás me perdonaría. Quizás ahora en este laberinto infernal en el que me encuentro, pueda volver a ser el ser que soy y pocas veces he sido.”

El resto de la carta hablaba de una vida escabrosa, llena de remordimiento, deseo de venganza y desesperación.

“Si Dios existe, no me perdonaría.” Esta frase se quedó golpeando mi mente por un buen rato. A lo largo de mi vida he tenido mucha dificultad  para convencer a las personas que Dios las ama, a pesar de lo que hagan o dejen de hacer.

El Apóstol Pablo escribiendo a los corintios, define el amor divino como sufrido y benigno. La palabra griega traducida como sufrido es makrotomeo, que a la letra significa “perseverar y esperar pacientemente.”

La mente humana jamás entenderá el amor divino. El motivo es simple. Cada vez que piensa en el amor de Dios lo hace desde su perspectiva humana. Y el amor humano, por más puro y sincero que parezca está manchado por el egoísmo, propio de la naturaleza pecaminosa,

El ser humano solo ama cuando puede recibir algo a cambio. Ama por interés. Por más dura que pueda parecer la idea. Por eso le resulta difícil creer que Dios lo ame sin esperar nada de vuelta. Por el simple hecho de amarlo. Pero Pablo afirma que el amor de Dios es un Dios paciente y sufrido.

Sufre al ver a sus hijos caminando lo peligrosos caminos de la destrucción. Llora al ver a sus criaturas dirigiéndose temerariamente de la muerte. Gime al ver a las familias destruidas, a los jóvenes en las drogas, a los hombres y mujeres hundiéndose en la arena movediza de sus propios placeres.

¿Qué hacer? Los creó libres. Con capacidad de escoger el bien o el mal, la vida y la muerte. Solo le resta sufrir, esperando que el pecador oiga un día la voz de Espíritu tocando la puerta de su ser y anhelando que el hijo rebelde abra los ojos para ver el peligro del sendero escabroso que eligió.

Hoy es un día de decisiones. Dios te ama. Haz de este día un día de alegría para Dios. Escoge la vida y camina con Él. Y no olvides: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Muy pronto

Esa es la promesa de Pablo a los Romanos. El apóstol anuncia la derrota completa del enemigo. “Satanás estará pronto bajo tus pies.” Es una promesa divina y Dios jamás deja de cumplir una promesa. Hoy, el enemigo puede trae dolor a tu vida. En este momento tal vez, las lágrimas no te permitan ver al Señor Jesús a tu lado. Pero Dios está ahí, a tu lado.

Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Romanos 16:20

Estoy en la playa. Es un día de mucho sol y sin embargo está oscuro. Nubes negras, preñadas de lluvia, anuncian tormenta. A pesar de eso yo sé que es un día lleno de sol, porque el sol siempre brilla, aunque todo esté oscuro aquí abajo.

Sentado a la orilla del mar, mientras el agua moja mis pies, pienso con tristeza en la situación de horror y de muerte que vive el pueblo haitiano después del terremoto. En medio a tanto dolor, no sale de mi mente la imagen de la enfermera rescatada con vida después de cuatro días de haber estado enterrada bajo los escombros del hospital en el que trabaja. No puedo olvidar el brillo de sus ojos negros cuando dijo delante de las cámaras de televisión: “Nada está perdido para los que creen en Dios.”

Tu cielo en este momento puede parecer oscuro, cubierto de nubes amedrentadoras, pero si tu fe está depositada en el Dios todopoderoso de la Biblia, el sol brillará, más tarde o más temprano.

Esa es la promesa de Pablo a los Romanos. El apóstol anuncia la derrota completa del enemigo. “Satanás estará pronto bajo tus pies.” Es una promesa divina y Dios jamás deja de cumplir una promesa. Hoy, el enemigo puede trae dolor a tu vida. En este momento tal vez, las lágrimas no te permitan ver al Señor Jesús a tu lado. Pero Dios está ahí, a tu lado.

La enfermera haitiana confía en Dios a pesar de que todo, a su vuelta,  está destruido. El terremoto acabó con su casa, con sus muebles y hasta con seres que ella amaba. Pero no pudo acabar con su fe. Ella sabe que “el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Vuestro tesoro

Dos personas caminan por las carreteras sinuosas de la vida. Son dos almas halladas por el maravilloso amor de Jesús. Tienen las manos en los bolsillos vacíos. Pero eso ya no importa. Encontraron a Jesús y eso hace toda la diferencia. Disponte hoy a caminar en la dimensión de la fe “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21

¿Es posible amar la vida, enamorado de la muerte? Incoherentemente,  absurdo como parezca, sí, es posible. La existencia humana, está tejida de locuras, desde la entrada del pecado.  Como la vida de aquellas dos personas que caminan por senderos agrestes, sobre la piel del planeta. Son dos almas tristes que se extravían en la noche de su historia, acompañadas de un recuerdo, de una lágrima que resbala por las arrugas del tiempo y de una sonrisa negada.

Los dos extraños caminantes lamentan la vida perdida. Corrieron en desespero buscando dinero. Creían que buscaban vida. Con dinero podrían ponerle “sabor” a las cosas. Y fueron solo cosas lo que hallaron. Pusieron su corazón donde estaba su tesoro. Y su tesoro estaba en la tierra, donde las cosas son pasajeras y fugases. Donde nada dura.

Ahora es tarde. Es eso lo que ellos creen. Por eso caminan, con las manos en los bolsillos vacíos. “Ahora es demasiado tarde,” gritan y sus gritos hacen eco en las paredes de su propia consciencia.

Ignoran ellos que para Jesús nunca es tarde. Él está todos los días y en todos los momentos tocando la puerta, llamando con los brazos abiertos y esperando. Siempre esperando.

¿Cuál es el sentido de tu existencia? ¿Para dónde vas? ¿A dónde te diriges? ¿Dónde está tu tesoro? Hoy puede ser un día de evaluación de tus prioridades. La vida es corta. Cuando menos esperas, te miras en el espejo de la vida y te descubres viejo. La juventud se fue y ¿qué es lo que te restó?

Coloca el corazón en las cosas de arriba, en las que no se ven. Lucha por ellas. Aunque invisibles a los ojos físicos son las que al fin de cuentas, restarán, cuando todo se haya perdido. No permitas el brillo engañoso de las cosas pasajeras te hagan vivir solo para los valores terrenales, olvidando que a tu lado hay gente, con sueños y  sentimientos.

Dos personas caminan por las carreteras sinuosas de la vida. Son dos almas halladas por el maravilloso amor de Jesús. Tienen las manos en los bolsillos vacíos. Pero eso ya no importa. Encontraron a Jesús y eso hace toda la diferencia.

Disponte hoy a caminar en la dimensión de la fe “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Que no se apague el fuego

No dejar que el fuego del Espíritu se apague en el altar de tu corazón. Poner leña en él, cada mañana.

Inténtalo hoy y verás cómo tu día será lleno de realizaciones. Aprenderás a ver belleza en los detalles insignificantes y, delante de los desafíos, por gigantescos que parezcan, no te amedrentarás. En el nombre de Jesús serás capaz de enfrentar tormentas y huracanes, y saldrás victorioso.

El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará. Levítico 6:13

Conocí a Carmorina cuando ella estaba en la plenitud de la vida. La conocí en Belo Horizonte a donde  había emigrado huyendo de la guerra civil que destruyó su país.

Años después, mientras yo realizaba una cruzada evangélica en Lisboa, alguien me dijo que en una clínica de reposo para personas de edad, había una anciana que aseguraba conocerme personalmente. Nadie le creía.

Mi esposa e yo nos dirigimos hacia aquella casa.  Un aire de melancolía dominaba el ambiente. La vida casi se había ido para aquellas personas. Se estaba yendo irreversiblemente, a pasos rápidos,  como se va el sol cuando termina el día.

La vimos en una silla de ruedas. Los años  habían dejado huellas profundas en el cuerpo y en el alma de nuestra amiga. No coordinaba  bien sus ideas, pero al vernos, dio un grito de emoción y dirigiéndose a los otros ancianos les recriminó:   “¿No les dije? Yo conozco personalmente al pastor Bullón”.

Después, abrió su Biblia y me mostró una foto que nos tomamos cuando estábamos en el Brasil. Ella no se había olvidado de mí. Me veía todos los días, al abrir su Biblia.

En la vida cristiana sucede igual. El fuego del altar de Israel no debería apagarse nunca. ¿Por qué? El versículo 12 trae la respuesta. “El sacerdote pondrá en él leña cada mañana”

 

“Arder continuamente” es sinónimo de una vida constante. Todos los días, cada mañana, cada hora, minuto a minuto, siempre. La intermitencia es la peor enemiga de una vida emocional satisfactoria. Te lleva de un lado a otro. Tu corazón no es un altar sino un péndulo. No tienes paz, solo agitación. Nada te aquieta. Tus días son corridos y tus noches vacías.

¿Qué te falta? Tener una experiencia continua. No dejar que el fuego del Espíritu se apague en el altar de tu corazón. Poner leña en él, cada mañana.

Inténtalo hoy y verás cómo tu día será lleno de realizaciones. Aprenderás a ver belleza en los detalles insignificantes y, delante de los desafíos, por gigantescos que parezcan, no te amedrentarás. En el nombre de Jesús serás capaz de enfrentar tormentas y huracanes, y saldrás victorioso.

Solo cuida para que “el fuego del altar de tu corazón arda continuamente.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Recompensa

Hoy es un día que podrías usar para mirar más allá de tus propios problemas. Es verdad que puedes estar viviendo el momento más difícil de tu historia, pero es verdad también que siempre existe, cerca de ti, gente que sufre más. Haz de este, un día un día de amor práctico.

Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Mateo 10:42

Soledad, miedo y muerte. Las tres figuras patéticas y sin forma definida, que siempre lo persiguieron, bailaban frente a él. La danza sinuosa y envolvente de la soledad se acercaba como felino al acecho. El ruido estrepitoso del miedo, lo asustaba terriblemente. Y la voz chillona del teléfono, que llamaba sin cesar, le pareció la risa de la muerte.

Miró a todos los lados. Nada halló. Solo su terrible soledad, la angustia de su miedo y la proximidad de su muerte.

Agonizaba. A su lado, el frasco vacío de barbitúricos, completaba el cuadro macabro, mientras el teléfono seguía sonando con insistencia.

Rita, la vecina de enfrente, lo había visto deprimido, como nunca, aquella tarde.

-Creo que la única salida para mí es la muerte. –le había dicho Piero, al despedirse. Por eso, ella se propuso llamarlo de hora en hora.

El hombre calmo, de mediana edad y canas prematuras, le respondió dos veces. Había un lamento de dolor del alma en su voz. La tercera, no respondió. Rita insistió. Su instinto de mujer le decía que aquel hombre corría peligro y necesitaba de ayuda. No era de pan ni de ropa. Era de ánimo, de una palabra de apoyo, de un hombro amigo.

Al ver que el hombre no respondía, Rita, llamó a la policía y corrió a la casa de Piero. Empujaron la puerta y lo encontraron en el piso de la sala, gimiendo y esperando el minuto fatal. El “vaso de agua fría” que Rita ofreció aquel día a un vecino deprimido fue su gesto de preocupación por un alma herida.

Todos los días, en todos los lugares hay gente necesitada de amor, gente que vive el drama de la soledad y huye de sí misma. Nada cuesta parar, escuchar un poco, intentar entender el dolor ajeno y extender la mano.

Hoy es un día que podrías usar para mirar más allá de tus propios problemas. Es verdad que puedes estar viviendo el momento más difícil de tu historia, pero es verdad también que siempre existe, cerca de ti, gente que sufre más.

Haz de este, un día un día de amor práctico. Ofrece un vaso de agua al cansado peregrino, porque: “Cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Solo un niño

Una simple vara en la mano de Moisés, abrió el mar rojo. Una semilla de mostaza se transforma en árbol. En sus ramas las aves del cielo hacen sus nidos. Un poco de sal transforma el sabor de la comida. Una cantidad insignificante de levadura transforma la estructura de la masa. Cinco panes y dos pequeños pececillos alimentan una multitud hambrienta.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

Fénix es tierra desértica. Parece no tener vida. Pero la gente habita en ella, como en cualquier otra ciudad del mundo. Las palmeras que la adornan, son la más grande prueba de que el ambiente puede ser hostil, pero si tus raíces buscan el agua de la vida, no hay sol capaz de destruirte.

Fue en Fénix que conocí a Esteban. Semidestruido, sin ganas de vivir. Demasiado joven para creer que había llegado al fin de la línea. 30 años. ¡Quisiera yo tenerlos para hacer tantas cosas que nunca salieron del mundo de mis sueños!

¡Sueños! Esteban no los tenía. Creo que nunca los tuvo. Había crecido en un ambiente hostil, cruel, injusto. Maltratado desde pequeño por el padrastro, pensaba que sobrevivir ya era bastante. Pero sufría. No era feliz. Nadie puede serlo con el potencial escondido en lo recóndito del alma. Tenía alas y no volaba. Entonces las alas le estorbaban.

-El mundo no necesita de mí –se quejó- creo que si hoy desapareciese, nadie sentiría mi ausencia. Nada soy. Ni siquiera terminé mis estudios.

Los cinco nombres de Jesús, que el texto de hoy presenta, expresan su sabiduría, grandeza, poder y eternidad. Atributos extraordinarios. Y todo eso, nos fue dado en la persona de un niño.

¿Puede haber algo tan simple, pequeño, insignificante y dependiente, que un niño? Así son las cosas en el reino de Dios. Todo nace pequeño, aparentemente insignificante, pero trae dentro de sí un potencial de proporciones gigantescas. Nace para ser grande, trascendental y significativo.

Esteban vivía más preocupado con lo que no era, que con lo que podría llegar a ser, si colocase su vida en las manos de Jesús. Ignoraba que Dios es el Dios de las cosas pequeñas que se hacen grandes.

Una simple vara en la mano de Moisés, abrió el mar rojo. Una semilla de mostaza se transforma en  árbol. En sus ramas las aves del cielo hacen sus nidos. Un poco de sal transforma el sabor de la comida. Una cantidad insignificante de levadura transforma la estructura de la masa. Cinco panes y dos pequeños pececillos alimentan una multitud hambrienta.

¿Por qué no podría tomar la vida e un joven de 30 anos y sacudir al mundo?

En el nombre de Dios, ¡Despierta Esteban, o como te llames! Y recuerda que “un niño nos es nacido y su nombre será Admirable.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por su muerte

Salvación involucra actitud mental vencedora, aún en medio de las dificultades y adversidades. Puede no haber sol, pero la esperanza cristiana te da la convicción de que el sol brilla por encima de las nubes.

Cristo asumió tu culpa. Pagó su precio en la cruz y te dio el derecho de mirar los horizontes infinitos de una nueva vida, a pesar de la situación en que te encuentres.

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Romanos 5:6

El sonido de la explosión fue espantoso. Después vinieron gritos, horror y sangre. El Sargento Salzman, miró a su alrededor. El peligro había pasado. La explosión dejara cuatro soldados muertos. Él, estaba vivo, pero, para su desesperación, notó que su brazo derecho había desaparecido y la sangre brotaba como un chorro.

Semanas después, delante del espejo de pared del  Centro Médico de la Armada Americana Walter Reed, empezó a entender su realidad. Tendría que aprender a vestirse, a lavarse los dientes y el rostro, con el brazo protético que le acababan de colocar.

Tuvo ganas de llorar. No por causa de la prótesis. Estaba vivo y aquel brazo, lo había perdido luchando por su país, en la guerra de Irak. La vida, en la forma que fuese, era motivo para agradecer a Dios.

¡Vale la pena vivir! Sin brazos o sin piernas. La vida continúa siendo vida cuando la esperanza palpita en el corazón. Y esperanza, no es actitud mental. Conozco gente que, por más ejercicios de actitud mental que hace, acaba en la locura, la desesperación y la muerte. No puede convivir con su nueva realidad, después de un accidente.

La fuente auténtica de esperanza es Jesús. Él te muestra una dimensión desconocida de la vida. El texto de hoy, dice que aún cuando éramos débiles, Jesús murió por nosotros. ¿Quiénes éramos nosotros? ¿Qué habíamos hecho para merecer el sacrificio supremo de Jesús? Nada. Éramos impíos, dice Pablo. Habíamos escogido nuestros propios caminos. Pero Dios nos amó al punto de entregar la vida preciosa de su Hijo, para salvarnos.

Salvación involucra actitud mental vencedora, aún en medio de las dificultades y adversidades. Puede no haber sol, pero la esperanza cristiana te da la convicción de que el sol brilla por encima de las nubes.

Cristo asumió tu culpa. Pagó su precio en la cruz y te dio el derecho de mirar los horizontes infinitos de una nueva vida, a pesar de la situación en que te encuentres.

Comienza hoy, un nuevo día sabiendo que lo que te resta de vida es la oportunidad de escribir una nueva historia. Saca de tu cabeza la idea pesimista de que “ya nada volverá a ser como antes”. No necesita ser. Lo que pasó, pasó. Atrévete a escribir una nueva historia, recordando siempre que “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Cuidado!

Pídele hoy a Jesús que te ayude a usar bien el don de la palabra, “Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.

Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos,  refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. 1 Pedro 3:10

Me acuerdo de la segunda vez que nos vimos. De la primera también. Nos hablamos en el parque del colegio. Contamos nuestras historias y pensé que llegaríamos a ser grandes amigos.

Pero la segunda vez quedó marcada en mi memoria, para siempre. Me contó una historia triste, me conmovió y le di lo que tenía en el bolsillo, el dinero que yo necesitaba para comprar un libro.

Sin libro y sin dinero, fui a la biblioteca y estudié allí. Me sentía bien habiéndole hecho un favor a mi amigo. Cualquier sacrificio valía. Lo había sacado de una situación difícil. Por lo menos eso creía yo.

Al volver para casa, lo vi en la cantina pagándole la cuenta a un grupo de amigos, con mi dinero.

A partir de aquel día él se distanció de mí. Nunca me dio una explicación. Simplemente se alejó y jamás me devolvió el dinero.

¿Quién perdió y quién ganó? No fui ingenuo al creer en su historia. Confié en él. Gané. Perdí el dinero pero gané experiencia. Aprendí a conocer mejor al ser humano.

La vida pasó. Un día de esos, conversando con colegas de antaño, alguien lo mencionó. Continúa con la misma actitud. Tratando de engañar a todos los que encuentra en su camino. Nada logró. Envejeció sin pena ni gloria. La vida se le fue y jamás vio “días buenos.”

El apóstol Pedro habla en el versículo de hoy de la importancia de usar la lengua para construir y no para destruir. Se menciona de manera específica la palabra engaño, como uno de los peores instrumentos del lenguaje. Engaño, en el original griego es dolos. Significa, decir cosas bonitas para alcanzar propósitos malos.

Es el joven que se acerca de una chica para decirle que la ama cuando en realidad solo desea pasar un buen momento con ella. Es decir que estás enfermo para no trabajar, o hacer creer a los otros que pasas por un momento difícil para lograr la conmiseración de las personas y alcanzar objetivos excusos.

Pídele hoy a Jesús que te ayude a usar bien el don de la palabra, “Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos,  refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Levántate!

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Salmos 37:23-24

Isaías es un joven cristiano. Aprendió a depositar su confianza en Dios desde niño y las cosas siempre le fueron bien. Hace cinco años, comenzó un negocio. Iba de viento en popa. Lamentablemente, quiso dar el paso más largo que las piernas y hoy, la empresa está hundida en un mar de deudas.

El joven empresario entró en pánico. Se desesperó y, arrodillado, preguntó a Dios: “¿Por qué permitiste todo esto si yo siempre te coloqué a ti en el control de mi empresa?”

Isaías necesitaba entender el texto de hoy. ¿Qué sucede cuando el ser humano deja que Dios ordene su camino? La vida es una experiencia de crecimiento y prosperidad. La palabra hebrea traducida como ordenar, es kuwn, que significa afirmar, dar seguridad, establecer. ¿No es eso lo que toda empresa necesita para dar resultado?

Cuando tus pies vacilan, caminas con timidez, tienes miedo de arriesgar, no te atreves a avanzar. ¿Qué te falta? Que Dios establezca tus pasos, que le de firmeza a tus pies.

Conozco gente inteligente, capaz, luchadora y tenaz que no prospera. Cualquier iniciativa termina en frustración. Entonces culpa a los otros y si no encuentra otros para culpar, transfiere la causa de su fracaso a la “mala suerte” o al “destino”.

Por otro lado, el hecho de que Dios ordene tus pasos, como es el caso de Isaías, ¿Quiere decir que estarás libre de dificultades? ¡No! Vives en un mundo de dolor y tristeza. Muchas veces tus pies resbalarán, encontrarás hoyos traicioneros en tu senda, trampas, lodo y hasta arena movediza, pero, ahí entra la segunda parte del texto: “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano”.

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En pos de mí

Busca al Señor todos los días. Deja que Él entre a tu vida. Resérvale un lugar en tu agenda. Conversa con Él. Cuéntale tus necesidades y ansiedades. Pídele orientación y consejo a través de la lectura de la Biblia y verás cómo tendrás otra visión de la vida y de los problemas. Ellos seguirán allí, pero tú no serás el mismo. Dios estará contigo.

Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. (Números 14:24).

La recompensa de Caleb no fue resultado de su espíritu aguerrido. Su espíritu aguerrido, fue el resultado de haber seguido a Dios. El texto dice que “en él hubo otro espíritu y decidió ir en pos de mí.” Al hablar de Caleb, generalmente nos concentramos en las características de liderazgo que él demostró tener a lo largo de su vida. Ya oí exposiciones de autoayuda mencionando a Caleb como ejemplo del hombre vencedor.

Pero pocas veces oí a alguien destacar la verdadera causa de las características positivas de su personalidad. Él decidió ir en pos de Dios, escogió servirle, vivir con el Señor. Esta es la más sabia decisión que algún ser humano puede tomar. El resultado de esa decisión fue que Él y sus descendientes disfrutaron de las bendiciones de la tierra prometida.

Es triste ver que los seres humanos buscamos desesperadamente las bendiciones. Todos corremos en pos de los propios sueños y realizaciones, todos luchamos por un “pedazo de tierra bajo el sol.” Pero pocos deciden seguir a Dios y prestar oídos a sus enseñanzas.

¿Cómo ir en pos de Dios en nuestros días? Separando diariamente tiempo para estudiar la Biblia y orar. El estudio de la Biblia no es un deber del cristiano. Es el secreto de la vida victoriosa. Resulta alarmante cómo a veces estamos dispuestos a pagar una suma alta de dinero para asistir a un seminario de autoayuda cuando todo lo que se enseña allí está en la Palabra de Dios y no tienes que pagar nada por eso.

Busca al Señor todos los días. Deja que Él entre a tu vida. Resérvale un lugar en tu agenda. Conversa con Él. Cuéntale tus necesidades y ansiedades. Pídele orientación y consejo a través de la lectura de la Biblia y verás cómo tendrás otra visión de la vida y de los problemas. Ellos seguirán allí, pero tú no serás el mismo. Dios estará contigo y en su nombre serás capaz de atravesar los mares rojos de la vida, cerrarás la boca de los leones que te quieren devorar. La antorcha de la presencia divina te acompañará de noche y durante el día vivirás a la sombra del Omnipotente.

Haz de este día un día de compañerismo especial con Jesús y recuerda lo que Dios dijo: “Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Andar

Intentarlo solo sí, es vivir y fracasar, buscar y no encontrar, reír y no ser feliz, hasta descubrir que con Jesús, la vida es andar y avanzar. Paso, a paso. Crecer y vislumbrar un futuro radiante, iluminado de vida eterna.

Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:10

Camino por las calles del recuerdo. Recuerdos imprecisos que se esconden en el tiempo. Escucho ruidos extraños. Gritos de agonía que sobreviven. Llantos de vida que languidecen.

La ciudad de mis recuerdos parece indiferente, ciega, como si no quisiese ver nada, ni percibir mi búsqueda insistente. Recuerdo mis derrotas, mis frustradas intenciones de agradar a Dios y los altos edificios parecen sonreírme compasivos. Mis intenciones son efímeras como el día. Pasajeras como la nube. Nada logro.

En las calles congestionadas de mi juventud, soy apenas eso, una sombra imprecisa y tambaleante, deformada a veces por las luces de los autos. Hasta el momento de mi encuentro con Jesús.

Entonces cobro forma. Descubro el rumbo de mi existencia. Y mi camino se ilumina. Ya no tambaleo ni camino en zigzag. Mis pasos son firmes y mis pies seguros. Finalmente he aprendido a andar.

El versículo de hoy habla de la vida cristiana como un proceso de crecimiento. Vivir es andar. Andar es crecer. Crecer, avanzar.

El error de mi juventud fue andar solo. Me perdía en la arena movediza de mis fracasos. Intenciones frustradas golpeaban mis noches. No había estrellas en mi cielo hasta entender que sin Jesús no hay cristianismo. Él es la esencia de la vida, la propia vida, la vida abundante.

Jamás podré decir Gracias, con palabras. La eternidad no bastará para alabar al que un día me encontró caído, me extendió la mano y me levantó.

¡No luches solo! No pierdas el tiempo creyendo que vivir el cristianismo es misión imposible. No lo es.

Intentarlo solo sí, es vivir y fracasar, buscar y no encontrar, reír y no ser feliz, hasta descubrir que con Jesús, la vida es andar y avanzar. Paso, a paso. Crecer y vislumbrar un futuro radiante, iluminado de vida eterna.

Por eso hoy, no salgas de casa sin la certidumbre de que el Señor del cristianismo te toma de la mano y camina contigo. Necesitas hacerlo “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nada

El mensaje central de hoy es que tal vez no valga tanto correr buscando simplemente cosas. Al fin de la vida, nada llevarás. Quien sabe lo único que haya realmente valido sean los momentos que viviste al lado de las personas queridas que te rodearon.

Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1 Timoteo 6:7

El reloj marcaba 2:17 de la mañana en uno de los más grandes y famosos casinos de Las Vegas. La pequeña multitud allí reunida aguardaba ansiosa el resultado final.

Paul Estgate, un joven dinamarqués de 22 años, moreno, de cabellos ondulados, miró hacia todos los lados, respiró hondo, colocó la última carta sobre la mesa y dio el grito de victoria. Acababa de ganar 9.15 millones de dólares, en el campeonato mundial de póker. Sucedió esta madrugada, mientras en Santa fe, capital del estado de Nuevo Méjico, nevaba con sutileza.

Con la vista perdida a través de mi ventana contemplo el paisaje de una mañana típica de invierno y pienso en Paul, el nuevo millonario.

Nada hemos traído a este mundo, dice Pablo. ¡Cuánta filosofía en pocas palabras! Pero aunque Paul, nada trajo, en estos momentos es dueño de una pequeña fortuna. Nueve millones son nueve millones. Supongo que él debe ganar mucho más a lo largo de la vida. A fin de cuentas es joven y tiene todos los años por delante. Sin embargo, un día, como todos los mortales, dejará también de existir. Y ese día, afirma Pablo, nada podrá sacar.

Sin considera la manera como el joven dinamarqués ganó ese dinero, me impresiona saber que Pablo, le dice esto a otro joven. Timoteo, en aquel tiempo estaba comenzando la carrera de su vida. Tenía mucho que aprender y el viejo Apóstol lo lleva a pensar en la oportunidad valiosa que significa el corto periodo de existencia que permaneceremos en esta tierra.

¿Cuál es la meta de tu vida? ¿Hacer dinero, lograr fama y conquistar poder? ¿Acumular riquezas y posesiones, construir imperios y mansiones? ¿Dónde quedan las personas que amas, mientras corres obsesionado atrás de lo que estableciste como el blanco de tu vida?

El mensaje central de hoy es que tal vez no valga tanto correr buscando simplemente cosas. Al fin de la vida, nada llevarás. Quien sabe lo único que haya realmente valido sean los momentos que viviste al lado de las personas queridas que te rodearon.

Empieza este nuevo día corriendo atrás de tus ideales. El Señor Jesús está a tu lado. No temas nada, pero no te olvides que “Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Avaricia ¿Para qué?

Parte para la batalla de este día dispuesto a usar lo poco o lo mucho que tienes, de la mejor manera. Para gloria de Dios y beneficio de la humanidad. El resultado será tu propia felicidad.

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. Hebreos 13:5

-No me duele mi fealdad, sino la belleza de las otras chicas.

La frase brota de Elisa, rasgando la garganta. Hay amargura en el tono de su voz, una nube empañando el brillo de sus ojos. No es tristeza. Es rabia reprimida, contra la vida y las injusticias de la naturaleza.

Personalmente creo que no es fea, como ella piensa. Si se arreglase mejor permitiría desabrochar la bella flor que yace adormecida dentro de ella. Si colocase un poco de alegría a su vida, la sonrisa escondida aparecería como el arco iris después que la tormenta acaba.

Pero Elisa no quiere aceptar la realidad. Se recusa a convivir con ella. En vez de mirar para las cosas buenas que recibió de Dios, ha hecho de su afán cotidiano codiciar lo que los otros tienen y ella no.

El problema de esta joven es la belleza. Pero la codicia no tiene que ver solo con estética. Hay gente infeliz porque quisiera tener el carro del vecino, o la casa del amigo, o el sueldo del jefe.

Al codicioso no le duele su necesidad. Lo irrita lo que los otros tienen. Es un desvío de conducta que anula los sueños y el deseo de luchar. Sus ideales son envueltos por el manto triste de las lamentaciones.

El consejo de Pablo en el versículo de hoy es: “vive contento con lo que tienes ahora.” ¿Por qué ahora? Porque si eres agradecido a Dios por lo que tienes en este momento, te colocas en condiciones de recibir más, en el futuro. Dios te da poco para ver qué es lo que harás con lo poco que recibiste. Si malgastas el tiempo lamentándote porque no posees lo que el otro recibió, te incapacitas de recibir más.

Mira hacia delante. Administra lo que tienes en las manos. Sé feliz con lo que recibiste hoy. Y prepárate para las grandes cosas que el Señor quiere darte.

Parte para la batalla de este día dispuesto a usar lo poco o lo mucho que tienes, de la mejor manera. Para gloria de Dios y beneficio de la humanidad. El resultado será tu propia felicidad.

Recuerda: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Doctrina?

Tú eres lo más precioso que Jesús tiene en este mundo. Lo que más Él anhela es verte feliz. Por eso te muestra el camino. El camino es su doctrina.

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. 2 Juan 1:9

Amaba de una forma extraña. Sin amor. Lo que llamaba amor era hueco. Campana sin sonido. Melodía sin música. “Amo a Jesús, decía, pero no me gusta la doctrina.”

Lo miré y lo admiré. Joven brillante. Ojos vivaces y sonrisa auténtica. Yo también, en mi juventud, me sentí tentado a separar a Jesús de su doctrina. La vida, instrumento divino de enseñanza, me fue diciendo al oído con el tiempo: ¿Qué locura es esa? ¿Cómo intentas dividir a Jesús?

La palabra doctrina en el original griego es didaké. Significa enseñanza. La enseñanza divina es el camino. Sin camino estás perdido. Jesús dijo un día: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.”

No existe separación entre Jesús y su doctrina. Él es la doctrina. Él es el camino hacia el Padre. Es por eso que la persona que se extravía de la doctrina, “no tiene a Dios.”

Extraviarse es perderse. En griego, parabaíno. Significa escoger su propio camino, apartarse, caminar al lado del camino correcto. Seguir los instintos del corazón loco que lleva a la autodestrucción.

El cristianismo moderno se ve tentado a pensar que amar a Jesús es simplemente un asunto de emoción. Basta cerrar los ojos, cantar y levantar las manos. Al terminar la emoción y el éxtasis, continúo mi propio rumbo. Como si Jesús no existiese.

El cristianismo auténtico no está desprovisto de emoción, pero es más. Es caminar en Jesús y vivir su doctrina. Vivir la doctrina es vivir en Jesús.

Me llevó tiempo explicarle. Pero teníamos una hora y media de viaje hasta llegar a nuestro destino. Tiempo suficiente para ver que la autenticidad de su sonrisa era el reflejo de un corazón sincero.

Tú eres lo más precioso que Jesús tiene en este mundo. Lo que más Él anhela es verte feliz. Por eso te muestra el camino. El camino es su doctrina.

No inicies este nuevo día sin proponerte andar en el camino que te llevará al puerto de tus sueños. “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Dónde está tu esperanza?

Por eso hoy, a pesar de tus frustraciones. A despecho de tus derrotas, levanta los ojos al cielo y contempla la benignidad y misericordia de un Dios que se preocupa por ti y esta siempre con los brazos abiertos, listo a correr en tu auxilio.

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17

Atravieso los cielos de América en el vuelo 4352 de American Eagle. El horizonte azul e infinito me habla del poder de Dios, de su permanencia y eternidad. Mis ojos se pierden en la inmensidad de un Dios vivo.

Abajo, en la tierra, las cosas andan mal. Mientras los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, prometen sacar al país de una de las mayores crisis financieras de su historia, hay gente que llora y se desespera delante de la caída vertiginosa de las bolsas.

Depositaron su “esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas.” Dice el versículo de hoy. Inciertas, como las nubes llevadas por el viento. Como la garúa que hoy es y mañana deja de ser. Como el canto del cisne que suena bello y repentinamente se hace silencio la muerte.

No habrá mañana para mucha gente. El sol no brillará, ni el oro relucirá. Los números que brillaban alucinantes en la pantalla del computador, traerán el recuerdo de la ilusión perdida.

Quién sabe entonces, se acuerden del “Dios vivo que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” A veces Dios permite que nos frustremos con la fugacidad de nuestros planes, con la superficialidad de nuestros sueños. Con frecuencia, él deja que caminemos nuestros propios caminos para enseñarnos la trilla que nos conduce de vuelta a la única fuente de seguridad y permanencia.

Nunca es tarde para aprender. Los sueños destruidos son el amanecer de un nuevo día cuando Dios está presente. Nada llegó al fin cuando el Dios eterno, que no conoce fin, asume el control de la vida.

Por eso hoy, a pesar de tus frustraciones. A despecho de tus derrotas, levanta los ojos al cielo y contempla la benignidad y misericordia de un Dios que se preocupa por ti y esta siempre con los brazos abiertos, listo a correr en tu auxilio.

No salgas hoy, a enfrentar una nueva batalla, sin la seguridad que tu confianza está depositada en “el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Causa o consecuencia?

¿Quieres ser auténtico? ¿Deseas vivir la vida victoriosa de verdad? ¿Aquella que no necesita de barniz? ¿Anhelas la autenticidad del ser? Ve a Jesús llevándole tu insuficiencia y dile: “Señor, te necesito en mi vida. Sin ti, no soy nada, ven y crea en mí un nuevo corazón.

Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. 2 Corintios 13:11

El consejo de Pablo a los corintios, da la impresión de presentar ciertas condiciones para recibir el amor de Dios. Las condiciones serían: “Tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz.” Si hiciereis esto, entonces, “el Dios de paz y de amor, estará con vosotros.”

La pregunta que surge de manera natural es: Si podemos vivir una vida “maravillosa” sin Dios, ¿para qué necesitamos de Él?

El aparente problema se resuelve al analizar la preposición “Y”. En griego, es kaí. Puede ser traducida como “Y” pero también significa “realmente,” o “en verdad.”

El texto dice, literalmente: “Por lo demás, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, vivid en paz, y en verdad, el Dios de paz y de amor estará en vosotros.” Quiere decir, la evidencia de que Dios está en ti, son los frutos del amor.

Tú puedes pasar por la vida tratando de ser bueno, comprensivo, altruista y pacificador, pero si no tienes el Dios de amor en tu corazón, esas virtudes serán frutos de plástico, productos de tus propias manos, artificiales y huecos.

Nadie es bueno porque sabe que debe ser bueno. El cambio del carácter, no depende de la información. No es fruto del esfuerzo humano. Proviene de Dios, manantial de pensamientos, sentimientos y acciones puros.

El cementerio de las buenas intenciones, es la disciplina humana. El dominio propio y la fuerza de voluntad solo te conducen al fracaso y a la frustración. Sirven apenas para disfrazar y engañar a los demás. Peor, acaban engañándote a ti mismo.

¿Quieres ser auténtico? ¿Deseas vivir la vida victoriosa de verdad? ¿Aquella que no necesita de barniz? ¿Anhelas la autenticidad del ser? Ve a Jesús llevándole tu insuficiencia y dile: “Señor, te necesito en mi vida. Sin ti, no soy nada, ven y crea en mí un nuevo corazón.

No te olvides:”Por lo demás, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, vivid en paz, y en verdad, el Dios de paz y de amor estará en vosotros.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Hijos!

Si crees en la promesa divina pasas a ser hijo, heredero de la promesa. Tus culpas han sido perdonadas. No necesitas vivir huyendo, ni escondiéndote. El señor Jesús te da el derecho de reclamar la promesa, y vivir como hijo del rey, príncipe en el vasto universo de Dios.

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Gálatas 4:7

La mente pecaminosa del ser humano ha desfigurado el carácter divino. La tradición le ha hecho creer que Dios es un ser de rostro serio y ceño fruncido, sentado en su trono de santidad, con una vara en la mano, vigilando y esperando obediencia estricta de sus vasallos.

“Inclínate delante de Él, como el esclavo delante de su señor”, le ha dicho durante siglos. Y el ser humano ha creído y ha vivido con Miedo de Dios. Ha tratado de aplacar la ira de su señor con penitencias, peregrinaciones y sacrificios. Se ha arrastrado delante de Él como criatura indigna. Ha cargado el fardo horrible de la religiosidad desprovista de gracia.

Lo peor que el pecado hizo fue desfigurar el amor divino. Presentarte a Dios como un ser rencoroso y vengativo. Te hace huir, esconderte, anularte. Como Adán y Eva en el jardín del Edén, después del pecado. Desesperados, vacíos, desnudos y ridículos. Intentando cubrir su desnudez con miserables hojas de higuera.

Aquella tarde triste, Dios se presentó en el jardín buscando al hijo amado, pero el pecado le gritaba a los oídos: “No eres hijo, eres esclavo.”

Tal vez sí. Seguramente sí. Pero no esclavo de Dios. Esclavo del enemigo de Dios. Castigado impiadosamente por el peor carrasco que alguien puede tener: la consciencia deformada por el pecado.

El versículo de hoy, sin embargo trae la más extraordinaria noticia que alguien pudo recibir. Ya no eres esclavo de nadie. No necesitas serlo. El señor Jesús pagó el precio de tu rescate.

Si crees en la promesa divina pasas a ser hijo, heredero de la promesa. Tus culpas han sido perdonadas. No necesitas vivir huyendo, ni escondiéndote. El señor Jesús te da el derecho de reclamar la promesa, y vivir como hijo del rey, príncipe en el vasto universo de Dios.

Por eso hoy, levanta la cabeza. Deja que el sol de Justicia ilumine la penumbra de tu ser. No tienes que vivir como si le debieses algo a la vida. No existe motivo para que te sientas esclavo. El Señor Jesús cargó el peso de tu culpa en el calvario y te libertó.  “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Consuelo

Por eso no desesperes si hoy, el dolor tocó la puerta de tu vida. Dios está ahí, cerca de ti, consolándote, aunque no lo veas. Está ahí, enjugando tus lágrimas porque: “Él te consuela en todas tus tribulaciones, para que puedas también tú consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que eres consolado por Dios.”

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 2 Corintios 1:3-4

El dolor tiene un propósito. Siempre. Aunque no lo entiendas ahora. Aunque las lágrimas te impidan ver los brazos abiertos de Jesús.

Dios te consuela para enseñarte a consolar. Fuiste colocado en teste mundo para ser un agente de consolación. Las personas sufren. Lloran. Se desesperan. No saben a dónde ir en busca de ayuda. Y Dios te hizo un rayo de esperanza en las tinieblas del dolor ajeno.

Pero nadie nace sabiendo consolar. Necesitas prepararte en la escuela del dolor. Es imposible entender el sufrimiento leyendo un libro o participando de un seminario. La única forma de aprender es sufriendo. Solo entiendes el valor de una lágrima, llorando.

El versículo de hoy, no dice que Dios te envía el sufrimiento. Nada que te causa dolor viene de las manos de Dios. Él es manantial solo de cosas buenas. El problema es que vives en un mundo de dolor. El sufrimiento es la ley de este mundo de pecado. Sufren los malos y sufren también los buenos.

Dios, entonces, toma el dolor y lo transforma en un instrumento de enseñanza. Viene y te consuela. Para que aprendas a consolar. Después te envía para que seas un agente de consolación.

¿Cómo podrías consolar al padre que llora delante del cuerpo inerte del hijo muerto en un accidente de tránsito, si tú no hubieses pasado por un momento tan doloroso como aquel?

¿Qué podrías decirle a la mujer desesperada porque el esposo la abandonó, si en algún momento no hubieses también tenido tus días de lágrimas y soledad?

Por eso no desesperes si hoy, el dolor tocó la puerta de tu vida. Dios está ahí, cerca de ti, consolándote, aunque no lo veas. Está ahí, enjugando tus lágrimas porque: “Él te consuela en todas tus tribulaciones, para que puedas también tú consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que eres consolado por Dios.”

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