DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Que ellos vean

Por eso hoy, que tienes delante de ti, los desafíos de un nuevo día, vuelve tus ojos a la promesa divina. Él jamás te prometió que en esta vida no enfrentarías el dolor, pero te aseguró que sus obras de victoria serían una realidad en tu vida. ¿No es maravilloso?

Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste. Salmos 86:17

¿Qué señal? ¿De qué señal habla el salmista? De la obra prodigiosa de Dios en favor de sus hijos, de la acción libertadora de su poder; porque lamentablemente vivimos en un mundo donde el enemigo se deleita en traer dolor a los que temen al Señor.

Para eso se vale de instrumentos humanos, seres que no tienen en cuenta a Dios para nada, que se deleitan en hacer sufrir a los seguidores de Jesús. Los puedes encontrar en todos los lugares, en el centro de trabajo, en el vecindario, en la escuela y muchas veces, inclusive, en medio de la familia. Es gente que sin ningún motivo intenta perjudicarte, se coloca contra ti y te provoca. Personas que se alegran con tu desdicha y se entristecen con tus victorias.

¿A dónde van los hijos de Dios en esos momentos? David acudía a Dios y se escondía en los brazos del Padre eterno, recibiendo de Él ayuda y consuelo.

La palabra ayuda, en hebreo, encierra el sentido de fuerza, cuando sientes que ya no tienes más fuerzas, y la palabra consuelo, tiene la connotación de la madre que sopla la herida del hijo que llora de dolor. ¿No son dos figuras maravillosas?

Dios jamás hará por ti lo que es necesario que tú hagas. Él te ayudará, te fortalecerá y al mismo tiempo te consolará. ¿Y cuál será el resultado? Te levantarás para continuar la jornada, seguirás adelante aunque tus pies sangren y te duela el cuerpo, avanzarás, con la certidumbre de que no estás solo y todo eso se transformará en victoria.

Pero el versículo de hoy dice que la victoria de los justos se transforma en afronta para los enemigos de Dios. Las obras de victoria en tu vida son como marcas, cicatrices que hablan de una historia de lucha. En algún momento el enemigo te hirió, te hizo sangrar, en algún momento estuviste a punto de desanimarte y abandonar el camino, pero Dios te consoló, te ayudó y llegaste victorioso al fin de la jornada.

Por eso hoy, que tienes delante de ti, los desafíos de un nuevo día, vuelve tus ojos a la promesa divina. Él jamás te prometió que en esta vida no enfrentarías el dolor, pero te aseguró que sus obras de victoria serían una realidad en tu vida. ¿No es maravilloso? 

Entonces dile hoy al Señor: “Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Frutos

Fe no es algo que tú fabricas. No lo logras cerrando los ojos y concentrándote en algo que deseas que ocurra. La fe es un regalo divino. La obtienes a medida que cultivas el compañerismo diario con Jesús.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pedro 1:8

El viento soplaba aquella tarde vestido de brisa mansa, refrescando el inicio caliente del verano de Massachusetts. Acostado en una red, Paco veía la vida pasar. Y aunque le gustaba la comodidad, se sentía “basura.” Fue él, que usó la expresión al describirme su vida antes de conocer a Jesús.

Nada existe peor que la improductividad. Te aniquila. Te hace sentir nada. Hoja seca llevada por el viento. Arena sin vida, en el desierto de una existencia vacía.

Paco había intentado muchas cosas. Nada le daba resultado. Últimamente, dejaba que la esposa trabajase sola para sustentar el hogar deteriorado y los dos niños pequeños. A él le incomodaba esa situación, pero había perdido cualquier motivación para seguir luchando.

El evangelio llegó a su vida cuando pensaba que todo estaba perdido y no existían más horizontes para él. Inesperadamente, sin querer, ni buscar. Mal sabía él que Jesús lo estaba buscando hace mucho tiempo.

Al conocer a Jesús y aceptarlo como su salvador, empezó a sentir una fuerza interior desconocida. No venía de él, llegaba de arriba, era divino. Y el hombre fracasado y cansado de vivir, se transformó en un gigante con ganas de vencer. 

El versículo de hoy, explica lo que sucedió con Paco. El apóstol Pedro habla de frutos.”Si estas cosas están en vosotros no os dejarán estar ociosos ni sin fruto,” dice.

¿Qué cosas son las que deberían estar en ti, para que tu vida sea fructífera? Si lees los versículos anteriores verás que allí se menciona a la fe, como la fuente de todas las virtudes cristianas.

Fe no es algo que tú fabricas. No lo logras cerrando los ojos y concentrándote en algo que deseas que ocurra. La fe es un regalo divino. La obtienes a medida que cultivas el compañerismo diario con Jesús.

En cierta ocasión un hombre necesitado buscó a Jesús con una súplica: “Señor, aumenta mi fe.” Tú también puedes hacerlo y el Señor te oirá.

No salgas hoy para enfrentar los desafíos que te esperan allá afuera, sin tener la certidumbre de que Jesús no es solamente tú Dios, sino también tu mejor amigo y compañero en las horas tristes o felices. Y recuerda: “Si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni sin fruto.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dadivosidad

Hoy es un día de muchos desafíos para ti. Toma como uno de esos ellos, la dulce misión de amar y ser feliz. Por increíble que te parezca, cada vez que das, eres bendecido con el sentimiento maravilloso de saber que aliviaste el dolor ajeno. Y eso, te hace feliz. Pensar en los otros, hace un bien que no se puede comprar con dinero, ni se puede recibir en la sala de un sicoanalista.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 2 Corintios 9:7

El amor de Dios para con el ser humano se expresó en el bendito acto de entregar, donar y sacrificar. Lo dio todo. Nada guardó para sí. Entregó su propia vida. Si tuviese que hacerlo un millón de veces, no hubiera dudado en hacerlo. Amaba al ser humano y nada impediría rescatarlo.

La dadivosidad divina es la expresión de su misericordia. Es el lenguaje de su amor. Dios no escribió su amor por ti con letras doradas, en un papel perfumado. Lo escribió con sangre, en la cruz.

Cada vez que el ser humano da, está reflejando el amor de Cristo que habita en su corazón. No es un deber de cristiano. Es la expresión de la paz interior. La alegría de saberse feliz. Solo da, el que ama. Y solo ama el que fue alcanzado por el amor divino.

El llamado que Pablo hace en el versículo de hoy, es el llamado a ingresar en el círculo del amor. El mundo perece por falta de amor. Los hogares necesitan palabras y expresiones de amor. Hay corazones cerca de ti, que son tierra desértica necesitando una palabra de amor, como si fuese una gota de agua.

Cada uno dé como propuso en su corazón, dice el Apóstol. Es necesario proponerse. Proponerse es determinar, tomar la decisión. Crear consciencia de la necesidad y hacerlo. ¿Por qué? Porque aunque hayamos conocido el evangelio, el corazón continúa siendo humano y egoísta.

Es preciso buscar a Dios y pedir que nos dé un corazón capaz de amar y de pensar, que los otros, también sufren y enfrentan dificultades y que no somos el centro del universo.

Hoy es un día de muchos desafíos para ti. Toma como uno de esos ellos, la dulce misión de amar y ser feliz. Por increíble que te parezca, cada vez que das, eres bendecido con el sentimiento maravilloso de saber que aliviaste el dolor ajeno. Y eso, te hace feliz. Pensar en los otros, hace un bien que no se puede comprar con dinero, ni se puede recibir en la sala de un sicoanalista.

Enfrenta la lucha de este nuevo día recordando que “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En Jesús

En tus horas de dolor y lágrimas, saca los ojos de ti, de tus dolores, de las injusticias que las personas cometen contra ti y dirígelos a Jesús. Agradécele por el dolor y las circunstancias adversas y verás que tu cielo se despeja y entenderás que por detrás de las nubes oscuras había luna y las estrellas brillaban en todo su esplendor.

Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Colosenses 2:7

Jazmín se sentó sobre una enorme piedra, frente al mar y suspiró. ¿Recuerdos robados de la vida? ¡Sí! Jazmín vivía de ellos, los disfrutaba. Ella dirigía las escenas en sus sueños. En ese mundo suyo, nadie la hería, ni la rechazaba, ni la hacía sentir inferior. En ese universo que a diario construía, no había motivos para llorar.

El frío del agua traída por una ola, la hizo volver a la realidad. Sacudió sus pies mojados. Miró a lo lejos y sonrió. Allí todo era bello. ¿Cómo no creer en Dios, delante de aquel cuadro fascinante que acuarela ninguna podría pintar?

Dentro de ella sin embargo, no había belleza. Solo resentimiento y amargura. Su corazón era un mar revuelto. ¡Contrastes de la vida!

Se quedó un buen rato contemplando el mar. Observó las olas salvajes golpeando a la roca bajo sus pies. Volvió a sonreír. Aquellas ondas furiosas agredían inútilmente a la roca. Ella, señora, del mar, parecía mirarlas socarronamente, diciendo: “¿Se cansaron de golpear?”

Jazmín entendió el mensaje. ¿Por qué las actitudes ajenas la herían tanto? Ella no era roca, era pobre arena del mar. Hoja seca, pluma arrancada, papel hecho pedazos.

El consejo bíblico de hoy es: “Arraigados y sobreedificados en Él.” ¿En quién? En la roca de los siglos, que resistió los vendavales de la injusticia humana y murió perdonando a los que lo clavaban en la cruz.

En tus horas de dolor y lágrimas, saca los ojos de ti, de tus dolores, de las injusticias que las personas cometen contra ti y dirígelos a Jesús. Agradécele por el dolor y las circunstancias adversas y verás que tu cielo se despeja y entenderás que por detrás de las nubes oscuras había luna y las estrellas brillaban en todo su esplendor.

¿Qué cosas no andan bien en tu vida? ¿Qué desafíos te esperan afuera? ¿Qué te hicieron las personas? No temas. Deposita tu confianza en Jesús y parte sin temor, recordando el consejo bíblico: “Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Pruebas, pruebas!

Todo depende de la perspectiva de las cosas. El presente estado de cosas no es el fin. No juzgues las actitudes divinas cuando el trabajo aún no ha sido terminado. Si tu visión del mundo es materialista, las pruebas son motivo de tristeza. Si es espiritual, serán motivo de agradecimiento y gozo. Es en el fuego que el oro se refina. Y tú eres oro.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas. Santiago 1:2

Hacía algunos meses que Maira olvidaba las cosas. Su mente  retrocedía acelerada hacia algún lugar donde ella se escondía. En ese extraño mundo, el olvido no tenía importancia. Ni los recuerdos. Tampoco la alegría o la tristeza. Aquel mundo estaba construido de vacío. Ella andaba, aparentemente insensible, por los rincones de su propio universo.

Pero la familia sufría. La tenían como referencia. El esposo había fallecido varios años atrás y ella era la matriarca. Verla en ese estado los dejaba como un día sin sol.

Fue en esas circunstancias que la hija mayor me buscó con una pregunta: ¿Por qué Dios no la hace descansar? ¿Qué sentido tiene la vida en ese estado?

¡Pruebas! Las encontramos todos los días. El versículo de hoy, usa la expresión “diversas pruebas.” El enemigo viene por todos los lados. Es la pérdida del empleo, un divorcio doloroso, el descubrimiento de que el hijo está en las drogas, la traición del mejor amigo, las injusticias del trabajo, en fin.

Pero Santiago a dice que debes alegrarte cuando te veas atravesando el valle de las pruebas. ¿No es pedir demasiado? En el original griego la palabra “pruebas,”  peirasmos, literalmente significa estado de lucha mental en el que te ves inclinado a separarte de Dios.

Tal vez esto lo explique todo. Cuando el enemigo coloca pruebas en tu camino, su objetivo separarte de Dios. Hacerte creer que es el Señor, el que te envía el dolor. Si en ese momento te vuelves contra Dios, el enemigo logro su objetivo. Pero si en el instante de la prueba te vuelves hacia Dios, entiendes que el dolor puede ser un instrumento de edificación.

Todo depende de la perspectiva de las cosas. El presente estado de cosas no es el fin. No juzgues las actitudes divinas cuando el trabajo aún no ha sido terminado. Si tu visión del mundo es materialista, las pruebas son motivo de tristeza. Si es espiritual, serán motivo de agradecimiento y gozo. Es en el fuego que el oro se refina. Y tú eres oro.

Por eso hoy, a despecho de lo que puedas estar viviendo, levanta las manos al cielo y agradece. Después, parte confiado para enfrentar las dificultades de la vida. Porque “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Fidelidad

Pídele a Dios que te ayude a ser fiel en los detalles diarios. Apaga la luz que no usas, guarda la tinta que sobró, cambia la lámpara intermitente, cierra la puerta, arregla el techo que gotea, en fin, abre los ojos a las cosas pequeñas y espera la victoria en lo trascendental.

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Lucas 16:10

Nando despierta sudoroso. La noche le ha parecido interminable. Los vidrios de la ventana están húmedos, como su cuerpo, y el recuerdo de sus sueños lo perturba.

Siempre es así. Últimamente tiene la sensación de que las cosas no andan bien. Su mundo interior se desintegra. Trata de buscar la razón en el archivo de su memoria y no encuentra un motivo lógico para sentirse de ese modo.

Pero Nando, sabe la razón. Intenta racionalizar su conducta, sin embargo, su inconsciente no acepta sus argumentos. Viene informando un gasto que no realiza y la empresa le paga por eso. Es una cantidad pequeña. Nadie, jamás descubrirá lo que hace, pero a partir de aquel instante, siente que las cosas no se ajustan dentro de él.

El versículo de hoy, habla de la fidelidad en las cosas pequeñas. Detalles diarios que nadie percibe. Gotas insignificantes que caen de la tornera mal cerrada y que a fin de mes elevan la cuenta a una cifra escandalosa.

No te cuides solo de los grandes errores. La vida está hecha de detalles. Son las partículas que componen la materia. Son diminutas células que mantienen el cuerpo vivo. Al fin de la historia, muchos entenderán que corrieron la corrida equivocada. Se cuidaron de las fieras gigantescas y permitieron que bacterias insignificantes invadiesen su cuerpo.

Las pequeñas victorias te preparan para las grandes conquistas. Las insignificantes derrotas son la sábana que envuelve el cadáver del gigante vencido. Lo dijo el propio Señor Jesús.

Pídele a Dios que te ayude a ser fiel en los detalles diarios. Apaga la luz que no usas, guarda la tinta que sobró, cambia la lámpara intermitente, cierra la puerta, arregla el techo que gotea, en fin, abre los ojos a las cosas pequeñas y espera la victoria en lo trascendental.

Haz de este día una jornada especial de detalles. Dale importancia a lo común. Acaricia a las personas amadas, saluda al vecino, arregla la posición del florero, ordena tu escritorio. Porque “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Resistir

Hoy puedes iniciar esa experiencia de comunión con Jesús. Si lo haces, te sentirás más seguro delante de las dificultades y en la hora de la tentación, en vez de concentrarte en ti mismo y tratar de ser un vencedor con tus propias fuerzas, le contarás a tu amigo, al lado, lo que estas sintiendo y, maravillosamente verás, como desaparece la tentación y te vuelves victorioso.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.  Efesios 6:13

Octavio me miraba con sus ojos entornados de fracaso e impotencia. Casi llegué a ver las telarañas que escondía en su mundo de frustraciones. En esos ojos no había alegría. Solo pesimismo. Eran dos baúles de promesas no cumplidas.

He encontrado mucha gente como Octavio. Para ellos la victoria espiritual es solo un sueño. Nadie diría que se conformaron con una vida fracasada. ¡No! Luchan y se esfuerzan. No aceptan ser esclavos de vicios y hábitos destructivos. Quieren dar el grito de libertad, pero cuanto más se esfuerzan, menos logran.

El versículo de hoy enseña el secreto de la victoria. El apóstol desarrolla el pensamiento a partir del versículo 10. Dice que nuestra lucha no es contra un ser humano sino contra un ser espiritual maligno. Lo llama “Príncipe de las tinieblas en las regiones celestiales.”

Después concluye: “Por tanto.” En otras palabras, “Ya que es así.” Ya que el enemigo que enfrentas todos los días es un ser espiritual, toma la armadura de Dios para que puedas resistir en el día malo. No te atrevas a luchar solo.

¿Sabes lo que es la “armadura de Dios”? El propio Dios, su compañerismo diario, su Espíritu en ti. Aquí volvemos al mismo punto: cristianismo es vida de compañerismo diario con Jesús. Vivir la vida normal pero dirigiendo los pensamientos a Jesús. Al comprar un vestido, al ingresar a un restaurante, en la escuela o en el lugar de trabajo. Tener siempre la consciencia de que el Señor Jesucristo está a tu lado. Desde que amanece hasta que anochece. En el invierno o en el verano. Cada instante.

Hoy puedes iniciar esa experiencia de comunión con Jesús. Si lo haces, te sentirás más seguro delante de las dificultades y en la hora de la tentación, en vez de concentrarte en ti mismo y tratar de ser un vencedor con tus propias fuerzas, le contarás a tu amigo, al lado, lo que estas sintiendo y, maravillosamente verás, como desaparece la tentación y te vuelves victorioso.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”   

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Reconciliados!

 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Romanos 5: 10-11

“¡Esta vida me mata! Me mata su absurdo. Sí, el absurdo de la rutina me aniquila silenciosamente. La rabia de ser todos los días yo, la oficina, este maldito escritorio, el vértigo de los ventiladores, la soledad de tantos rostros, todo me mata.”

Perla escribía esas palabras mientras rumiaba el dolor de su rutina diaria. Se asfixiaba de monotonía. Lloraba en silencio, se sentía cansada de vivir e intentaba desahogar su espíritu garabateando la historia de su vida.

Todos los días, en todos los lugares, caminan Perlas, de muchas razas y de muchos colores. Idiomas diferentes, tamaños variados. No importa el país, ni la cultura. Son seres que sufren la agonía de estar vivos, sintiéndose muertos.

Ese es el estado diario del “enemigo.” Éramos enemigos, dice Pablo, vivíamos alejados de Dios, peleados, en situación de guerra. El ser humano reñido con Dios no tiene forma de ser feliz. Carga un vacío existencial que lo acompaña a  todo lado y le recuerda que es “enemigo.”

Todos. Independiente de lo que creemos o no, venimos de las manos del creador y solo seremos completos en Él. La ausencia de Dios, crea en la criatura una sensación de rutina y monotonía, la vida pierde sentido y el trabajo diario de vuelve enfadoso y cansador.

¿Para qué? Te preguntas mientras tratas de cumplir obligaciones que no te proporcionan satisfacción. Pero el amor de Dios por ti se revela en el hecho de que te reconcilió con Él, al entregar al Señor Jesucristo para morir por ti.

Ahora, reconciliados, exclama Paulo, seremos salvos. Salvos ¿de qué? Del pecado. Pero también del vacío, de la rutina agobiante, de la monotonía de ir sin saber a dónde.

Despierta a la vida. Deja entrar la luz divina en tus días oscuros. Permite que el Sol de justicia ilumine cada rincón de tu existencia y parte hoy, para el cumplimiento de tus deberes diarios, seguro de que con Jesús, la vida se transforma en una eterna primavera, llena de horizontes infinitos.

Recuerda que “Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En aquel tiempo

No salgas de casa hoy, sin repensar tu cristianismo. Es hora de amar. Cuando el amor de Jesús inunde tu corazón, verás cómo es fácil llevar los frutos del amor. La noche se hará día y la tristeza, alegría.

En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. Oseas 2:16

No sé por qué tenía la sensación de que aquella mañana sería especial para mí. Aparentemente era una, como cualquier otra. Me levanté, desayuné frutas y cereales, abrí la Biblia y me puse a buscar un versículo que tocase mi corazón, que hablase a mis necesidades y me ayudase a ser una persona mejor.

Entonces me deparé con este versículo. Aparentemente nada decía. Había dos palabras hebreas que parecían complicar el pensamiento. Pero el libro de Oseas es el libro de la gracia y si este texto estaba allí, debía tener algún mensaje especial.

“En aquel tiempo” empieza diciendo Dios. El Señor se proyecta al futuro, a un tiempo en que finalmente sus hijos entiendan la esencia del cristianismo. “Me llamarás Ishi y nunca más me llamarás Baali.” ¿Qué significa eso? En el original hebreo, Ishi es esposo, amado. Baali, Señor, más relacionado con el sentido de Patrón.

Dios quiere llevarte a vivir la maravillosa experiencia del amor. Él no quiere que lo veas como un dios rígido, exigente, con una vara en la mano, listo a castigar la desobediencia de sus vasallos. Dios desea que desarrolles con Él, una experiencia de amor. Como la esposa lo hace con el esposo.

Un día, en Jericó, vino a Jesús un joven angustiado y le preguntó: “¿Qué haré para tener la vida eterna?” La respuesta de Jesús tenía como objetivo llevar a ese joven a la dimensión del amor. Obedecer, por obedecer, no tiene valor para fines espirituales. La obediencia solo es válida cuando es la expresión de un profundo amor por Jesús.

Por eso Él lo dejó todo allá en el cielo y vino a esta tierra a morir por ti. Lo que más desea es conquistar tu corazón. Te ama. Y cuando alguien ama a una persona no desea someterla a una vida de servidumbre y miedo, sino  llevarla a pasear por los jardines floridos del amor.

¿Qué tipo de dios es el tuyo? ¿Baali, aquel que te observa con ojos vigilantes de capataz? ¿O Ishi, aquel que te ama y quiere que le entregues el corazón?

No salgas de casa hoy, sin repensar tu cristianismo. Es hora de amar. Cuando el amor de Jesús inunde tu corazón, verás cómo es fácil llevar los frutos del amor. La noche se hará día y la tristeza, alegría.

“Aquel tiempo” es ahora. “En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Congrégate!

Nada es motivo para aislarse y vivir separado. Mucho menos para decir que porque alguien dijo algo que no te gustó debes abandonar la iglesia.

Revisa tu manera de pensar. Dios tiene su iglesia en esta tierra. Ella es como un cuerpo. Cada ser humano es un miembro y el buen funcionamiento del cuerpo, depende de la salud de cada miembro.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20

La mañana está fría aquí en Santa fe. No me gusta esta época del año. Las hojas secas, caídas en el suelo me recuerdan las consecuencias tristes del pecado. Hace rato estoy aquí, tratando de desarrollar el pensamiento del texto que tengo delante de mí. Oro a Dios y nada viene a mi mente. Me preocupo. Falta poco tiempo para entregar este manuscrito y no llegué siquiera a la mitad del trabajo.

Súbitamente, siento el frío helado de estas montañas acariciando mi rostro y empiezo a escribir. ¡Es maravilloso! Descubrir que soy un instrumento en las manos de Dios, para llevar una palabra de consuelo al joven  herido, al anciano  triste y a la madre desesperada. Tener libertad, páginas en blanco y todas las palabras guardadas en un rincón del alma.

No sé, quizás estuvieron allí todo el tiempo, como en un nido acogedor y yo no lo percibía. Pero aquí estoy, para decirte que la vida no puede ser vivida aislada de las otras personas, que necesitas de los demás, que el carbón retirado del brasero, en poco tiempo pierde su calor y su brillo.

Cuando el Señor Jesucristo pronunció estas palabras, las dijo mientras hablaba del tema del perdón. Inclusive, Pedro le preguntó: “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano?”  El Maestro estaba explicándoles a sus discípulos cómo es difícil convivir con otras personas, a pesar de haber sido convertidas.

Cada ser humano es diferente del otro. Cada uno tiene una personalidad. La creación divina es una acuarela viva. Muchos colores, muchas formas, variadas personalidades, un mundo vasto y diversificado. Es natural que convivir con los otros no sea fácil, aún dentro de la iglesia.

A pesar de eso, fuimos creados para vivir en permanente dependencia unos de los otros, extendiéndonos la mano, perdonándonos y aceptándonos con muestras diferencias.

Nada es motivo para aislarse y vivir separado. Mucho menos para decir que porque alguien dijo algo que no te gustó debes abandonar la iglesia.

Revisa tu manera de pensar. Dios tiene su iglesia en esta tierra. Ella es como un cuerpo. Cada ser humano es un miembro y el buen funcionamiento del cuerpo, depende de la salud de cada miembro.

Recuerda el consejo de Jesús: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Cuál es tu don?

Dios es un Dios de muchos colores y muchas formas, de melodías infinitas y variedad sin fin. Dios es Dios.”Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”, dice Pablo. Trata de descubrir tu don y respeta el don de los otros. Nadie es mejor que nadie. Todos somos necesarios en el jardín de Dios.

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. (1 corintios 12:4 y 6)

El teatro donde Jerónimo se presentaría aquella noche estaba lleno. El hijo volvía a casa. Retornaba vencedor y famoso. Al contemplar la platea, vio rostros conocidos, amigos de infancia, adultos que lo animaron a continuar la carrera, gente querida, expectante y ansiosa para oír el concierto.

La felicidad del joven pianista sería completa si pudiese ver a su padre. Lo buscó con la mirada por todas las butacas y no lo vio. Sería desear mucho. Él nunca había estado de acuerdo que el hijo estudiase música.

“Te vas a morir de hambre”, le había dicho muchas veces, “tienes que ser médico, como tu hermano”. Pero Jerónimo nunca imaginó sus manos cortando un cuerpo, aunque fuese para salvar vidas. Sus dedos largos y delgados, se deslizaban por las teclas del piano, arrancando notas capaces de emocionar a los corazones más insensibles.

En pocos segundos su mente viajó al momento triste de su partida. Saliera de su tierra natal en busca de sus sueños. Todavía recordaba con dolor, las últimas palabras del padre: “Vas a volver un día derrotado y pobre”.

Sacudió la cabeza disimuladamente, se colocó frente al piano y empezó a volar en las alas de la música como si estuviese en medio de ángeles. Fue una hora y media de suspiros, exclamaciones y aplausos. Una noche de gloria con  sabor especial de nostalgia.

De vuelta al camarín, mientras se secaba el intenso sudor con un pañuelo blanco, fue sorprendido por la voz del padre:”Perdón Jerónimo, vine solo para pedirte perdón”. Como un relámpago se volteó. Allí, cerca de la cortina azul, el padre lo miraba avergonzado y orgulloso. Avergonzado del error que cometiera, orgulloso del hijo, que a pesar de los obstáculos se transformara en un vencedor.

Dios es un Dios de muchos colores y muchas formas, de melodías infinitas y  variedad sin fin. Dios es Dios.”Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”, dice Pablo. Trata de descubrir tu don y respeta el don de los otros. Nadie es mejor que nadie. Todos somos necesarios en el jardín de Dios.

Por tanto, no desanimes a pesar de las dificultades que la incomprensión humana puede presentarte. Sigue el rumbo de tus sueños, seguro de que “hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Ah el amor!

¿Qué hacer? Los creó libres. Con capacidad de escoger el bien o el mal, la vida y la muerte. Solo le resta sufrir, esperando que el pecador oiga un día la voz de Espíritu tocando la puerta de su ser y anhelando que el hijo rebelde abra los ojos para ver el peligro del sendero escabroso que eligió.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. 1 Corintios 13:4

La carta decía, entre otras cosas, “Quisiera no creer en Dios, tal vez así, no sufriría tanto, porque si existe, jamás me perdonaría. Quizás ahora en este laberinto infernal en el que me encuentro, pueda volver a ser el ser que soy y pocas veces he sido.”

El resto de la carta hablaba de una vida escabrosa, llena de remordimiento, deseo de venganza y desesperación.

“Si Dios existe, no me perdonaría.” Esta frase se quedó golpeando mi mente por un buen rato. A lo largo de mi vida he tenido mucha dificultad  para convencer a las personas que Dios las ama, a pesar de lo que hagan o dejen de hacer.

El Apóstol Pablo escribiendo a los corintios, define el amor divino como sufrido y benigno. La palabra griega traducida como sufrido es makrotomeo, que a la letra significa “perseverar y esperar pacientemente.”

La mente humana jamás entenderá el amor divino. El motivo es simple. Cada vez que piensa en el amor de Dios lo hace desde su perspectiva humana. Y el amor humano, por más puro y sincero que parezca está manchado por el egoísmo, propio de la naturaleza pecaminosa,

El ser humano solo ama cuando puede recibir algo a cambio. Ama por interés. Por más dura que pueda parecer la idea. Por eso le resulta difícil creer que Dios lo ame sin esperar nada de vuelta. Por el simple hecho de amarlo. Pero Pablo afirma que el amor de Dios es un Dios paciente y sufrido.

Sufre al ver a sus hijos caminando lo peligrosos caminos de la destrucción. Llora al ver a sus criaturas dirigiéndose temerariamente de la muerte. Gime al ver a las familias destruidas, a los jóvenes en las drogas, a los hombres y mujeres hundiéndose en la arena movediza de sus propios placeres.

¿Qué hacer? Los creó libres. Con capacidad de escoger el bien o el mal, la vida y la muerte. Solo le resta sufrir, esperando que el pecador oiga un día la voz de Espíritu tocando la puerta de su ser y anhelando que el hijo rebelde abra los ojos para ver el peligro del sendero escabroso que eligió.

Hoy es un día de decisiones. Dios te ama. Haz de este día un día de alegría para Dios. Escoge la vida y camina con Él. Y no olvides: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Muy pronto

Esa es la promesa de Pablo a los Romanos. El apóstol anuncia la derrota completa del enemigo. “Satanás estará pronto bajo tus pies.” Es una promesa divina y Dios jamás deja de cumplir una promesa. Hoy, el enemigo puede trae dolor a tu vida. En este momento tal vez, las lágrimas no te permitan ver al Señor Jesús a tu lado. Pero Dios está ahí, a tu lado.

Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Romanos 16:20

Estoy en la playa. Es un día de mucho sol y sin embargo está oscuro. Nubes negras, preñadas de lluvia, anuncian tormenta. A pesar de eso yo sé que es un día lleno de sol, porque el sol siempre brilla, aunque todo esté oscuro aquí abajo.

Sentado a la orilla del mar, mientras el agua moja mis pies, pienso con tristeza en la situación de horror y de muerte que vive el pueblo haitiano después del terremoto. En medio a tanto dolor, no sale de mi mente la imagen de la enfermera rescatada con vida después de cuatro días de haber estado enterrada bajo los escombros del hospital en el que trabaja. No puedo olvidar el brillo de sus ojos negros cuando dijo delante de las cámaras de televisión: “Nada está perdido para los que creen en Dios.”

Tu cielo en este momento puede parecer oscuro, cubierto de nubes amedrentadoras, pero si tu fe está depositada en el Dios todopoderoso de la Biblia, el sol brillará, más tarde o más temprano.

Esa es la promesa de Pablo a los Romanos. El apóstol anuncia la derrota completa del enemigo. “Satanás estará pronto bajo tus pies.” Es una promesa divina y Dios jamás deja de cumplir una promesa. Hoy, el enemigo puede trae dolor a tu vida. En este momento tal vez, las lágrimas no te permitan ver al Señor Jesús a tu lado. Pero Dios está ahí, a tu lado.

La enfermera haitiana confía en Dios a pesar de que todo, a su vuelta,  está destruido. El terremoto acabó con su casa, con sus muebles y hasta con seres que ella amaba. Pero no pudo acabar con su fe. Ella sabe que “el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Vuestro tesoro

Dos personas caminan por las carreteras sinuosas de la vida. Son dos almas halladas por el maravilloso amor de Jesús. Tienen las manos en los bolsillos vacíos. Pero eso ya no importa. Encontraron a Jesús y eso hace toda la diferencia. Disponte hoy a caminar en la dimensión de la fe “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21

¿Es posible amar la vida, enamorado de la muerte? Incoherentemente,  absurdo como parezca, sí, es posible. La existencia humana, está tejida de locuras, desde la entrada del pecado.  Como la vida de aquellas dos personas que caminan por senderos agrestes, sobre la piel del planeta. Son dos almas tristes que se extravían en la noche de su historia, acompañadas de un recuerdo, de una lágrima que resbala por las arrugas del tiempo y de una sonrisa negada.

Los dos extraños caminantes lamentan la vida perdida. Corrieron en desespero buscando dinero. Creían que buscaban vida. Con dinero podrían ponerle “sabor” a las cosas. Y fueron solo cosas lo que hallaron. Pusieron su corazón donde estaba su tesoro. Y su tesoro estaba en la tierra, donde las cosas son pasajeras y fugases. Donde nada dura.

Ahora es tarde. Es eso lo que ellos creen. Por eso caminan, con las manos en los bolsillos vacíos. “Ahora es demasiado tarde,” gritan y sus gritos hacen eco en las paredes de su propia consciencia.

Ignoran ellos que para Jesús nunca es tarde. Él está todos los días y en todos los momentos tocando la puerta, llamando con los brazos abiertos y esperando. Siempre esperando.

¿Cuál es el sentido de tu existencia? ¿Para dónde vas? ¿A dónde te diriges? ¿Dónde está tu tesoro? Hoy puede ser un día de evaluación de tus prioridades. La vida es corta. Cuando menos esperas, te miras en el espejo de la vida y te descubres viejo. La juventud se fue y ¿qué es lo que te restó?

Coloca el corazón en las cosas de arriba, en las que no se ven. Lucha por ellas. Aunque invisibles a los ojos físicos son las que al fin de cuentas, restarán, cuando todo se haya perdido. No permitas el brillo engañoso de las cosas pasajeras te hagan vivir solo para los valores terrenales, olvidando que a tu lado hay gente, con sueños y  sentimientos.

Dos personas caminan por las carreteras sinuosas de la vida. Son dos almas halladas por el maravilloso amor de Jesús. Tienen las manos en los bolsillos vacíos. Pero eso ya no importa. Encontraron a Jesús y eso hace toda la diferencia.

Disponte hoy a caminar en la dimensión de la fe “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Que no se apague el fuego

No dejar que el fuego del Espíritu se apague en el altar de tu corazón. Poner leña en él, cada mañana.

Inténtalo hoy y verás cómo tu día será lleno de realizaciones. Aprenderás a ver belleza en los detalles insignificantes y, delante de los desafíos, por gigantescos que parezcan, no te amedrentarás. En el nombre de Jesús serás capaz de enfrentar tormentas y huracanes, y saldrás victorioso.

El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará. Levítico 6:13

Conocí a Carmorina cuando ella estaba en la plenitud de la vida. La conocí en Belo Horizonte a donde  había emigrado huyendo de la guerra civil que destruyó su país.

Años después, mientras yo realizaba una cruzada evangélica en Lisboa, alguien me dijo que en una clínica de reposo para personas de edad, había una anciana que aseguraba conocerme personalmente. Nadie le creía.

Mi esposa e yo nos dirigimos hacia aquella casa.  Un aire de melancolía dominaba el ambiente. La vida casi se había ido para aquellas personas. Se estaba yendo irreversiblemente, a pasos rápidos,  como se va el sol cuando termina el día.

La vimos en una silla de ruedas. Los años  habían dejado huellas profundas en el cuerpo y en el alma de nuestra amiga. No coordinaba  bien sus ideas, pero al vernos, dio un grito de emoción y dirigiéndose a los otros ancianos les recriminó:   “¿No les dije? Yo conozco personalmente al pastor Bullón”.

Después, abrió su Biblia y me mostró una foto que nos tomamos cuando estábamos en el Brasil. Ella no se había olvidado de mí. Me veía todos los días, al abrir su Biblia.

En la vida cristiana sucede igual. El fuego del altar de Israel no debería apagarse nunca. ¿Por qué? El versículo 12 trae la respuesta. “El sacerdote pondrá en él leña cada mañana”

 

“Arder continuamente” es sinónimo de una vida constante. Todos los días, cada mañana, cada hora, minuto a minuto, siempre. La intermitencia es la peor enemiga de una vida emocional satisfactoria. Te lleva de un lado a otro. Tu corazón no es un altar sino un péndulo. No tienes paz, solo agitación. Nada te aquieta. Tus días son corridos y tus noches vacías.

¿Qué te falta? Tener una experiencia continua. No dejar que el fuego del Espíritu se apague en el altar de tu corazón. Poner leña en él, cada mañana.

Inténtalo hoy y verás cómo tu día será lleno de realizaciones. Aprenderás a ver belleza en los detalles insignificantes y, delante de los desafíos, por gigantescos que parezcan, no te amedrentarás. En el nombre de Jesús serás capaz de enfrentar tormentas y huracanes, y saldrás victorioso.

Solo cuida para que “el fuego del altar de tu corazón arda continuamente.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Recompensa

Hoy es un día que podrías usar para mirar más allá de tus propios problemas. Es verdad que puedes estar viviendo el momento más difícil de tu historia, pero es verdad también que siempre existe, cerca de ti, gente que sufre más. Haz de este, un día un día de amor práctico.

Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Mateo 10:42

Soledad, miedo y muerte. Las tres figuras patéticas y sin forma definida, que siempre lo persiguieron, bailaban frente a él. La danza sinuosa y envolvente de la soledad se acercaba como felino al acecho. El ruido estrepitoso del miedo, lo asustaba terriblemente. Y la voz chillona del teléfono, que llamaba sin cesar, le pareció la risa de la muerte.

Miró a todos los lados. Nada halló. Solo su terrible soledad, la angustia de su miedo y la proximidad de su muerte.

Agonizaba. A su lado, el frasco vacío de barbitúricos, completaba el cuadro macabro, mientras el teléfono seguía sonando con insistencia.

Rita, la vecina de enfrente, lo había visto deprimido, como nunca, aquella tarde.

-Creo que la única salida para mí es la muerte. –le había dicho Piero, al despedirse. Por eso, ella se propuso llamarlo de hora en hora.

El hombre calmo, de mediana edad y canas prematuras, le respondió dos veces. Había un lamento de dolor del alma en su voz. La tercera, no respondió. Rita insistió. Su instinto de mujer le decía que aquel hombre corría peligro y necesitaba de ayuda. No era de pan ni de ropa. Era de ánimo, de una palabra de apoyo, de un hombro amigo.

Al ver que el hombre no respondía, Rita, llamó a la policía y corrió a la casa de Piero. Empujaron la puerta y lo encontraron en el piso de la sala, gimiendo y esperando el minuto fatal. El “vaso de agua fría” que Rita ofreció aquel día a un vecino deprimido fue su gesto de preocupación por un alma herida.

Todos los días, en todos los lugares hay gente necesitada de amor, gente que vive el drama de la soledad y huye de sí misma. Nada cuesta parar, escuchar un poco, intentar entender el dolor ajeno y extender la mano.

Hoy es un día que podrías usar para mirar más allá de tus propios problemas. Es verdad que puedes estar viviendo el momento más difícil de tu historia, pero es verdad también que siempre existe, cerca de ti, gente que sufre más.

Haz de este, un día un día de amor práctico. Ofrece un vaso de agua al cansado peregrino, porque: “Cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Solo un niño

Una simple vara en la mano de Moisés, abrió el mar rojo. Una semilla de mostaza se transforma en árbol. En sus ramas las aves del cielo hacen sus nidos. Un poco de sal transforma el sabor de la comida. Una cantidad insignificante de levadura transforma la estructura de la masa. Cinco panes y dos pequeños pececillos alimentan una multitud hambrienta.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

Fénix es tierra desértica. Parece no tener vida. Pero la gente habita en ella, como en cualquier otra ciudad del mundo. Las palmeras que la adornan, son la más grande prueba de que el ambiente puede ser hostil, pero si tus raíces buscan el agua de la vida, no hay sol capaz de destruirte.

Fue en Fénix que conocí a Esteban. Semidestruido, sin ganas de vivir. Demasiado joven para creer que había llegado al fin de la línea. 30 años. ¡Quisiera yo tenerlos para hacer tantas cosas que nunca salieron del mundo de mis sueños!

¡Sueños! Esteban no los tenía. Creo que nunca los tuvo. Había crecido en un ambiente hostil, cruel, injusto. Maltratado desde pequeño por el padrastro, pensaba que sobrevivir ya era bastante. Pero sufría. No era feliz. Nadie puede serlo con el potencial escondido en lo recóndito del alma. Tenía alas y no volaba. Entonces las alas le estorbaban.

-El mundo no necesita de mí –se quejó- creo que si hoy desapareciese, nadie sentiría mi ausencia. Nada soy. Ni siquiera terminé mis estudios.

Los cinco nombres de Jesús, que el texto de hoy presenta, expresan su sabiduría, grandeza, poder y eternidad. Atributos extraordinarios. Y todo eso, nos fue dado en la persona de un niño.

¿Puede haber algo tan simple, pequeño, insignificante y dependiente, que un niño? Así son las cosas en el reino de Dios. Todo nace pequeño, aparentemente insignificante, pero trae dentro de sí un potencial de proporciones gigantescas. Nace para ser grande, trascendental y significativo.

Esteban vivía más preocupado con lo que no era, que con lo que podría llegar a ser, si colocase su vida en las manos de Jesús. Ignoraba que Dios es el Dios de las cosas pequeñas que se hacen grandes.

Una simple vara en la mano de Moisés, abrió el mar rojo. Una semilla de mostaza se transforma en  árbol. En sus ramas las aves del cielo hacen sus nidos. Un poco de sal transforma el sabor de la comida. Una cantidad insignificante de levadura transforma la estructura de la masa. Cinco panes y dos pequeños pececillos alimentan una multitud hambrienta.

¿Por qué no podría tomar la vida e un joven de 30 anos y sacudir al mundo?

En el nombre de Dios, ¡Despierta Esteban, o como te llames! Y recuerda que “un niño nos es nacido y su nombre será Admirable.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por su muerte

Salvación involucra actitud mental vencedora, aún en medio de las dificultades y adversidades. Puede no haber sol, pero la esperanza cristiana te da la convicción de que el sol brilla por encima de las nubes.

Cristo asumió tu culpa. Pagó su precio en la cruz y te dio el derecho de mirar los horizontes infinitos de una nueva vida, a pesar de la situación en que te encuentres.

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Romanos 5:6

El sonido de la explosión fue espantoso. Después vinieron gritos, horror y sangre. El Sargento Salzman, miró a su alrededor. El peligro había pasado. La explosión dejara cuatro soldados muertos. Él, estaba vivo, pero, para su desesperación, notó que su brazo derecho había desaparecido y la sangre brotaba como un chorro.

Semanas después, delante del espejo de pared del  Centro Médico de la Armada Americana Walter Reed, empezó a entender su realidad. Tendría que aprender a vestirse, a lavarse los dientes y el rostro, con el brazo protético que le acababan de colocar.

Tuvo ganas de llorar. No por causa de la prótesis. Estaba vivo y aquel brazo, lo había perdido luchando por su país, en la guerra de Irak. La vida, en la forma que fuese, era motivo para agradecer a Dios.

¡Vale la pena vivir! Sin brazos o sin piernas. La vida continúa siendo vida cuando la esperanza palpita en el corazón. Y esperanza, no es actitud mental. Conozco gente que, por más ejercicios de actitud mental que hace, acaba en la locura, la desesperación y la muerte. No puede convivir con su nueva realidad, después de un accidente.

La fuente auténtica de esperanza es Jesús. Él te muestra una dimensión desconocida de la vida. El texto de hoy, dice que aún cuando éramos débiles, Jesús murió por nosotros. ¿Quiénes éramos nosotros? ¿Qué habíamos hecho para merecer el sacrificio supremo de Jesús? Nada. Éramos impíos, dice Pablo. Habíamos escogido nuestros propios caminos. Pero Dios nos amó al punto de entregar la vida preciosa de su Hijo, para salvarnos.

Salvación involucra actitud mental vencedora, aún en medio de las dificultades y adversidades. Puede no haber sol, pero la esperanza cristiana te da la convicción de que el sol brilla por encima de las nubes.

Cristo asumió tu culpa. Pagó su precio en la cruz y te dio el derecho de mirar los horizontes infinitos de una nueva vida, a pesar de la situación en que te encuentres.

Comienza hoy, un nuevo día sabiendo que lo que te resta de vida es la oportunidad de escribir una nueva historia. Saca de tu cabeza la idea pesimista de que “ya nada volverá a ser como antes”. No necesita ser. Lo que pasó, pasó. Atrévete a escribir una nueva historia, recordando siempre que “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos”.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Cuidado!

Pídele hoy a Jesús que te ayude a usar bien el don de la palabra, “Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.

Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos,  refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño. 1 Pedro 3:10

Me acuerdo de la segunda vez que nos vimos. De la primera también. Nos hablamos en el parque del colegio. Contamos nuestras historias y pensé que llegaríamos a ser grandes amigos.

Pero la segunda vez quedó marcada en mi memoria, para siempre. Me contó una historia triste, me conmovió y le di lo que tenía en el bolsillo, el dinero que yo necesitaba para comprar un libro.

Sin libro y sin dinero, fui a la biblioteca y estudié allí. Me sentía bien habiéndole hecho un favor a mi amigo. Cualquier sacrificio valía. Lo había sacado de una situación difícil. Por lo menos eso creía yo.

Al volver para casa, lo vi en la cantina pagándole la cuenta a un grupo de amigos, con mi dinero.

A partir de aquel día él se distanció de mí. Nunca me dio una explicación. Simplemente se alejó y jamás me devolvió el dinero.

¿Quién perdió y quién ganó? No fui ingenuo al creer en su historia. Confié en él. Gané. Perdí el dinero pero gané experiencia. Aprendí a conocer mejor al ser humano.

La vida pasó. Un día de esos, conversando con colegas de antaño, alguien lo mencionó. Continúa con la misma actitud. Tratando de engañar a todos los que encuentra en su camino. Nada logró. Envejeció sin pena ni gloria. La vida se le fue y jamás vio “días buenos.”

El apóstol Pedro habla en el versículo de hoy de la importancia de usar la lengua para construir y no para destruir. Se menciona de manera específica la palabra engaño, como uno de los peores instrumentos del lenguaje. Engaño, en el original griego es dolos. Significa, decir cosas bonitas para alcanzar propósitos malos.

Es el joven que se acerca de una chica para decirle que la ama cuando en realidad solo desea pasar un buen momento con ella. Es decir que estás enfermo para no trabajar, o hacer creer a los otros que pasas por un momento difícil para lograr la conmiseración de las personas y alcanzar objetivos excusos.

Pídele hoy a Jesús que te ayude a usar bien el don de la palabra, “Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos,  refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Levántate!

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Salmos 37:23-24

Isaías es un joven cristiano. Aprendió a depositar su confianza en Dios desde niño y las cosas siempre le fueron bien. Hace cinco años, comenzó un negocio. Iba de viento en popa. Lamentablemente, quiso dar el paso más largo que las piernas y hoy, la empresa está hundida en un mar de deudas.

El joven empresario entró en pánico. Se desesperó y, arrodillado, preguntó a Dios: “¿Por qué permitiste todo esto si yo siempre te coloqué a ti en el control de mi empresa?”

Isaías necesitaba entender el texto de hoy. ¿Qué sucede cuando el ser humano deja que Dios ordene su camino? La vida es una experiencia de crecimiento y prosperidad. La palabra hebrea traducida como ordenar, es kuwn, que significa afirmar, dar seguridad, establecer. ¿No es eso lo que toda empresa necesita para dar resultado?

Cuando tus pies vacilan, caminas con timidez, tienes miedo de arriesgar, no te atreves a avanzar. ¿Qué te falta? Que Dios establezca tus pasos, que le de firmeza a tus pies.

Conozco gente inteligente, capaz, luchadora y tenaz que no prospera. Cualquier iniciativa termina en frustración. Entonces culpa a los otros y si no encuentra otros para culpar, transfiere la causa de su fracaso a la “mala suerte” o al “destino”.

Por otro lado, el hecho de que Dios ordene tus pasos, como es el caso de Isaías, ¿Quiere decir que estarás libre de dificultades? ¡No! Vives en un mundo de dolor y tristeza. Muchas veces tus pies resbalarán, encontrarás hoyos traicioneros en tu senda, trampas, lodo y hasta arena movediza, pero, ahí entra la segunda parte del texto: “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano”.

Esta es la figura del padre que camina llevando a su hijo de la mano. Los pies del niño pueden resbalar, tropezar, porque es niño, pero mientras el padre lo sostiene de la mano el niño no se queda caído.

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