DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La sombra

Haz de este día un día de inspiración. Usa tu influencia para el bien. Pídele a Dios que por donde vayas, las personas quieran estar a tu lado, aunque sea para recibir tu sombra. Que tu vida y tu influencia sean como las de Pedro “Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayesesobre alguno de ellos.”

Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Hechos 5:15

Hay personas que jamás olvida. El tiempos pasa, la juventud se va, las arrugas aparecen como surcos que el tiempo abre, pero el recuerdo de ellas dura, su influencia es semejante a un perfume que insiste en estar pegado a la piel. Creo que Pedro era una de esas personas. Los últimos años de su vida la gente lo seguía colocando lechos y camas para que al pasar el Apóstol, “a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.”

Me emociona leer esto, porque este Pedro que las personas seguían para todos los lados era el mismo que una noche oscura y fría de invierno había negado al Señor Jesús. En aquel momento, después que el galló cantó por la tercera vez, el derrotado Pedro corrió desesperado rumbo a las tinieblas de su propia consciencia. El martillo de la culpa lo golpeaba inclemente. Había traicionado a su Maestro. Lo había abandonado en el momento que el Señor más lo necesitaba.

El rayar de un nuevo día encontró a un hombre hecho pedazos. El enemigo le decía: “Tú ya no vales nada, ¿Por qué no te ahorcas como lo hizo Judas?” En el silencio del amanecer, sin embargo, recordó la mirada de Jesús al cruzar el patio del templo. Humillado, azotado, burlado, el Maestro le dijo en aquella mirada. “Tú Pedro, lo arruinaste todo pero yo vine para hacer todo de nuevo. Confía en Mí. Yo te sigo amando.” Fue aquella mirada que lo animo a creer que era posible levantarse. Y se levantó. Cayó de rodillas pidiendo perdón y se levantó. Antes de levantarte es necesario caer arrodillado y reconocer que tú no puedes. El poder de Dios solo se manifiesta en el alma contrita y humilde.

Poco tiempo después encontramos a Pedro diciéndole al paralítico: “No tengo oro ni plata pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesús te digo, levántate y anda.” Y el hombre salió saltando como un niño.

Sí, algunas personas van y vienen, pero otras como Pedro, llegan a tu vida y a partir de ese momento, jamás eres el mismo. Su influencia marca, impresiona e inspira.

Haz de este día un día de inspiración. Usa tu influencia para el bien. Pídele a Dios que por donde vayas, las personas quieran estar a tu lado, aunque sea para recibir tu sombra. Que tu vida y tu influencia sean como las de Pedro “Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayesesobre alguno de ellos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El nombre de Jesús

Hoy es un día para meditar. ¿Hasta qué punto el carácter de Jesucristo se refleja en mi vida?

Ve a Jesús esta mañana y permite que Él conduzca tus caminos y prepárate para los grandes milagros que el Señor está dispuesto a hacer en la vida de los que le buscan de todo corazón y con toda humildad.

Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Hechos 4:10

Creo en milagros. A lo largo de mi vida los he visto muchas veces. Desde vidas transformadas hasta enfermos curados por Dios cuando la ciencia decía que no había más posibilidad de recuperación.

El otro día un joven me preguntó por qué hoy Dios no sigue operando milagros como en los tiempos apostólicos. La verdad es que sí, los sigue operando hoy, como ayer. Solo que en los tiempos apostólicos la iglesia necesitaba más de ellos porque eran una especie de credencial de poder para establecer la obra del evangelio.

El texto de hoy menciona el nombre de Jesucristo. En los tiempos apostólicos los grandes milagros ocurrían en el nombre de Jesús. Mirando a aquellos tiempos, el pueblo cristiano corre el peligro de banalizar el nombre de Jesús, creyendo que es una especie de fórmula mágica para resolver todo tipo de problemas.

En la biblia, el nombre de una persona simbolizaba su carácter. Hacer las cosas en el nombre del Señor es vivir la vida que él vivió, reflejar su carácter y andar en sus caminos.

Cuando Jesús estuvo en esta tierra dijo que en el día final muchos que estarán condenados a la muerte, se presentarán a Él diciendo que habían hecho milagros en “su nombre” y la respuesta del Maestro será:”Yo no os conozco, apartaos de mi obradores de maldad.” 

¿Puede un obrador de maldad hacer milagros en el nombre de Jesús? Evidentemente que sí. Esas personas se limitaron a mencionar el nombre, pero se resistieron a reflejar el carácter del Salvador.

Hoy es un día para meditar. ¿Hasta qué punto el carácter de Jesucristo se refleja en mi vida?

Ve a Jesús esta mañana y permite que Él conduzca tus caminos y prepárate para los grandes milagros que el Señor está dispuesto a hacer en la vida de los que le buscan de todo corazón y con toda humildad.Sea notorio a todos vosotros, ya todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Trabaja!

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra. Éxodo 20:9

Fue un sacudón en mi cerebro. Jamás lo había imaginado. El cuarto mandamiento de la ley de Dios registrado en el capítulo 20 de Éxodo no tiene que ver solo con el reposo en el séptimo día sino también con el trabajo en los seis días restantes.

El trabajo fue establecido por Dios como un instrumento de felicidad. Infelizmente entró el pecado y deformó las cosas bellas de la creación. Al trabajo se añadió el elemento cansancio y fatiga. Lo transformó en un fardo. 

Pero el trabajo continúa siendo una bendición y Cuando Jesús llega a tu vida llega para transformarte en un hombre productivo. La mediocridad y el conformismo no combinan con el cristianismo. No puedes vivir esperando a las oportunidades. Necesitas buscarlas. Cada problema que encuentres en el camino debe transformarse en el desafío de buscar una solución. Cada desierto la posibilidad de un oasis.

No te quejes de la vida. Los únicos obstáculos de verdad son tus propios temores y preconceptos. Pero con Jesús, mira hacia arriba. Por encima de la intolerancia humana.

Lo difícil no es llegar a la cumbre, es jamás dejar de subir. ¡Sube! Mientras vives, sube. El día que pares de subir, dejarás de vivir. A partir de ese momento no valdrá más la pena continuar viviendo. 

Pero, por lo que más quieras, no midas la ascensión comparándote con los otros. Deja que los otros sigan su camino. Tú, sigue el tuyo, el que Dios preparó para ti desde cuando estabas en el vientre de tu madre. Levántate de mañana, acuéstate tarde, en fin suda la camiseta, no te quedes parado viendo la pelota correr en los pies de los otros. No te acomodes en la galería a contemplar el desfile de los vencedores. Sé tú uno de ellos.

Dios te dio talentos. Ejercítalos, cultívalos y trabájalos, consciente de que un día el Señor te preguntará qué hiciste con los talentos que recibiste de sus manos.

Hoy puede ser un día diferente. Será un día diferente. No porque te propusiste que así sea. Si lo intentas solo caerás en el terreno del humanismo. El humanismo te enseña a depender solo de ti y de tus fuerzas pero tú, corre a los brazos de Jesús y deja que Él te conduzca por los caminos del trabajo y te corone de gloria. No olvides:”Seis días trabajarás y harás toda tu obra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Está contigo?

Sí, Dios se preocupa con los niños hambrientos, pero se preocupa también contigo y desea participar de tus sueños. Sandro no es la única persona que llora la tragedia de haber querido triunfar solo. Miles de cadáveres yacen en la historia como hojas secas llevadas por el viento del fracaso.

Y Jehová me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos. Deuteronomio 1:42

Sandro se da vuelta en la cama. Las horas pasan y no duerme. En la penumbra de su mente, se abrazan los recuerdos y los olvidos. Se encadenan sus miedos con sus fracasos. Y aquellas luchas internas parecen besar al niño escondido en lo recóndito de sus temores. 

Sandro llora el dolor del fracaso. Su mundo ha caído en pedazos. Sus sueños se han transformado en pesadillas. Él se consideraba un águila surcando el espacio azul. El cielo infinito era su límite. Tal vez por eso su caída fue estrepitosa. Quién sabe por eso su orgullo sangra como herida abierta.

El Señor lo dijo muchas veces, pero da la impresión que la criatura insiste en no aprender. “No subas ni pelees si no estoy contigo. No te atrevas a enfrentar los desafíos que la vida te presenta, si no tienes la convicción de que estoy a tu lado.”

Sandro fue a la guerra solo. Al principio parecía que las cosas le iban bien. Que no necesitaba de Dios. Repentinamente, los vientos favorables de la economía empezaron a soplar en dirección contraria y el joven promisor percibió que su embarcación se iba a pique.

Lucho con todas sus fuerzas. Como un león hambriento buscando la sobrevivencia. Todo falló. El barco se hundió definitivamente y ahora Sandro llora el error de haber salido solo a enfrentar las batallas de la vida.

El otro día un hombre incrédulo me preguntó:

-¿Cuál es la ventaja de tener a Dios en los negocios? ¿No crees que Dios tenga mucho trabajo para resolver el problema de millones de niños que mueren de hambre todos los días? ¿Para qué colocar sobre sus hombros el trabajo que yo puedo hacer?

Sí, Dios se preocupa con los niños hambrientos, pero se preocupa también contigo y desea participar de tus sueños. Sandro no es la única persona que llora la tragedia de haber querido triunfar solo. Miles de cadáveres yacen en la historia como hojas secas llevadas por el viento del fracaso.

Por eso hoy, no salgas sin tener en cuenta el consejo divino: “No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Imposibilidades

La única solución es Jesús Y Él no empieza trabajando por fuera. La fachada es lo último que el restaura. Su trabajo maravilloso de salvación empieza donde está el nido del pecado, en la mente. El te da una nueva mente, nuevas motivaciones, nuevos horizontes. Las cosas pasadas quedan enterradas para siempre y la vida empieza a partir del encuentro con Jesús.

No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿Sobre quién no pasó continuamente tu maldad? Nahúm 3:19

El sol de mediodía castiga la carretera con la fuerza del verano. Un hombre humilde carga un saco de papas sobre sus hombros. Todos lo conocen en la ciudad por su espíritu de servicio y su fidelidad a Dios. Al cruzarse en el camino con un muchacho incrédulo, oye la voz socarrona:
-¿Cómo sabes que eres salvo?
El cristiano sigue unos pasos adelante y deja caer la carga. Entonces dice:
-¿Cómo sé que se me cayó el bulto? No he mirado atrás.
- No –replica el muchacho – no ha mirado atrás, pero ya no siente el peso.
-¡Exactamente! –Respondió el hombre – Es por esa misma razón que sé que soy salvo. Ya no siento la carga de pecado y de tristeza y he encontrado paz y satisfacción en el Señor.

El texto de hoy habla de una imposibilidad. “No hay medicina para tu quebradura.” Afirma el profeta. Se está refiriendo al pecado. Cuando el pecado toca una vida la anula poco a poco. Los estragos del pecado no aparecen intempestivamente. En la mayoría de los casos no. Son como los resultados de la lepra.

En los tiempos bíblicos el leproso solo percibía su mal cuando su carne empezaba a caer a los pedazos. Entonces ya era demasiado tarde. El pobre hombre tenía que abandonar a la familia, a los amigos, el trabajo, en fin. Su futuro era confinarse con los otros enfermos en el valle de los leprosos.

En aquellos tiempos no había remedio para la lepra. Hoy, ayer y para siempre. Nunca habrá remedio humano para el pecado. No es solo un asunto de conducta o de comportamiento. Es un asunto del corazón. Acompaña al pecador por donde quiera que vaya. La única solución es Jesús Y Él no empieza trabajando por fuera. La fachada es lo último que el restaura. Su trabajo maravilloso de salvación empieza donde está el nido del pecado, en la mente. El te da una nueva mente, nuevas motivaciones, nuevos horizontes. Las cosas pasadas quedan enterradas para siempre y la vida empieza a partir del encuentro con Jesús.

Recuerda bien eso a lo largo del día y piensa en la pregunta del profeta: “No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Pensamientos de paz

Un día en el reino de los cielos, con seguridad serán aclaradas muchas cosas y entonces entenderás que todas las veces que pensaste que Dios te había dejado, estaba más cerca de tí de lo que tú podías imaginar.

No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Salmos 27:9

Julio abrió la caja con cuidado e intriga. Era un regalo que según los primos, el tío José le había dejado antes de fallecer. A julio le pareció curioso que el tío se hubiese acordado de él ya que en vida daba la impresión de que no sentía ningún afecto por el sobrino. 

Dentro de la caja encontró un par de guantes forrados de piel. Como vivía en un clima tropical, no necesitaba los guantes y los guardó en una gaveta. Con el tiempo se olvidó de ellos. Algún tiempo después lo llamaron para trabajar en una ciudad de clima frío y entonces se acordó de los guantes. Al fin le daría uso a un regalo que siempre consideró una burla del tío.

Al colocar la mano en uno de los guantes, sintió algo incomodando el dedo pulgar. Sorprendido, vio que era un billete enrollado, de cien dólares. Revisó los otros dedos del guante y descubrió que en cada uno de ellos había un billete de cien dólares. Los billetes habían estado allí todo el tiempo, pero él no se había dado cuenta.

El primer pensamiento que subió a la mente de Julio fue de arrepentimiento. Había estado equivocado todo el tiempo. Creía que el tío se burlaba de él y sin embargo el anciano, que no había sido un hombre rico, le estaba dejando una buena herencia.

Es el riesgo que los seres humanos corremos. Cada vez que el dolor toca la puerta de tu corazón, piensas que Dios se ha olvidado de tí o que no le importas. El texto de hoy muestra la oración de David en ese sentido. Él pensaba que en el momento del sufrimiento Dios lo abandonaba.

Un día en el reino de los cielos, con seguridad serán aclaradas muchas cosas y entonces entenderás que todas las veces que pensaste que Dios te había dejado, estaba más cerca de tí de lo que tú podías imaginar.

Por eso hoy, sal para los trabajos que te esperan seguro del amor de Dios. Puede haber neblina o lluvia torrencial. Puede brillar el sol o no, pero nada de lo que te hace sufrir nace en la mente divina. No creas que Dios te está castigando por algo, no digas: “No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Enemigos, enemigos

Por eso hoy, sal decidido a reconstruir las cosas que el pecado ha destruido. Sueña. Sueña alto. No te conformes con poco. Fuiste colocado por Dios en este mundo para ser un re constructor de vidas. Y en esa misión no estás solo. El Señor está contigo. Pero recuérdate: “El pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que noedificara.”

Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. Esdras 4:4

Judá tenía una misión delante de sí: Edificar el templo que había sido destruido por los invasores y se encontraba en escombros. A Dios no le gusta ver nada en escombros. Cuando la creación salió de sus manos era “buena en gran manera.” Pero luego apareció el enemigo y desfiguró la creación. Desde aquel día ha estado desfigurando todas las cosas buenas.

En los tiempos de Judá vino disfrazado del ejército babilónico y llevó cautivo al pueblo. Dejó en escombros la ciudad y el templo. El templo en aquellos días era símbolo de la presencia de Dios. Él había dicho “Y me harán un santuario y Yo habitaré en medio de ellos.” El santuario en escombros significaba la falta de la presencia de Dios en medio de su pueblo.

Dios nunca está satisfecho cuando su pueblo vaga errante, sin  Él. Por eso envió a Nehemías. Su misión era reconstruir la ciudad y el templo. Pero el enemigo no estaba satisfecho con eso.

Entonces sucedió lo que narra el texto de hoy. El enemigo entró al corazón del pueblo de aquella tierra y ellos trataron de atemorizar al pueblo de Dios para que el templo no fuese reconstruido. 

¿Qué es lo que necesita ser reconstruido en tu vida? ¿Un sueño marchitado por el tiempo? ¿Tu vida profesional destruida por una insensatez? ¿Tu hogar? ¿Tus valores y principios? Ten en cuenta que reconstruir no es una tarea fácil. Destruir sí. Basta tomar una comba y dar golpes a diestra y siniestra, no requiere habilidad ni preparación. Solo es necesario golpear.

Reconstruir es diferente. Requiere habilidad, paciencia, persistencia y valor. Los enemigos aparecerán. Te criticarán. Dirán que estás desperdiciando el tiempo y que jamás lograrás tus objetivos. Pero a pesar de eso es necesario seguir adelante. Nada puede detenerte si colocas tu vida y tus proyectos en las manos de Dios.

Por eso hoy, sal decidido a reconstruir las cosas que el pecado ha destruido. Sueña. Sueña alto. No te conformes con poco. Fuiste colocado por Dios en este mundo para ser un re constructor de vidas. Y en esa misión no estás solo. El Señor está contigo. Pero recuérdate: “El pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que noedificara.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Consulta a Dios

Dios es Dios. Si quiere puede hacerte oír su voz, pero en la mayoría de los casos respondió las preguntas de tu corazón en su Palabra. Solo resta abrirla y meditar en ella.

Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos. 1 Crónicas 14:10

Iris desea conocer la voluntad de Dios. Tiene dos pretendientes y no sabe a cuál de ellos aceptar. Siempre soñó en tener un hogar feliz. Tal vez porque viene de un hogar de padres separados y no quiere equivocarse en la elección del amor de su vida.

El sol acaba de salir sonriendo a la tierra con sus rayos dorados. Iris se arrodilla y desafía a Dios: “Señor –le dice- yo sola no puedo decidir, necesito tu ayuda. Voy a salir ahora para el trabajo y el primero de los dos muchachos que aparezca vistiendo camisa azul será el que yo aceptaré, por favor, muéstrame tu voluntad.”

La joven de cabellos acaracolados y ojos de miel cree que está consultando a Dios y dándole la oportunidad de responderle. Mucha gente, como Iris, en diferentes lugares del planeta cree que puede probar a Dios de esa manera y con frecuencia la aparente respuesta de Dios no les funciona o les funciona mal.

El versículo de hoy dice que David antes de salir a la batalla consultó a Dios. No lo puso a prueba com lo hizo Iris, sino que conversó con Él. En aquellos tiempos, Dios aún hablaba con su pueblo personalmente. Hoy, continúa haciéndolo, pero a través de su palabra escrita que es la biblia.

Si deseas escuchar la voz de Dios todo lo que necesitas hacer es abrir la Biblia y estudiarla con sinceridad de corazón. Dios no te dejó sin orientación. En la biblia hay consejo para todo. El señor no está interesado solo en tu vida espiritual. Juan dijo: “Amado yo deseo que seas prosperado en todas las cosas.” Todo, es todo. La vida material, profesional, familiar, en fin.

La mayoría de las decisiones equivocadas que tomamos las tomamos porque no vamos a la Palabra de Dios en busca de orientación. Vivimos en un mundo de misticismo dónde muchos buscan sensaciones sobrenaturales. Se quedan contemplando a la naturaleza en busca de manifestaciones sensoriales. Quieren oír la voz de Dios de forma audible o entonces echan suerte como lo hizo Iris.

Dios es Dios. Si quiere puede hacerte oír su voz, pero en la mayoría de los casos respondió las preguntas de tu corazón en su Palabra. Solo resta abrirla y meditar en ella.

Haz de este día un día de estudio de la biblia y recuérdate que: “David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sujeción

Con estos pensamientos en mente enfrenta los desafíos de un nuevo día en el poder y la sabiduría que vienen de Dios. Que tu presencia en la calle, en la escuela, en la familia o en el lugar de trabajo sea una fragancia suave de olor agradable, que las personas sean atraídas a Jesús por el poder de tu vida y no solamente por la fuerza de tus palabras.

Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones. Tito 2:9

Escuche una vez la historia de un hombre que en la empresa donde trabajaba era el primero a llegar y el último a salir. Trabajaba como si la empresa fuese suya. Era, de lejos, el empleado que más producía y que menos reclamaba.

Al llegar el mes de diciembre, el patrón lo llamó a parte y le dijo:

-Estoy muy agradecido por tu trabajo. Cuidas de tus deberes como si la empresa fuese tuya.

-No señor –le respondió el empleado- cuido de todo como si la empresa fuese de Dios.

Evidentemente este hombre había entendido que el cristianismo no se limita a la iglesia. Es bueno cantar, orar y estudiar la biblia. Es maravilloso cuando el pueblo de Dios se reúne para alabar su nombre, pero es un argumento contundente a favor del cristianismo, cuando los cristianos hacen de su lugar de trabajo, un púlpito de donde se predica el evangelio sin palabras, donde la retórica son las acciones y el cumplimiento fiel del deber.

Lo interesante es que la fidelidad a Dios en los mínimos detalles beneficia al propio cristiano. El no busca el beneficio, pero las bendiciones aparecen.

En el caso del hombre de nuestra ilustración el patrón le dio una buena cantidad de dinero extra como gratificación por sus servicios y lo ascendió de puesto dentro de la empresa.

Este día puede ser un día de trabajo diligente, de esmero en la práctica del deber, de iniciativa para ir más allá de lo que el deber impone. La mejor manera de hacer del trabajo una tarea agradable es tornarlo un acto de adoración, cultivar la idea de que no trabajas para seres humanos sino para Dios.

Con estos pensamientos en mente enfrenta los desafíos de un nuevo día en el poder y la sabiduría que vienen de Dios. Que tu presencia en la calle, en la escuela, en la familia o en el lugar de trabajo sea una fragancia suave de olor agradable, que las personas sean atraídas a Jesús por el poder de tu vida y no solamente por la fuerza de tus palabras.

Y recuerda el consejo de Pablo: “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Intercede

Hoy es un día para aceptar ese sacrificio en tu favor. Dios no fuerza la voluntad humana. Nadie será salvo solo porque Jesús murió. La salvación solo tiene valor para ti, si la aceptas.

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Hebreos 1:3

El cielo se viste de gala. Millones y millones de seres angelicales se preparan para dar la bienvenida al héroe que vuelve de la guerra después de haber vencido al maligno y haber rescatado al ser humano. Jesús aparece glorioso con su cuerpo resucitado. Ha vencido a la muerte y al pecado. Se sienta ahora al lado del Padre.

La escena que acabo de describir no es imaginaria. La biblia lo afirma. El texto de hoy lo dice de manera explícita. Muestra que existe relación entre la muerte expiatoria de Jesús en la cruz y su obra mediadora en el cielo, al lado del Padre.  El autor de la epístola a los hebreos dice que después de haber efectuado la purificación de nuestros pecados en la cruz, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. 

Jesús ya murió, subió a los cielos, está a la diestra del padre y desde ahí, añade hebreos 7:25, “Puede salvar a los que por él se allegan a Dios.” ¿Por qué crees que el verbo salvar está en el infinitivo? Si solo bastase su muerte, el verbo estaría en el pasado, diría Salvó y “no puede salvar.” Lo que Pablo quiere decir es que a pesar de que la muerte de Jesús en la cruz, fue completa en lo que se refiere al sacrificio. Esa muerte no le sirve al ser humano, a menos que él vaya a Jesús con fe, reconociendo que pecó y que necesita de salvación. Entonces, Jesús que en la cruz, fue el sacrificio, se transforma ahora en el mediador para interceder delante del Padre a favor del pecador arrepentido.

Solo entonces, lo que Jesús hizo en la cruz del calvario tiene valor para el ser humano. Está salvo, porque creyó en la muerte de Cristo y aceptó su mediación delante del Padre.

Hoy es un día para aceptar ese sacrificio en tu favor. Dios no fuerza la voluntad humana. Nadie será salvo solo porque Jesús murió. La salvación solo tiene valor para ti, si la aceptas.

No te olvides: “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

No me acordaré

El perdón que Jesús ofrece no es simplemente una declaración que nos libera de la culpa sino un sacrificio sustitutivo a través del cual la deuda está completamente paga. Nada se debe a la justicia, La misericordia pagó el precio. Es por eso que en la cruz, la misericordia y la justicia se besaron.

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43:25

Aquella tarde, mientras el sol se ocultaba, se iba también la vida del conde de Polignac. Había traicionado al emperador Napoleón a pesar de los muchos favores que había recibido del temido conquistador. La cabeza del traidor estaba destinada a la horca. La prueba de su traición era una carta en la cual el conde se comprometía en un complot político.

Desesperada y intentando salvar la vida de su esposo, la señora Polignac solicitó  una audiencia con el Emperador. En lágrimas alegó que las acusaciones a su esposo eran falsas.

- ¿Conoce la firma de su marido? – le preguntó el emperador y sacando la carta de su bolsillo la puso ante los ojos da la señora. La mujer empalideció y cayó desmayada.

Al recuperarse la desesperada mujer cayó a los pies del emperador y pidió perdón. La historia narra que Napoleón, compadecido le entregó la carta diciendo:

 - Tómala, es la única evidencia legal que existe contra tu marido. Hay un fuego aquí al lado. Quémala. No habiendo pruebas no habrá culpa.

La señora tomó aquella prueba de culpabilidad y la entregó a las llamas. La vida de Polignac y su honor estaban a salvo, fuera del alcance de la justicia. 

Eso es lo que hizo el Señor con nuestros pecados. Tomó nuestras rebeliones y pagó nuestra deuda. Y afirma que lo hizo por su propio nombre. ¿Por qué? Porque el enemigo lo acusó de ser un Dios abusivo y dictador, incapaz de perdonar. Pero con su muerte en la cruz, Jesús limpió la afrenta a su nombre y mostró delante del universo, que Él podía respetar el principio de su ley quebrada pero al mismo tiempo podía perdonar al pecador.

El perdón que Jesús ofrece no es simplemente una declaración que nos libera de la culpa sino un sacrificio sustitutivo a través del cual la deuda está completamente paga. Nada se debe a la justicia, La misericordia pagó el precio. Es por eso que en la cruz, la misericordia y la justicia se besaron.

Sal hoy, depositando tu confianza en ese amor maravilloso de Jesús y recuerda su promesa: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Cómo podría?

José había descubierto el secreto de la vida cristiana. Su vida era una vida de amor y compañerismo con Dios. En el momento de la tentación su preocupación fue, no defraudar la confianza de su Padre amado.

No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios? Génesis 39:9

Paco miró para un lado y para otro. Quería tener la seguridad de que ningún conocido lo veía. Su corazón daba la impresión de hacer un ruido tan escandaloso que llamaba la atención de los otros. Nunca había hecho nada parecido. Tenía miedo.  ¿Miedo de la disciplina?  ¿O de lo que sus padres pensarían  si descubriesen lo que había hecho?

El texto de hoy presenta la historia de un joven llamado José. En algún momento este muchacho también vivió una experiencia como la de Paco. Pero él supo decidir. La historia de José abarca muchas páginas del libro de Génesis. Sin embargo hoy, vamos a concentrarnos solo en un episodio de su vida. Uno de los relatos más inspiradores de  la Biblia. José había descubierto lo que significa ser cristiano.

La historia bíblica relata que José había hallado gracia a los ojos de Potifar y éste, lo había hecho mayordomo de su casa y le había confiado todo lo que tenía. Pero un día, la esposa de Potifar comenzó a mirarlo con ojos de codicia y se acercó de José tentadoramente. El versículo 7 dice: "Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mí señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene." 

Date cuenta del respeto que José tenía por el prójimo. Él vivía la regla de oro. “Trata a las personas como quieres que ellas te traten.” Pero la última parte del versículo  de hoy trae una pregunta que este joven extraordinario se hizo a sí mismo delante de la tentación. Este es el centro del mensaje de hoy: “ ¿cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?"

En el momento de la tentación, la preocupación de José no fue: ¿Qué dirán mis padres? o ¿Qué pensará Potifar? No pensó en las consecuencias de esta tierra. La pregunta que se hizo  fue: ¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios? En otras palabras, ¿cómo heriría su corazón?

José había descubierto el  secreto de la vida cristiana. Su vida era una vida de amor y compañerismo con Dios. En el momento de la tentación su preocupación fue, no defraudar la confianza de su Padre amado. 

Sal hoy, tomado de la mano de Jesús  y delante de la tentación pregúntate como José: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Morir para servir

El Rey de reyes y Señor de los señores, creador del universo y dueño absoluto de cielos y tierra, descendería a los niveles más profundos de la humillación. Sería clavado como un paria, en una cruz reservada para los peores delincuentes. Pagaría así, el precio de la redención humana. Lo pagaría con su sangre. Rescataría al hombre del poder de la muerte.

Porque el hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45

Nació para morir. Vivió a la sombra de la cruz. En todo momento sabía que se dirigía al calvario. Era consciente de su misión. Había venido al mundo para dar su vida en rescate por muchos.

Jamás la mente humana podrá entenderlo. La eternidad no será suficiente para contemplar la dimensión de su amor. El rey del universo, adorado y servido por millones y millones de ángeles, renunció a su trono y vino a este mundo. Nació en un pesebre porque la raza a la cual había venido a servir, siquiera se molestó en darle un rincón cualquiera para nacer.

Desde el inicio de su ministerio, su vida fue de servicio. Curó leprosos cuando nadie se atrevía siquiera a aproximarse de ellos. Encontró ciegos y con el toque maravilloso de sus manos les devolvió la visión. Buscó a los desesperados, rechazados e indignos y les devolvió la dignidad. Jamás se importó si sus enemigos lo acusaban de juntarse con los pecadores. A fin de cuentas, era por ellos que lo había dejado todo allá en el cielo y había venido a esta tierra de humillación y pecado.

Anduvo por las calles polvorientas de Galilea en busca de la oveja perdida. Cuanto más ella corría, tanto más Él la buscaba. En ningún momento tomó el hecho de ser Dios como cosa a la cual aferrarse sino que se despojó de sí mismo y aceptó la muerte de cruz, afirma Pablo.

Finalmente llegó el día para el cual había venido a la tierra. El momento supremo. La hora crucial en que el amor y el dolor se abrazarían. El instante del sacrifico mayor, de la entrega infinita.  El Rey de reyes y Señor de  los señores, creador del universo y dueño absoluto de  cielos y tierra, descendería a los niveles más profundos de la humillación. Sería clavado como  un paria,  en una  cruz reservada para los peores delincuentes. Pagaría así, el precio de la redención humana. Lo pagaría con su sangre. Rescataría al hombre  del poder de la muerte. Lo traería para la dimensión de la vida. 

Qué el sacrificio de Jesús en tu favor, inspire tus acciones hoy. Sirve, entrégate, dónate. Es la única forma de vencer al imperio de la muerte. Porque: “el hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La resurrección

Nada hay que Jesús no pueda hacer de nuevo. La muerte puede pensar que venció. Pero ningún sepulcro será capaz de detener el paso de la vida. Las piedras serán removidas, los obstáculos serán desmenuzados. Jesús es rey victorioso y eterno y venció a la propia muerte.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11:25

Cuando  Moody,  el gran evangelista norteamericano fue invitado en cierta oportunidad a predicar en una ceremonia fúnebre, buscó en los cuatro Evangelios algún sermón fúnebre de Jesús pero no encontró.  Concluyó entonces que Jesús había acabado con todos los entierros a los cuales compareció.  

La muerte huía de su presencia. Por donde el Maestro pasaba, pasaba la vida. En la tumba de lázaro dijo:”Lázaro, ven fuera.” La orden fue específica: “Lázaro, solo tú.” Porque si no lo hiciese así, todos los cadáveres habrían resucitado. Tal era el poder de Jesús delante de la muerte.

El versículo de hoy fue tomado de la ocasión en que Jesús llegó a la casa de María y Marta. Ambas hermanas estaban tristes. El hermano mayor había fallecido hacía ya cuatro días. El relato dice que ya olía mal. Desde el punto de vista humano ya no había más esperanza de resurrección. Hay momentos así todos los días, en las diferentes áreas de la vida. El dolor y la adversidad te golpean de tal manera que pierdes la esperanza, te sientes como una hoja arrancada que el viento arrastra.  Pero el Señor Jesús estaba allá y dijo:”Yo soy la resurrección.”  Sus Palabras significaban que nada está perdido en su prenuncia. La resurrección y la vida no es algo que Jesús ofrece. Él es todo eso.

Por lo tanto, si en este momento estás con los sueños destruidos, tus planes hechos pedazos, tu hogar acabado, tu vida profesional en estado cadavérico, todo lo que necesitas es correr a los brazos de la persona resurrección. En Él todo renace. Renace la esperanza, los sueños y los ideales.

Nada hay que Jesús no pueda hacer de nuevo. La muerte puede pensar que venció. Pero ningún sepulcro será capaz de detener el paso de la vida. Las piedras serán removidas, los obstáculos serán desmenuzados. Jesús es rey victorioso y eterno y venció a la propia muerte.

Parte hoy para enfrentar los desafíos del día con la seguridad de la presencia de Jesús. La propia muerte temblará delante de ti si estás con Jesús. Porque Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tiempo de guardar

Cada día que despunta en el horizonte es la sonrisa de Dios diciéndote: “Hijo, te doy una página en blanco. Escribe hoy una linda historia. Aprovecha las oportunidades. Perdona. No pierdas el tiempo cultivando sentimientos que te envenenan el alma.”

Tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar. Eclesiastés 3:6

La sorpresiva tormenta los obligó a detener el vehículo por unos momentos. Fue lo que pensaron al principio. Esos momentos se transformaron en horas. Dieciocho exactamente. Tiempo suficiente para sentir hambre y sed, cansancio y frio.

No estaban preparados para enfrentar aquel accidente. Nadie se prepara para los accidentes. Uno se prepara para enfrentar los momentos duros cuando los accidentes aparecen. Pero esos muchachos tampoco estaban preparados para eso.

A medida que el tiempo fue avanzando el hambre comenzó a atormentarlos. Buscaron qué comer en sus maletas, pero no hallaron nada. Entonces vino a su memoria las galletas que habían echado a la basura en el último puesto de gasolina. En aquel momento pensaron que no necesitarían de unas simples galletas. Acababan de comer y estaban satisfechos.

Desechar cuando es tiempo de guardar puede ser fatal. Mientras viajaban no era tiempo de desechar. Ellos lo descubrirían dentro de poco y tendrían bastante tiempo para arrepentirse.

El versículo de hoy habla del tiempo. Hay tiempo de guardar. La juventud es tiempo de guardar. Hay un camino muy largo por delante. No es hora de desechar las galletas que pueden faltar mañana.

 

Frecuentemente encuentro personas que ya entraron en el otoño de la vida. Con tristeza se preguntan: “¿Qué hice con mi juventud?” La desperdiciaron, creyeron que nunca iba a acabar y un día cualquiera despertaron a la realidad. La juventud se había ido, la nieve del invierno bañaba la cabeza y ya era tarde.

Cada día que despunta en el horizonte es la sonrisa de Dios diciéndote: “Hijo, te doy una página en blanco. Escribe hoy una linda historia. Aprovecha las oportunidades. Perdona. No pierdas el tiempo cultivando sentimientos que te envenenan el alma.”

¿Qué tienes para ahorrar hoy? Economiza agua, energía electica, economiza tiempo. Aprovecha tu juventud para guardar el pan que comerás en tu vejez y sal para los desafíos de este día seguro de que estás en los brazos de Jesús. Ah y no olvides que todo tiene su tiempo: “Tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar”.  



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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

A su debido tiempo

Por eso hoy, si por algún motivo encuentras en tu camino alguna razón para sentirte solo y sin valor, piensa en el misterio de la encarnación, levanta la cabeza y sigue enfrente, rumbo al glorioso destino que Dios estableció para ti.

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer… (Gálatas 4: 4, 5).

Hay un aspecto del texto de hoy, que deseo resaltar. El versículo empieza diciendo “Cuando vino el cumplimiento del tiempo.” Ni un minuto después. En el tiempo exacto. Dios es un Dios puntual. El tiempo es un don precioso que Él respeta.

El relato de la creación muestra que Dios organizó su tiempo en días. Para cada día había una tarea. El primer día dijo “sea la luz.” El segundo día creó la expansión y así por delante. Creo que Dios no necesita una agenda escrita pero sin duda tiene todo organizado. Es un Dios de orden.

Eso no significa que estableció un deber más para añadir a la montaña de deberes que muchos cristianos creen que deben cargar. Nada de lo que Dios hace tiene como objetivo hacer de  la vida humana, un fardo. Al contrario, Él sabe que una vida sin una programación establecida es una vida condenada al fracaso. 

Cuando no existe un orden de prioridades las cosas suceden por accidente y por accidente, el éxito solo puede ser fruto de la “suerte.” Hay mucha gente lamentando el hecho de no tener “suerte.” Por tras de esas lamentaciones se esconde la falta de organización y trabajo.

La puntualidad es parte de una vida organizada. Mi padre acostumbraba a decir: “Si alguien marca un compromiso contigo a las dos de la tarde pídele que mejor sea a las tres, pero tú preséntate a la una.” Exageraciones aparte, el consejo de mi padre fue valioso a lo largo de mi vida. La puntualidad no cuesta nada y trae muchos beneficios.

Pero el texto de hoy tiene un segundo pensamiento. Llegado el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer. Quiere decir, lo hizo humano, carne. Para siempre. Pablo dice que hoy tenemos en el cielo un intercesor que es Jesucristo hombre. ¡Qué amor inmensurable! La encarnación de Cristo hablará sin palabras, por toda la eternidad, acerca del valor del ser humano. A pesar de su rebeldía, Dios lo buscó. Jesús dejó su trono y vivo a este mundo de sufrimiento y dolor para buscar lo que se había perdido. Y todo eso, a su debido tiempo.

Por eso hoy, si por algún motivo encuentras en tu camino alguna razón para sentirte solo y sin valor, piensa en el misterio de la encarnación, levanta la cabeza y sigue enfrente, rumbo al glorioso destino que Dios estableció para ti.

Y no te olvides: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Reflexiona

Está vida es una lucha permanente entre el bien y el mal. El campo de batalla es el corazón del ser humano. El enemigo hará todo lo que pueda para apoderarse de tu corazón y para eso echará mano del dolor. Le gusta ver sufrir a los hombres. Sabe que cada vez que sufres, él toca el corazón de Dios. Pero el Señor permite que a pesar de eso tú atravieses por el valle del sufrimiento.

En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. Eclesiastés 7:14

Lo vi sin querer. Sentado en la escalinata de la estación del tren. Alto, cabello castaño hasta los hombros, ojos pardos. Estaba desecho. Jamás podría reconocerlo si él no gritase mi nombre.

Me contó la historia triste de su vida. Había fracasado, en los negocios y en la vida. Dos matrimonios deshechos, tres hijos que se avergonzaban del padre, esclavo del alcohol, en fin. El típico ser humano destruido por las circunstancias.

Todo empezó, me dijo, con la muerte de su hijo en un accidente. “No estaba preparado para el dolor” balbuceo, mientras bajaba la mirada como si el dolor volviese sin querer. 

¿Sabes? Nadie está preparado para la adversidad. Pero el consejo del sabio es “En el día de la adversidad, considera.” Otras versiones dicen, reflexiona. Reflexionar es el acto de parar y pensar. ¿Pensar en qué? Que Dios hizo tanto el bien como la adversidad. ¿Cómo? 

En el texto de hoy, el escritor atribuye a Dios el bien y el mal. Eso es típico de la literatura hebrea. En realidad es típico del ser humano. Finalmente, todo lo que sucede en este mundo se le atribuye a Dios porque al fin de cuentas Él es Dios. Nada sucede debajo del sol sin su consentimiento. Él podría evitar que el dolor tocase la vida de sus hijos pero muchas veces no lo impide porque es la única manera de hacernos crecer.

Recuerdo cuando era joven y me gustaba el deporte. Las horas de entrenamiento eran terribles y dolorosas, pero era la única manera de adquirir fuerza física para el momento del partido.

Está vida es una lucha permanente entre el bien y el mal. El campo de batalla es el corazón del ser humano. El enemigo hará todo lo que pueda para apoderarse de tu corazón y para eso echará mano del dolor. Le gusta ver sufrir a los hombres. Sabe que cada vez que sufres, él toca el corazón de Dios. Pero el Señor permite que a pesar de eso tú atravieses por el valle del sufrimiento.

Del otro lado, saldrás más maduro. Como la piedra bruta que fue lapidada y se transformó en un bello diamante. Por eso hoy, no te desanimes, si hay nubes en tu cielo o si el sol parece que se ha ocultado. Tómate de la mano de Jesús y enfrenta las dificultades. “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Bueno o malo?

Haz de este día, un día de humildad y entrega. Confía tu vida a Dios, sométele tus caminos, déjate llevar de la mano por Él. Y recuerda: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Génesis 3:22

Se va el sol, anaranjado, asfixiado e insistente en el horizonte. Desde el terrazo de mi hotel en Río de Janeiro, veo la “ciudad maravillosa” muriendo a las alegrías del día para renacer a los “encantos” de la noche.

¡Ah Rio de Janeiro! Dios te hizo tierra linda, paisaje encantador donde el mar y la montaña coquetean en un juego de amor imposible, pero los hombres desfiguraron tu corazón, te hicieron violenta y llenaron tus calles nocturnas de pasiones perversas.

¿Qué es pecado? –Pregunta el hombre- “Cada uno sabe lo que es bueno o lo que es malo”-concluye.

¡Mentira! El texto de hoy pone en evidencia la insensatez del hombre. Después del pecado dios dijo que el ser humano debía salir del Edén porque era conocedor del bien y del mal. Ora, no hay nada de errado en saber lo que es bueno o malo. Antes de pecar Adán y Eva ya sabían que obedecer a Dios era bueno y desobedecerle era malo. ¿Qué es lo que quiso entonces decir Dios?

La palabra conocedor, en el versículo de hoy, en el original hebreo es yadá, que entre otras acepciones, significa decidir, determinar, llegar a la conclusión. El motivo porque el Creador dijo que no era bueno que el hombre continuase en el Edén fue que él se había apropiado del derecho de decidir lo que es bueno o lo que es malo.

Ese derecho solo le pertenece a Dios. La criatura puede aceptar o rechazar lo que Dios determina, pero no puede usurpar el lugar de Dios. Y sin embargo el hombre, desde el Edén hasta hoy, se siente en el derecho de decir:”La vida es mía, nadie tiene que decirme lo que debo hacer, yo decido lo que es bueno o malo para mí.”

De todas las actitudes rebeldes, ésta es la más perniciosa, porque expresa el atrevimiento de un corazón que decide ser su propio Dios. En el texto de hoy Dios, afirma refiriéndose al hombre. “Se ha hecho como uno de nosotros.” ¿En qué sentido? En el sentido de decir, “yo no necesito de Dios para decirme lo que tengo que hacer. Yo soy mi propio Dios.”

Haz de este día, un día de humildad y entrega. Confía tu vida a Dios, sométele tus caminos, déjate llevar de la mano por Él. Y recuerda: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nueva criatura

El secreto está en no separarte de Jesús, ni un minuto, aprender a relacionar todo lo que haces con Jesús, pensar todo lo que necesitas pensar contándole mentalmente a Jesús. No pares de vivir. Continúa con tus actividades diarias pero ten en cuenta que si eres un cristiano jamás estás solo. Jesús está a tu lado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

La promesa de Jesús es que si tú lo aceptas como tu salvador, Él hace de ti una nueva criatura. Esto es diferente de lo que mucha gente piensa. El otro día un joven me contaba las fechorías que había hecho cuando no conocía a Cristo y en un momento de su testimonio, se emocionó y me dijo: “Yo agradezco a Dios porque Él me cambió.” 

Pero la promesa de hoy no es solo que Jesús te cambia, sino que te hace de nuevo. No se puede construir un edificio bueno encima de fundamentos deteriorados. Hay que limpiar todo, hay que echar a un lado lo que no sirve. Y tal vez aquí esté lo más difícil de aceptar por el hombre de nuestro tiempo dominado por el humanismo.

Lo que somos no sirve. En el jardín del Edén, Adán y Eva lo echaron todo a perder. A partir de ese momento todos los seres humanos venimos a este mundo trayendo la naturaleza pecaminosa que nada más es sino la tendencia a hacer el mal.

David dijo un día en desesperación que había sido formado en el vientre de su madre, en pecado. Pablo lloró en otra ocasión, diciendo que con esa naturaleza quería hacer el bien pero no podía. Jeremías enseñó que el corazón humano es desesperadamente malo y corrupto. ¿Cómo se puede construir algo bueno encima de eso?

Pero entonces viene la promesa del Señor: “Te haré de nuevo.” Las cosas viejas pasaron. No existen más.  Esto es maravilloso porque si el pasado no existe, nadie puede condenarte. Por otro lado, lo que te arrastraba hacia el mal ya no existe. En Jesús no existe. Si te separas de Él, vuelves a hojas cero. El secreto está en no separarte de Jesús, ni un minuto, aprender a relacionar todo lo que haces con Jesús, pensar todo lo que necesitas pensar contándole mentalmente a Jesús. No pares de vivir. Continúa con tus actividades diarias pero ten en cuenta que si eres un cristiano jamás estás solo. Jesús está a tu lado. 

Por eso, no te atrevas a salir esta mañana para cumplir tus deberes diarios sin la seguridad de estar en Cristo, porque: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Ángeles

Sal hoy de tu casa en el que te hospedas con la seguridad de que en ningún momento estás solo. Dios tiene un equipo de ángeles enviados a la tierra para trabajar a favor de los que le temen y le buscan de todo corazón.

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” Hebreos 1:14

El brillo de esa mirada de ojos azules desapareció en la puerta dibujando  una sonrisa. El joven médico salió del cuarto dejando a la familia sin entender nada. El médico anterior les había dicho que el niño ya estaba con muerte cerebral. Inclusive, les había sugerido que ese era el momento, si deseasen hacer la donación de los órganos. Por eso todos quedaron atónitos con la llegada del otro médico. El joven rubio, de ojos azules y guardapolvo blanco entró sin dar explicaciones, acarició la frente del niño, le tomó el pulso y salió.

Pero el brillo de la mirada de aquel hombre, les trajo alivio en medio al dolor. Nadie dijo nada. Se miraron uno al otro percibiendo inexplicablemente que la esperanza había regresado a sus corazones.

Un minuto después, el niño se quejó. Como un relámpago, todos volvieron los ojos hacia él. Gritos de alegría y emoción invadieron los corredores del hospital. El pequeño paciente continuó quejándose mientras médicos y enfermeras invadieron el cuarto respondiendo a los gritos de la familia. 

Jamás se pudo entender el milagro. Mucho menos la presencia de un médico joven, rubio, de ojos azules, en el cuadro de médicos, de aquel hospital. “Fue un ángel”, afirma la familia. Y el texto de hoy declara que los ángeles existen y son espíritus ministradores a favor de los hijos de Dios en esta tierra.

Muchas veces esos ángeles cobran forma humana para presentarse a los seres humanos. Como en las oportunidades en que los ángeles se presentaron a Abrahán y a otros personajes bíblicos.

El peligro que corremos con relación a los ángeles es el de caer en el misticismo y creer que toda persona buena es un ángel, o en la incredulidad y creer que los ángeles no existen. 

Sal hoy de tu casa o del hotel en el que te hospedas con la seguridad de que en ningún momento estás solo. Dios tiene un equipo de ángeles enviados a la tierra para trabajar a favor de los que le temen y le buscan de todo corazón. No te olvides de la pregunta que el autor de la epístola a los hebreos hace, respecto a esos seres celestiales: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

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