DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Cuidado con los ojos

Pueden ser los ojos, o el olfato o el paladar. La mente natural corre atrás de lo errado. Sabe que eso le hace mal pero insiste. Sufre, pero continúa.

Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. (Jueces 14:1)

Gonzalo se pasó la mano por el pelo y mientras apagaba el computador se dio cuenta de que la ventana de la casa de enfrente tenía luz. Interrumpió lo que estaba haciendo y corrió a observar. Siempre lo hacía y después se arrepentía. Invadir la privacidad de la joven vecina no le hacía bien. La culpa lo castigaba a la hora de dormir.

Gonzalo atribuía la culpa a sus ojos. “Si fuese ciego no tendría este problema”, se recriminaba a sí mismo en sus horas de arrepentimiento. 

El problema de Sansón también fueron sus ojos. Aparentemente. Porque el nido de las actitudes pecaminosas nada tiene que ver con los ojos. Está en la mente. Los ojos hacen lo que la mente ordena. El mensaje de hoy está relacionado con la tendencia carnal del ser humano. “Nací en pecado y en pecado me concibió mi madre.” Declaró David después de ser víctima de la tendencia pecaminosa que cargaba en su mente.

La tragedia del hombre pecador es que vive en función de los sentidos. Pueden ser los ojos, o el olfato o el paladar. La mente natural corre atrás de lo errado. Sabe que eso le hace mal pero insiste. Sufre, pero continúa. Los sentidos son solo instrumentos al servicio de la mente que se deleita en andar lejos de Dios.

A sansón le fue mal. Jamás le fue bien a nadie. La única salida radica en la transformación completa de la naturaleza, y ese milagro es llamado en la Biblia de conversión. En el momento de la conversión, Dios te entrega la mente de Cristo y solo entonces estás en condiciones de colocar a los sentidos bajo el control del Espíritu.

A Sansón le costó caro aceptar el hecho de que necesitaba ser convertido. Se casó llevado por los sentidos. Dejó que su naturaleza rebelde decidiese su futuro. El resultado fue trágico. La mujer buscada solo con los ojos, lo llevó a perder los ojos en manos de los filisteos.

Hoy puede ser un día de evaluación. ¿Hasta qué punto soy dirigido por el espíritu de Dios o por mi mente natural? Dios siempre está dispuesto a operar el milagro de la conversión cuando el ser humano cae rendido a sus pies.

No te olvides, a Sansón le fue mal porque: "Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos.”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El cheque

¿Por qué te escondes? ¿Por qué temes? ¿No has sabido, no has conocido que Dios se preocupa por ti como el padre se preocupa por el hijo pequeño?

No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. (Josué 21:45)

Estela Mira la correspondencia encima de la mesa con desgano. Hoy tampoco la abrirá. ¿Para qué? Solo vienen cuentas y propaganda indeseada. Las deudas la tienen asfixiada. 

Esta noche Sólo piensa entrar debajo de la ducha y sentir el agua resbalando por su cuerpo hasta adormecerla. Mañana será otro día y tal vez las deudas le duelan menos, quién sabe encuentre la salida inesperada, en fin. Hoy solo quiere dormir y olvidarse de las dificultades que enfrenta.

Lo que ella no percibe es que el ritual se repite a diario. Siempre cansada, endeudada y esperando un día mejor. ¿Hace cuánto tiempo espera? No sabe definir. Solo sabe que vive triste, sola y que sus amigos no imaginan el drama que vive la chica extrovertida que hace reír a todo el mundo.

Incoherencias de la vida. Unos ríen y otros lloran. Los que ríen, lloran cuando están solos y los que lloran quisieran alguna vez reír. Estela llora sin motivo. Entre la correspondencia que ella no abre hace un buen tiempo hay un cheque que un amigo le envió. Estela llora. El motivo de sus lágrimas son las deudas, ella cree. La verdad es otra, ella llora por no abrir la correspondencia. Si lo hiciese no habría más motivo para lágrimas.

Hay mucha gente como Estela. Se desespera porque no conoce las promesas divinas. El texto de hoy afirma que Dios jamás deja de cumplir sus promesas. Puedes descansar confiando en ellas. Pero ¿Cómo hacerlo si no las conoces? Este es el motivo porque el ser humano necesita conocer la Palabra de Dios. La biblia no es un libro lleno de órdenes y prohibiciones sino una carta de amor llena de promesas. Cheques en blanco para llenar y cobrar de acuerdo a la fe.

¿Cuál es el drama que enfrentas hoy? ¿Por qué te escondes? ¿Por qué temes? ¿No has sabido, no has conocido que Dios se preocupa por ti como el padre se preocupa por el hijo pequeño? Haz de este día un día de realizaciones, a pesar de las piedras que puedas encontrar en el camino. 

Los obstáculos no tienen como propósito desanimarte sino probar cuán resistente es tu fe. ¿Cómo sabrás que confías en Dios si nunca tuviste que enfrentar los vientos contrarios?

No salgas esta mañana sin abrir la correspondencia divina. El cheque está allí, listo para ser cobrado, porque “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El peligro del orgullo

¿Quién es el centro de tu vida y de tus decisiones? ¿Quién ocupa el primer lugar en tu existencia? Aprende de la historia.

Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.  (Ezequiel 28:15).

De la perfección a la maldad. ¿Cómo es posible? Lucifer era perfecto al salir de las manos del creador. Pero justamente por ser perfecto, necesitaba ser libre. Si no pudiese decidir, no sería libre, sería apenas un esclavo del bien y no sería perfecto. Su tragedia fue pensar que podía vivir solo. Decidió separarse del creador y seguir un camino extraño. El orgullo es eso: la insensata idea de que puedes vivir solo.

Nadie puede. Todos los seres creados somos dependientes. Vinimos de las manos del creador y solo seremos completos cuando nos devolvamos a Él. Pero el orgullo te lleva a pensar que no necesitas de nadie, que eres suficiente y capaz de escoger tu propio camino. El resultado es que lejos del creador, aparece la deterioración. Lenta, imperceptible al comienzo, pero cuando un día abres los ojos, no te resta sino un remedo de la imagen de Dios con la que fuiste creado.

A lo largo de mi vida he conocido jóvenes brillantes. Tenían un futuro maravilloso por delante. Parecían un sol naciente en las frías mañanas del invierno. Tal vez, justamente por eso, creyeron que podían reinar soberanos en el escenario de su propia existencia. Hoy, resta poca cosa de ellos.

El origen del orgullo es un misterio. La biblia no lo explica. Dios describe lo que sucedió pero, por algún motivo no nos dijo por qué ni cómo. Simplemente nos muestra el triste destino de separarse de la fuente permanente de la vida que es Él.

Si por algún motivo, crees que puedes decidir solo, para y piensa. Dios permitió que el ser humano dividiese el tiempo en días, semanas, meses y años, quién sabe por eso: para darte la oportunidad de parar y reflexionar. Reflexionar es vivir y vivir es corregir, todos los días, cada instante, siempre que percibes que te estás yendo fuera del camino que un día el creador te preparó.

Haz de este día un día de reflexión. ¿Quién es el centro de tu vida y de tus decisiones? ¿Quién ocupa el primer lugar en tu existencia? Aprende de la historia. La historia de Lucifer es una historia triste, porque: “Perfecto era en todos sus caminos desde el día en que fue creado, hasta que se halló en él maldad”   

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Siempre a tu lado

Atrévete a vivir la dimensión de la fe. Si vas con Él, sucederá contigo lo que sucedió con el pueblo de Israel

Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles... (Éxodo 13:21)

Aquella noche Abril, no durmió bien. Fue atormentada por  pesadillas y, finalmente el ruido del trueno la despertó. Miró el reloj, ya era hora de levantarse. Tenía un día lleno por delante. Sin embargo, notó que estaba bañada en sudor frío.  Se tocó la frente y percibió que ardía en fiebre.

Afuera se había desatado una tormenta torrencial y por la radio se recomendaba no tomar las carreteras vecinales. El viento y la lluvia golpeaban la ventana escandalosamente.  Abril dudó en salir.   ¿No sería arriesgado viajar en ese estado de salud y con ese clima? Sería tal vez, pero hay ocasiones en  que el deber llama y hay que obedecerle.

La joven ejecutiva, abrió su biblia, meditó en un pasaje inspirador, conversó con Dios y después de tomar un vaso de leche caliente y una aspirina salió para la lucha del día encomendando su vida a Dios.

Todo iba bien al principio, pero la tormenta no disminuía y la carretera se tornaba cada vez más peligrosa. En la radio anunciaban que había trechos en que las aguas venidas de las montañas habían abierto zanjas y la carretera estaba interrumpida. Abril llevó el auto para un lado de la carretera y volvió a orar. Sudaba. La fiebre aumentaba, empezó a temblar y a sentir escalofríos.

Se acurrucó envuelta en la casaca de cuero y empezó a notar que se desvanecía. Al mismo tiempo, sintió una voz en el corazón que le decía:”Lleva el carro un poco más adelante.” Ella no tenía más fuerzas pero delante de la insistencia de la voz interior, avanzó unos metros y se debruzó en el volante.

Al despertar, percibió que los bomberos la colocaban en una camilla. Temblaba. Uno de los bomberos le dijo: “Dos metros más y usted estaría aplastada por el árbol que cayó.”  Dios no le había hecho aparecer una antorcha de fuego, ni una nube protectora, pero en medio al peligro, la voz de Dios le dijo:”Hija, lleva el carro más allá, antes de que te desmayes.”

Cosas de Dios. Experiencias de fe. Gente que aprende a depender de Dios todos los días. Personas que antes de salir corriendo a la lucha de la vida, separan tiempo para decirle a Dios: “En tus manos encomiendo mis caminos.”

Haz de este día un día de compañerismo con Jesús. Atrévete a vivir la dimensión de la fe. Si vas con Él, sucederá contigo lo que sucedió con el pueblo de Israel “Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles…”


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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

A su imagen

En la penumbra de su mente entenebrecida por las drogas, sintió el toque divino del amor y el deseo de levantarse del polvo.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1:27)

Abelardo se volvió a mirar en el espejo y otra vez tuvo ganas de quebrarlo.  Sintió pena y asco al mismo tiempo. Pena de ver a dónde había llegado. Asco de ser la figura patética que era.  ¿A dónde iría?   ¿Quién podría ayudarlo?  No estaba seguro de querer verse otra vez. Al menos no así, en ese estado deplorable.

La triste figura que veía reflejada era el resultado de años de esclavitud. Se consideraba una piltrafa humana, incapaz de decir no, sin fuerzas para quebrar las cadenas que lo sometían a la drogadicción. 

Un día llegó a sus manos un folleto comentando el versículo de hoy. La lectura del folleto lo hizo pensar. Él había sido creado a imagen y semejanza del creador. Evidentemente, la figura que veía en el espejo no era ni siquiera una imitación grotesca del ser humano que saliera un día de las manos de Dios. Algo había sucedido a lo largo del camino, algo extraño, malo, pernicioso.

Lo peor que el pecado hace en el ser humano es desfigurar la imagen del creador. No se trata apenas de un asunto físico, el hombre tenía un carácter semejante al de Dios, centralizado en el amor. Pero el pecado lo tornó egoísta, cínico, cruel y con frecuencia despiadado.

El propósito de la redención es restaurar en el ser humano, la imagen perdida de Dios. Esa transformación sucede a través de la convivencia diaria con Jesús. Así sucedió con los discípulos y así sucederá contigo si buscas a Jesús constantemente.

Las frecuentes derrotas llevaron Abelardo a buscar a Jesús. En desesperación cayó un día a sus pies y le dijo: “Señor, he luchado solo y no logré nada. ¿Puedes hacer algo por mí?” La oración no había salido todavía de sus labios, cuando la respuesta de Jesús vino.

En la penumbra de su mente entenebrecida  por las drogas, sintió el toque divino del amor y el deseo de levantarse del polvo.

Conocí a Abelardo en un congreso de jóvenes. Sus ojos brillaban de emoción, mientras me contaba su historia.

Por eso, hoy, sal para el cumplimiento de tus deberes diarios, recordando que no eres fruto del acaso. Dios tiene para ti un propósito maravilloso porque un día: “Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Qué harás?

Puede haber sombras, o tempestad, o truenos, pero es un nuevo día. Un día para decidir. Decidir es vivir. O morir.

Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! (Mateo 27:22)

¿Por qué murió Jesús? Él no fue un loco suicida que había perdido las ganas de vivir, tampoco era un revolucionario social que pagó el precio osado de sus ideas, no fue un delincuente condenado por sus delitos. Todo lo que había hecho mientras vivió en la tierra, fue a favor del ser humano. Entonces, ¿por qué lo crucificaron?
Cuando aquella tarde la multitud gritó: ¡Sea crucificado! No estaba haciendo otra cosa sino cumplir el plan trazado desde antes de la fundación del mundo. Jesús tendría que morir. El justo tendría que entregar su vida por los injustos. Era la única manera de salvar al pecador.
El hombre había caído y estaba condenado a la muerte. No se trataba solo de la muerte eterna. La vida, en esta tierra sería para él un permanente morir, cada día, lentamente, a los pocos. Pero Jesús nos amó tanto que dejó todo en el reino de los cielos y vino a sufrir la muerte que nosotros merecíamos.
Pasarán los siglos, y la eternidad no será suficiente para entender la inmensidad del amor de Dios. ¿Por qué tendrías que vivir entonces cargando el peso de la culpa, o pensando que no tienes el derecho de ser feliz? El precio de tu delito ya fue pagado, tus pecados ya han sido perdonados, todo lo que falta es que digas qué harás con Jesús, llamado el Cristo.
Pilato le preguntó al pueblo lo que él, haría con Jesús. ¿Por qué tenía que preguntar? Nadie te puede decir lo que harás con el Maestro. Eres la única persona que puede responder a esta pregunta. ¿Qué harás con su sacrificio? ¿Habrá valido la pena que Él muera por ti?
Pena que muchas veces tenemos miedo de asumir la responsabilidad. Preferimos que otros decidan, pero cuando se trata de la vida espiritual, nadie puede responder por ti. Jesús ocupó tu lugar en la cruz, para que tú no le dieses el lugar de tu responsabilidad a nadie. La respuesta es solo tuya y de eso depende tu destino eterno.
Hoy es un nuevo día en tu vida. Puede haber sombras, o tempestad, o truenos, pero es un nuevo día. Un día para decidir. Decidir es vivir. O morir. Depende de lo que harás con el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario.
Sal con este pensamiento, recordando que “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Le escarnecían

O te arrodillas hoy con santo temor y cuando Él vuelva te levantas alegre para recibirlo. O te levantas hoy para burlarte y te arrodillas en el día final para reconocer su señorío.

Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! (Mateo 27:29)

Uno de los más bellos discursos que escuché, fue pronunciado por el que fuera Presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry. Al bajar del avión, retornando de Punta del Este, después de una reunión de presidentes donde había sido ovacionando de pie, pronunció las siguientes palabras: “¿Qué me aplaudes pueblo peruano, si fui a Punta del Este porque tú me enviaste? ¿Y qué laureles me alcanzas, si tú te los ganaste?” ¡Extraordinario! ¡Una joya de discurso! Expresa el valor de una corona de laureles. Los seres humanos la buscan desesperadamente porque simboliza éxito, prosperidad, y victoria.
Pero Jesús vino a este mundo a recibir una corona de espinas que simboliza dolor, sufrimiento y vergüenza. Y lo importante es que al dejar sus mansiones celestiales y descender a este mundo manchado por el pecado, Jesús sabía a lo que estaba viniendo, sabía lo que le esperaba. Y así mismo vino.
Desde su niñez el Salvador del mundo sabía que el camino a recorrer estaba alfombrado de lágrimas y aflicciones. Al fin de cuentas, eso es lo que el pecado había introducido a este mundo. ¿Cómo librarnos de las espinas sin sorber el amargo vaso del dolor?
Aquel día el universo temblaba en todos sus rincones. Los verdugos se arrodillaban con sarcasmo delante de Jesús y le llamaban rey. Mal sabían ellos que un día se volverán a arrodillar. No más para burlarse de Él sino para clamar a las rocas y a los montes que caigan encima de ellos y los oculten de la presencia de Aquel que un día despreciaron.
Hoy es el día. O te arrodillas hoy con santo temor y cuando Él vuelva te levantas alegre para recibirlo. O te levantas hoy para burlarte y te arrodillas en el día final para reconocer su señorío.
Nadie puede huir. Ningún argumento sirve para postergar la decisión. El Maestro está a la puerta del corazón y llama. Hoy es el día de buena nueva. Entrégale el corazón mientras eres joven, mientras puedes andar con tus propios pies. Él está ahí con los brazos abiertos, esperándote. No te olvides. “Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Te veré otra vez

“Yo era ese muchacho. Me separaron de ti aquel día, pero nunca perdí la esperanza de volverte a ver. Jesús viene pronto para sentarse de nuevo a la mesa contigo”.

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. (Mateo 26:29)

En un campo de concentración, un joven mira a través de la cerca y ve a una muchacha, linda como la luz del sol. Ella le arroja una manzana roja a través de la cerca, el muchacho la recoge y un rayo de luz ilumina su mundo. No duerme aquella noche. El rostro angelical de la joven le viene a la memoria.
Al día siguiente, se aproxima otra vez de la cerca y ve de nuevo a la joven con otra manzana roja en la mano. Hace mucho frio, pero dos corazones son abrigados por el amor, mientras la manzana atraviesa la cerca.
El incidente se repite varios días. Dos jóvenes en lados opuestos de la cerca se buscan solo por un momento, para intercambiar miradas tiernas.
Cierto día, el joven le dice:
“Mañana no me traigas la manzana. No estaré más aquí, me llevarán a otro campo de concentración.” Y se va triste, tal vez para nunca más la volver.
Desde aquel día, la imagen de la joven, aparece en su mente en momentos de tristeza. Sus ojos, las pocas palabras, la manzana roja. Su familia muere en la Guerra. Su vida es casi destruida pero en los momentos más difíciles, la sonrisa tímida de la chica, le trae aliento y esperanza.
Los años pasan. Un día, en los Estados Unidos dos adultos se conocen al acaso, en un restaurant. Conversan de la vida. Hablan de sus encuentros y desencuentros.
-¿Dónde estuviste durante la Guerra? -Pregunta la mujer.
-En un campo de concentración, en Alemania.
-Yo recuerdo que le arrojaba manzanas a través de la cerca a un joven que también estaba en un campo de concentración.
Con el corazón casi saliendo por la boca el hombre balbucea:
-¿Y ese muchacho te dijo un día: “Mañana no me traigas la manzana porque me llevarán?
-Si- respondió ella, presintiendo algo maravilloso, ¿Cómo sabes eso?
Él la mira a los ojos, como se mira a una estrella y le dice: “Yo era ese muchacho. Me separaron de ti aquel día, pero nunca perdí la esperanza de volverte a ver. ¿Quieres casarte conmigo?
Jesús viene pronto para sentarse de nuevo a la mesa contigo. “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Primero lo de adentro

Vive con Él todos los días. No te separes del Maestro en ningún momento y verás que los frutos maravillosos de la vida cristiana, aparecerán en tu vida como un resultado natural de vivir al lado de Jesús.

¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. (Mateo 23:26)

Lo primero que el escritor necesita al redactar cualquier artículo es del pensamiento central. Este es el fundamento, la espina dorsal que sostendrá a las palabras. Todo lo demás es complemento. Por más bellas que sean las expresiones, si no existe nada por dentro, es solo una colección de palabras vacías.
La vida cristiana es muy parecida. Pero el ser humano siempre tuvo dificultad para entender esto. Su preocupación es la apariencia, lo que se puede ver; tal vez, por su incapacidad de saber lo que existe en el corazón de las personas.
El pueblo de Dios, en los tiempos de Cristo vivía este drama. Una exagerada preocupación de parecer bueno. Énfasis en la apariencia. Creía que cuanto más grande fuese la cantidad de prohibiciones, más santa, sería la vida religiosa. Tal vez sus intenciones fuesen buenas. Quién sabe era sincero. Pena que sinceridad nunca fue sinónimo de estar en el camino correcto. El tiempo se encargó de mostrar como esa manera de ver las cosas, solo conducía a la desesperación, al desencanto y a la frustración espiritual, por no alcanzar lo que se había propuesto.
El Señor Jesucristo lo confrontó con la realidad del Espíritu. “Limpia primero lo de dentro.” ¡Qué mensaje! Lo de fuera es consecuencia, resultado, fruto, o como lo quieras llamar. Lo esencial, lo básico, lo indispensable, lo que realmente vale es lo que hay dentro. Jesús había venido al mundo exactamente para realizar esa obra, que ningún ser humano puede hacer: Transformar la naturaleza interior, limpiar la fuente de las intenciones y de los sentimientos; curar de verdad y no solamente colocar un adhesivo para disfrazar la herida.
¡Autenticidad! Esa es la palabra correcta. Una vida auténtica es una vida fundamentada en Cristo. Cualquier experiencia que vivas separado de Él es cáscara, fachada, apariencia. No esperes caer agonizante en el camino de la vida para entender un mensaje tan simple.
Haz de este día un día de comunión con Jesús. Vive con Él todos los días. No te separes del Maestro en ningún momento y verás que los frutos maravillosos de la vida cristiana, aparecerán en tu vida como un resultado natural de vivir al lado de Jesús.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Qué señal?

Haz de este día un día de preparación, recordando que aunque no sabemos el día ni la hora de la venida de Cristo, todo indica que estamos viviendo los últimos tiempos de nuestra historia en esta tierra.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:3)

La curiosidad es innata en el ser humano, en realidad es el primer paso para el descubrimiento. Nada habría sido descubierto en el mundo si el hombre no fuese curioso por naturaleza. Pero la curiosidad debe ser orientada de forma correcta, sino puede llevar, inclusive, a la destrucción. Esa fue la tragedia de nuestros primeros padres.
La pregunta, “¿Qué señal habrá de tu venida?” la encontramos repetida varias veces en la Biblia. El ser humano desea saber, no solo las señales, sino la fecha exacta del mayor evento de la historia. Pero por algún motivo especial Jesús no especificó la fecha de su venida.
Éramos nueve hermanos. Papá trabajaba en las minas y venía a casa cada dos semanas. Antes de viajar nos dejaba una lista con los deberes que debíamos cumplir para su llegada. Eran deberes diarios, pero nosotros dejábamos todo para la última hora. Cuando llegaba el día final, nos distribuíamos las tareas y en pocas horas teníamos todo listo. Papá se emocionaba al llegar. Pensaba que tenía hijos maravillosos y obedientes. Estaba engañado.
Cierto día hubo un accidente en las minas. Los trabajos fueron suspendidos, mandaron a todos los trabajadores para casa y él, llegó antes de lo previsto. Para sorpresa suya, se deparó con la triste realidad. Los hijos queridos, no eran tan maravillosos como él pensaba.
Esta es apenas una historia y mi padre apenas un ser humano. No tenía la capacidad de conocer el corazón de los hijos. Pero Dios es Dios y con Él las cosas son diferentes.
Mucha gente se pregunta porque Jesús no anunció el día exacto de su vuelta. Creo que la razón es la naturaleza del corazón humano. Si supiésemos el día exacto, viviríamos sin tener en cuenta sus consejos. Faltando pocos días arreglaríamos la vida y trataríamos de prepararnos para ir con Él. Esto no le haría ningún bien al hombre. Por eso Jesús incluyó el elemento sorpresa y el énfasis que la Biblia da, no es a la fecha, sino a la preparación del ser humano para encontrarse con el Señor.
Haz de este día un día de preparación, recordando que aunque no sabemos el día ni la hora de la venida de Cristo, todo indica que estamos viviendo los últimos tiempos de nuestra historia en esta tierra.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El camino de la gloria

Hoy es un nuevo día, y una nueva oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio.

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23:12)

¿Qué deseaba el Señor Jesús al hacer una declaración cómo está? ¿Filosofar? ¿Presentar un enigma? ¿Simplemente confundir? ¡No! ¡Jamás salió de la boca del maestro un consejo que no fuese realidad de vida!
Solo que para entender la practicidad de sus palabras es necesario, a veces fracasar. El dolor es un maestro convincente. El dolor trae debajo de sus alas a la vergüenza. El dolor y la vergüenza te llevan a las profundidades penosas del fracaso, tierra fértil para el análisis y la meditación. Entonces entiendes que podrías haber escalado la cumbre de tus sueños por un terreno más seguro, a pesar de más difícil.
El versículo de hoy nos muestra las contradicciones del reino de Dios y el reino de los hombres. En el reino de Dios, caminas para abajo y sin embargo subes. Diferente del reino de los hombres en el que tratas de llegar arriba y te descubres en el terreno pantanoso del abismo. El egoísta corazón humano es incapaz de entender las cosas del Espíritu. Por eso la vida en este mundo es la desesperada carrera atrás de la gloria, el poder, las luces y los aplausos. Para alcanzarlos, se echan a un lado los valores, los principios y hasta el respeto propio. Un día puedes lograr lo que tanto buscas, pero entonces descubres que continúas vacio y te desesperas y no sabes a dónde más correr.
Cuando te dejas guiar por el Espíritu, las cosas son diferentes. Tu gloria es el camino de la abnegación, del servicio, de la renuncia y del altruismo. No buscas gloria, tratas de servir, pero extraño como parezca, ese camino te conduce a las alturas y un día te descubres en medio de las pantallas que no buscaste. Es el brillo de una noche de sueño tranquilo, la paz de un corazón que no debe y la quietud del amor de gente querida a la que supiste hacer feliz.
Hoy es un nuevo día, y una nueva oportunidad de reorientar tus valores y analizar la búsqueda de tu corazón. ¿Hacia dónde te diriges? ¿Qué blancos persigues? Déjate guiar por la Palabra de Dios y haz de este día un día de servicio, “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Cercado!

Vives en un mundo en el cual el camino, no está siempre alfombrado de rosas para los hijos de Dios, pero a pesar de eso, las espinas que muchas veces hacen sangrar tus pies, son las bendiciones que el Señor te está preparando.

Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. (Mateo 22:15)

Mientras Cristian se coloca la corbata antes de dirigirse al trabajo, nota un aire de tristeza en su mirada y se pregunta: “¿Qué pasa conmigo? Continúa mirando su rostro, concluye que, el motivo de esa preocupación, es la insistente persecución de sus compañeros de trabajo. La actitud hostil de sus amigos está afectando su ánimo y últimamente siente un leve temor inconsciente de ir a la oficina.
Todo empezó cuando Cristian descubrió la Biblia, y quiso compartirla, con sus colegas. Unos se burlaron, otros se mantuvieron indiferentes, y otros inclusive dejaron de hablar con él. Pero desde el día en que Cristian se bautizó, las cosas empeoraron. Últimamente, los colegas lo cercan, observaban todo lo que él hace y dice, para hallar alguna falta en sus actitudes y decirle que es un hipócrita al decir que su vida ha cambiado desde que conoce a Jesús.
El versículo de hoy presenta a Jesús enfrentando las mismas circunstancias que Cristian. Con una diferencia. Los fariseos hacían las mismas cosas que los colegas de nuestro joven, no solo con el propósito de burlarse o dejarlo en ridículo, sino con el objetivo de condenarlo y matarlo.
En la vida cristiana muchas veces vas a pasar por ese tipo de situaciones. Gente que te observa solo con el deseo de encontrar una aparente contradicción entre lo que dices y lo que haces, gente que muchas veces va a preguntar sobre tu fe, solo para encontrar algún error. Sí dices sí, te acusarán y condenarán por la respuesta afirmativa, si dices no, vendrán contra ti por haber dicho no. Nada de lo que hagas o dejes de hacer, los satisfará. Te arrinconarán en una esquina de la argumentación, para hacerte perder la paciencia y exasperarte.
No les hagas caso, no reacciones defensivamente; eso es lo que buscan. Pídele a Dios mansedumbre, ternura, paciencia. Muchas veces, por detrás de personas con ese tipo de actitud, hay gente sincera que es tocada por el Espíritu Santo, mediante la simplicidad y nobleza, de tu reacción.
Sal hoy, sabiendo que vives en un mundo en el cual el camino, no está siempre alfombrado de rosas para los hijos de Dios, pero a pesar de eso, las espinas que muchas veces hacen sangrar tus pies, son las bendiciones que el Señor te está preparando. Así fue con Jesús. “Fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El silencio del Padre

No había otra manera de salvar a la humanidad. No había otra salida. En aquel momento, en las manos de Jesús estuvo nuestro destino. Dependía de Él. Si quisiese podría retornar al cielo, y estaríamos perdidos para siempre.

Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? (Mateo 26:40)

El dolor de Jesús, aquella noche, aumentaba de intensidad al ver la indiferencia de sus discípulos. Ellos ni siquiera podían ayudarlo a orar. Dormían como si nada anormal estuviese sucediendo. ¡Ironía de la vida! En el mar de Galilea, una noche, Jesús dormía mientras ellos se desesperaban. ¿Cuál era el motivo de su desesperación? Una simple tormenta. Pero ahora que el clímax de la tormenta cósmica que se avecinaba y el destino de la humanidad estaba en juego, ahora que la vida eterna y no solo la mezquina vida terrenal, estaba para ser decidida, ellos dormían.
¿Te das cuenta cómo, los seres humanos valoramos las cosas y las situaciones? ¡Que Dios tenga misericordia de nosotros!
Al verse solo, Jesús, aquella noche, oró a su Padre, y aparentemente no tuvo respuesta. Su oración fue: “Padre, si puedes, pasa de mí este cálice, pero no sea hecho conforme a mi voluntad sino a la tuya.”
El cálice es usado a veces en la Biblia como un símbolo de las bendiciones divinas y otras como símbolo de la ira de Dios. En el Getsemaní con toda seguridad el cálice de Jesús, era la más grande bendición que el ser humano podía recibir. ¿Por qué? Porque Jesús estaba recibiendo la ira de Dios, provocada por nuestro pecado, estaba ocupando nuestro lugar. Éramos nosotros sobre quienes el cálice de la ira divina debería ser derramado, Pero el Señor Jesús te amó tanto que Entregó su vida para ocupar tu lugar. ¡Qué bendición!
Jesús Oró aquella triste noche, y, aparentemente, no recibió respuesta de su Padre. Aparentemente, porque el silencio del Padre fue su respuesta: No había otra manera de salvar a la humanidad. No había otra salida. En aquel momento, en las manos de Jesús estuvo nuestro destino. Dependía de Él. Si quisiese podría retornar al cielo, en y estaríamos perdidos para siempre.
¿Eres tú capaz de entender el silencio divino? Ora a Dios y confía en Él. Ora mucho y que la triste historia de los discípulos, no se repita. “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Decisión

¡Permítele entrar! Deja que el trabaje en ti, de dentro para fuera. Que corrija las cosas que necesitan ser corregidas, que limpie lo que necesita ser limpiado, que coloque orden, paz, perdón.

Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. (Mateo 20:16)

Cuando el texto de hoy, habla de primeros y postreros, no se refiere a una carrera en la que unos llegan en primer lugar y otros se quedan para el final. El pensamiento central es el poder de la decisión. Muchos son llamados. La Biblia es un libro de permanente invitación al pecador. Dios llama, insiste y toca incesantemente a la puerta del corazón humano. Lo llama porque lo ama. Desea que el hijo sea feliz y sabe que lejos del creador, la criatura será siempre incompleta, y por tanto, infeliz.
Pero la triste realizad es que no todos aceptan la invitación divina. Pocos, en comparación con el total de la humanidad. En Sodoma solo se salvó una familia. Por ocasión del diluvio, sucedió lo mismo. Y al final de los tiempos, la historia se repetirá. Serán pocos, los que finalmente serán escogidos porque dijeron sí.
El versículo de hoy dice más, asevera que los que más oportunidades tuvieron serán los que más desperdiciaran la invitación. Los postreros, aquellos que se pensaba que no serían, serán; mientras que los primeros, aquellos que tenían todo a su favor, se perderán.
El centro de la decisión está en el poder de la voluntad. Dios le dio libertad al ser humano y la respetará hasta el fin. No puede obligarte, no puede derribar la puerta del corazón y entrar contra tu voluntad. Tú tienes que querer, tú tienes que decir sí. En el momento que lo hagas, todos los ejércitos celestiales correrán para ayudarte, pero nadie puede hacer nada por ti, si te niegas a abrir.
Todos los días tomas decisiones. Unas te llevan hacia el dolor y el sufrimiento. Son decisiones de muerte. Otras, te conducen al servicio y a la entrega. Son decisiones de vida. Haz de este día un día de decisiones sabias. ¡Ábrele el corazón a Jesús! ¡Permítele entrar! Deja que el trabaje en ti, de dentro para fuera. Que corrija las cosas que necesitan ser corregidas, que limpie lo que necesita ser limpiado, en fin, que coloque orden, paz, perdón y la seguridad de que eres una nueva criatura, renacida en Cristo.
No te atrevas a enfrentar los desafíos de este día desconocido para ti, sin pensar en el poder de tu decisión, porque “Los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Permanencia

Al reconocer y agradecer a Dios por su eternidad, la temporalidad, la fugacidad, la fragilidad del siervo de Dios se transforma en esperanza. Y su necesidad de permanencia es satisfecha. Esa experiencia puede ser tuya en el año que va a comenzar. “Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”

Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Salmos 90:2

¡La vida es pasajera! Desde la entrada del pecado a este mundo todo lo que empieza termina, todo llega al fin. Nada dura. Asimismo, existen cosas como la montaña, símbolo de permanencia.

Si tú ves una nube en el cielo azul, es posible que una hora después ya no la encuentres más allí. Si tú dejas un árbol en algún lugar, es probable que cien años después el tiempo lo haya deteriorado. Pero si tú observas un monte y vuelves dentro de 50 mil años, el macizo bloque de piedra estará en el mismo lugar. Porque aunque en esta vida todo es pasajero, todavía hay algunos objetos durables. La montana es uno de ellos. 

Pero en el  salmo 90 Moisés mira a los montes y raciocina: “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, eres tú.” Date cuenta que Moisés toma a la montaña, símbolo de algo duradero, y lo describe como algo que tiene comienzo. “Antes que naciesen los montes.” -dice. Los montes, por más que delante de la temporalidad del ser humano, parezcan duraderos, tienen principio. Alguien los creo. Si no, no estarían allí, no existirían. ¿Quién está detrás de ellos? ¿Quién los creó? ¿Quién los hizo nacer? La respuesta es “Tú”’. Ese tú es un pronombre personal. En el salmo 90  se refiere a una persona eterna. Es el propio Dios. El Dios eterno creador del cielo y de la tierra. 

Mira cómo Moisés lo describe: “Desde el siglo y hasta el siglo, eres tú.” La declaración del profeta está equivocada desde el punto de vista gramatical. La redacción correcta debería ser: “Desde el siglo y hasta el siglo, eras y no eres, tú.” Pero es que la eternidad divina rompe cualquier regla gramatical. Su existencia soberana quiebra todos los tiempos verbales. El no se encaja en ninguno de ellos. En Él se conjugan todos los tiempos. Él es Dios.

Al reconocer y agradecer a Dios por su eternidad, la temporalidad, la fugacidad, la fragilidad del siervo de Dios se transforma en esperanza. Y su necesidad de permanencia es satisfecha. Esa experiencia puede ser tuya en el año que va a comenzar. “Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Vidas que inspiran

El consejo del salmista es que si vas a esconderte debajo de las alas de tu Protector, no tienes razón para vivir angustiado. Nada de lo que te hagan tocará tu vida, ni siquiera las fuerzas de las tinieblas.

No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. (Salmos 91:5 y 6)

Por los pasadizos secretos del alma o por los pantanos traicioneros del espíritu, a través de generaciones, transitan en tropel los temores. Vienen atraídos por las historias que la mente arranca de lugares lejanos e ignotos.
Comienzan a arribar cuando cae el sol, silenciosamente. Se sientan formando círculos y perturbando la paz.

Existe gente que no logra dormir. Los somníferos son insuficientes para ahuyentar los temores que tomaron de asalto la ciudadela del corazón.

El salmista David sabía bien lo que era eso. Huía de un enemigo real. El rey Saúl deseaba destruir al joven que Dios había escogido para ser su sucesor. El monarca no aceptaba que había pasado su oportunidad. El poder tiene la capacidad de enviciar a la persona. Quien lo tiene no quiere perderlo y hace cualquier cosa a fin de conservarlo.

David huía, andando por el desierto y durmiendo en cuevas. En aquellas noches, solitario y perseguido supo lo quera miedo, pero descubrió también lo que significa tener un protector como el Dios Todopoderoso a quien había decidido servir.

El salmo 91 de donde saqué el texto para el devocional de hoy, es un salmo de confianza y sirve de inspiración para todos los que de alguna forma o de otra enfrentan enemigos reales o imaginarios. El miedo paraliza, te incapacita de avanzar, te hace retroceder, te quita poco a poco hasta las ganas de soñar y de vivir.

Le llaman depresión. Son miedos que en la mayoría de las veces no tienen razón de ser, pero el espíritu tiene sus pantanos oscuros e incomprensibles. Si es de día, sufres porque es de día y cuando la noche llega, los temores continúan.

El consejo del salmista es que si vas a esconderte debajo de las alas de tu Protector, no tienes razón para vivir angustiado. Nada de lo que te hagan tocará tu vida, ni siquiera las fuerzas de las tinieblas.

Por eso hoy, sal a correr atrás de tus deberes diarios seguro de que tu vida está escondida en Jesús. Si es así: “No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Para qué más?

Esta no es una invitación al conformismo ni a la mediocridad sino a la evaluación de ritmo de vida. ¿Trabajas por necesidad o por obsesión? ¿Tienes tiempo para Dios y para tu familia o vives solo en función de hacer una fortuna?

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (I Timoteo 6:8)

El sol tropical se oculta en la playa. Un banquero contempla el muelle de un pueblito costero y ve llegar a un pecador que trae en su pequeño bote varios peces de buen tamaño. El banquero pregunta:  

¿Cuánto tiempo te llevó pescar esos peces?

-Un par de horas señor –responde el hombre.

-¿Por qué no permaneciste más tiempo en el mar? Hubieras pescado más.

El pescador dice que tiene lo suficiente para satisfacer las necesidades de su familia.

-¿Y qué haces con el resto del tiempo? –pregunta el banquero.

-Bueno, duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago la siesta, y voy todas las noches al pueblo a tocar guitarra con mis amigos. Tengo una vida ocupada y amena.
El banquero le aconseja:

-Soy un consultor financiero y creo que deberías invertir más tiempo en la pesca; con los ingresos comprarías un bote más grande; con los ingresos de ese bote podrías comprar varios botes; entonces tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador; después podrías abrir tu propia procesadora, controlar la producción, el procesamiento y la distribución, salir de este pueblecito e irte a una ciudad grande, en fin.
El pescador pregunta:

-¿Y cuánto tiempo tardaría eso?

-Entre 15 y 20 años.

-¿Y luego qué?

 El banquero sonríe.

 -Podrías vender las acciones de tu empresa. Te volverías Rico, tendrías millones.

-Millones… ¿y luego qué?

El banquero responde:

-Luego te podrías retirar, irte a un pueblito en la costa donde podrías dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer la siesta, ir todas las noches al pueblo donde podrías tocar guitarra con tus amigos, libre de preocupaciones. 

El pescador responde:

-¿Acaso no es eso lo que tengo ahora?

Esta no es una invitación al conformismo ni a la mediocridad sino a la evaluación de ritmo de vida. ¿Trabajas por necesidad o por obsesión? ¿Tienes tiempo para Dios y para tu familia o vives solo en función de hacer una fortuna? 


No salgas hoy sin recordar: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Burladores

Si hay una verdad meridiana en la biblia es el hecho de que Jesús volverá a esta tierra para ponerle un punto final a la historia del pecado pero también afirma que en los últimos días habrá gente incrédula que se burlará de esta verdad.

Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias. 2 Pedro 3:3

Moreno,  setenta años, cabellos y barba emblanquecidos por el tiempo, rostro apacible y andar pausado. El hombre, parece un abuelo cariñoso llevando un regalo a sus nietos. Es eso lo que cualquiera pensaría al verlo caminar por las calles de una vistiendo traje oscuro, con un maletín de cuero negro en la mano derecha.

La verdad es otra. El anciano no lleva regalo alguno. El maletín esconde una bomba en forma de noticia.  La noticia sacudirá a la opinión pública mundial.  Provocará las reacciones más controversiales.

Al dar la vuelta al mundo, el hecho lleva a muchas personas a pensar que aquel anciano está loco. Otras, creen que el hombre del maletín negro, solo busca promoverse.  Al fin de cuentas, hombres públicos necesitan estar siempre en evidencia. Y Ernie Chamber, Senador independiente por el estado de Nebraska, es un viejo,  polémico e irreverente hombre público. 

14 de setiembre del  2007. 10:30 de la mañana. El Senador Chamber entra a la corte del condado de Douglas, mira hacia todos los lados, como un niño carente que desea llamar la atención, y hace explotar la noticia. Abre un proceso judicial contra Dios.

En el proceso, el abogado afroamericano, que nunca ha ejercido la carrera, acusa a Dios de ser el causante de todas las “inundaciones devastadoras, terremotos horrendos,  terribles huracanes,  plagas, pestilencias, acciones terroristas, hambrunas, guerras genocidas”  y otras tantas catástrofes mundiales que aterrorizan a la humanidad. 

El proceso judicial que Chamber inició contra Dios,  inverosímil como pueda ser, muestra la irreverencia del hombre moderno, típicamente incrédulo, contra Dios. En segundo lugar, la preocupación del ser humano, con la realidad asustadora de nuestros días. Algo extraño sucede en este planeta y solo no ve el que no quiere ver. 

Si hay una verdad meridiana en la biblia es el hecho de que Jesús volverá a esta tierra para ponerle un punto final a la historia del pecado pero también afirma que en los últimos días habrá gente incrédula que se burlará de esta verdad.

¿Cuál es tu actitud? ¿Te estás preparando para aquel gran encuentro o te dejas contagiar de la cultura de nuestros días? Tu respuesta es clave porque: “en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Conocer a Jesús

El secreto de la vida es conocer. Por eso Jesús dijo un día: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quién enviaste.”

La tragedia de Débora fue no conocer a la persona que seguía. Ella no está más viva, para enmendar su decisión. Tú sí. Continúas vivo y puedes evaluar tus decisiones. ¿A quién sigues? ¿En quién confías?

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia  2 Pedro 1:3

Débora llegó a Río Janeiro, sola, agotada y sin ganas de ver a nadie. Los viajes en avión siempre la dejaban así. Había pasado quince horas entre documentación, maletas y escalas. Lo único que deseaba en ese momento era darse un buen baño y ponerse a dormir. Pero las cosas sucedieron de otro modo. 

Al salir de la aduana, se aproximó de ella una persona desconocida. Traía el nombre de la joven ejecutiva, escrito con letras grandes, en un pedazo de cartulina.

-¿Señorita Paredes? –Preguntó, a modo de saludo.

Ella asintió, supuso que aquella era la persona enviada por la empresa, y entró al carro negro que la esperaba fuera del aeropuerto. Ese fue el inicio de una noche de pesadilla, terror y muerte.

Su tragedia fue no conocer. Conocer es indispensable. La ignorancia puede conducirte a la muerte. Débora, no sabía  a quién seguía ni en quién confiaba. San Pedro, en el versículo de hoy, afirma que todo lo  relacionado con la vida y las cosas buenas que existen en este mundo “nos han sido dadas por su divino poder.” 

¿A qué se refiere Pedro? Al poder maravilloso de Jesús. Pero, añade, tú solo lo recibirás si lo conoces. Porque todo eso “nos fue dado mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.”

Hay mucha cosa buena esperando por ti, en esta vida. Todo eso viene de las manos de alguien que te ama y desea conducirte a la vida. Pero también existe mucha cosa engañosa, espejismo barato e ilusión traicionera, ofrecidos por alguien que quiere conducirte a la muerte. No todo lo que brilla, es oro. Hay metal que reluce y en poco tiempo solo es óxido venenoso.

El secreto de la vida es conocer. Por eso Jesús dijo un día: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quién enviaste.” 

La tragedia de Débora fue no conocer a la persona que seguía. Ella no está más viva, para enmendar su decisión. Tú sí. Continúas vivo y puedes evaluar tus decisiones. ¿A quién sigues? ¿En quién confías?

No salgas hoy a enfrentar los trabajos diarios sin responder esta pregunta. Porque “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Fidelidad

La respuesta es sencilla. Dios es Dios. Es eterno y todo lo suyo es también eterno. Podrán pasar los años y los siglos. Las edades vendrán una atrás de la otra, pero el amor y la fidelidad divinos, durarán para siempre. Si dejase de amar, se negaría a sí mismo, dice el versículo de hoy.

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo. 2 Timoteo 2:13

Giovanni, no entiende la incoherencia de su loco corazón. Ama a la esposa. Ella es lo cotidiano, lo estable, lo seguro. Pero él necesita la aventura, lo desconocido, lo pasajero. Busca una mujer que lo haga sufrir. ¡Triste realidad! Se ha cansado del amor de la esposa y ansía el dolor, la indiferencia y la culpa.

La infidelidad está entretejida en las propias células de Giovanni. Es su naturaleza. “El pecado que habita en mí.”Diría San Pablo.

Lo peor de la infidelidad, no son las terribles consecuencias sociales y  personales, sino, la incapacidad que genera, para creer en las promesas divinas. El infiel cree que Dios es también infiel. Cada vez que piensa en el amor divino, lo hace, desde su perspectiva humana de amar.

El amor humano, por más sincero y bonito que parezca, está manchado de egoísmo. Ama cuando le conviene, esperando algún beneficio de vuelta. 

Con Dios las cosas son diferentes. El ama por el simple hecho de amar. A pesar de lo que el ser humano haga o deje de hacer. Simplemente ama. Su naturaleza es el amor.

El ser humano necesita sentirse amado por Dios para mirar adelante y vivir la vida victoriosa, pero cada vez que piensa en la fidelidad de Dios, mira a su propia infidelidad y se desespera. 

La pregunta que lo desorienta y lo deja confundido es ¿Cómo puede Dios cumplir su promesa, si yo no puedo cumplir la mía?

La respuesta es sencilla. Dios es Dios. Es eterno y todo lo suyo es también eterno. Podrán pasar los años y los siglos. Las edades vendrán una atrás de la otra, pero el amor y la fidelidad divinos, durarán para siempre. Si dejase de amar, se negaría a sí mismo, dice el versículo de hoy.

Por eso hoy, encara los desafíos de la vida sin temor. El amor echa fuera el temor. El amor, limpia el pasado, redime y transforma. El amor nunca acaba, a pesar de las incoherencias del corazón humano. A despecho de las locuras de la juventud o de los desvaríos de la adultez. El amor seguirá siendo amor por los siglos de los siglos. Dios es la esencia del amor. 

Empieza este día, recordando que “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.”

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