DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Seguid la paz con todos

Debes permitir que el fruto del amor y de la paz, te estimule a continuar avanzando. La conquista de hoy, solo vale para hoy. Mañana es un nuevo desafío y una nueva jornada.

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)

¿Es posible cumplir esta orden? ¿Cómo es posible si vivimos rodeados de personas con características completamente diferentes de las nuestras? Cada ser humano es un universo misterioso de complejos, traumas, virtudes y defectos. ¿Cómo se puede vivir en armonía en medio de personas así? Transfiramos todo eso al hogar, dónde no existen máscaras;dónde somos lo que somos; dónde nos mostramos como realmente somos.

No, no es fácil, desde el punto de vista humano, vivir sin discutir. A veces por causa de puntos de vista diferentes, y otras, por insignificancias. Entonces, ¿Cómo cumplir la orden del Señor?

Nota que el versículo dice “seguid la paz.” “Seguir” es una palabra que denota acción. Quiere decir, moverse rápidamente atrás de algo. La vida con Cristo es dinámica. No es un lago estancado. Es un río que fluye.

La palabra clave es “seguir”. Jamás puedes estar satisfecho con lo que lograste. Siempre hay una nueva montaña a ser escalada, una nueva jornada a ser iniciada, un desafío a ser vencido. Pero en ese largo camino no estás solo. El Señor Jesucristo te acompaña y si le permites, te toma de la mano y te conduce a pastos verdes y aguas tranquilas.

Seguir a la paz significa que te mueves en la misma dirección que Jesús. Que no te quedas parado aunque tus pies sangren y te abandonen las fuerzas.

El resultado de esa experiencia es que el carácter de Jesús se refleja en tu vida y aprendes a ser manso, en medio de la tormenta, aprendes a pagar el mal con el bien y a soportar pacientemente la convivencia con personas que no siempre tienen razón pero nada las convence de su realidad.

Aplica todo esto a tu hogar. Tú, tu esposa y tus hijos, necesitan moverse en la misma dirección y en ese proceso de crecimiento cristiano, deben permitir que el fruto del amor y de la paz, los estimule a continuar avanzando. La conquista de hoy, solo vale para hoy. Mañana es un nuevo desafío y una nueva jornada en dirección de la santidad.

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Mi paz os dejo

La paz de Cristo es paz interior, calma en medio de la tormenta, serenidad cuando todo a tu alrededor parece que se viene para abajo.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

La paz que Cristo ofrece no es la que nosotros conocemos por paz. Para el ser humano paz, es únicamente ausencia de guerra, de conflicto y de lucha exterior. El mejor ejemplo lo puedes ver en una paseata en favor de la paz. Ahí ves multitudes portando banderolas y pancartas: “Queremos paz.” “No a la guerra.” “No más sangre de inocentes.” “No más armas, queremos educación.”

Pero en medio de esa multitud puedes observar rostros enardecidos, ojos llenos de odio, gente atormentada por conflictos interiores, esposos que abandonaron a sus esposas e hijos que no respetan a sus padres. Pero quieren paz. ¿Qué tipo de paz? La paz que el mundo ofrece. Solo ausencia de guerra exterior y nada más.

Otro ejemplo. Hay personas que tienen dinero. Pueden comprar todo lo que quieren, viajar a dónde desea, tener lo que se les antoja. Cualquiera que los ve de lejos piensa que esas personas no deben tener conflictos ni dificultades y deben vivir en paz. Pero cuando llega la noche, esas mismas personas desean morir, porque la vida no tiene sentido, algunas se hunden en los placeres, las drogas, barbitúricos, y cuando eso no les alivia el dolor interior, muchas veces llegan hasta el suicidio. Tienen la paz que el mundo ofrece pero no la paz que Jesús da.

Los hombres y las mujeres, en su manera humana de ver las cosas, invierten los valores: buscan la paz antes que a Jesús, pero no la hallan.  El cristiano, tiene paz en su relación con Dios, pero aflicción en su relación con el mundo.  El hombre sin Cristo, tiene paz en su relación con el mundo, pero aflicción y tribulación en su relación con Dios. 

La paz de Cristo es paz interior, calma en medio de la tormenta, serenidad cuando todo a tu alrededor parece que se viene para abajo. Eso es lo que Jesús quiso enseñarnos aquella noche en el mar de Galilea. Había tormenta, tempestad, olas gigantescas, todo parecía perdido, pero Jesús dormía como si nada malo sucediese. Tenía paz. Por eso el puede decir: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Mi yugo y aprended

Aprende a disfrutar del descanso que Jesús ofrece, llevando su yugo, porque Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y hallaréis descanso para vuestras almas.”

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mateo 11:29)

Este versículo habla de “descanso para vuestras almas.” Pero no da a entender que ese descanso sea un regalo divino que se recibe gratuitamente. Al contrario. Dice “tomad mi yugo y aprended”.

De acuerdo a este texto, si queremos la paz deseada, y anhelamos el descanso para el alma, es necesario dar tres pasos. En primer lugar, ir a Jesús, llevando nuestras cargas y pesares, nuestra falta de paz, el tormento del corazón cansado, en fin. Jesús nunca rechaza a los que se acercan a Él con fe.

En segundo lugar, hay que llevar el yugo de Cristo. ¿En qué consiste este yugo? En muchos lugares de la Biblia, el yugo tiene connotaciones negativas, asociadas con la esclavitud y la opresión en manos de los enemigos. Sin embargo, el yugo tiene también otro significado que conviene revisar con atención si se desea tener una vida de descanso y paz.

El versículo de hoy indica que Jesús llevaba un yugo, su yugo. “Llevad mi yugo,” dice. El Señor se compara, con un animal de carga que es enyugado por su amo para prestar un servicio. El yugo es puesto sobre la cerviz del animal y este, no tiene posibilidad de moverse solo; no puede realizar acciones con libertad, sino que es conducido por otro.

El Señor se compara con un animal que no tiene libertad para hacer lo que quiere, sino que hace la voluntad de Otro. Su condición de siervo humilde y obediente queda registrada en sus palabras. El dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre.”

Ahora bien, estas palabras del Señor nos comprometen, porque si Él no podía moverse independientemente, ¿cuánto menos tú y yo? Pero el ser humano es por naturaleza independiente. No le gusta oír consejos, no acepta indicaciones. El resultado de esa actitud es sufrimiento, dolor, cansancio y estrés.

Haz de este día un día de sumisión a su voluntad. Aprende a disfrutar del descanso que Jesús ofrece, llevando su yugo, porque Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios es el único que Justifica

Tú puedes tener todo el éxito del mundo, pero si no estás en Paz con Dios, de nada te vale. Tu corazón siempre estará vacío y correrás de un lado para el otro tratando de llenarlo con cosas minúsculas y pasajeras.

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. (Romanos 8:33)

El otro día recibí la carta desesperada de una persona atormentada por los errores del pasado. Creía que no tenía derecho a ser feliz. Esa intranquilidad interior, se manifestaba en un temperamento agresivo e impaciente y estaba creándole problemas familiares. La esposa le había perdido el divorcio y el hijo mayor había abandonado el hogar.

Vamos a analizar la palabra justificados. Literalmente, esta palabra significa “ser hecho, o ser declarado justo.” Antes de ser justificados, éramos injustos, enemigos de Dios, corríamos atrás de los placeres de la carne. No nos importábamos con lo que Dios sentía o pensaba, vivíamos como si Dios no existiese, aunque no tuviésemos consciencia de ello.

En consecuencia el sentimiento de culpa nos acusaba de día y de noche. Pero al ser justificados, somos perdonados, aceptados por Dios, reconciliados, restaurados a la relación de amor con Dios que habíamos perdido por causa del pecado.

¿Y cuál es el resultado? Tenemos Paz con Dios. ¿Por qué tenemos paz? Porque el pecado nos había hecho culpables y vivíamos desesperados. En realidad, lo que nos pone en guerra con Dios es el pecado. La justificación retira la culpabilidad del pecado y, quitado ese obstáculo, viene la paz.

No hay nada más importante para una persona que tener Paz con Dios. Tú puedes tener todo el éxito del mundo, pero si no estás en Paz con Dios, de nada te vale. Tu corazón siempre estará vacío y correrás de un lado para el otro tratando de llenarlo con cosas minúsculas y pasajeras que solo te dejarán el sabor amargo de la frustración.

Hoy es un nuevo día. Reconcíliate con Dios. Todo lo que necesitas hacer es reconocer que no puedes encontrar la salida por tus propias fueras. En seguida, dile a Dios que reconoces su poder y sabes que Él puede rescatarte del abismo en que te encuentras. Y finalmente, corre a los brazos de Jesús, confiésale tus errores y acepta su gracia maravillosa.

Sal, a enfrentar tus deberes en este día y no vivas atormentado por el pasado porque “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El gozo de la fe

Cuando el hombre se deja encontrar por Jesús, todo cambia, continúa sintiendo placer, pero el placer no es el motivo de su vida. La razón de su existencia es Jesús!

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. (Hebreos 11:24 y 25)

Todos, en algún momento de la vida tenemos que escoger a quién servir. El resultado de esa decisión será gozo o desgracia eternos.

El enemigo de Dios, promete gozo, y miles van atrás de él. El gozo de este mundo involucra placer, poder, dinero, fama, en fin. Pero todo eso es temporal y pasajero. Al fin, encuentras la muerte. Y el enemigo no te habla de eso.

Si, por el contrario, decides seguir a Jesús, puedes sufrir en esta tierra. No afirmo que vas a sufrir, digo puedes sufrir, porque vives en un mundo de dolor. Solo que el sufrimiento es pasajero. Al fin, encontrarás el gozo eterno en Jesús.

Nota la diferencia. Gozo pasajero en este mundo y muerte eterna al fin, o sufrimiento pasajero en este mundo y al fin, el gozo eterno con Jesús.

El poder, el dinero, el placer y la fama no son malos en sí. El placer, por ejemplo, es fruto de los sentidos y los sentidos fueron colocados en tu cuerpo por Dios. No hay nada de malo en sentir placer, el problema aparece cuando empiezas a vivir solo en función del placer. Eso sucede con el ser humano de nuestros días. Busca desesperadamente el placer y no se satisface con nada, entonces entra en el terreno sombrío de las depravaciones y las aberraciones de conducta. Es un hombre vacío. No tiene a Jesús en el corazón y un corazón sin Cristo será siempre insatisfecho y pensará que el gozo se limita a la satisfacción de los sentidos.

Pero cuando el hombre se deja encontrar por Jesús, todo cambia, continúa sintiendo placer, pero el placer no es el motivo de su vida. La razón de su existencia es Jesús y el resultado de eso es el gozo en este mundo, a pesar de las tribulaciones, y el gozo eterno cuando Jesús vuelva.

Entrégate a Jesús. Acéptalo como el señor de tu vida. Vive con Él la más linda experiencia de amor. Y recuerda que por “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La alegría en el dolor

Si es preciso llorar, llora, pero permite que Jesús enjugue tus lágrimas, que sus manos horadadas por los clavos del dolor, toquen tu corazón sangrante y te den paz.

Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. (Hechos 5:41)

La idea central del versículo de hoy es el gozo en medio de la tribulación. ¿Cómo es posible gozar en medio de la tribulación? La mente no convertida jamás podrá entenderlo porque este gozo es un fruto del Espíritu. No se vive solo en los momentos “buenos,” también está presente en las dificultades.

Obviamente nadie desea tener una vida llena de problemas, pero cuando los problemas aparecen, el cristiano no se deja abatir sino que se gloría en ellos. “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” dice Pablo.

Podemos aprender de Pedro y Juan. Ellos acababan de pasar por un momento de humillaciones y sufrimiento por causa de Cristo, y salieron “gozosos de padecer afrenta y de ser avergonzados por causa de Dios.” El dolor no los sumergió en la arena movediza de las lamentaciones y las quejas. Defendían el Nombre de Jesús y aparentemente habían sido abandonados por Dios. ¿Qué motivo habría para regocijarse? Pero el cristiano no se regocija “por,” sino “a pesar de.”

Pablo explica las causas del gozo en la tribulación. Dice que la tribulación es una herramienta que Dios usa para el crecimiento cristiano. Y sin duda, Pedro y Juan salieron más maduros de la tribulación. Tan maduros, que Pedro no temió ser crucificado por causa de su Maestro.

El gozo en la tribulación no es alegría placentera, no es el deseo de dar carcajadas, es satisfacción, serenidad de saber que el dolor que estamos viviendo tiene un propósito, pero al mismo tiempo, es la esperanza, la certidumbre de que el dolor pasará, porque Dios lo ha prometido así.

Si en este momento estás atravesando el valle de la sombra y de la muerte, no desesperes. Si es preciso llorar, llora, pero permite que Jesús enjugue tus lágrimas, que sus manos horadadas por los clavos del dolor, toquen tu corazón sangrante y te den paz. Recuerda que Pedro y Juan también pasaron por lo que estás pasando y “ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Aprovechando bien el tiempo

El precio para rescatar el tiempo perdido es el esfuerzo, la diligencia y el trabajo. Sin estas tres virtudes no hay éxito. Y el mensaje del texto de hoy es que, aunque por los desatinos de la juventud, el tiempo se fue, con Jesús es posible traerlo de vuelta, rescatarlo, redimirlo.

Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. (Efesios 5:16)

Jugaba con el tiempo. Mejor dicho, creía que tenía mucho tiempo. Al fin de cuentas era joven. Cuando se viven los albores de la juventud, se tiene la impresión de que el tiempo no pasa. Que la tarea incumplida de hoy, puede ser hecha mañana.

El tiempo fue pasando. Imperceptible, lento, como una tortuga que en su parsimoniosa terquedad, devora millas. Como pasan las nubes por el cielo azul sin que nadie las note. Como las mañanas y las tardes se van, anónimas y desconocidas.

Un día, se miró al espejo y notó arrugas en su rostro y cabellos blancos en su cabeza. Había un aire de fracaso en su mirada nostálgica. Intentó sonreír y su sonrisa le pareció la careta burlona del tiempo que se iba, agitando la mano en el aire. Y tuvo miedo. Pero ya era tarde. No había más sol en su vida. El crepúsculo le decía que la noche había llegado. Y volvió a tener miedo. Y lloró mucho. Pero el tiempo se había marchado y las sombras lo asustaban.

Es delante de un cuadro como este, que el Apóstol Pablo le dice a los efesios que aprovechen el tiempo. El verbo griego traducido como “aprovechar”, en el versículo de hoy, es exagoraxo, que literalmente significa, redimir o “pagar para tener de vuelta algo que ya está perdido.” Pablo usa mucho el verbo redimir, para referirse a lo que Jesús hizo en la cruz del Calvario por la humanidad.

Tú ya estabas perdido, en poder del enemigo y Cristo pagó el precio para tenerte de vuelta. ¿Por qué? Porque eres muy valioso, eres vida, gente.

¿Pero, qué tiene que ver la redención, con el tiempo? ¿Por qué habría que pagarse por el tiempo perdido? Para traerlo de vuelta, para rescatarlo y aprovecharlo mejor. Porque el tiempo es vida. Sin tiempo no hay vida. Perder el tiempo es perder la vida.

El precio para rescatar el tiempo perdido es el esfuerzo, la diligencia y el trabajo. Sin estas tres virtudes no hay éxito. Y el mensaje del texto de hoy es que, aunque por los desatinos de la juventud, el tiempo se fue, con Jesús es posible traerlo de vuelta, rescatarlo, redimirlo.

¿Cómo? Al vivir con Jesús y cultivar compañerismo diario con Él, al permitir que Él viva en ti y dirija tus pasos, tú eres capaz de hacer en cinco años, lo que no hiciste solo, en toda tu vida.

Nunca es tarde con Jesús. Por eso hoy, lleva a serio el consejo de Pablo: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Varón de dolores

Enfrenta los momentos triste que la vida te presenta, pero hazlo con la seguridad de que alguien que te ama mucho fue “Despreciado y desechado entre los hombres.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. (Isaías 53:3)

Hay algo que aparentemente confunde, en la personalidad de Cristo. Isaías dice que Él era un “varón de dolores y experimentado en quebranto.” Y sin embargo él era al mismo tiempo un ser lleno de gozo. Pero el regocijo de Jesús no nacía de la satisfacción de sus sentidos, aunque sin duda Él se deleitaba con una comida agradable y con una buena noche de descanso. Su regocijo nacía de saber que estaba haciendo la voluntad de su Padre. Había venido a la tierra a rescatar lo que se había perdido y sabía que el precio del rescate era el dolor, el sufrimiento y finalmente la muerte.

Era consciente de su misión y de su alto costo. Sabía que cada día que pasaba, se acercaba al triste final. Quiere decir, triste para Él, que cómo ser humano tenía instinto de conservación y no quería el dolor, pero feliz final para la raza humana, que por causa del sufrimiento de Cristo disfrutaría de la vida eterna. El gozo inundaba el corazón de Jesús, a pesar de la tristeza del dolor, por causa de la salvación del ser humano.

Jesús era una mescla de sentimientos. Dolor porque se avecinaba el sufrimiento y gozo por que se aproximaba la redención del hombre. Su mayor alegría era saber que el ser humano perdido podía ser salvo.

En esta vida nadie se regocija con el dolor. El dolor, es una experiencia que surgió después de la entrada del pecado. No te sientas pecador si no te gusta el dolor. Eso es normal y propio de la naturaleza humana. Solo los masoquistas, buscan y se regocijan con el dolor. Y el masoquismo es un desvío de personalidad.

Lo que Jesús nos enseña es que aún en medio del dolor, es posible ser feliz y regocijarse, porque sabemos que si estamos en Cristo, el dolor tiene un sentido. Sin Cristo, el dolor es absurdo y te lleva inexorablemente a la desesperación y a la muerte.

Enfrenta los momentos triste que la vida te presenta, pero hazlo con la seguridad de que alguien que te ama mucho fue “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sal del arca

¿Sabes lo que Jesús te quiere decir hoy? Que si eres capaz de verlo en medio de la oscuridad y sales del barco podrás quebrar el presente estado de cosas.

Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. (Génesis 8:16)

Recuerdo la última noche en mi tierra natal. Al día siguiente partiríamos hacia la capital en busca de nuevos horizonte. Yo debía tener 13 años. Era un adolescente con ganas de vivir. Miré el cielo estrellado y noté que la noche estaba más melancólica que nunca. Me senté en la azotea donde en otros tiempos  me había sentido tan feliz. No podía negar que me asustaba lo desconocido.

Hoy, entiendo que mis padres tuvieron el valor de aceptar que en la vida es necesario “salir del arca” si quieres vencer. El arca significa lo conocido, lo cómodo, lo seguro, lo que no implica ningún riesgo. Si te quedas en ella jamás verás nuevos horizontes. Dios no te creó para que envejezcas en el arca. El barco de madera es solo una medida de emergencia, es circunstancial. La orden divina es: “Sal del arca.”

¿Cuál es el arca al que te aferras? Todos los días, por diferentes motivos, los seres humanos viven construyendo arcas y justificando su permanencia en ellas.

Dios es un Dios de desafíos. A Abrahán le dijo un día: “Sal de tu tierra, de tu parentela, para una tierra que yo te mostraré.” Y el patriarca, con 65 años de edad no vaciló. Tomó a su gente y partió.

A Pedro, le dijo una noche: “Ven.” Y el discípulo, abandonó sus temores, sacó el pie del barco y fue a Jesús andando por encima del agua. Tú sabes que nadie puede andar por encima del agua. Si lo haces, quiebras una ley de la naturaleza. ¿Sabes lo que Jesús te quiere decir hoy? Que si  eres capaz de verlo en medio de la oscuridad y sales del barco podrás quebrar el presente estado de cosas.

Hay demasiada apatía, demasiada mediocridad, escondiendo los temores interiores de gente que se niega a avanzar. En el nombre de Jesucristo haz de este día un día de crecimiento. Revisa rumbo de tu vida, analiza tus decisiones, acércate de la ventana del alma y mira los horizontes vastos y las praderas si fin a donde Dios desea llevarte. No te detengas. El hecho de que hasta aquí te fue bien no quiere decir que no haya maneras mejores de hacer las cosas. Atrévete a salir del arca porque la orden divina es: “Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.”


Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Regocijaos en el Señor!

El secreto del gozo verdadero, es Cristo, ¡Y nada más que Cristo! Y tenerlo, es fácil, no cuesta nada. Dios te lo ofrece gratis, y todo lo que tienes que hacer es aceptar.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4)

Cuando Pablo escribió esto, estaba encarcelado en Roma. En esas circunstancias, Pablo podría haber pasado el tiempo, llorando y lamentándose. ¿No lo había dejado todo para seguir a Jesús? ¿Era esa la manera cómo Dios lo recompensaba por haber sido fiel? Pero en vez de eso, se regocijó y escribió una carta a los cristianos de Filipos, animándolos a vivir una permanente de regocijo en Cristo.

Puede ser que tú, en este momento, no estés físicamente encarcelado, pero quién sabe llevas cadenas de otro tipo: Tu salud que anda mal, tu matrimonio en problemas, conflictos en el trabajo, hijos que destrozan tu corazón, en, no sé.

¿Cómo pudo Pablo ser feliz en sus cadenas? ¿Cómo puedes tú ser feliz en las tuyas? Pablo explica: “Regocijaos en el Señor.” No en los seres humanos, ni en las circunstancias, ni en los tiempos buenos, sino “en el Señor.” Este es el secreto. No falló con Pablo y tampoco fallará contigo. “Cristo” es el todo en Pablo, y a todo lo demás, él lo da por perdido. Su herencia, su raza, sus conocimientos, todo lo considera “basura”, con tal de alcanzar el conocimiento de Cristo y ganar a Cristo. Y a Cristo, lo tiene por la fe.

La “vida” para Pablo es Cristo. ¿Qué es la vida para mí? Es difícil sentir alegría y gozo verdaderos cuando cualquiera de estas cosas se constituye en el objetivo de la vida. Porque todo eso es sólo un espejismo. El secreto del gozo verdadero, es Cristo, ¡Y nada más que Cristo! Y tenerlo, es fácil, no cuesta nada. Dios te lo ofrece gratis, y todo lo que tienes que hacer es aceptar, no confiar ni en ti, ni en ningún otro, sólo en Jesús.

El problema es que “confiar,” no es solo un asunto de emoción, sino de acción. Jamás podré confiar en Jesús, si no paso todos los días tiempo con Él. Esto es, en resumen, “estar en Jesús.” Y solo podré regocijarme en todo cuando estoy en Jesús.

Por eso hoy, antes de iniciar las actividades del día, revisa tu relacionamiento con Cristo. ¿Es algo formal? ¿O es la razón de tu vida? Y aunque no todos los capullos aún no hayan desabrochado en tu camino, aunque las cosas no estén saliendo cómo quisieras, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Y se escondieron

Eso es lo que hace el pecado. Te quita la vida sin matarte. El sentimiento de culpa es una de las más poderosas fuerzas de la mente humana. Hiere, paraliza, destruye.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. (Génesis 3:8)

Martin era otra persona. El hombre que salía todos los días por la mañana a correr oyendo música, el vecino educado que saludaba a todos, el jefe atento que siempre tenía una palabra de ánimo para sus empleados, el padre afectuoso, el marido cariñoso ya no existía mas. En su lugar apareció un hombre solitario, cerrado, triste. Nadie entendía lo que pasaba, ningún miembro de la familia, ningún empleado en el trabajo, ningún vecino, nadie. Solo él.

La noticia explotaría en cualquier momento, era solo cuestión de días. Ella había jurado hacer un escándalo frente a la casa de su familia si él no reconocía el hijo que tuvo con ella. Si las amenazas se hiciesen realidad, todos sabrían la verdad. La ansiedad le carcomía por dentro como un violento cáncer. Su mente pasaba todo el día pensando en una solución, una salida, pero no la encontraba. Sería demasiada vergüenza. ¿Qué hacer?

Pensó en huir, pidió ser transferido en el trabajo, pensó en quitarse la vida, llegó inclusive a pensar en cometer un asesinato, y en esa búsqueda insana de una solución humana, dejó de vivir sin nunca haber muerto.

Eso es lo que hace el pecado. Te quita la vida sin matarte. El sentimiento de culpa es una de las más poderosas fuerzas de la mente humana. Hiere, paraliza, destruye. En el caso de Martin lo llevó a la desesperación. En el caso de Adán y Eva los llevó a esconderse de la presencia de Dios.

El sentimiento de culpa que te lleva lejos de Dios es la peor consecuencia del pecado. Y el enemigo aprovecha para susurrarte al oído: ¡huye, huye en cuanto es tiempo porque lo que tú hiciste no tiene perdón! ¡Mira lo que hiciste!

El texto de hoy muestra dos verdades. La primera es que el sentimiento de culpa lleva al ser humano lejos de Dios. L a otra verdad es que por más que el ser humano huya, ¡Dios va atrás de él! Y no existe lugar en este universo a donde puedas esconderte de tu Padre que llega a ti diciendo: “Hijo, ¿Dónde estás? Vuelve para mí porque yo te amo, soy tu padre, te doy mi perdón cuantas veces necesites.”

Hoy, al comenzar un nuevo día, procura oír la voz de Dios y aprende la lección de lo que les sucedió a Adán y Eva que: “oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Y con todas tus fuerzas

Cuando el ser humano trata de amar por la mitad, se divide a sí mismo y eso lo torna infeliz. Para que algo te satisfaga tienes que hacerlo con tu ser entero.

Y amarás a Jehová tu Dios, de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

El problema para entender correctamente este versículo es el hecho de que vivimos en días, cuando prácticamente se ha vulgarizado la palabra amor. Tal vez por lo limitado de los idiomas latinos. En estos idiomas, se ama a todo; a la comida, al perrito, a la esposa, a Dios, a la iglesia, a la profesión, en fin. No existen varias palabras para definir o diferenciar el amor por una u otra cosa. Pero en griego y en hebreo, no sucede lo mismo.

En este versículo, por ejemplo, en el original hebreo, la palabra amor es ahab, que se refiere a un amor consciente, con propósito, un amor racional. No es solo un amor sentimental, sino un amor responsable; un amor que tiene que ser así, no puede ser de otra forma, es un amor que existe porque la mente dice que eso es lo correcto, aunque para eso sea necesario la renuncia, la entrega y el sacrificio.

Este tipo de amor no es fácil de ser entendido. Infelizmente el amor principio se ha transformado, apenasen amor romance, de poesía y de música, desprovisto de acciones y hasta de lógica.

Dios espera de su pueblo un amor completo. Con la mente, con el cuerpo, con el ser entero, no un amor dividido, ni por la mitad. Cuando el ser humano trata de amar por la mitad, se divide a sí mismo y eso lo torna infeliz. Para que algo te satisfaga tienes que hacerlo con tu ser entero, de otro modo corres el riesgo de hacerte infeliz, incompleto, y vacío. Pero la voluntad de Dios es más grande todavía, Él espera que un amor así, lleve al ser humano a amar también a su prójimo, o sea, a las otras personas, del mismo modo que ama a Dios.

¿Solo porque es una orden? No, los consejos divinos tienen como propósito hacerte feliz. Pena, que para entender algo tan simple, muchas veces es necesario sufrir y llegar a la desesperación. Pero es finalmente, a través del dolor que llegamos a nacer del Espíritu y solo entonces el amor auténtico, verdadero y genuino, se manifiesta en la vida como un fruto.

Con esto en mente, comienza el día, recordando que “amarás a Jehová, tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Lo cortarás

Es inevitable ignorar el sentimiento de realización, de paz y de felicidad que inunda el corazón de una persona que vive en comunión con Dios y como resultado produce frutos buenos.

Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.(Lucas 13:9)

Joelma es una joven que nació y creció en la iglesia.Últimamente ella solo habla del amor de Dios. Canta y se emociona mientras sus labios entonan himnos de alabanza. Cualquiera que la viese cantando emocionada pensaría que es una cristiana maravillosa. Solo tiene un problema. Vive con una persona casada y cree que el amor de Dios, “cubrirá la multitud de sus errores.”

Pero el versículo de hoy habla de “cortar.” ¿A qué se refiere Jesús? La vida cristiana es una experiencia diaria de amor con Cristo, pero el amor, no disculpa la negligencia espiritual. Dios se agrada cuando un hijo suyo lleva mucho fruto, porque aunque el propósito final del fruto es glorificar a Dios, es inevitable ignorar el sentimiento de realización, de paz y de felicidad que inunda el corazón de una persona que vive en comunión con Dios y como resultado produce frutos buenos.

Por otro lado es triste ver cristianos que durante años conocen el evangelio, la teoría, la doctrina, pero no pasan de allí, son grandes intelectuales de la fe, pero los frutos están ausentes en su experiencia.

¿Cuál será el resultado final? “Lo cortarás después”. Es la respuesta. La expresión “después” es instructiva. Que nadie se atreva a cortar lo que parece cizaña ahora. Deja que trigo y cizaña crezcan juntas. “lo cortarás después.” ¿Cuándo? Cuando el Señor Jesús vuelva a la tierra y Él, que todo lo sabe y que tiene la capacidad de ver lo que hay dentro del corazón, echará la paja al fuego.

Hoy es el día de buena nueva. Jesús quiere entrar a tu corazón en este momento. Desea vivir una experiencia de comunión contigo. No existe cristianismo sin Cristo. No permitas que el bullicio de este mundo te cautive al punto que no te sobre tiempo para Dios. No te dejes absorber por la competitividad, por el consumismo y por la banalidad de este mundo. No limites tu experiencia cristiana a ir una o dos veces por semana a la iglesia. Deja que el Espíritu Santo controle tu vida, que la llene de frutos y te de paz para mirar hacia el futuro sin temor. Pero recuerda: “Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El secreto de la vida

Sus enseñanzas son actuales y se adaptan al ser humano de todas las generaciones. Es una carta de amor que Dios te dejó para mostrarte el camino que te lleva hacia una vida feliz.

Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.(Levítico 18:5)

Álvaro anda perdido en la floresta de sus fracasos. Son varios. Muchos, para su corta existencia. Se da cuenta que la victoria está allí. Esa victoria, hasta ahora solo soñada, apenas deseada, pero inalcanzable, estaba allí. La tiene en la punta de los dedos y se pregunta ansioso: “¿Qué me falta?”

El texto de hoy es la respuesta. Álvaro no guarda las instrucciones divinas. Guardar, en el original hebreo es shamar, que literalmente significa, seguir, cumplir, obedecer. Este es el secreto de una vida victoriosa. Dios, no te creó y te dejó flotando en el universo para que solo, por tus propios medios, trates de ser realizado y victorioso, no. Al crearte, te dio el manual de instrucciones para una vida feliz. Ese manual es la Biblia. Y en el tiempo de Israel, Dios le dijo a su pueblo: Guardarás mis instrucciones y vivirás.

La enseñanza continúa valiendo para nuestros días. No hay manera de alcanzar el puerto soñado de la realización sin obedecer las pautas divinas.

La biblia no es una colección de prohibiciones, como algunos piensan. Tampoco es un libro antiguo que servía para gente de otros tiempos. Sus enseñanzas son actuales y se adaptan al ser humano de todas las generaciones. Es una carta de amor que Dios te dejó para mostrarte el camino que te lleva hacia una vida feliz.

Millones han tratado de ser felices con sus propios métodos, sin Dios y sin instrucciones. Han alcanzado fama, dinero y poder. Pero eso no es felicidad. Eso no realiza ni satisface. Solo en Jesús el ser humano se completa. Solo en Él, la nada se hace todo.

Y como si esto fuese poco. El versículo de hoy, termina con la firma del propio Dios. “Yo Jehová” dice para garantizar la solidez de su promesa.

¿Puedes dudar de una promesa debajo de la cual, Dios coloca en juego su propio nombre? Abre los ojos a las instrucciones divinas. Atesóralas en tu corazón, síguelas y con toda seguridad, vivirás. Porque Dios dijo: “Por tanto,guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Para qué sirven los frutos?

Recuerda que Jesús es la vid y tú eres el pámpano. No tienes vida propia. Tu vida depende de Dios. Si tu vida es una vida de comunión permanente con Él, los frutos aparecerán, verdes, al principio, sin mucha hermosura, pero auténticos.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (Mateo 15:6)

-Pastor, no entiendo lo que sucede conmigo –me decía el otro día un joven. Todos tienen buenos frutos que presentar, menos yo. No puedo probar que soy cristiano.

El versículo de hoy, muestra el propósito de los frutos en la vida del cristiano. El propósito no es probar que somos “sus discípulos.” Si pensamos de ese modo corremos el

peligro de Buscar a Jesús, solo para producir buenos frutos. En este caso, buscar a Jesús, se vuelve en un medio y los frutos se transforman en el fin. Entonces buscamos a Jesús por motivos egoístas y este es un terreno pantanoso que muchos cristianos no perciben.

Buscar a Jesús, no es el medio para alcanzar algo, es el fin de todo. La vida sin Cristo no tiene sentido. Él es el principio, el medio y el fin. Los frutos, son resultados naturales del compañerismo diario con Cristo y sirven para glorificar a Dios y no para alimentar el ego del cristiano, ni para que los otros digan: “Mira qué cristiano maravilloso es aquel hombre.”

Eso es lo que dice Jesús en el verso de hoy, y lo dijo también, de otra manera: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.”

“Glorificar al Padre.” Esta es la razón de los frutos del Espíritu. Pero en el cielo, Lucifer quiso la gloria para sí, y hoy, hace todo lo que puede para que los cristianos se confundan y quieran producir buenos frutos para “probar” que son cristianos, y ser glorificados, cuando la única motivación correcta para buscar a Jesús es reconocerlo como el Señor de nuestra vida y devolverle la gloria que solo le pertenece a Él.

Haz de este día un día de gloria a Dios. Tómate de la mano de Jesús. Camina con Él, permítele participar de tus sentimientos, pensamientos y acciones. Recuerda que Jesús es la vid y tú eres el pámpano. No tienes vida propia. Tu vida depende de Dios. Si tu vida es una vida de comunión permanente con Él, los frutos aparecerán, verdes, al principio, sin mucha hermosura, pero auténticos.

Por eso, recuerda: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por sus frutos, se conoce

No te desesperes si no ves los frutos de inmediato. Ten paciencia. Simplemente no te separes de Jesús, búscalo en oración y a través del estudio diario de su Palabra. Todo lo que realmente vale en la vida requiere perseverancia. Entonces persevera en Jesús. No te separes de Él, por nada y para nada.

Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. (Lucas 6:44)

Me impresiona el verbo “conocer.” En griego, es el verbo ginosco, que significa más que simplemente conocer la apariencia exterior de una persona, involucra también el conocimiento de los sentimientos, de lo que los ojos no ven, de lo que va por dentro. Y Jesús dijo que podemos identificar al árbol que tenemos delante, observando su fruto.

Pensemos con más detalle en esta ilustración. Supongamos que no conocemos nada de árboles frutales, jamás vimos un árbol de naranja, ni de higo, ni de plátano, ni de nada; conocemos las frutas, pero no los árboles. Y un día nos llevan a un pomar y nos piden que identifiquemos a cada uno. ¿Cómo sabremos cuál es cuál si nunca vimos ningún árbol frutal antes? Jesús dice que hay una manera de saber: espera que aparezcan los frutos. Cuando el tiempo llegue, el higo producirá higo y el banano, producirá banana.

En la vida cristiana sucede algo parecido. Todo el mundo puede decir que es cristiano, pero la verdad solo se sabe cuando aparecen los frutos. Si eres un cristiano de verdad, tu vida mostrará el fruto del Espíritu. Esto no falla.

Jesús trabaja primero por dentro, de manera imperceptible. Nadie ve la mano maravillosa de Dios operando el milagro. El Espíritu santo viene y de manera silenciosa te concientiza de las cosas que son necesarias cambiar.

Ve a Jesús y permítele que trabaje en tu corazón. No te desesperes si no ves los frutos de inmediato. Ten paciencia. Simplemente no te separes de Jesús, búscalo en oración y a través del estudio diario de su Palabra. Todo lo que realmente vale en la vida requiere perseverancia. Entonces persevera en Jesús. No te separes de Él, por nada y para nada.

Haz de este día un día de comunión con Jesús. Que la sabia de su vida pase a tus venas y llegue a tu corazón. Sonríe, abre tu corazón a las personas, extiende la mano al necesitado, en fin, deja que los frutos del Espíritu aparezcan de manera natural en tu vida. Y no te olvides: “Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

De todo corazón

Para ser sincero, se necesita tener criterio. Esto significa que cuando es necesario decir la verdad debes utilizar las palabras y las expresiones correctas. Las personas nunca se sienten heridas por lo que dices, sino por la manera como lo dices.

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. (Jeremía 29:13)

Hay mucho dolor y tristeza entre las personas por causa de relacionamientos quebrados. Son heridas que a veces el tiempo no logra sanar. Personas que dicen: “Yo confié en él o en ella y ellos me fallaron.” El versículo de hoy muestra la salida para algunos de esos problemas. Dios dijo que lo buscaríamos y lo hallaríamos si lo buscamos con todo nuestro corazón. La expresión “todo corazón” es sinónimo de integridad, veracidad y sinceridad. La sinceridad es la virtud que nos lleva a decir siempre la verdad y a mostrarnos delante de las otras personas, como somos interiormente.

Pero la sinceridad no es algo que fabricamos, es un fruto del Espíritu Santo y un valor que debemos tener para desarrollar relaciones humanas saludables. El secreto para ser sincero es amar. Pero amar de todo corazón. No por la mitad. Amar primero a Dios y como resultado, al ser humano.

Lo contrario de la sinceridad es la hipocresía. Decir lo que no es verdad, lo que no se siente, esconder, mentir, aunque esas mentiras sean llamadas, “mentiras piadosas.”

Para ser sincero, se necesita tener criterio. Esto significa que cuando es necesario decir la verdad debes utilizar las palabras y las expresiones correctas. Las personas nunca se sienten heridas por lo que dices, sino por la manera como lo dices.

La sinceridad también requiere valor ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, la mentira, por piadosa que te parezca, no se puede justificar con el “miedo de perder una buena amistad.”

La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que ser sorprendido en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza, por la autenticidad.

Haz de este día un día de sinceridad, pero recuerda: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El Espíritu Guía

No hay inseguridad en esa vida, la inseguridad está en la mentira, en la penumbra de las circunstancias, con miedo de ser descubierto y expuesto. Dios no quiere esa vida para sus hijos, definitivamente, no.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (Juan 16:13)

Aquí el Señor Jesús, habla de la venida del Espíritu Santo. Dice que cuando Él viniere, nos guiará a la verdad. Este es uno de los trabajos del Espíritu. Enseñar y guiar a la verdad. La acción de guiar en la verdad tiene dos aspectos. Primero te convence. Nadie puede convencer al ser humano acerca de la verdad a no ser el Espíritu Santo. Las personas que no aceptan la divinidad del Espíritu Santo, tienen dificultad para entender la verdad. Tú puedes amontonar delante de sus ojos una montaña de pruebas y evidencias, pero ellas simplemente, no entienden. ¿Cómo podrían? Solo el Espíritu convence.

La segunda acción del Espíritu es guiar. No se trata de algo teórico. De nada valdría entender la verdad, como teoría, si ella no se hace carne en nosotros. El Espíritu nos enseña también a vivir la verdad.

La palabra verdad, en griego es aleteia, que significa, transparente, que no está encerrado, claro. Eso es vivir la verdad. El Espíritu nos lleva a vivir una vida clara, transparente, sin medias verdades o medias mentiras, una vida limpia, que no necesita esconderse, ni disfrazarse.

La palabra verdad, en hebreo, confirma este concepto. En hebreo es emeth, que significa seguro, sólido, firme, consistente. Una persona que fue guiada por el espíritu hacia la verdad, vive confiada, sin temor, ni sobresaltos. No hay inseguridad en esa vida, la inseguridad está en la mentira, en la penumbra de las circunstancias, con miedo de ser descubierto y expuesto. Dios no quiere esa vida para sus hijos, definitivamente, no.

Vivimos en un mundo donde la mentira produce espejismos casi difíciles de discernir. ¿Cuántas veces te han mentido? ¿Cuántas veces has mentido? ¿Cuántas veces has sido víctima de una injusticia producto de una mentira? No te esfuerces para recordar, no te alcanzarían los dedos de las manos y de los pies para contar las veces que has sufrido por causa de las mentiras.

Haz de este día un día de verdad. Entrégate al control del Espíritu. Al fin de cuentas, nadie es verás porque tienen autodisciplina. L verdad es un fruto del Espíritu. Recuerda que “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Por la fe, sin temor

El miedo es natural. Está en lo recóndito de la naturaleza humana. Una persona sin miedo se torna imprudente. La fe, no te vuelve insensato. Te da valor para que, a pesar del miedo, seas capaz de enfrentar a tus enemigos.

Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. (Hebreos 11: 27).

La puerta está abierta. Hay un silencio que aterra y Agustín no logra vencer el temor.

-¿Por qué no entras de una vez?-, le dice una voz, desde adentro. El joven estudiante toma aire como lo hacen los cantantes líricos y con paso firme atraviesa la puerta. Sabe que será difícil decirle al jefe que, por causa de su consciencia, no podrá hacer lo que le pide. Sabe también que si pierde el empleo no tendrá condiciones de continuar pagando a la universidad. ¿Qué hacer? Tal vez otra persona no tendría los conflictos interiores que tiene Agustín, pero él conoce la Biblia y respeta sus principios porque sabe que vienen de Dios.

Agustín no fue la única persona que tuvo que enfrentar momentos difíciles por respetar principios. A lo largo de la historia Dios siempre tuvo hijos extraordinarios que hasta prefirieron morir antes que traicionar su consciencia. El versículo de hoy nos habla de Moisés. El líder del pueblo de Israel no solo perdió el empleo sino que fue perseguido. El texto dice que no tuvo miedo de la ira del rey.

Creo que la expresión “no tuvo miedo” es una expresión retórica para expresar la decisión que moisés tomó, a pesar de las dificultades. El miedo es natural. Está en lo recóndito de la naturaleza humana. Una persona sin miedo se torna imprudente. La fe, no te vuelve insensato. Te da valor para que, a pesar del miedo, seas capaz de enfrentar a tus enemigos.

El secreto está en ver lo que es invisible. Tus ojos físicos solo logran ver lo que está delante de tus ojos, pero los ojos de la fe te llevan a ver las promesas de Dios hechas realidad. Y Él ha prometido que pueden caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado pero tú no serás tocado. Eso puede parecer utopía para el que no vive una vida de compañerismo diario con Jesús, pero, mediante la fe, tú lo ves como una realidad.

Por eso hoy, no te amedrentes delante de los faraones que te persiguen y amenazan destruirte. Nada podrán contra ti. Tu vida está escondida en las manos de Dios. Recuerda: “Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”

Read More
Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Amar a los hijos de Dios

Debo comenzar por mi hogar, con mi esposa, mis hijos y las personas que viven a mi lado. De nada vale ser justo y comprensivo con los otros, si soy injusto e intransigente con los míos.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios…En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5:1-3)

El verdadero cristianismo trabaja de dentro para fuera. Es un manantial de agua pura que transborda y lleva vida a los que se relacionan con nosotros. No es institucional, sino personal. No se limita a no hacer cosas malas, es indispensable hacer cosas buenas. Esa es la idea del versículo de hoy.

Nota bien lo que dice San Juan. El habla de “todo aquel que ha nacido de Dios,” que ha sido convertido y se ha vuelto justo porque se escondió en Cristo. ¿Cómo vive esa persona? Tiene dos características: guarda los mandamientos de Dios y ama a sus hermanos. No me voy a detener hoy en el aspecto de la obediencia. Voy a mencionar la importancia de vivir en armonía con los hermanos y de amarlos.

Es una pena que este aspecto de la vida cristiana no es resaltado como debería. Pensamos que somos el pueblo de Dios, pero no le damos la debida importancia a la unidad de la iglesia, basada en el amor a los hermanos. Al contrario, a veces, por enfatizar un aspecto de la vida cristiana, herimos sin piedad a las otras personas. No puede ser así. Si realmente nos hemos apoderado de la justicia de Cristo, es lógico que el fruto maravilloso del Espíritu, aparezca en la vida.

Cuando digo “las otras personas o los otros hermanos” debo comenzar por mi hogar, con mi esposa, mis hijos y las personas que viven a mi lado. De nada vale ser justo y comprensivo con los otros, si soy injusto e intransigente con los míos.

Todo día es un renacer, y si el sol volvió a aparecer es porque Dios te ofrece una nueva oportunidad. Haz de este día un día de amor hacia las personas, empezando por las que están más cerca de ti. Después piensa en aquella persona que te parece desagradable y llámala por teléfono para decirle que estás orando por ella. Orar por alguien es la mejor manera de llegar a amarla. Y no te olvides; “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios…En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.”

Read More