DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Corrección o castigo?

Haz de este día un día se sumisión a la justicia divina. Jamás pierdes al hacerlo. Creces, ganas y tienes la garantía de la vida eterna.

¿No eres tú desde el principio, Oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová para juicio lo pusiste; y tú Oh Roca, lo fundaste para castigar. Habacuc 1:12

“Yo solo quería ser feliz, nunca fue mi intención traer dolor a tanta gente” decía Patricia, con la cabeza entre las manos, sollozante y desesperada.

Tal vez no quisiese. Nadie quiere en sana consciencia hacer sufrir a las personas que ama, pero la vida es así, entras a un tobogán y solo despiertas cuando el dolor es una realidad. Patricia es el típico ejemplo de alguien que no quiso ajustar su vida a las enseñanzas divinas. “No me gusta le religión –decía- porque una no tiene libertad. ¿Por qué Dios tiene que decir todo lo que debo hacer?”

El texto de hoy habla de 4 atributos divinos: su eternidad, su santidad, su justicia y su poder. De estos 4, el más difícil de ser aceptado por el ser humano sea, tal vez, la justicia.

Después de la entrada del pecado el ser humano se tornó independiente. Se apoderó de la vida que le fue confiada. Se hizo el Señor de su propio destino. ¿Cuál fue el resultado? Dolor, tristeza, sufrimiento y muerte.

Cuando la serpiente se presentó a Eva en el Jardín, vino con una idea seductora. “No necesitas de Dios. La obediencia tiene como único propósito conservarte en el plano de una simple criatura. Tú puedes ser más que eso.  Puedes decidir lo que es bueno o malo para ti.”

Eva cayó. Adán también. Continuamos cayendo todos los días.  En las horas de dolor y desesperación acudimos al poder divino. En los momentos de enfermedad y muerte, pensamos en la eternidad de Dios. Cuando el pecado mancha nuestra vida al punto de asfixiarnos, nos recordamos de su santidad, pero en momento ninguno aceptamos su justicia. Por lo menos no, la justicia de la que habla Habacuc en el texto de hoy. 

El profeta usa la palabra hebrea Mishpat, que significa literalmente, el hecho de decidir un caso. Si Dios es Justo es Él, el que decide. El ser humano tiene derecho de aceptar o rechazar el camino que Dios le presenta, pero no tiene el derecho de escoger el mal y llamarlo bien. Dios es el único que se atribuye el derecho de decidir lo que es correcto o incorrecto, moral o inmoral.

Haz de este día un día se sumisión a la justicia divina. Jamás pierdes al hacerlo. Creces, ganas y tienes la garantía de la vida eterna. Di como Habacuc: “¿No eres tú desde el principio, Oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿En quién confías?

¿Qué es lo que hace Dios por ti? No siempre te libra del problema como resultado de un acto milagroso. Pero con toda seguridad coloca paz en tu corazón, te da una visión diferente de las cosas, te inspira y usa tus propios talentos para salir de la hora difícil.

En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 2 Reyes 18:5

Francisco miró un día a sus padres y les dijo:

-Siempre respeté la fe de ustedes, ahora por favor, les suplico que ustedes respeten mis convicciones.

A los 30 años de edad el joven ejecutivo, nacido en un hogar cristiano, consideraba parte de sus sueños realizados. Hablaba cinco idiomas y viajaba por el mundo cerrando grandes negocios para la empresa que representaba. Alto, bonito, atlético, jugaba tenis tres veces por semana. Lleno de dinero y rodeado de bellas mujeres, había llegado a la conclusión de que sus padres eran gente demasiado simple y que la fe de ellos los había relegado al ostracismo. 

¿Alguna vez estuviste disfrutando de un día esplendoroso de cielo limpio y sol brillante? ¿Ni una nube quebrando el azul intenso del terciopelo cósmico y repentinamente, en cuestión de segundos, todo cambió y la tormenta tomó desprevenidos a todos?

Bueno, fue eso lo que le sucedió a Francisco. Solo que no había cielo en su vida. Por lo menos, no, el que infunde esperanza en las horas cruciales.

Lo perdió todo. De la noche a la mañana. Perdió el empleo, la salud y acabó en la prisión. Él nunca supo explicar quien colocó droga en su valija.

¿Podría haber sido víctima de un acto de venganza, si estuviese bien con Dios? Claro que podría. Los que confían en el Señor no están libres de traiciones y maldades. El problema de Francisco es que en la hora del dolor, estaba solo. Los cinco idiomas que hablaba, el dinero, la brillante carrera profesional, nada fue capaz de librarlo de aquella situación injusta. Una mañana fría del mes de Junio, lo encontraron colgado dentro de la celda. Se había ahorcado.

Con Ezequías sucedió diferente. El texto de hoy habla de este extraordinario rey joven. El brillo del éxito no lo mareó. La fama y el poder no le hicieron olvidar de Dios y en los momentos de mayor dificultad, él sabía en quien depositar su confianza.

¿Qué es lo que hace Dios por ti? No siempre te libra del problema como resultado de un acto  milagroso. Pero con toda seguridad coloca paz en tu corazón, te da una visión diferente de las cosas, te inspira y usa tus propios talentos para salir de la hora difícil.

Por eso hoy, antes de salir para las luchas de la vida recuérdate de Ezequías que, “En Jehová Dios de Israel, puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre los reyes de Judá.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Corazón sabio

Haz como Salomón. Ve a Dios y confiésale tus temores, dile que necesitas de un corazón entendido para llevar al pueblo que tienes bajo tu responsabilidad, a su destino glorioso.

Da pues a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿Quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 1 Reyes 3:9

Lucia tiene 25 años y muchas ganas de vivir. Sus cabellos rubios brillan más que nunca, esta mañana, iluminados por los rubios rayos del sol. Es su primer día de trabajo desde que recibió la promoción. Sabe que entre los compañeros hay gente herida. Personas que se consideran con más derecho a ocupar el cargo que le confiaron a ella. Está feliz, pero una nube de temor aparece en su cielo azul. Le preocupa la posibilidad de que sus compañeros no acepten una persona tan joven, como jefe.

Salomón también era joven cuando Dios le confió un cargo de mucha responsabilidad. Su misión sería administrar justicia entre los hijos de Israel. El joven rey, como Lucia hoy, vio también una nube de temor intentando nublar su cielo azul. ¿Qué hizo entonces? Fue al Señor en oración y le suplicó: “Da pues a tu siervo corazón entendido.”

La expresión “corazón entendido” en hebreo es Jokmaj, que literalmente significa equilibrio, sabiduría, sentido común. Podría ser definido como la capacidad de ser justo y hacer felices a las personas.

Todos los días, en todos los lugares, estamos siendo cartas abiertas y leídas por los que nos rodean. Nadie es una isla. No es posible esconderse ni omitirse.

La responsabilidad que Dios te confió, a través de la decisión de seres humanos, es la oportunidad que te da de hacer felices a las personas que te rodean.

Si permites que el orgullo y la soberbia se apoderen de tu corazón, cometerás errores crasos. Pensarás que porque eres jefe, no puedes equivocarte, querrás tener siempre la razón. ¡Mentira! No pasas de un simple ser humano. Más observado, más criticado y más condenado, tal vez, pero un ser humano y nada más.

Hay gente que piensa que no se debe confiar grandes responsabilidades a jóvenes. ¿Por qué no? Ser joven no es defecto. Defecto es permitir que la soberbia te haga pensar que de repente, sabes todo.

Haz como Salomón. Ve a Dios y confiésale tus temores, dile que necesitas de un corazón entendido para llevar al pueblo que tienes bajo tu responsabilidad, a su destino glorioso.

No partas hoy, para el cumplimiento de tus deberes diarios, sin hacer la oración del sabio: “Da pues a tu siervo, corazón entendido para juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo bueno y lo malo, porque ¿Quién podrá gobernar este pueblo tan grande?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tu misión

Una de las bendiciones de vivir en compañerismo diario con Jesús es que te sientes realizado y feliz cumpliendo tu misión. El amor de Jesús llena tu corazón de tal forma que no andas mirando a los lados para ver quién tiene qué, o quién llega a dónde. Solo miras para adelante y corres en el cumplimiento de tu misión. El resultado es que todos llegan y las personas que conviven que contigo también son felices, porque cuando todas las piezas de un automóvil funcionan a perfección, el vehículo marcha bien.

Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Jueces 9:8

Sabiduría es saber para qué sirves y por qué estás en esta tierra. Conozco personas desesperadas para escalar puestos y no miden consecuencias para alcanzar sus objetivos. Jamás piensan si tienen talento para realizar el trabajo que ambicionan, lo único que les importa es alcanzar el cargo deseado, sin preguntarse si Dios los ha llamado para ese trabajo. Después se frustran y frustran a los otros. En el fondo se saben derrotados y tratan de disimular la derrota con manifestaciones de autoritarismo.

La parábola de hoy muestra alegóricamente la sabiduría del olivo. ¿Ser rey? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Solo porque todo el mundo quiere serlo? No. Déjenme tranquilo en mi misión de olivo. Dios me dio la capacidad de producir aceite y lo haré bien hecho hasta el fin de mis días.

Una de las bendiciones de vivir en compañerismo diario con Jesús es que te sientes realizado y feliz cumpliendo tu misión. El amor de Jesús llena tu corazón de tal forma que no andas mirando a los lados para ver quién tiene qué, o quién llega a dónde. Solo miras para adelante y corres en el cumplimiento de tu misión. El resultado es que todos llegan y las personas que conviven que contigo también son felices, porque cuando todas las piezas de un automóvil funcionan a perfección, el vehículo marcha bien.

Hoy es un día de nuevos desafíos. Tus desafíos no son los del otro. No quieras hacer el trabajo del otro y descuidar el tuyo. Para, piensa y medita. Sé consciente de tu misión sin importarte si el trabajo de tu vecino es más bonito o más encantador que el tuyo. No te compares con nadie. Dios te hizo único en el mundo. Simplemente cumple tu misión y descubre una dimensión de la vida más significativa y fascinante, ah, y no te olvides que “Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?”  

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Consulta a Dios

¿Qué grande desafío tienes hoy delante de ti? ¿Ya consultaste a Dios y a su Palabra para ver si estás siguiendo el camino correcto? ¿Aprueba Dios lo que vas a hacer o te estás dejando seducir por el brillo de las cosas y la belleza de la apariencia?

Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel, consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? Jueces 1:1

El matrimonio de Marta y Pedro había durado solo dos años. Los primeros meses, la joven pareja creía que el paraíso existía en esta tierra. La convivencia se encargó de mostrar la realidad de cada uno. El carácter mezquino e egoísta de uno y el temperamento explosivo y celoso del otro, transformaron en poco tiempo, el paraíso en infierno.

Cuando conversé con Marta, acababa de salir del segundo matrimonio. Pero, lo que la llevó a buscarme no fue esta segunda decepción.

-He perdido 200 mil dólares en una inversión que prometía lucros atrayentes –me dijo angustiada- Era todo el dinero que había logrado juntar en mi vida; inclusive vendí mi auto para invertir. La inversión prometía retorno rápido pero me engañé. ¿Por qué nada me sale bien en la vida?

Tal vez el texto de hoy responda  la pregunta de Marta. Israel había llegado a la frontera de la tierra prometida y ahora debería tomar posesión de aquella tierra fructífera. Apoderarse de la tierra, significaba para aquel pueblo, luchar. Nada que vale la pena se conquista sin trabajo. Los hijos de Israel tenían una empresa de dimensiones gigantescas delante de sí. ¿Qué hicieron? Fueron a Dios y le consultaron.

¿Acaso ellos no sabían que Dios los había conducido hasta aquel lugar, en cumplimiento de sus promesas? Sabían, sí. A pesar de eso, consultaron una vez más con Dios. Nadie pierde por consultar a Dios. La orientación divina te da la seguridad que necesitas en los momentos más difíciles.

Si lees el relato completo de las conquistas de Israel, verás solo victorias. No podría haber sido de otro modo, si estaban siguiendo las instrucciones divinas.

¿Qué grande desafío tienes hoy delante de ti? ¿Ya consultaste a Dios y a su Palabra para ver si estás siguiendo el camino correcto? ¿Aprueba Dios lo que vas a hacer o te estás dejando seducir por el brillo de las cosas y la belleza de la apariencia?

No creas todo lo que tu corazón te dice: consulta con Dios, con tus padres o con tus amigos de más experiencia. Siempre hay personas sabias a tu alrededor. Recuerda que Israel fue victorioso porque: “los hijos de Israel consultaron a Jehová diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Por qué?

No comiences las actividades de este nuevo día sin examinar las motivaciones de tu corazón para seguir a Jesús. ¿Por qué lo haces? ¿Por qué te conviene? ¿Por qué lo amas? ¿O simplemente porque naciste en la iglesia y siempre dijiste que eras un cristiano?

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? (Lucas 6:46)

En los tiempos apostólicos, no era fácil llamar a Jesús de Señor. El emperador era el único que podía llevar ese título y no aceptaba que los súbditos de su imperio, llamasen a otra persona de Señor. Por lo tanto, aceptar a Jesús como señor era colocar la cabeza a premio. Un asunto de vida o muerte. Reunirse en un lugar público y cantar loores a Jesús como señor era afrentar al emperador. Mucha gente era encarcelada y moría en los circos, despedazada por los leones, como resultado de su desobediencia a la orden del César. Sin embargo, la historia muestra que había cristianos fieles y valerosos que, a pesar de las amenazas de muerte, continuaron adorando al Señor Jesús.

Hoy, las cosas han cambiado. Hoy, nadie es amenazado por reconocer a Jesús como Señor, pero el diablo usa otra estrategia con la generación de nuestros días. Ha hecho que la profesión de la fe, no pase de un asunto teórico.

Multitudes cantan a Jesús. Miles se reúnen en estadios y auditorios gigantescos levantando las manos al cielo y dando hosannas al nombre de Jesús, pero ¿cuántos están dispuestos a obedecerle? 

Aceptar a Jesús como Señor es aceptar su soberanía. Su voluntad expresada en su palabra, está por encima de mis creencias, preferencias, o gustos. Mi humanidad debe caer postrada a pies y en humildad debo aceptar sus enseñanzas. No cuenta lo que yo deseo, o lo que a mí me parece, sino lo que dice la Palabra de Dios. Eso es aceptar su señorío y soberanía. 

La pregunta que debo hacerme es ¿Hasta qué punto Jesús es el Señor de mi vida? ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a serle fiel?

Hoy, Jesús no me pide que muera por Él. Lo que Jesús desea es que viva por Él, en medio de la cultura moderna, pero sin contagiarme de ella. 

No comiences las actividades de este nuevo día sin examinar las motivaciones de tu corazón para seguir a Jesús. ¿Por qué lo haces? ¿Por qué te conviene? ¿Por qué lo amas? ¿O simplemente porque naciste en la iglesia y siempre dijiste que eras un cristiano?

La única seguridad de andar en los caminos de Dios es conocer su Palabra y obedecer sus enseñanzas. De otro modo, te arriesgas a oír la voz del Maestro diciendo: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La senda de la vida

La razón por la que Jesús se identificó con el camino es que existen muchos caminos mentirosos. Son caminos de muerte. Fascinantes y seductores. Pero caminos de muerte.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.  Salmos 16:11

Dora quería ser feliz. Anhelaba desesperadamente ser feliz. Caminó por los caminos engañosos de la ilusión. Voló en las alucinantes alas de la drogadicción. Nadó por las aguas turbulentas de la promiscuidad. Amó, lloró, sufrió y murió consumida por las enfermedades aprovechadoras del sida. Vivió, quiso ser feliz y murió sintiéndose la mujer más infeliz del mundo. ¿Qué le sucedió a esta joven apasionada por la vida?

El texto de hoy trae tres ideas que muestran dónde erró Dora. Los dos primeros pensamientos son la “plenitud de gozo” y las “delicias para siempre”. Gozo y delicia, son sinónimos de felicidad. ¿Quién no desea ser feliz? El ser humano es movido a deseo de felicidad. Todo lo que realiza tiene como objetivo final la “plenitud de gozo” y las “delicias para siempre”. Esto significa prosperidad y realización.

Pero el salmista presenta las condiciones para recibir la “plenitud de gozo” y “las delicias para siempre”. Él dice: “Me mostrarás la senda de la vida”.

El ser humano, en su deseo sincero de ser feliz, escoge sus propios caminos, sigue sus propias ideas y acaba hiriéndose y haciéndose sufrir. 

Existe un camino mejor. El salmista le llama a ese camino: “la senda de la vida”.  Es triste cuando el ser humano quiere la “plenitud de gozo” y las “delicias para siempre”, pero rechaza la “senda de la vida”.

Desde la óptica divina, estas tres cosas forman parte de un mismo paquete. No pueden separarse.

Hay más. Cuando el autor bíblico menciona las palabras “presencia” y “diestra”, está refiriéndose a una relación de permanencia en la senda. La senda es Jesús. Cuando Él estuvo en esta tierra dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. El Maestro habló de un camino que en verdad, te lleva a la vida. 

La razón por la que Jesús se identificó con el camino es que existen muchos caminos mentirosos. Son caminos de muerte. Fascinantes y seductores. Pero caminos de muerte.

¿Deseas ser feliz? Busca a Jesús. No empieces las actividades de hoy sin arrodillarte y decirle: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”

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¡Esfuérzate!

Cuando el esfuerzo es apenas el resultado de la autodisciplina se transforma en frustración. Si es el fruto de la presencia de Dios en la vida, es la llave que abre las puertas de la victoria.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dónde quiera que vayas. Josué 1:19

Fabio tiene un examen difícil delante de sí. Hay más de cinco mil postulantes y apenas cincuenta lugares. “Es casi imposible que lo logre –piensa- pero es mejor intentar, que cruzar los brazos”.

El texto de hoy es el mensaje divino para los Fabios, que  cada día, enfrentan desafíos. Desde la entrada del pecado, vivir es enfrentar desafíos. En la vida profesional, personal, financiera, en fin. Todos los días los desafíos están delante de ti, como fieras hambrientas dispuestas a devorarte

Las palabras del texto de hoy fueron dichas por Dios a Josué, al verlo temeroso delante de la responsabilidad de conducir a Israel hacia su destino glorioso. El joven discípulo de Moisés se consideraba incapaz de ser igual al maestro.

Este es uno de los errores de la vida. No necesitas ser igual a nadie. Sé tú mismo. Los otros, fueron otros. Por grandes, extraordinarios, carismáticos y capaces, fueron otros. Tú eres tú. Dios te creó diferente. Josué necesitaba entender eso y no temer delante del desafío que se le presentaba.

Lo impresionante del consejo de divino, no es solo “te mando que te esfuerces y seas valiente”. Lo más importante  es la razón para que te esfuerces: “porque Jehová tu Dios está contigo”. La victoria no es solo el resultado del esfuerzo. La confianza en Dios, le da sentido al esfuerzo.

Hay millones de personas que se esfuerzan y son valientes, sin embargo lloran sus derrotas y fracasos. El panteón de los derrotados está lleno de gente que murió esforzándose. El simple esfuerzo humano es engañoso y seductor. Frágil como la arena. Inconstante como la nube.

Cuando el esfuerzo es apenas el resultado de la autodisciplina se transforma en frustración. Si es el fruto de la presencia de Dios en la vida, es la llave que abre las puertas de la victoria.

No importa cuántos aspiren el lugar que buscas. Si ellos son más capaces e inteligentes, no es problema. Tú tienes un Dios que no falla. Recuerda el consejo divino: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas.

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El Dios de tus padres

El mensaje de hoy es un llamado a la renovación de los valores espirituales, al compromiso, a una relación viva con el Dios creador del cielo y de la tierra.

¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga como os ha prometido! Deuteronomio 1:11

La llamaban Canela por el color de su piel morena. Cuando sonreía, aparecían sus dientes como manada de ovejas blancas en orden. Era bella, inteligente y perspicaz. Soñaba ser abogada y no tuvo dificultades para realizar su sueño.

En la universidad conoció a un profesor, dueño de uno de los más grandes bufetes del país. Se casó con él después de la graduación y en pocos años se había transformado en una profesional brillante, reconocida y adinerada.

Al mirar al pasado, recordaba a sus padres, gente simple, llevándola a la iglesia y contándole historias bíblicas a la hora de dormir. Todo eso le parecía tan distante e ingenuo. Consideraba aquellos tiempos, una fase superada de su vida. Su fe había desaparecido junto con las limitaciones de su infancia. No necesitaba a Dios. Al menos, eso creía.

Sus padres fallecieron, tristes, por verla apartada de los caminos de Dios. Ella nuca había querido herirlos, siempre había sido una buena hija, apenas decía no necesitar a Dios.

Los anos transcurrieron y un día, la tragedia tocó su vida. Un accidente de tránsito cegó la vida de su esposo y la dejó condenada a una cama, para el resto de la vida.

Puedes imaginar lo que vino después. Casi sin recursos financieros, sin salud, sin amigos, rodeada de gente que solo se había aprovechado de su dinero, se acordó del Dios de sus padres y clamó a él.

¿Percibiste que mucha gente considera a Dios, un simple detalle, dispensable? El ateísmo negaba la existencia de Dios, pero pasó de moda. Ser moderno hoy, es creer en Dios e inclusive ir a la iglesia. Pero eso, no afecta la vida. Creer en Dios o hacer barra por un equipo de fútbol no tiene mucha diferencia. No influye en las decisiones ni modifica la conducta. Ese Dios, no es “el Dios de nuestros padres”.

El mensaje de hoy es un llamado a la renovación de los valores espirituales, al compromiso, a una relación viva con el Dios creador del cielo y de la tierra.

Deja que ese Dios haga la diferencia en tu vida hoy. Entrégale tu corazón. Comprométete con Él y “que Jehová, el Dios de tus padres te haga mil veces más de lo que ahora eres y te bendiga, como lo ha prometido.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Interdependencia

Este es un remedio para las personas que creen que no se les presta mucha atención. Una persona que cumple su misión dentro del cuerpo, no tiene tiempo para sentirse abandonada o rechazada. Solo desarrolla su trabajo y no tiene tiempo para lamentaciones.

Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 1 Corintios 12:21

Dios es un Padre de muchos hijos. Se deleita en relacionarse con ellos y que estos, por su vez, se relacionen entre sí. Es un privilegio pertenecer a la familia de Dios. Ella está simbolizada en la Biblia, por el cuerpo, que no es otra cosa sino el conjunto de órganos o miembros que se relacionan entre sí. 

El cuerpo no existiría sin los órganos, pero un órgano solo, no es el cuerpo. Con este simbolismo el Señor Jesucristo destaca la lección de la interdependencia de los cristianos. Todos necesitamos de todos. Los pies, necesitan del corazón, el corazón necesita de la cabeza y la cabeza necesita de los riñones. Nadie es superior a nadie y nadie es mejor que el otro.

El problema es que, a veces, los que más trabajan son los que menos aparecen y los que más aparecen, son los que menos trabajan. Por ejemplo, en las campañas evangelísticas que realizo, hay gente que pasa toda la noche instalando el sistema de sonido, la iluminación; o arreglando la plataforma y las sillas; pero durante el evento, estas personas ni siquiera son mencionadas. 

Yo, que no hice nada, estoy en evidencia durante el tiempo que dura la predicación. Aparentemente es una injusticia, pero Pablo dice que el ojo no puede decir: porque no soy oído no soy del cuerpo. El éxito de la comunidad depende de la correcta interrelación e interdependencia de los órganos.

Hay algo más. Somos una iglesia en camino a la perfección, pero todavía no somos perfectos. Por lo tanto no siempre las cosas funcionan como tú quieres. Paro la solución no es omitirse, ni quedarse a un lado criticando al cuerpo.

¿Cuál es tu lugar en el cuerpo de Cristo? Este es importantísimo, porque ningún miembro aislado del cuerpo puede vivir por mucho tiempo. No te preocupes si el lugar que ocupas es pequeño o grande, si es prominente o no. Asegúrate de estar ocupando un lugar en la iglesia de Dios.

Este es un remedio para las personas que creen que no se les presta mucha atención. Una persona que cumple su misión dentro del cuerpo, no tiene tiempo para sentirse abandonada o rechazada. Solo desarrolla su trabajo y no tiene tiempo para lamentaciones.

Revisa hoy la manera como te relacionas con las personas y sé consciente de tu interdependencia. Porque “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.”

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¡Toma tu bandera!

Cada día es día de nuevas oportunidades. Los errores de ayer, ya fueron cometidos. Pero si aceptaste a Jesús como tu salvador, y si se los confesaste, también ya fueron perdonados.

Los hijos de Israel acamparán, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos. Números 1:5

Julián tenía enormes tatuajes en el cuerpo. Espaldas, pechos y brazos exhibían dibujos extraños. Su vida pasada  había estado relacionada con el mundo del rock y de las drogas. Un día, se dejó encontrar por Jesús y todo cambió. Su desesperado corazón, que en otros tiempos, loco y vacío, buscaba un sentido para la vida, encontró la paz y el descanso que Jesús ofrece.

Un día se acercó de mí avergonzado. Sus ojos brillaban con intensidad. Quería decir algo pero no sabía cómo empezar. En pocos minutos me di cuenta  que la causa de su perturbación eran los tatuajes.

-Cada vez que veo estos dibujos horribles me acuerdo de mi  pasado. Cómo me gustaría que Dios me diese una piel nueva –se lamentó.

-Olvídate de tu piel –le aconsejé –Dios ya te dio un nuevo corazón. Eso es lo que importa.

Con frecuencia encuentro personas, como Julián, atormentadas por los recuerdos del pasado. En otros tiempos acampaban en el territorio enemigo y portaban la bandera de la destrucción. Nada pueden hacer hoy, para borrar los recuerdos de aquella época triste. Son parte de su historia. Vivir el presente es aprender a convivir con el pasado. La conversión no provoca amnesia. Los recuerdos son las raíces de cada ser humano.

Lo que realmente vale es el presente y el maravilloso futuro que Dios tiene para ti. Haz nacido de nuevo. Tienes nuevos valores, principios y una nueva filosofía de vida. Perteneces al campamento de “Israel”. Entonces, ¡Levanta la bandera de Jesús! ¡Ocupa tu lugar!

Cada día es día de nuevas oportunidades. Los errores de ayer, ya fueron cometidos. Pero si aceptaste a Jesús como tu salvador, y si se los confesaste, también ya fueron perdonados.

¡Vive por Jesús! Hay mucha gente que murió por Cristo. Son los mártires de la historia cristiana. Hoy, Jesús no espera que seas despedazado por los leones en defensa de tu fe. No te pide que seas quemado vivo por tus principios. Lo único que espera es que vivas y revivas los nuevos valores que recibiste de Él, porque “los hijos de Israel acamparán, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Optimismo

Mientras vivas en este mundo, los desafíos y las circunstancias difíciles siempre estarán delante de ti. No existe jornada alfombrada solo de flores. Dios jamás prometió a sus hijos que los libraría de los problemas, lo que les prometió es que en los momentos difíciles, Él estaría con ellos sosteniéndoles frente a los embates de la vida.

Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Números 13:30

Caleb era optimista. Un santo optimista. Un hombre con una visión de futuro extraordinaria. El optimismo de Caleb se basaba en su confianza en las promesas divinas. El optimismo está relacionado con la responsabilidad que asumes o no, delante de las circunstancias. Es decir, te haces y aceptas ser el responsable de lo que te sucede y entonces te preguntas, qué es lo que puedes hacer con la ayuda de Dios, para mejorar o cambiar la situación presente de las cosas.

Ese era el caso de Caleb. El pueblo estaba dominado por el miedo, el enemigo era poderoso, una comparación del armamento de ambos demostraba que Israel no tenía la mínima condición de enfrentar a los cananeos; pero Caleb veía algo que los otros no veían. Su confianza radicaba en las promesas de un Dios que no conoce derrota.

El Optimista es un hombre lleno de confianza en Dios. Por el contrario, el pesimista se siente impotente frente al mundo, o incluso frente a sí mismo, y espera a que las circunstancias externas cambien, para hacer alguna cosa.

La confianza en Dios llevaba a Caleb a reconocerse como causa cambiante de todo lo que lo rodeaba, mientras que el pueblo, temeroso y pesimista se sentía el resultado de las causas exteriores.

Mientras vivas en este mundo, los desafíos y las circunstancias difíciles siempre estarán delante de ti. No existe jornada alfombrada solo de flores. Dios jamás prometió a sus hijos que los libraría de los problemas, lo que les prometió es que en los momentos difíciles, Él estaría con ellos sosteniéndoles frente a los embates de la vida.

Con estos pensamientos en la mente y en el corazón, empieza este nuevo día. No importa las barreras que encuentres delante de ti. El enemigo puede ser poderoso y armado hasta los dientes. Desde la lógica humana, es posible que tú no tengas la mínima posibilidad de vencer. Pero enfrenta tus desafíos usando la lógica divina. Confía en el Señor, y como Caleb di: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quién te hace sufrir?

Si fuese verdad que Dios es el causante del sufrimiento humano, lo que según Novak, llevó a muchas personas en los últimos tiempos a negar la existencia de Dios; entonces, la no existencia divina, significaría la ausencia del dolor. Es un asunto de simple lógica, ¿No lo crees?

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

La mañana en que escribo este mensaje, Michael Novak, autor del libro “Nadie ve a Dios” (No One Sees God), comenta en el periódico USA Today, el hecho de que en los últimos meses, muchos cristianos, dejaron de creer en la existencia de Dios porque no entienden las razones que Él tiene, para provocar tanto sufrimiento.

El ser humano, a lo largo de los tiempos, ha luchado por descifrar el misterio del dolor. ¿De dónde viene el sufrimiento? El otro día conversé con una persona que creía que el dolor era el castigo divino debido a algún acto pecaminoso del ser humano. En las entrelineas, ella creía que Dios es un ser con los ojos abiertos, observando la conducta de los hombres para castigarlo si no se portan bien.

Esta é una idea diabólica. Fue el diablo que se presentó un día delante de Dios y le dijo, con relación a Job: “Quítale todo lo que tiene”. Sin embargo la Biblia afirma categóricamente que Dios no quita nada. Él, jamás envía el dolor. En el texto de hoy, Él afirma que sus pensamientos con relación a los seres humanos son “pensamientos de amor y no de odio, de paz y no de guerra”.

El dolor es fruto del pecado. No necesariamente del tuyo, sino del pecado como rebeldía universal. Nació en el corazón del enemigo de Dios. EL Diablo te hace sufrir y después te lleva a pensar que fue Dios el que te castigó. ¿Para qué? Para que te rebeles contra el creador y trates de vivir la vida solo, siguiendo tus propios instintos y provocándote más dolor.

Si fuese verdad que Dios es el causante del sufrimiento humano, lo que según Novak, llevó a muchas personas en los últimos tiempos a negar la existencia de Dios; entonces, la no existencia divina, significaría la ausencia del dolor. Es un asunto de simple lógica, ¿No lo crees?

Tal vez hoy es uno de esos días terribles en tu vida. Tu corazón está a punto de explosionar. No sabes qué hacer, ni para dónde ir. La vida te dio las espaldas, cometieron una injusticia horrenda contra ti y de repente, te vez tentado a pensar que, de algún modo, Dios tiene algo que ver con la causa de tu dolor. No lo hagas. Para, piensa y medita en los pensamientos que Dios tiene para ti. “Pensamientos de amor y no de odio, de paz y no de guerra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Te libraré

Haz hoy un día de libertad. Hecha fuera los complejos. Rasga los vicios y arrójalos al basurero. Rompe las cadenas que te oprimen. Sea cual sea el hábito nocivo que se considera tu dueño o el sentimiento descarriado que te lleva hacia la muerte.

Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes. Éxodo 6:6

Hay dos palabras que quiero destacar en el texto de hoy. Servidumbre y libramiento. Servidumbre es el acto de servir por temor. No es lo mismo que servicio. El servicio es noble. Jesús fue el siervo maestro. Vino a servir y nos inspiró a vivir para servir. La servidumbre, sin embargo, implica esclavitud. Estás obligado a servir. Hay un Señor que te fuerza. Se considera tu dueño.

La vida de Israel era una vida de servidumbre. Se había vendido a Egipto, por un poco de trigo, a causa de la hambruna que asolara sus tierras. ¿Te diste cuenta que  las necesidades de la carne son las que nos llevan a la esclavitud del espíritu? El problema de Israel no consistía apenas en estar “bajo las pesadas tareas de Egipto.” Tareas pesadas se tornan leves si las haces por amor. Israel las realizaba por miedo. Era un pueblo conformado con la situación: servidumbre, esclavitud, complejo de inferioridad, mediocridad, en fin. Sin embargo Dios no se conformaba con eso. Él tenía un sueño más grande para sus hijos. Por eso les dijo: Yo los sacaré, los libraré y los redimiré.

Sacar tiene que ver con mostrar lo que está oculto. ¿Cuál es el valor que conservas escondido en los rincones de tu corazón? Librar, se relaciona con vida plena y sin limitaciones. Campos vastos, cielo azul y horizontes sin fin. ¿Qué hay dentro de ti que necesita ser libertado? Mira bien que estoy usando el verbo libertar y no liberar. Liberación es permiso. Liberación implica lucha, conquista. Jesús te ofrece libertad porque te redimió: Pagó el precio con su vida. Murió en la cruz del calvario.

Haz hoy un día de libertad. Hecha fuera los complejos. Rasga los vicios y arrójalos al basurero. Rompe las cadenas que te oprimen. Sea cual sea el hábito nocivo que se considera tu dueño o el sentimiento descarriado que te lleva hacia la muerte.

Acepta la promesa de Dios: “Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Jesús te amó primero

Hoy es el día de buenas nuevas. Hoy es el día de salvación. No importa lo que hayas hecho ni como hayas vivido hasta aquí. Lo único que importa es que aceptes su sacrificio y confíes en Jesús.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10

Seis de la mañana. Los rayos débiles del sol se filtran por entre los cristales rotos del restaurante. Su dramático encuentro con Jesús, la noche anterior, lo ha cambiado. Lo ha convertido en un nuevo hombre, más viejo tal vez, pero libre de los tormentos de su terrible pasado, feliz, con los ojos radiantes.

Sabe lo que debe hacer.  Paga su chocolate con tostadas y se dirige a pie, al terminal de tren. Toma un billete al centro de la ciudad y anda por sus congestionadas calles. Pasado el mediodía llega a su destino. Sube lentamente las escalinatas de las oficinas de policía y confiesa su crimen.

No sale. Queda preso. Permanecerá en la prisión por ocho largos años. Pero su espíritu está libre. Ha encontrado la salvación en Cristo.

Lo conocí en Pensilvania, una noche de lluvia, mientras dirigía una cruzada evangélica. Me contó su historia. Me habló de sus noches de culpa, de sus días de remordimiento, de sus tardes y mañanas de angustia.

-Lo que tocó mi corazón, -me dijo sonriendo, -fue saber que mis culpas ya habían sido pagadas en la cruz del calvario. Cuando entendí lo que Jesús hizo por mí, tuve ganas de salir gritando para todo el mundo que yo había sido perdonado.

“En esto consiste el amor,” empieza diciendo Pablo. El amor de Dios se escribió con sangre. No fue una declaración romántica escrita con tinta colorida. Fue entrega, renuncia, sacrificio y muerte. Puede parecer injusto y cruel, pero eso es lo que te garantiza la vida. Tú no lo amaste para que Él te salvara. Él te amó primero, dejó sus mansiones celestiales y vino a buscarte.

Jamás podrás agradecer la dimensión de su amor. Pero puedes abrir el corazón y decirle que aceptas su sacrificio y estás dispuesto a andar en sus caminos.

Hoy es el día de buenas nuevas. Hoy es el día de salvación. No importa lo que hayas hecho ni como hayas vivido hasta aquí. Lo único que importa es que aceptes su sacrificio y confíes en Jesús.

Parte hoy para el cumplimiento de tus deberes diarios seguro y confiado en el amor divino, porque “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El sueño de Dios

Nadie puede entender lo que sientes, yo sé. Tus dolores son tuyos, tus noches interminables también. Temes que llegue el día. Prefieres vivir en las sombras, escondiendo tu realidad, yo sé. Pero sé también que hay un Dios Todopoderoso esperando que solo le digas: “Señor, estoy cansada de sufrir, por eso te entrego mi vida, ¿Eres capaz de hacer lo que yo no puedo?”

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Jeremías 1:5

Debe tener aproximadamente 20 anos. Demasiado joven para haber perdido el gusto por la vida y para destruirse como lo está haciendo. En pocos meses ha descendido a las profundidades más oscuras del vicio y de la degradación. Se prostituye para conseguir dinero a fin de comprar cocaína.

“Es la única manera de olvidar lo que soy, balbucea, un poco de basura que alguien encontró en la calle”.

Verdad y mentira. Verdad que la madre biológica la había abandonado en la calle, recién nacida, envuelta en papel de periódico, en un tacho de basura. Mentira que por eso, ella no valiese, al punto de escoger aquella triste vida.

“No tuve otra opción”, dice, mordiendo sus labios hasta hacérselos sangrar. Dos lágrimas rebeldes resbalan por su rostro sufrido. Tengo ganas de abrazarla y decirle: “Hija, no sufras más, estoy aquí, llegué para salvarte.” Pero percibo que soy apenas un ser humano incapaz de calmar los dolores del mundo. 

Lloro. Ella no lo percibe. Mis lágrimas ruedan para dentro, queman mis entrañas, me provocan el dolor terrible de la incapacidad. Entonces viene a mi mente el texto de hoy.

A veces, golpeado por la vida, llegas a la conclusión de que eres fruto del acaso y que tu existencia es una casualidad, un simple accidente biológico, o una coincidencia. Pero Dios dice que antes que nacieses, cuando aún estabas en el vientre de tu madre, El ya tenía un plan para tu vida. Nada sucede en este mundo sin el consentimiento divino. Tú eres fruto del amor maravilloso de Dios.

Suceda lo que suceda. A pesar de las circunstancias adversas que te rodean, a despecho de las heridas que la vida te haya abierto, el plan de Dios para ti continúa en pie. Lo único que necesitas es descubrirlo y seguirlo.

Nadie puede entender lo que sientes, yo sé. Tus dolores son tuyos, tus noches interminables también. Temes que llegue el día. Prefieres vivir en las sombras, escondiendo tu realidad, yo sé. Pero sé también que hay un Dios Todopoderoso esperando que solo le digas: “Señor, estoy cansada de sufrir, por eso te entrego mi vida, ¿Eres capaz de hacer lo que yo no puedo?”

Tal vez tu situación no sea, ni de lejos, parecida con la de esta joven, pero en el nombre de Dios, parte hoy para la lucha de la vida seguro de que, “Antes que te formases en el vientre de tu madre, Dios ya te conocía.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Llegamos

La incredulidad de Israel lo llevó a vagar errante por el desierto por casi cuatro décadas, hasta que toda aquella generación fuese consumida por el calor de las arenas inhóspitas. Ellos jamás entraron a la tierra prometida, pero nos dejaron el legado de su ejemplo. Mal ejemplo, pero la vida es así. Aprendemos de las cosas buenas y de las cosas malas. Imitamos lo bueno y evitamos lo malo.

Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Números 13:27

¿Llegamos? ¡Mentira! Después de esta declaración “optimista,” todavía necesitaron cuarenta años, para llegar a la tierra prometida. El mensaje de hoy es un mensaje de advertencia contra el optimismo exagerado. “Casi” no es “Ya” Jamás celebres por adelantado la victoria que no venciste. Trabaja hasta el último minuto, lucha incansablemente, nunca consideres al enemigo vencido, porque no existe enemigo vencido. Cuando menos esperes tendrás que enfrentar nuevas batallas. Es la lucha de todos los días.

La declaración de hoy fue pronunciada por los espías que Moisés envió para inspeccionar la tierra, antes de entrar y conquistarla. Ellos habían vuelto radiantes de alegría y gozo. Debería estar exuberantes, rebosantes de gratitud a Dios porque al fin estaban a punto de ver un sueño realizado, pero en vez de eso, traían una mescla de sentimientos bien humanos. El optimismo exagerado por un lado, el deslumbramiento por las riquezas que habían visto. Realmente la tierra era tierra que fluía leche y miel. Pero el otro sentimiento era un pesimismo asustador. “No podremos derrotarlos porque ellos son más fuertes que nosotros.”

¿Te das cuenta cómo, cuando el ser humano de aleja de Dios sus sentimientos son como un péndulo que van de un lado para otro? Pierdes el equilibrio, te entusiasmas y te desanimas con facilidad. Inicias un negocio pensando en volverte millonario y a los dos meses piensas que cometiste el más grande error, te desanimas, no eres constante, no avanzas.

Ninguna victoria sucede por acaso. La corona no es fruto de un golpe de suerte. Es necesario persistir, continuar, aunque te da la impresión de que estás perdiendo el tiempo.

La incredulidad de Israel lo llevó a vagar errante por el desierto por casi cuatro décadas, hasta que toda aquella generación fuese consumida por el calor de las arenas inhóspitas. Ellos jamás entraron a la tierra prometida, pero nos dejaron el legado de su ejemplo. Mal ejemplo, pero la vida es así. Aprendemos de las cosas buenas y de las cosas malas. Imitamos lo bueno y evitamos lo malo.

Haz de este día un día de lucha y de trabajo. Aquella victoria que te parece ya casi en la mano, todavía no llegó, no te vistas de gala antes de tiempo, sigue luchando y confiando en Dios, hasta el último minuto. Todavía no digas como Israel: “Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Cada Mañana

Cada mañana cuando las sombras de la noche desaparecen, Dios te está diciendo: Hijo, la noche se fue, hoy es un nuevo día, deja de lamentarte, levanta la cabeza, mira el sol, hoy es una nueva oportunidad. Hoy, todo puede ser diferente si confías en mí.

Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:23

Las manecillas del reloj indican 5 de la mañana. Rosario abre la ventana y respira hondo. La rutina de su vida va a empezar. Hace tiempo ha perdido la alegría de vivir. La vida se le antoja monótona, triste, sin sentido.

Hay momentos así. Todo parece estar de cabeza para abajo. Intentas, luchas, te arriesgas, pero tienes la impresión de estar nadando contra la corriente. Miras al cielo, ves un avión surcando los aires y piensas que las personas que están dentro de ese avión sí deben ser felices. A fin de cuentas están allí, viajando, paseando y disfrutando de la vida. Entonces, ¿Cuál es el problema contigo? ¿Por qué las cosas nunca funcionan? ¿Qué le sucede a Dios que les da mucho a unos, y nada a otros?

El texto de hoy habla de la misericordia divina. La misericordia es el amor elevado a la infinita potencia. Es la plenitud del amor. Jeremías, el autor del libro de Lamentaciones afirma que la misericordia de Dios se renueva cada mañana y que la fidelidad divina  a sus promesas es grande. La palabra grande, en el original hebreo es rab, que quiere decir, abundante, ilimitada.

¿Ilimitada? ¿Para quién? Porque para ti todo sigue igual. El sol sale como todos los días y tienes que levantarte aunque no estés con ganas de cumplir con tus responsabilidades. ¡Espera, espera! Antes de continuar, vamos a pensar en lo que acabas de pensar: “El sol sale como todos los días”. ¡Ah! El sol sale. ¿Y si no saliese? ¿Qué ocurriría con el planeta si el sol, un día, decidiese no salir? ¿Te has puesto a pensar en esa posibilidad? No, claro que no. ¿Sabes por qué? Porque es obvio que el sol va a salir. Pero lo que Jeremías está diciendo en el texto de hoy es justamente que a veces no te das cuenta de cómo el amor de Dios se manifiesta en un detalle tan insignificante y rutinario como la salida del sol.

Cada mañana cuando las sombras de la noche desaparecen, Dios te está diciendo: Hijo, la noche se fue, hoy es un nuevo día, deja de lamentarte, levanta la cabeza, mira el sol, hoy es una nueva oportunidad. Hoy, todo puede ser diferente si confías en mí.

Por eso hoy, antes de partir para las luchas del día recuérdate que las expresiones del amor de Dios, “nuevas son cada mañana y su fidelidad es para siempre”.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Orar!

Haz de tu vida una vida de oración. Ora no solo de mañana y en la noche. Ora constantemente, cada minuto de tu vida. Relaciona todo lo que haces con Jesús. En vez de pensar solo en las dificultades que enfrentas, direcciona esos pensamientos a Dios, y ya estarás en una actitud de oración.

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Lucas 6:12

Si tuviese que escribir una biografía de la vida terrenal de Cristo, le pondría por título: “El hombre del monte.” No solo porque murió en un monte, sino porque también vivió en el monte. Solo, buscando a su Padre en oración. Ahí estaba el secreto de su vida victoriosa. Después de pasar horas en comunión con la fuente de su poder, descendía al valle, encontraba a los hombres destruidos por el pecado, y los restauraba, les devolvía la dignidad y las ganas de continuar viviendo.

Los seres humanos corremos el peligro de tomar la vida de Jesús solo como un ejemplo de obediencia, y es verdad que nadie obedeció como Él. Pero antes de ser nuestro ejemplo de obediencia, Jesús es nuestro ejemplo de oración y comunión con el Padre. El maestro vino a enseñarnos, entre otras cosas, que solo es posible vivir una vida de obediencia, en la medida que vivamos una vida de oración.

Un joven me preguntó un día: “¿Que se puede decir en una hora de oración? ¿Cuándo yo oro, acabo todo lo que tengo que decir, en cinco minutos?” La razón porque la oración de este joven no dura mucho es que él solo ora para pedir, cuando lo que debía motivarlo, no es solo pedir. Dios conoce todo antes que le pidamos. El propósito de la oración es cultivar el compañerismo y la comunión con Jesús. Al fin de cuentas la vida cristiana consiste en vivir una experiencia diaria de comunión y compañerismo con Él.

La vida de Jesús fue una vida de constante oración. A veces, cansado, después de un día extenuante de trabajo arduo, el cuerpo le pedía dormir, pero Él buscaba tiempo para conversar con su Padre porque sabía que al día siguiente le esperaba otro día terrible de tentaciones y dificultades y solo sería posible salir victorioso, en la medida que buscase el poder con su Padre a través de la oración.

Haz de tu vida una vida de oración. Ora no solo de mañana y en la noche. Ora constantemente, cada minuto de tu vida. Relaciona todo lo que haces con Jesús. En vez de pensar solo en las dificultades que enfrentas, direcciona esos pensamientos a Dios, y ya estarás en una actitud de oración.

Que Dios te muchas victorias. Ah, y no te olvides que “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Maravillas!

¿Cuál es la maravilla que necesitas que Dios opere en tu vida hoy? ¿Cuál es el drama que parece no tener solución? ¿Qué es lo que necesitas? Antes de iniciar las actividades de un nuevo día, reconoce tu incapacidad y ve a Dios, como al Padre de amor que Él es.

Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto. Miqueas 7:15

Quisiera escribir un texto que alegre los corazones tristes. Un texto capaz de levantar al caído y de mostrarle que aún hay esperanza. Que la pareja a punto de divorciarse, de repente vea en el fondo del pozo, un tenue rayo de luz y sepa que no todo está perdido. Que el padre del joven drogadicto entienda que su hijo puede ser libertado.

¡Oh! Cómo quisiera tener la capacidad de decirle al desahuciado por la ciencia médica, que la extrema necesidad del ser humano es la oportunidad de Dios.

Quisiera ser el sol de un nuevo día, anunciando que la noche se fue y que ya no hay motivo para tener miedo. Que las lágrimas son el recuerdo de un momento difícil pero lo que realmente importa es el día que está naciendo.

Todo eso quisiera. Y solo tengo un pedazo de papel y un lápiz. Solo tengo mis propios miedos, mi humanidad carente, mis limitaciones. Así mismo quiero seguir siendo la trompeta que anuncia la victoria.

Por eso voy a la Biblia y me refugio en la Palabra eterna de un Dios que no cambia, que trasciende el tiempo y gobierna el espacio. Es mi Dios y el tuyo. Y hoy viene a decirte que aunque las sombras del dolor te envuelvan, aunque en tu cielo no haya estrellas, aunque tu cisterna no tenga agua y tus sueños parezcan desmoronarse como un castillo de arena, Él, hará maravillas en tu vida, como el día en que sacó a Israel de Egipto.

Esa fue la promesa que Dios le hizo a Israel cuando las huestes enemigas daban la impresión de haber vencido. “En aquel día –les había dicho Dios- vendrán a ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y desde las ciudades fortificadas hasta el río, y de mar a mar, y de monte a monte. Y será asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras”. (v.12 y 13)

¿Qué hacer delante de una situación como esa? La muerte se aproximaba inexorable. No había salvación desde la perspectiva humana, pero Dios, entonces aparece y le promete a su pueblo hacer maravillas.

¿Cuál es la maravilla que necesitas que Dios opere en tu vida hoy? ¿Cuál es el drama que parece no tener solución? ¿Qué es lo que necesitas?

Antes de iniciar las actividades de un nuevo día, reconoce tu incapacidad y ve a Dios, como al Padre de amor que Él es. Llora a sus pies y a pesar de las dificultades que puedan estar aguardándote, escucha su voz diciendo:”Yo te mostraré hoy, maravillas como el día que saqué a Israel de Egipto”.

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