DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Aceptación

Haz de este día, un día especial de aceptación de las personas que no conoces. Saluda, en el lugar donde trabajas o en la escuela donde estudias, a las personas que no saludabas. Sonríe a los tristes. Comunícate. Extiende la mano al necesitado.

Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. (Romanos 15:7)

Lima, como toda ciudad grande, estaba congestionada y bulliciosa aquel día de diciembre, indiferente a las personas y a la vida. Sus estrechas, calles desgastadas de tantos pasos, no podían siquiera imaginar el dolor que embargaba las emociones del hombre cabizbajo, cargado de culpa. La figura anónima se deslizaba inadvertida, por el jirón de la Unión en dirección a la Plaza San Martín.

Aquellas calles indiferentes, respiraban aire de navidad.Mucho color y calor. Color de los motivos navideños y calor terrible del verano. El misterioso personaje escogió aquel palco para protagonizar la última escena de su vida. La tragedia capital. Se dio un tiro en la cabeza.

Creo que cuando una persona decide poner fin a su existencia es porque se siente ausente y ajena. Como si no perteneciese a la vida. Como si para ella no hubiese lugar en este mundo.

Ser aceptado es una de las necesidades básicas del ser humano. Es lo que lo motiva a ser. Sentirse útil, lo hace necesario. Por eso Pablo aconseja: “Recibíos los unos a los otros”.

No dice recibid a los que os simpatizan o a los que simpatizáis, sino a los otros. Los otros son el prójimo, y el prójimo no tiene color, ni raza, ni idioma, ni personalidad, ni carácter. Tu prójimo es simplemente aquel que está próximo de ti. No necesita agradarte. Basta estar a tu lado.

Esto no tiene nada que ver con amistad. Al amigo, tú escoges. Al prójimo no. El consejo de Pablo no es aceptar al amigo, sino aceptar al prójimo.

La tendencia humana es escoger a quién aceptar. Aislamos a las personas que no nos gustan. Formamos grupos cerrados a dónde solo entran los que saben descifrar el código establecido. Y muchos, como el insignificante ser humano que caminaba anónimo por las calles céntricas de Lima, son dejados al olvido, sino rechazados, aislados e ignorados.

Haz de este día, un día especial de aceptación de las personas que no conoces. Saluda, en el lugar donde trabajas o en la escuela donde estudias, a las personas que no saludabas. Sonríe a los tristes. Comunícate. Extiende la mano al necesitado, en fin, sigue el consejo de Pablo: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En el amor de Dios

Primero, recuerda que el amor de Dios es incondicional y está a tu disposición. Segundo, así como el pecado es una sombra que escoges, el perdón es una ventana que abres y si lo haces, entrará de nuevo la luz y el calor a tu vida triste y abatida.

Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (Judas 1:21)

El texto de hoy muestra una de las características de las personas que esperan la vuelta de Jesús. Esas personas, se conservan en el amor de Dios. Aguardan la bendita esperanza mientras viven una experiencia de amor, con Dios. Pero, ¿Qué significa conservarse en el amor de Dios?

El amor de Dios es como la luz del sol. ¿Qué debo hacer para estar bajo la luz del sol? ¡Nada! La luz simplemente está allí a mi disposición. Puedo, ir, volver, correr, saltar y la luz del sol continuará iluminándome.

Pero si yo abro una sombrilla, si me cubro con una manta, si encuentro un techo y me guarezco, entonces los rayos del sol no me sirven más. La luz del sol no desaparece, simplemente sus rayos no me sirven porque yo tomé una decisión.

Permanecer en el amor de Dios es como permanecer a la luz del sol. No importa a donde vayas, por donde camines, o donde te escondas, el amor de Dios siempre te buscará y te alcanzará. Puedes caer en el abismo más profundo pero el amor de Dios te encontrará. Lo único que puede separarte del amor de Dios, es tu elección personal.

El pecado es la manta, la sombrilla, el techo. El pecado te separa de Dios, que solo puede entrar en tu vida si lo aceptas.

Si por algún motivo ya hiciste tu decisión, estás debajo de un techo y no tienes ganas de salir. ¿Qué hacer?

Primero, recuerda que el amor de Dios es incondicional y está a tu disposición. Segundo, así como el pecado es una sombra que escoges, el perdón es una ventana que abres y si lo haces, entrará de nuevo la luz y el calor a tu vida triste y abatida.

Hoy es un nuevo día y se abrirán nuevas puertas. Todo nuevo día trae otra vez al sol en sus alas. Si estás trancado en el cuarto de tu corazón, con las ventanas cerradas, viviendo una de las etapas más oscuras de tu vida, abre la ventana, confiesa y abandona el camino de muerte. Permite que la luz brille en tu vida de nuevo, y permanece en el amor de Dios.

Levanta la cabeza y oye el consejo de Pablo:”Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” Haz eso y el resultado será maravilloso.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quieres ser mayor?

El verdadero líder no es aquel que da órdenes sino aquel que es seguido y obedecido porque conquistó el corazón de sus colaboradores.

Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (Marcos 10: 43-44)

En su sonrisa había una acuarela de sentimientos. Solo que en lugar de colores, se mezclaban cortesía, tristeza, rabia y rencor. Su brillante carrera profesional había ido por los aires. Por lo menos, eso creía Iris. La habían “rebajado” de puesto y estaba dispuesta a renunciar.

-Es lo mínimo que puedo hacer si me resta un poco de orgullo -me dijo, mientras enjugaba una lágrima discreta.

“Un poco de orgullo”. Tal vez ese fuese su problema y ella no lo percibía. Los compañeros la acusaban de ser una “alpinista”. Aquella que solo piensa en crecer y escalar sin importarse con los demás. Hasta que un día encontró alguien que le hizo una jugada sucia, le creó intrigas con los jefes y ahora se encontraba en esa situación desagradable.

El texto de hoy muestra que el Señor Jesús no vino a sacar del corazón humano el deseo de crecer profesionalmente. Nada hay de errado en aspirar a ser gerente o presidente. Ese es un sentimiento positivo, limpio y cristiano. No puedes acomodarte en la vida viendo el desfile de los victoriosos. Debes aspirar, mirar lejos, contemplar horizontes sin fin.

Pero Jesús vino a enseñar la manera de llegar a ser el primero. “No será así entre vosotros”, dijo, refiriéndose a la manera desleal y egoísta como las personas desean escalar, cuando no tienen a Jesús en el corazón.

Si deseas crecer, debes revisar tus motivaciones. ¿Qué es lo que te lleva a querer ser el primero? ¿El sueldo, los privilegios y el poder? ¿O el deseo de servir?

Si la motivación de tu trabajo es el deseo de servir y hacer felices a las personas, te sorprenderás con el resultado. La consecuencia natural será un cargo de liderazgo. El verdadero líder no es aquel que da órdenes sino aquel que es seguido y obedecido porque conquistó el corazón de sus colaboradores.

Simple de ser dicho. Difícil de ser vivido. Porque el orgullo te hace sentir que tú solo, puedes y que no necesitas de nada ni de nadie. ¡Mentira! La vida se encarga de mostrarte que no pasas de un simple ser humano.

¿Deseas ser próspero en tu vida profesional? Haz hoy y siempre, del consejo del Maestro, el blanco de tu vida: “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos”.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Qué es la fe?

Recibes sin merecer, sin tener derecho. Ser compañero de Cristo y libre es algo que no merecemos, recibimos solo porque aceptamos. ¡Aceptar, es ejercer fe!

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. (2 Pedro 1:4)

Miguel es joven y bonito. Hijo de una buena familia, tiene todo lo que un joven a su edad necesita: casa, estudio, auto, amigos, libertad. Sus padres son de aquellos que confían en el hijo a punto de dejarlo libre los fines de semana. Él sale cada sábado de noche con una chica diferente. En las fiestas es el centro de las atenciones, el más conversador, el sueño de las chicas. Lo que nadie sabe es que Miguel lucha contra tendencias homosexuales. Él no quiere ser así. Sabe que esa no es la voluntad de Dios. Miguel dice ser cristiano.

Otro caso. Claudio es casado y tiene dos hijos. Es respetado y admirado en su trabajo. Sus hijos se sienten orgullosos de él, su esposa sonríe de alegría por tener un esposo como él. Por donde Claudio va, las personas lo rodean y lo abrazan, es el fiel retrato del éxito. Pero ese retrato no muestra a Claudio en la madrugada oscura. Amparado por las sombras, se transforma en un surfista de las ondas del internet, esas ondas lo llevan a sitios pornográficos. Es un viciado. Y sin embargo, es un líder religioso.

¿Cuál es la semejanza entre Claudio y Miguel? ¿La vida paralela? ¿La intención de esconderse? ¿La vida en la penumbra? Puede ser, pero el versículo de hoy, habla de una promesa. Esta promesa es la que une a Claudio, Miguel, tú y yo.

La promesa es: tú puedes ser participante de la naturaleza de Cristo y libre de las corrupciones de este mundo. ¿Podemos? Si preguntásemos a Claudio y a Miguel, dirían: ¡No veo cómo! ¡Ya lo intente, ya luché, ya lloré, pasé noches en oración, ayune y continúo siendo un pobre pecador!

El verbo dar, del versículo de hoy, viene del griego “dedoretai.” Es usado para destacar que recibes sin merecer, sin tener derecho. Ser compañero de Cristo y libre es algo que no merecemos, recibimos solo porque aceptamos. ¡Aceptar, es ejercer fe!

Claudio, Miguel, tú y yo. Él nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegásemos a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Simplemente ve y vence

Hoy al salir de casa, sal con la seguridad de que, aunque el enemigo te acecha, Dios tiene poder para protegerte. Levántate y sal de tu casa con la seguridad de la victoria en Cristo. No te asustes con las mentiras que inventen a tu respecto.

Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagaran tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado. (Esdras 4:13)

Exactamente ahora, que las cosas comenzaban a encajarse y que todo parecía ir bien, tenía que suceder. Ana Beatriz era una batalladora que se levantaba temprano para dejar todo listo para los hijos y salir a trabajar. Luchaba movida por el sueño de ver a sus hijos graduados. Abandonada por el esposo, hacía las veces de padre y madre de dos niños lindos. Por eso, la noticia no podría ser peor.

Después de mucho tiempo cambiando constantemente de empleo, ahora trabajaba en una grande empresa y progresaba en el aspecto profesional. Todos la apreciaban, desde los empleados más simples hasta la administración. Era un ejemplo de lucha y no conocía la palabra desánimo, pero hoy las cosas eran diferentes. El diagnóstico era terrible: Cáncer. Sumergida en lágrimas se preguntaba: ¿Por qué ahora?

El pueblo de Israel pasaba por la misma situación. Después de 70 años de esclavitud, lejos de casa, era la hora de volver. Ellos no solo tenían el permiso del Rey como también su apoyo financiero para ejecutar la obra. Había alegría entre el pueblo y música en los corazones. Las personas se abrazaban y cantaban por la victoria alcanzada pero de repente el cielo se volvió oscuro.

Los pueblos de aquella región vieron la alegría del pueblo y acabaron con esa alegría. Escribieron una carta al rey acusando al pueblo de Israel de rebeldía y sedición. Y el rey les creyó.

¿Qué relación tiene eso contigo? Estás comenzando un nuevo día y probablemente tienes mucho que hacer, luchas que enfrentar, victorias que conquistar. El enemigo sabe de eso y hará lo que pueda para lanzar agua fría sobre todo tu entusiasmo. Puede ser una enfermedad inesperada, una mentira maldosa, la pérdida del empleo, o el fin de una relación amorosa, no sé. La verdad es que el enemigo quiere desanimarte, destruirte y lanzarte al piso.

Hoy al salir de casa, sal con la seguridad de que, aunque el enemigo te acecha, Dios tiene poder para protegerte. Levántate y sal de tu casa con la seguridad de la victoria en Cristo. No te asustes con las mentiras que inventen a tu respecto. “Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagaran tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quién eres tú?

La Biblia no dice si aquellos tres eran o no judíos, mas habla sobre ti. Dice que tú eres de linaje real, que eres especial, que eres la cosa más linda que Dios tiene en esta tierra. Tú eres su hijo, su hija y esto es lo que prueba tu valor. Fuiste comprado con la preciosa sangre de Jesús. Eso es lo que realmente cuenta.

Estos fueron los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán e Imer que no pudieron demostrar la casa desus padres, ni su linaje, si eran de Israel. (Esdras 2:59)

Era tiempo de volver a casa. El pueblo de Israel había recibido la autorización de volver a su tierra después de 70 años de cautiverio. Casi 50 mil personas volvieron para Jerusalén en aquella ocasión.

Una de las cosas, a la que el pueblo le daba mucha importancia era su linaje, tanto así que en la Biblia se gastan paginas y paginas apenas presentando el linaje de las personas. Saber quién había sido tu padre y a qué familia pertenecías, era esencial para la vida. Mucho más en el recomienzo de una nueva historia.

Entre las personas que llegaron a Jerusalén estaban Querub, Addán, Imer y algunos otros que alegaban ser judíos del linaje sacerdotal, esa afirmación no fue confirmada por los libros que el pueblo guardaba. El resultado casi fue la expulsión de esas personas. La solución era consultar al sacerdote. La desesperación de las personas sin identidad, era tangible. Probar que eran judíos, y del linaje sacerdotal, era esencial.

Miles de años pasaron desde aquel día y todavía hoy las personas viven tratando de probar quienes son. El auto, la casa, las ropas. El consumismo desenfrenado no es otra cosa sino la tentativa de probar lo que somos. Desde niños, aprendemos a tener, tener y tener para probar quienes somos.

Cada año que pasa las personas se adeudan comprando lo desnecesario, para probar que son importantes. Celulares de última generación, computadores, ropas caras, relojes, viajes y hasta cirugías solamente para decir: ¡Vean lo que soy!

La Biblia no dice si aquellos tres eran o no judíos, mas habla sobre ti. Dice que tú eres de linaje real, que eres especial, que eres la cosa más linda que Dios tiene en esta tierra. Tú eres su hijo, su hija y esto es lo que prueba tu valor. Fuiste comprado con la preciosa sangre de Jesús. Eso es lo que realmente cuenta.

Sal para cumplir los desafíos de hoy recordando que “Estos fueron los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán e Imer que no pudieron demostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Como saber la voluntad de Dios

¿Quieres ser feliz? ¿Quieres vivir un día de bendiciones?El secreto es simple. Ve al encuentro de tu Dios, porque“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”

¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amos 3:3)

Pastor, me preguntaba un adolescente, ¿Cómo puedo saber si estoy haciendo la voluntad de Dios? Esa es la pregunta de todos. El raciocinio es simple: si hago la voluntad de Dios seré bendecido, pero ¿Cómo puedo saber la voluntad de Dios?

La expresión “acuerdo” encontrada en el texto de hoy,viene del hebraico miphal que quiere decir encontrar o sea, para que dos personas anden juntas, hagan un viaje juntas, o sigan la jornada juntas, es necesario primero que se encuentren.

Pastor, ¿Cómo saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida? El secreto es simple: encuéntrate con Dios. Si yo quiero andar la jornada de mi vida con Dios, haciendo su voluntad y recibiendo sus bendiciones, primero necesito encontrarme con Él.

¿Qué significa encontrarse con Dios? Continuemos usando el ejemplo del viaje. Antes de iniciar un viaje es necesario hacer planes. Y si voy a viajar con alguien, esos planes deben ser compartidos.

Con Dios funciona de la misma forma. Voy a su presencia y le muestro mis planes, le abro mi corazón. Le digo mis miedos, mis dudas, mis limitaciones, a dónde quiero ir, lo que quiero y necesito hacer, todo. Eso es orar.

Pero en un viaje no habla solo uno. Con Dios es lo mismo. Ahora que terminaste de hablar es hora de escuchar lo que Él tiene para decirte, cuáles son sus planes, los caminos que tiene para ti, por dónde quiere conducirte, los cuidados que debes tomar.

¿Pero cómo oír su voz? Si hablar es orar, oír es leer. Leer la Biblia, beber de la palabra de Dios, profundizarte en las revelaciones que Dios dejo en su palabra.

Algunas personas esperan que Dios les revele algo nuevo y diferente de lo que está escrito en la Biblia. Generalmente esa es una disculpa para hacer lo que ya vieron que Dios no aprueba.

¿Quieres ser feliz? ¿Quieres vivir un día de bendiciones?El secreto es simple. Ve al encuentro de tu Dios, porque“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Eleccion

La reconstrucción del templo era una prueba de que Dios les estaba dando una nueva oportunidad. Este nuevo día, también es una nueva oportunidad para ti. No pierdas el tiempo mirando hacia atrás con tristeza y rencor. Mira para adelante con esperanza y con la seguridad de que vendrán días mejores.

Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. (Esdras 3:12)

El templo de Jerusalén era el orgullo del pueblo de Israel y por eso, al volver del exilio babilónico, la primera actividad fue reconstruirlo. Todo el material fuera recaudado y el primer paso sería revisar los fundamentos.

Era día de fiesta para el pueblo. El mayor símbolo de su fe estaba finalmente siendo reconstruido. El cuerpo sacerdotal estaba en su puesto, cantores e instrumentistas listos para la adoración a Dios; gritos de alegría y regocijo se oían a lo lejos. También el lloro. ¿Lloro?

El medio del pueblo, algunos líderes que habían visto la gloria del primer templo, hecho por Salomón. Al mirar los fundamentos del nuevo templo, percibieron que era menor; los recursos eran pocos, la gloria de este nuevo templo no podría ser comparada a la gloria del templo de Salomón. La única emoción de ese día, fue tristeza. Y el llanto era tan alto, cuanto los gritos de alegría. En la misma escena. Unos felices y otros tristes.

La diferencia es la manera como decidimos encarar la vida. Existen personas que solo ven tristeza, problemas y cielo nublado. Pasan por la vida lamentándose de la falta de oportunidades y de atención. Van por la vida llorando, no encuentran motivo para sonreír. ¡A pesar de estar frente a las grandes bendiciones de Dios!

La reconstrucción del templo era una prueba de que Dios les estaba dando una nueva oportunidad. Este nuevo día, también es una nueva oportunidad para ti. No pierdas el tiempo mirando hacia atrás con tristeza y rencor. Mira para adelante con esperanza y con la seguridad de que vendrán días mejores.

Cuando unos lloren en alta voz y otros canten de alegría y gratitud, júntate al segundo grupo. “Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quién lo impedirá?

Ya empieza a brillar el sol de un nuevo día y vuelves a preguntarte: ¿Puede Dios resolver mi drama? Claro que puede “Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿Quién la hará retroceder?”

Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién o impedirá? Y su mano extendida, ¿Quién la hará retroceder? (Isaías 14:27)

Todavía no amaneció. La lluvia cae, mientras tú, con una taza de leche caliente, te sientas en tu sillón preferido para mirar la televisión ya que el sueño huyó por completo. En la mesita de centro está este libro que nunca lees, y resuelves abrirlo.

Estás sin sueño porque hoy, después que salga el sol y la ciudad despierte, tendrás que enfrentar el peor día de tu vida. No es que tu vida sea un caos o algo por el estilo,¡Podrías decir que tu vida es buena! Una linda esposa, buenos hijos, buen empleo, buena casa, buen auto. Pero de unos tiempos para acá sientes que todo y todos están contra ti. Parece que la “marea de la vida” dio una vuelta y en tu playa tranquila, aparecen olas gigantes.

Hoy tienes que enfrentar un día pesado y simplemente no sabes qué hacer. Nadie en tu casa lo sabe. Todos duermen. Te sientes solo, rodeado de personas que ignoran el volcán de emociones de tu corazón. Nada es peor que la soledad, rodeado de personas.

Era más o menos así que el pueblo de Israel se sentía, abandonado por Dios. En el fondo los israelitas sabían que la culpa era de ellos, pero a pesar de eso creían que Dios podría haber sido un poco más misericordioso y no permitir que Asiria los destruyese de esa manera. Las noches eran interminables, y los días, agobiantes.

Dios controla la vida a pesar de que las cosas parezcan fuera de control. Fe es acreditar en eso. El texto de hoy nos habla de ese Dios. Cuando todos creían que Asiria sería la eterna potencia mundial, cuando nadie pensaba en una salida a corto o medio plazo, cuando el desánimo se movía como nube negra sobre ellos, Dios tenía sus planes. El problema era que los planes de Dios parecían irreales, imposibles y casi infantiles.

Dios es Dios. Él es el creador del cielo y de la tierra. Conoce no solo cada persona y cada problema, sino que tiene la solución. Para Israel, era destruir a Asiria y a su ejército. ¿Y para ti? Bueno, para ti yo no sé, y continúas despierto, tampoco tú sabes, pero Dios si sabe.

Ya empieza a brillar el sol de un nuevo día y vuelves a preguntarte: ¿Puede Dios resolver mi drama? Claro que puede “Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿Quién la hará retroceder?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Mi elección  diaria

En la vida existen opciones. Una de ellas es aceptar la protección divina cuanto todo va bien, y la otra es buscar a Dios cuando todo va mal. En ambas Dios oye, te salva del dolor y te da la protección que necesitas, pero, ¿en qué situación piensas que es mejor buscarlo?

En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. (Isaías 17:7)

Júlia esbozó una linda sonrisa al recibir su regalo. Era el día de su cumpleaños y ella estaba soñando con ese presente por mucho tiempo; hablaba sobre él de día y de noche; a toda hora, en todo lugar.

Su papá se aproximó y le dijo:

-Hijita, déjame armar eso. Yo puedo ayudarte.

-¡No papito! Yo puedo sola.

Pasados 20 minutos vino el llanto. El juguete soñado, ansiado, hablado y cantado por mucho tiempo estaba roto y sin condición de ser usado. Con los ojos llenos de lágrimas la niña miró a su padre y le dijo: Papá, ¿puedes ayudarme?  ¿Arreglas  mi juguete?

El ser humano  no es más que un niño. Va por la vida queriendo hacer todo solo, y solo, se hiere, sufre y llora. Así es hoy, lo fue en el pasado y lo será hasta que Jesús vuelva.

El texto de hoy muestra esa realidad. El pueblo de Israel tenía un pacto establecido con Dios: Ustedes me obedecen y yo los cuido. Simple. Bastaba seguir ese acuerdo y la vida sería buena, sin dolor, ni lágrimas. Pero por más simple que pareciera, Israel insistía en ir por otro camino.

Se comprometió con la idolatría de los pueblos que lo rodeaban, puso de lado el pacto y al propio Dios. En varias ocasiones el Señor lo llamó de vuelta, lo invitó a sus brazos, lo buscó como a una manada perdida pero el pueblo simplemente dijo: ¡No! La consecuencia era inevitable.

Un día el poderoso ejército de Asiria vino con toda su fuerza, lo derrotó, lo esclavizó y lo humilló. Sobraron dolor, vergüenza, sufrimiento, y el pueblo, dice el texto de hoy, se acordó de Dios. ¿En esa hora? No, que Dios no lo oyese más, inclusive porque Dios siempre oye a su hijo; pero ¿tenía que esperar ese momento? Tantas invitaciones, mensajes, llamados y nada, pero cuando el dolor, la tristeza y la vergüenza llegaron, Israel se acordó de Dios.

En la vida existen opciones. Una de ellas es aceptar la protección divina cuanto todo va bien, y la otra es  buscar a Dios cuando todo va mal. En ambas Dios oye, te salva del dolor y te da la protección que necesitas, pero, ¿en qué situación piensas que es mejor buscarlo? 

Antes de comenzar un nuevo día repite: “Hoy oiré tu voz mi Creador, mis ojos estarán en ti Santo de Israel.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Espíritu superior

No te conformes con los padrones morales y espirituales de una sociedad desesperada por sacar a Dios del escenario de su existencia. Atrévete a ser diferente.

Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. (Daniel 6:3)

Daniel caminó lentamente hasta la ventana de la casa, corrió la cortina, miró el sol tiñendo de rojo el horizonte y decidió olvidar la traición de sus compañeros. Al fin de cuentas no se podía esperar algo mejor de gente que no tenía el temor de Dios en su corazón.

El texto dice que Daniel “era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque en él había un espíritu superior.” Ese espíritu superior era el Espíritu de Dios. El joven Daniel se dejaba guiar por el Espíritu.

Sin embargo, en aquellos tiempos, como hoy, la fidelidad a Dios tenía un precio. Tal vez por eso, resulte más cómodo acomodarse a la manera de pensar y de ser de la mayoría. La moda hoy es ser políticamente y no bíblicamente correcto.

¿Quién se preocupa en ser ético en un mundo en que la viveza parece haberse vuelto requisito para escalar en la vida profesional? Sin embargo Daniel sabía a quién servía y el espíritu Superior que lo guiaba lo hizo superior. Esta superioridad no era solo cualitativa sino también espiritual. Daniel volaba donde las águilas vuelan. Las mezquinarías propias de la carne no lo seducían. Había probado del agua pura del manantial divino y no se contaminaría bebiendo las aguas envenenadas de este mundo de pecado.

Tú también fuiste llamado para un propósito elevado. No te conformes con los padrones morales y espirituales de una sociedad desesperada por sacar a Dios del escenario de su existencia. Atrévete a ser diferente. Déjate usar por el Espíritu superior. Busca a Jesús todos los días. Jesús prometió que si tú lo buscas, tu cuerpo será templo del Espíritu Santo. El resultado natural de esa experiencia  será la superioridad atrás de la cual multitudes corren.  Dios se la da a los que lo buscan de todo corazón.

En la historia de Daniel, el rey puso al profeta por encima de todos los demás. El puesto de primer ministro, codiciado por todos no fue el resultado del trabajo arduo de Daniel, sino la recompensa por su fidelidad.

No enfrentes hoy los desafíos que tienes por delante sin tener la seguridad de que el Espíritu superior que guió a Daniel, te guiará a ti también. Y recuerda que “Daniel era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Es verdad, es real, es bueno

Solo necesitas pedir, buscar, querer. Si hoy, al iniciar un nuevo día levantas la voz y clamas a Dios por perdón, el perdón será derramado sobre ti. ¡Es verdad, es real, es bueno!

Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en  el lugar de tu morada, en los cielos escucha y perdona. (1 Reyes 8:30)

Ella abre la puerta de su departamento cuando el reloj marca las 04:45h de la madrugada. En otros tiempos estaría durmiendo a esa hora, pero  ahora todo ha cambiado. Se mira al espejo y contiene las lágrimas, mientras limpia el maquillaje del cansado y bello rostro. La  fuerza que ella pone en el pedazo de algodón contra el rostro, es sintomática; le gustaría que limpiase más que el maquillaje. Quisiera verse libre del gusto amargo del fracaso, del olor del pecado, de la ilusión perdida. El agua que sale de  la ducha limpia su cuerpo, pero sus lágrimas intentan limpiar el alma.

¿Dónde está la chica que cantaba en el coro de la iglesia? ¿Dónde, aquella muchacha de ojos inocentes y sueños lindos que un día salió del interior y  fue a la capital buscando realizar sus sueños? 

Acostada en la cama recuerda que, cuando niña, oraba todas las noches la oración que su madre le enseñara: “Muchas gracias Señor por el día, por mi padre, por mi madre y por mi hermano. Si pequé  por favor perdóname, En nombre de Jesús. Amén”. ¿Si pequé? Ella vive 24 horas por día con la luz de neón de la conciencia encendida en la misma palabra: ¡pecadora! Es su sentencia, es su destino. ¿Habría salida para ella?

El texto de hoy trae un pedido del rey Salomón, en el día de la inauguración del templo que él había construido para honra de Dios. En esa ocasión se acuerda de pedir por las necesidades del pueblo. El perdón parece ser la mayor de ellas. El ser humano es atacado a diario, por su conciencia. Carga el fardo de la culpa.

Para recibir el perdón de Dios solo necesitas pedir, buscar, querer. Si hoy, al iniciar un nuevo día levantas la voz y clamas a Dios por perdón, el perdón será derramado sobre ti. ¡Es verdad, es real, es bueno!

Por eso, si hoy sientes el peso de la culpa sobre ti, haz como Salomón y levanta tu voz a Dios diciendo: “Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona”.


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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Justicia o ira?

Libértate. Pídele a Dios la capacidad de perdonar, abre las puertas de tus prisiones interiores, brilla como el sol del nuevo día.

Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. (Santiago 1:20)

Carla sabía que la noche de aquel domingo marcaría su vida para siempre. Era una noche fría. La más fría de todas las que había vivido al lado de su joven esposo. Las cortinas se movían con el viento helado, pero ni siquiera el aire de la noche era capaz de apagar la ira de su corazón.

La imagen que había visto aquella tarde no se borraría de su mente jamás. Su esposo besaba a otra mujer. Nunca imaginó una cosa de esas, pero definitivamente él se arrepentiría de haberlo hecho. Ella le pagaría con la misma moneda.

Saltó de su inercia. No miró el reloj. Cualquier hora daba  lo mismo para lo que pensaba hacer. Se vistió con prisa, pasó sus dedos entre el cabello negro tratando de alisarlo. Tomó su bolsa, cruzó el umbral y se perdió en la noche oscura y fría de su dolor de esposa traicionada.

Al volver a casa se lo dijo. Así, sin medias palabras. Le dijo que estaban empatados. Ojo por ojo, traición por traición.

A partir de aquel día las noches de Carla se hicieron cada vez más oscuras y frías. Su dolor aumentaba. Ya no le dolía la traición del esposo, la atormentaba su propia traición. Se había vengado, había hecho “justicia” por sus propias manos, pero aquel acto provocado por la ira solo le causó amargura, una amargura tan densa como sus densas noches frías y oscuras. Acabó en el consultorio de un sicólogo.

El consejo bíblico de hoy es: deja la justicia con Dios. Él no puede ser burlado. La persona que te hirió puede parecer victoriosa hoy y mañana, pero los actos de justicia divinos, llegan a pie, llegan a su debido tiempo.

No te atrevas a llamar justicia al acto impensado provocado por la ira. Las prisiones están llenas de gente que solo quiso hacer “justicia.” Las prisiones del alma también abrigan en sus celdas gente herida que como Carla se dejó llevar por la ira. La ira humana no combina con la justicia divina. Solo Dios sabe permitir que el ser humano coseche el fruto maduro de vivir perjudicando al otro.

Libértate. Pídele a Dios la capacidad de perdonar, abre las puertas de tus prisiones interiores, brilla como el sol del nuevo día. Porque: “la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Ropas, solo ropas

No existe sacrificio que aumente la misericordia de Dios, o que duplique su cuidado por ti. Dios es amor y si lo buscas en humildad, te coloca las ropas que Él preparó para ti.

Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. (Génesis 3:21)

El era un joven ejemplar. Todavía recuerdo los comentarios que hacían a respecto de él. Excelente hijo, excelente amigo, buen estudiante, cristiano, consagrado. ¿Qué  madre no se alegraría de tenerlo como yerno? ¿Qué pastor no se sentiría contento de tenerlo como líder de su iglesia? ¿Quién no gustaría de llamarlo de amigo?

Los años fueron pasando y un día vino la trágica noticia: Murió, peor todavía, se quitó la vida. ¿Cómo era posible? ¿No sería una broma de mal gusto? Lamentablemente, era él. La información no estaba errada.

Todos los seres humanos luchamos. Para ser mejores, buenos ciudadanos, buenos esposos, en fin. Con él no era diferente. Su lucha diaria era por la busca de la perfección. Procuraba ser el mejor en todo, especialmente en la vida cristiana. Oraba, ayunaba, predicaba, cantaba, sabía de memoria los mandamientos, sabía lo que podía   y lo que no debía hacer. Conocía y sabía mucho sobre profecías y doctrinas. Tenía todo, pero no tenía nada. Era infeliz, vacío. Su vida no tenía sentido. Vivió para agradar a todos, para hacer que todos fuesen felices, pero él mismo, nunca fue lo había sido. 

Su drama era disfrazar sus fallas con buenas acciones, querer agradar a los otros y a Dios con buenas obras. El nombre que damos a eso es legalismo. Legalismo es la intención de comprar el favor de Dios con acciones, con esfuerzo personal. Legalismo es luchar para esconder la desnudez del alma con mis propias. Ese fue también el drama de Adán y Eva. Cubrieron su desnudez con hojas de higuera, sin percibir que esas hojas traían más problemas que soluciones.

No existe nada que puedas hacer para que Dios te ame más de lo que te ama. No existe sacrificio que aumente la misericordia de Dios, o que duplique su cuidado por ti. Dios es amor y si lo buscas en humildad, te coloca las ropas que Él preparó para ti. 

Ropa, en la Biblia, es sinónimo de salvación. ¡Presta atención! El texto dice que Dios les hiso la ropa y fue Él mismo que los vistió. ¿Te diste cuenta que el ser humano solo se deja vestir? Todo, en la salvación, es acción divina.

En un nuevo día siempre es bueno recordar eso. La obra es de Dios y tú solo debes aceptar. “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.”  


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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Quién es el culpable?

En vez de decir como Adán: La mujer que me diste por compañera, me dio,” di: Señor, peque. ¿Por favor puedes perdonarme?

Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera,  me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engaño y comí. (Génesis 3:12-13)

Preso en el acto, por tráfico de drogas, Manuel lanza un discurso duro: “Yo soy fruto de la sociedad, soy el resultado de un mundo injusto donde las personas solo se importan con ellas mismas. Yo soy lo que ustedes me llevaron a ser. No  pude escoger, no tuve oportunidades, yo no  tengo la culpa”.

Su discurso era fuerte y elocuente. Este mundo es, egoísta. Cada día que pasa las personas se preocupan más con ellas que con su prójimo. La venganza y el odio se sobreponen al amor y al perdón. Manuel parecía tener razón.

Vivimos en un mundo donde faltan oportunidades para los jóvenes. Cada año más y más profesionales son lanzados al un mercado de trabajo cada día más exigente. Faltan oportunidades, falta el deseo de invertir en los jóvenes. Manuel parecía tener razón.

¿Cómo condenar muchachos que nacen huérfanos? ¿Jóvenes que, viven sin un modelo a ser seguido, sin una referencia paterna? ¿Cómo condenar un muchacho que desde sus primeros años vive la ley de la selva en plena metrópoli? ¿Cómo condenar un muchacho que mata para no morir? Manuel, ¡parece que tiene razón!

Solo que Manuel es un muchacho de clase media, en una de las mayores ciudades del mundo. Segundo hijo de un hogar bien estructurado, siempre tuvo todo en casa. Estudió en buenas escuelas, viajaba durante las vacaciones, usaba buenas ropas, frecuentaba los mejores ambientes sociales, tenía un cuarto solo para él, desde niño tenía su propio computador. Si alguien tuvo oportunidades en la vida, si alguien podría hacer la diferencia en la sociedad, ese, sería Manuel. Ah Manuel, parece que ya no tienes razón.

El problema es Manuel aprendió, desde pequeño, a colocar la culpa en los otros. El ser humano siempre fue así, desde la entrada del pecado. “La mujer que me diste,” dijo Adán. “La serpiente que creaste,” dijo Eva.

La culpa nunca es nuestra, el responsable nunca soy yo. Ese estilo de vida trae como resultado: infelicidad, rebeldía, dolor, frustración. 

Hoy, en vez de decir como Adán: La mujer que me diste por compañera, me dio,”  di: Señor, peque. ¿Por favor puedes perdonarme? 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Satisfacción

Nada de lo que encuentres satisfará los deseos de tu alma. Tú búsqueda es la del corazón. Tu sed es la de Dios. Carencia del espíritu que solo llega al fin cuando cansado de vagar, finalmente reconoces que no puede seguir huyendo.

También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario. (Lucas 3:14)

Se arrojó al vacío, intentando destruir su historia. Aquella noche había corrido como un loco por calles oscuras, víctima de una persecución mental. En realidad, había corrido toda su vida buscando llenar el vacío del alma. Al principio creía que lo que buscaba era apenas satisfacer las carencias físicas. Después pensó que corría atrás de realización y de prestigio. Y no tuvo escrúpulos para encontrar lo que buscaba. Tuvo todo pero su corazón continuó sonando como um tambor hueco, hasta aquella noche en que decidió ponerle un punto final a todo. No murió, como hubiera querido. A partir de ese día las cosas empeoraron porque a raíz de esa intención frustrada, quedó parapléjico. 

Pero cómo son las cosas divinas. Fue en el dolor de la impotencia que volvió a nacer, fue sin saber a donde más correr que se dejó encontrar por el Señor Jesús y de repente el sol salió en la media noche de su tristeza y aprendió a sonreír y a cultivar el optimismo y la esperanza, a pesar de su desgarradora situación.

“Tuve que ser reducido a este estado para entender que lo que me faltaba era Jesús” –me dijo con una sonrisa tímida pero sincera.

El versículo de hoy muestra esta gran verdad. Jesús les dijo a los soldados: “Contentaos.” El verbo contentarse, en griego, es arkeo, que significa literalmente. “No buscar nada más porque se está completo.”

La única manera de estar completo es devolverse a Dios. El ser humano, acepte o no la idea, salió un día de las manos del creador y solo será completo cuando se devuelva a Él. Lejos de Dios puedes correr, correr y correr. Sin él puedes buscar y buscar y buscar. Pero nada de lo que encuentres satisfará los deseos de tu alma. Tú búsqueda es la del corazón. Tu sed es la de Dios. Carencia del espíritu que solo llega al fin cuando cansado de vagar, finalmente reconoces que no puede seguir huyendo.

Hoy, amanece un nuevo día. Mira hacia fuera. Contempla la mañana. Es un milagro. Es la expresión del amor de Dios y delante de las expectativas para este día, escucha la voz de Jesús: “No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.”


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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Frutos limpios

Recuerda que todos tenemos una naturaleza mala, pecaminosa; que se deleita en vivir lejos de Cristo y que prefiere vivir ajeno a la voluntad de Dios. El Señor Jesús, con el suave pañuelo de su justicia nos limpia con cariño, nos limpia de todo y nos llama justos.

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. (Romanos 5:19)

La rabia en sus ojos era asustadora. Mirando fijamente al horizonte trataba de encontrar palabras que no lo lastimasen tanto pero no las hallaba.

-Yo… yo soy así. ¿Qué puedo hacer? ¡Es mi naturaleza, mi destino, mi suerte y no hay nada que pueda hacer para cambiar!

Mucha gente  piensa que jamás podrá cambiar de vida y justifica sus errores, para apagar la voz de la consciencia. ¿Ellos tienen razón? Hoy, tal vez, te levantaste con el sabor de la derrota en tus labios, te duele la cabeza intensamente, tu cuerpo siente la resaca de ayer, y mirándote al espejo te sentencias: soy así, ¿qué puedo hacer? 

La Biblia habla de la naturaleza pecaminosa del ser humano. Desde que venimos al mundo traemos, la inclinación hacia el mal.  El versículo de hoy habla de la desobediencia de Adán como puerta de entrada del mal, a la vida de todos. El árbol de la humanidad fue contaminado en su raíz, y los frutos son malos.

La vida del ser humano es una incansable lucha contra la naturaleza pecaminosa. Creo que nadie, en sana consciencia, quiere hacer el mal, a nadie le gusta tropezar y caer cada rato. No le hace bien a nadie prometer y prometer sin nuca cumplir.

El texto de hoy presenta un contraste entre Dios y el hombre. Si por un lado el pecado atacó la raíz de la humanidad y contaminó todos los frutos; por otro lado Cristo venció el pecado y  trajo solución y cura. 

Al comenzar un nuevo día de tu historia, recuerda que todos tenemos una naturaleza mala, pecaminosa; que se deleita en vivir lejos de Cristo y que prefiere vivir ajeno a la voluntad de Dios. El Señor Jesús, con el suave pañuelo de su justicia nos limpia con cariño, nos limpia de todo y nos llama justos.

Cuando por algún motivo te sientas indigno, en las horas de mayor angustia, en los momentos de total  desánimo, cuando el martillo de la culpa te golee sin cesar, recuerda que “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Cuidado con la codicia

Es bueno tener, pero es mejor pertenecer. Cuando escoges pertenecer a Dios, escoges la felicidad. Él te ayuda a vivir con lo que tienes y con lo que eres y te dará mucho más de lo que un día soñaste.

Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1 Timoteo 6:10)

 Los sobres se amontonaban sobre la mesa de la cocina como un castillo de naipes que a cualquier momento se desmoronaría. Cada sobre gritaba: ¡Pague, pague, pague! Cintia evitaba entrar a la cocina con miedo de oír el coro imaginario de los sobres, pero por más que no quisiese aceptar la realidad, las cuentas continuaban llegando, con valores cada vez más altos. 

-Yo solo quería ser feliz, murmullaba, cansada de huir de sus fantasmas. Ropas caras,  fiestas, restaurantes finos, viajes y más viajes. Todos sus amigos la consideraban especial, una persona generosa y de buen corazón, con mucho dinero. Si el dinero en la mano es un vendaval; gastar sin tener dinero es un tsunami.

Ser feliz. Esa es el anhelo constante del ser humano. Buscar incasablemente la felicidad.  Y para encontrarla, no mide esfuerzos. Lucha, corre, llora, se sacrifica, no come, no duerme; casi deja de vivir.

No es malo desear la felicidad. Errado es la regla sino que usamos para medirla. La mayoría de las veces esa regla es la posesión de bienes materiales. 

Desde que nos despertamos hasta la hora de dormir somos bombardeados con mensajes consumistas. Las personas basan su felicidad en su capacidad de consumir. Cuanto más compras, más feliz te sientes, y eso es una rueda viva que gira en función de un único sentimiento oculto: la codicia.

La codicia no es solo desear lo que los otros tienen sino querer lo que no puedo tener. Cintia compró, compró y compró, queriendo tener más y terminó con menos.

Tu felicidad no es la suma de lo que  tienes, sino, a quién perteneces. Es bueno tener, pero es mejor pertenecer. Cuando escoges pertenecer a Dios, escoges la felicidad. Él te ayuda a vivir con lo que tienes y con lo que eres y te dará mucho más de lo que un día soñaste. 

Hoy, sal a la lucha para, pertenecer a Jesús y permanecer en Él. Cuando sientas el deseo de tener lo que no está dentro de tus posibilidades, a pesar que te parezca bueno, y agradable a los ojos, recuerda: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”    

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿A quién seguir?

A pesar de que tu humanidad te hace pensar que el camino está equivocado. Dios jamás le falló a los hijos sinceros que van a Él en busca de orientación y consejo.

¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:1)

¡No sé qué hacer, simplemente no sé! 

Con el rostro entre los brazos, sentada frente a mí, Claudia era el retrato de tantas personas en un mundo de dudas. Matrimonio en bancarrota, crisis en el trabajo, deudas, y luchas diarias con la depresión, Claudia buscaba respuestas.

“Son tantas, decía ella, tantos caminos, tantas filosofías, tantas propuestas, que es imposible saber lo que es, o no es correcto.” 

Verdad y mentira. Verdad que existen muchas filosofías, caminos y alternativas. Vivimos en un tiempo donde está de moda creer en algo, vivir la espiritualidad, buscar la armonía del alma. El enemigo de nuestras almas es especialista en crear confusión en la mente del ser humano. Fue así en principio, y continua así hoy.

La pregunta del texto de hoy es una de las más difíciles de traducir. En hebreo sugiere dos ideas diferentes y  eso, causa cierta contradicción entre los estudiosos de la Biblia. El enemigo hizo una pregunta con el claro  objetivo de confundir a Eva; su intención era llevarla a dudar de Dios. Y continúa siendo su objetivo hoy, al presentar tantas filosofías, creencias y caminos alternativos.

Es muy probable que en algún momento te hayas sentido como Claudia, sin saber a dónde ir, qué hacer, o qué dirección tomar. En la carretera de la vida todo parece oscuro y te parece imposible llegar al destino.

El caso de Claudia muestra que buscar el camino llevada por las ideas y filosofías humanas, solo te conduce a la confusión. El camino es la Palabra de Dios. La Biblia es el mapa del viajero, el GPS para el perdido, la placa de tránsito diciendo: sigue adelante, a derecha o a izquierda. Las orientaciones divinas son claras y objetivas. A nadie le fue mal por haberlas obedecido.

Deposita tu confianza en Dios. Aunque al principio no lo entiendas. A pesar de que tu humanidad te hace pensar que el camino está equivocado. Dios jamás le falló a los hijos sinceros que van a Él en busca de orientación y consejo. Haz de este día un día de obediencia a sus orientaciones y recuerda que el enemigo puede aparecer en algún momento diciéndote: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Tú escoges

Recuerda que cuando Dios dice que no comerás del árbol de la ciencia del bien y del mal es porque Él te ama, pero la elección es siempre tuya.

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:6)

Su rostro reflejado en la tela del computador mostraba la lucha de su corazón. Con el control remoto en la mano, enfrentaba una intensa batalla interior. Tan intensa como la lluvia que caía en la ciudad aquella noche. ¿Cuál era el problema? ¡Nunca nadie lo sabrá! Si tú fueses un viciado, tal vez, pero Carlos solo consideraba aquello, un pasatiempo. Su mente fabricaba argumentos para comprar aquella película, pero su corazón gritaba: ¡No!

La batalla de Carlos es la figura exacta de muchos que buscan argumentos racionales para endosar sus pecados. Desde que el mundo es mundo el ser humano intenta justificar las cosas malas.

En la soledad de la noche, una lista infinita de argumentos desfiló por la mente de Carlos. “Eso era malo en el tiempo de mis padres,” “Eso es terrorismo de la iglesia” “moralismo barato” “puritanismo sin lógica.” Delante de todos esos argumentos ¿cómo no iba a ser víctima de sus deseos? 

En su abierta rebelión contra Dios el ser humano lo ataca diciendo que es un déspota, un tirano, un dictador que se complace en quitar la libertad de sus criaturas, al bloquear los “placeres” de esta tierra con un sello de “prohibido.” Esa acusación no es nueva. Nunca fue. Hace miles de años uno de los ángeles inició una rebelión celestial con las mismas acusaciones.

Dios ama a sus hijos y en su infinito amor  dice no, para algunas cosas, y orienta a sus hijos a obedecer por su propia seguridad. Dios jamás obliga a nadie a seguir el camino que Él presenta. La decisión siempre es tuya. Una prueba de eso es el árbol del bien y del mal en el jardín. No estaba escrito, pero la opción de escoger era del ser humano. La obediencia a Dios no es esclavitud sino el resultado de una elección.

Hoy, al salir para vencer tus desafíos, con seguridad encontraras muchos árboles. En todas las situaciones recuerda que cuando Dios dice que no comerás del árbol de la ciencia del bien y del mal es porque Él te ama, pero la elección es siempre tuya. Recuerda que “la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”

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