DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En gloria

San Pablo habla de “Cristo, vuestra vida.” No existe vida cuando estás lejos de Jesús. El es la vida. Todo lo que el ser humano viva separado de la fuente de la vida es un remedo de vida, frustración, vacío, busca incansable, simple sobrevivencia.

Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él, en gloria. Colosenses 3:4

Estaba delante de mí, en la escalera eléctrica que nos conducía a la plataforma del tren, en el aeropuerto de Dallas. Delante de mí estaba ella, como tantas otras personas. Me llamó la atención por un simple detalle: lloraba. Discretamente, como si tuviese vergüenza de mostrar sus sentimientos.

Por algún motivo que no sé explicar, me conmueven las lágrimas. Quisiera andar con un pañuelo, enjugando el llanto de todas las personas tristes, pero me descubro insignificante, limitado, incapaz de hacerlo. Y sin embargo me continúa doliendo el dolor ajeno. No me deja ser feliz. No, plenamente. Me recuerda que vivo todavía en el imperio de la tristeza y de la muerte, donde llorar sea tal vez, la mejor manera de sacar el veneno que destruye el alma.

Nunca sabré como se llamaba la mujer triste que vi llorar en el aeropuerto de Dallas. Pero sé que la vida, siempre será incompleta sin Jesús. 

El texto de hoy habla de vida y de gloria. Se refiere a la gloria que recibirán los redimidos cuando Jesús se manifieste de manera victoriosa y triunfante a este mundo. Pero su aplicación es alentadora hoy, mientras todavía transitamos por el desierto de esta vida.

San Pablo habla de “Cristo, vuestra vida.” No existe vida cuando estás lejos de Jesús. El es la vida. Todo lo que el ser humano viva separado de la fuente de la vida es un remedo de vida, frustración, vacío, busca incansable, simple sobrevivencia.

Yo no sé, si la mujer del aeropuerto, conocía a Jesús. No tuve tiempo de hablar con ella. Bajó del tren un corredor antes del mío. La vi marcharse, con su porte de ejecutiva, sus ropas caras y sus lágrimas. 

Me quedé pensando en el dolor de aquella mujer, en su lucha interior, en sus dificultades familiares, en sus sueños frustrados y tuve ganas de escribir este devocional para decirte que la vida solo vale la pena ser vivida con Jesús. Con Él, hasta el dolor tiene sentido. Inclusive las lágrimas, significan esperanza. La esperanza de que un día todos los que Creímos en Jesús, “seremos manifestados en gloria.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La dimensión del amor

Pablo dice que el amor sano es sincero, auténtico y sin fingimiento. Se muestra como es. No se coloca máscaras. No se esconde, no camina en las sombras, no combina con penumbra.

Ese tipo de amor no es pasivo, es movido a la acción. Extiende la mano en dirección del necesitado. Renuncia, a veces, a favor del otro. Paradójicamente el mayor beneficiado no es el amado, sino el que ama.

El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Romanos 12:9

Leo, observó maravillado la danza de las figuras extrañas, ataviadas de ropas orientales: tres mujeres, moviéndose seductoramente en el palco. Se acercó y vio con asombro que eran jóvenes y hermosas. Tenían los ojos verdes.  Relucientes como esmeraldas. La figura de sus cuerpos en movimiento cautivó su mirada por varios minutos. Al terminar el show, se acerco de una de ellas. Era morena, de rostro triste. Su tristeza no combinaba con la danza que acababa de presentar.

Fue algo inexplicable. Solo una hora de conversación y ambos llegaron a la “conclusión” de que estaban profundamente enamorados. Así comenzó una historia de dolor, angustia y muerte.

Meses después, Leo no pudo soportar el dolor de verse engañado. Su mundo quedó en tinieblas y sus emociones perturbadas, le hicieron cometer un crimen que lo llevaría a la prisión por varios años. Todo sucedió la noche en que ella le dijo que nunca lo había amado. Se había casado con él, solo por causa de su dinero.

-¿Cómo puedes decir eso si pasamos tantos momentos maravillosos? Preguntó el joven engañado, en el límite de la desesperación.

- Fingí. Simplemente fingí. –Fue la respuesta dura y fría.

Lo que sucedió después, lo contaron los periodistas, con lujo de detalles.

El amor sea sin fingimiento, dice Pablo, escribiendo a los romanos. Él no se refiere solo al amor de una pareja. El consejo sirve para todas las circunstancias que el amor involucra. El amor es el sistema circulatorio de las relaciones humanas. Cuando la sangre llega, sana, a cada miembro del cuerpo lleva salud y lo capacita a ejercer sus funciones.

Pablo dice que el amor sano es sincero, auténtico y sin fingimiento. Se muestra como es. No se coloca máscaras. No se esconde, no camina en las sombras, no combina con penumbra.

Ese tipo de amor no es pasivo, es movido a la acción. Extiende la mano en dirección del necesitado. Renuncia, a veces, a favor del otro. Paradójicamente el mayor beneficiado no es el amado, sino el que ama.

Por eso, hoy, proponte amar, sin máscaras. Recuerda el consejo sabio: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Grandes cosas

¿Tienes miedo que el pueblo no entienda tu actitud? ¿El Señor ha colocado la certidumbre en tu corazón pero sabes que los otros no te entenderán? No te preocupes. Lo único que debe importarte es que lo que vas a realizar, es la orden de Dios.

Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación. A los que le temen. Hizo proezas con su brazo. Lucas 1:49-50

El sol despunta, en las montañas de Judá. Una jovencita camina pensativa. Túnica y sandalias viejas. Tristeza y alegría en el rostro. Vez por otra se toca el vientre. Quiere sentir el palpitar de la vida que se genera dentro de ella.

La mescla de sus sentimientos nace de la confusión. Su mente es un remolino de ideas. Se siente feliz por llevar dentro de sí, alguien tan especial. Al mismo tiempo la tristeza la envuelve. Sabe que el pueblo la condenará, al enterarse de la noticia.

Llega a una ciudad escondida entre las montañas. Todos llegamos. Si partes, acabas llegando. Es una ley de la vida.

Al llegar, el niño salta dentro de su vientre y su prima percibe. Hay cosas que no se pueden ocultar.

Fue en esas circunstancias que la joven ora. “El Poderoso me ha hecho grandes cosas”, dice. ¿De qué grandes cosas habla? ¿Qué grandes cosas había hecho el Poderoso con ella? “Hizo proezas con su brazo”, sigue diciendo. ¿A qué se refiere?

El texto de hoy fue sacado de la oración que María hizo cuando visitó a su prima Elisabeth para darle la noticia de  su embarazo. El niño era Jesús.

Tú y yo hoy, sabemos que María había recibido un privilegio. Había sido escogida entre millones de seres humanos para ser la madre del Salvador. “Bendita tú entre las mujeres; y bendito el fruto de tu vientre”, la había dicho su prima.

Elizabeth, tú y yo, lo entendemos. Siempre hay gente que te entiende. Pero no todos están dispuestos a hacerlo.

La multitud, seguramente hablaría pestes al enterarse que una joven, que aún no había convivido con su prometido esposo, estaba en cinta. Sería motivo de chacota y burla. Lenguas venenosas se encargarían de desfigurar la situación. Pocos creerían que aquel niño, era fruto del Espíritu Santo.

Y sin embargo María creía que el “Poderoso” había hecho grandes cosas con ella. La joven miraba más allá de la  tormenta.

¿Tienes miedo que el pueblo no entienda tu actitud? ¿El Señor ha colocado la certidumbre en tu corazón pero sabes que los otros no te entenderán? No te preocupes. Lo único que debe importarte es que lo que vas a realizar, es la orden de Dios y, aunque los otros no te entiendan, enfrenta el desafío diciendo: “Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación. A los que le temen. Hizo proezas con su brazo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Conforme a tu Palabra

La pureza, simplicidad y humildad de una niña como María, nos ensena el secreto del éxito. Hoy, los grandes maestros de Liderazgo, escriben acerca del líder siervo. Parece el gran descubrimiento de la última década. Las empresas envían a sus ejecutivos a asistir a seminarios, para aprender algo, que la Virgen María, con su actitud desprovista de pretensiones, ensenó siglos atrás.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. Lucas 1:38

Uno de los seres más conocidos del planeta es María, la madre de Jesús. La niña simple, de 16 anos que un día puso su vida al servicio de Dios, se convirtió en una persona admirada y seguida en los cuatro lados de la tierra. Su nombre atraviesa tiempo, cultura, raza, e idioma. Brilla en la memoria y en las emociones de millones de seres humanos.

No corrió atrás de la fama, no buscó gloria. Quiso apenas servir. “He aquí la sierva del Señor, dijo, hágase conforme a tu palabra”. Y sin embargo, es reverenciada por todas las generaciones.

“Dios da barba a quien no tiene quijada” –me decía un día de esos, Anny. Su sueño era ser estrella de televisión y pensaba que yo podría ayudarla de alguna forma. “Usted conoce mucha gente –me dijo con un brillo de expectativa en los ojos- He luchado, he tocado puertas, me he esforzado, pero estoy lejos de ver mi sueño hecho realidad. ¿Por qué, personas que no quieren ser famosas, consiguen todo?”.

Quizá sea por eso Anny. Sin duda, es por eso. La fama, el dinero, el poder, el prestigio no pueden ser el objetivo de la vida. La verdadera motivación debe ser el servicio. Lo otro es consecuencia.

Si haces de tu vida, una obsesión por alcanzar cosas. Puedes, inclusive conseguirlas, pero, ¿De qué te valen? Continuaras insatisfecha y vacía. Correrás entonces atrás de las sensaciones alucinantes del placer, pensando que es eso, lo que falta para llenar el vacío de tu corazón, y un día, descubrirás que desperdiciaste los mejores años de tu vida, corriendo en pos de pompitas de jabón. Ilusión. Espejismo. Sentirás un sabor amargo en la boca. Sabor de derrota. Tristeza obsesiva. Depresión.

La pureza, simplicidad y humildad de una niña como María, nos ensena el secreto del éxito. Hoy, los grandes maestros de Liderazgo, escriben acerca del líder siervo. Parece el gran descubrimiento de la última década. Se habla y se enseña cómo desarrollar la inteligencia emocional. Las empresas envían a sus ejecutivos a asistir a seminarios, para aprender algo, que la Virgen María, con su actitud desprovista de pretensiones, ensenó siglos atrás.

Por eso hoy, antes de salir en busca de tus sueños, para y piensa. ¿Cuáles son tus motivaciones? Al hacerlo, piensa en la Virgen María que dijo:He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Obras de la carne

Gracias a Dios que a pesar de eso, en Cristo podemos ser completamente victoriosos, y cuando Jesús vuelva, finalmente seremos librados por completo de esa naturaleza, porque “Esto mortal será vestido de in mortalidad y esto corruptible, de incorruptibilidad.”

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías. Gálatas 5: 19

El versículo de hoy muestra que el gran problema de la humanidad es la naturaleza pecaminosa. Tú no eres pecador porque matas robas o mientes. Tú haces todo eso porque eres pecador. Si no fueses pecador no cometerías actos pecaminosos. ¿Te das cuenta? Todas las cosas malas son obras de la carne, frutos del pecado, consecuencias de estar alejados de Dios. 

El verdadero pecado es el estado de alejamiento de Dios. Todos nascemos así. David dice: “En pecado nací y en pecado me concibió mi madre.” Él está hablando de la naturaleza pecaminosa. Lo que los teólogos llaman pecado original, que no es lo mismo que culpa original. La Biblia no apoya la idea de culpa original. Un niño nace con pecado original, quiere decir, con la tendencia al pecado, alejado de Dios por naturaleza, pero no tiene culpa y por lo tanto no necesita ser bautizado.

San Pablo en la epístola a los romanos, capítulo 7 habla de la lucha terrible dentro de sí. En la hora de la conversión Dios colocó en él la naturaleza de Cristo, pero dentro de él está todavía la naturaleza pecaminosa que se opone contra el bien. Esa lucha interior la tenemos todos los seres humanos. Por eso quieres servir al señor pero no puedes. Parece que dentro de ti hay un monstro que te lleva por el camino del mal. Ese monstruo es real. Existe. Y se llama naturaleza pecaminosa.

Gracias a Dios que a pesar de eso, en Cristo podemos ser completamente victoriosos, y cuando Jesús vuelva, finalmente seremos librados por completo de esa naturaleza, porque “Esto mortal será vestido de in mortalidad y esto corruptible, de incorruptibilidad.”

Haz de este día un día de victoria en Cristo. Coloca tu vida en sus manos y parte para los desafíos, seguro de que al lado de Jesús, la victoria está garantizada. Somete  a Dios el viejo hombre, porque “manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Ángeles

La promesa de Hoy es que, aunque el camino esté lleno de obstáculos, el ángel del Señor te llevará en sus manos y serás finalmente victorioso.

Tienes que creerlo. Tal vez tu mente pragmática no lo entienda, pero tienes que creer. El cumplimiento de la promesa depende de tu fe.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Salmos 91:11-12

La vida de Jorgito se apagaba. Los médicos habían intentado todo. Mauro y angélica, tomados de la mano, miraban el cuerpo del hijito, conectado a una máquina extraña.

De repente entro al cuarto un joven médico, se aproximó del niño, le tomó el pulso, le hizo una caricia en el rostro y  salió.

Dos minutos después, Jorgito abrió los ojos y empezó a quejarse de los aparatos que aprisionaban su cuerpo. Nadie entendía nada pero los médicos lo sacaron de la máquina. El niño estaba sano. Misteriosamente sano. Nadie más volvió a ver a aquel médico. Mauro y angélica aseguran que fue un ángel.

El pragmatismo de este mundo duele, porque la materia solo vive de sensaciones. El materialismo esclaviza. Transforma al ser humano en víctima de los sentidos, incapaz de mirar más allá de su humanidad.

Sufre. Nada puede hacer delante de las adversidades de la vida. No sabe qué hacer ni para dónde ir, pero se resiste a vivir por la fe. Las cosas espirituales le parecen ingenuas. A pesar de eso, las necesita.

El texto de hoy, presenta una promesa que tiene que ver con la fe. Te lleva al reino espiritual que el Señor Jesucristo vino a establecer entre los hombres.

Los ángeles existen. Están a tu lado. No los ves, pero si crees en la Palabra de Dios, ellos cuidan y vigilan tus pasos por donde quiera que vas. “En las manos te llevarán –dice la promesa- para que tu pie no tropiece en piedra”.

Cuantas piedras estorban tu camino. Dificultades, obstáculos, troncos atravesando la carretera de tus sueños, impidiendo que llegues al glorioso destino que el Señor te preparó.

La promesa de Hoy es que, aunque el camino esté lleno de obstáculos, el ángel del Señor te llevará en sus manos y serás finalmente victorioso.

Tienes que creerlo. Tal vez tu mente pragmática no lo entienda, pero tienes que creer. El cumplimiento de la promesa depende de tu fe.

¿No necesitas en este momento de una promesa semejante? ¿No te sientes cansado y a punto de renunciar a tus aspiraciones? Si todo te falló, ¿por qué no le das crédito a Jesús? Piensa en lo que dice el texto:Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Resplandecerás!

Haz de Jesús el centro de tu experiencia diaria. Búscalo cada mañana antes de correr atrás de tus sueños. No vayas solo atrás del brillo. El brillo seduce, engaña y mata. Si no, pregúntale a la mariposa. Te responderá con sus alas heridas, con su dolor y con su muerte.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. Mateo 13:43

Cristian quería brillar. Como estrella en medio del cielo azul. Como explosión del firmamento en el despertar de la mañana. Brillar con luz propia. Ser aplaudido, aclamado, homenajeado. 

En sus interminables noches de delirio, se soñaba andando por las calles. Las multitudes corriendo atrás de él en busca de un autógrafo. Se imaginaba rodeado de chicas guapas, sonriendo para las cámaras, empañado por los flashes, agitando la mano para sus admiradores.

Y brilló. Su deslumbramiento fue corto. Estrella fugaz. Se apagó consumida por el tiempo.

¡Cuántas estrellas, como Cristian, brillaron en esta vida! Unas más, otras, menos. Aplaudidas, aclamadas, casi idolatradas. El tiempo las apagó. Hoy solo quedan recuerdos.

¡Tiempo! ¡Oh tiempo inexorable! Tiempo impiedoso, implacable, cruel. Nadie escapa de tus manos. Tu sombra avanza asustadora sobre cualquier mortal.

Pero el texto de hoy habla de un brillo que jamás acaba. Nada tiene que ver con aplausos, fama o dinero. Tiene que ver con vida y con justicia. Tiene que ver con el reino del Padre.

El reino del padre no es un reino material. No lo puedes ver ni tocar. Los sentidos no lo perciben. Es necesario mirarlo con los ojos de la fe. Fe es creer, confiar, sacar el pie del barco y colocarlo en el agua.

Para brillar en el reino del Padre necesitas salir del materialismo que te rodea. Debes abrir las alas y volar hacia la dimensión de los valores eternos. Está lejos de la carne, tiene que ver con el espíritu.

Pero ¿Cómo hacer todo eso más fácil, más comprensible, más humano?

Haz de Jesús el centro de tu experiencia diaria. Búscalo cada mañana antes de correr atrás de tus sueños. No vayas solo atrás del brillo. El brillo seduce, engaña y mata. Si no, pregúntale a la mariposa. Te responderá con sus alas heridas, con su dolor y con su muerte.

Hoy es un nuevo día. ¡Brilla! No te intimides delante de las nubes oscuras que te rodean, no retrocedas, avanza, lucha, trabaja, pero recuerda que, cuando esta vida acabe, solo “los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Limpio corazón

¿Qué pasa si colocas en tu mente, cosas buenas y cosas malas, al mismo tiempo? Tu mente deja de ser kataros. Se vuelve agua envenenada. Entonces, al llegar el momento difícil, el agua no calma tu sed. Está contaminada y puede provocarte la muerte.

Jesús desea lo mejor para ti. Quiere que seas feliz y camines diariamente sin temor. Por eso te aconseja a no contaminar la fuente de tu corazón.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8

Eugenio cerró el libro que leía, una novela de crimen, sexo y sangre. Se levantó del sofá, frente a la hoguera, se dirigió hacia la ventana y la abrió para ver qué es lo que sucedía allá afuera. El perro ladraba con insistencia.

Su rostro, caliente por el ardor intenso de los leños, sintió el aire helado de la noche de invierno. Llamó a su perro, un pastor alemán. El animal se acercó al amo y volvió, ladrando, hacia el pequeño bosque del lado.

-¿Quién anda ahí?- 

El grito de Eugenio quebró el silencio de la noche. La única respuesta que obtuvo fue un fuerte gruñido del perro que corría, enloquecido acercándose al bosque.

Eugenio quedó por un momento estático pensando qué hacer. Sus ojos reflejaban miedo. Había oído tantas historias de asaltos y él estaba solo, aquella noche. Quiso entonces pensar en Dios, pero su mente, contaminada por la historia que estaba leyendo, solo daba lugar al miedo y su corazón temblaba. Involuntariamente, empezó a ver las escenas de violencia relatadas en la novela y se sintió más solo y desamparado que nunca.

¿Qué tiene que ver esta historia con el versículo de hoy? El texto habla de un corazón puro. Jesús dijo en el sermón del monte que los que tienen el corazón puro son felices. Eugenio no tenía el corazón puro en aquel momento. Acababa de colocar basura en su mente. Sus temores aquella noche, no venían del bosque, ni del ladrido desesperado de su perro, sino de su mente y de las escenas de horror y sangre que acababa de colocar en ella. Su corazón estaba contaminado y él no podía ver a Dios cuando más lo necesitaba.

La palabra puro en el original griego es Kataros, que significa entre otras cosas, “que no tiene mescla.” Como el aceite, que no contiene agua.

¿Qué pasa si colocas en tu mente, cosas buenas y cosas malas, al mismo tiempo? Tu mente deja de ser kataros. Se vuelve agua envenenada. Entonces, al llegar el momento difícil, el agua no calma tu sed. Está contaminada y puede provocarte la muerte.

Jesús desea lo mejor para ti. Quiere que seas feliz y camines diariamente sin temor. Por eso te aconseja a no contaminar la fuente de tu corazón.

Sal de casa hoy, dispuesto a colocar solo cosas buenas en tu mente. No lo olvides: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sin sangre no hay remisión

Y fue eso lo que sucedió en la cruz del Calvario. El justo murió por los injustos, el santo, entregó su vida por los pecadores. Y el hombre no tuvo que hacer nada. Solo recibir. Por gracia, sin pagar nada.

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Hebreos 9:22

Existen preguntas que el versículo de hoy, responde. ¿Por qué tuvo que morir Jesús? ¿Qué sucedió en la cruz? Para entenderlo necesitamos remontarnos al Edén. Dios le había dicho al ser humano que si desobedeciese moriría. Adán y Eva desobedecieron y por tanto deberían morir. No solo ellos. Todos nosotros. La biblia afirma que todos pecamos, que no hay justo ni siquiera uno y en consecuencia todos estamos condenados a la muerte. San Pablo dice que la paga del pecado es la muerte. No hay remisión de pecados sin derramamiento de Sangre.

El problema es que el hombre no quiere morir. Desea ser perdonado y continuar viviendo. Pero Dios y su palabra son eternos. Si su palabra declaró que el pecador debe morir, la muerte de pecador tiene que cumplirse. Pero el hombre no quiere morir, y Dios lo ama, y tampoco desea que muera.

Ahí aparece un dilema. La justicia divina demanda la muerte del pecador y la misericordia de Dios desea salvar al hombre. ¿Qué hacer? En ese contexto se levanta la persona maravillosa de Cristo. Él se ofrece voluntariamente. Viene a la tierra como ser humano. Era Dios, completamente Dios, nunca dejó de ser Dios, pero asumió la naturaleza humana. Fue hombre, completamente hombre y por los siglos de los siglos, nunca más dejara de ser hombre.

Al venir a esta tierra Jesús fue tentado en todo, pero sin pecado. Por ser Dios ya tenía la vida. Pero como ser humano, conquistó también la vida. Fue obediente hasta la cruz. Nadie podía apuntar un pecado en Él. Fue completamente victorioso. Y ahora se presenta a su Padre y le dice: “Padre, la ley dice que el pecador debe morir y que el justo debe vivir. Yo fui a la tierra y viví una vida justa. Por tanto conquisté la vida. Ahora, en tu palabra no hay nada que diga que no puede haber un intercambio. Entonces, la muerte que el hombre merece, la quiero morir yo y la vida que yo conquisté, como ser humano, se la quiero donar al hombre. 

Y fue eso lo que sucedió en la cruz del Calvario. El justo murió por los injustos, el santo, entregó su vida por los pecadores. Y el hombre no tuvo que hacer nada. Solo recibir. Por gracia, sin pagar nada.

Todo lo que tienes que hacer ahora es creer que Jesús te ofrece la vida, y aceptarla, porque “casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sin Dios eres nada

Por eso hoy, antes de abrir las ventanas de tu vida al nuevo día vuelve los ojos a Dios, como la flor hacia el sol, buscando vida. Abre tu corazón al espíritu, como la tierra seca al rocío de la mañana. No salgas solo. Andar solo es andar a ciegas. Vivir solo es morir en vida. El arcoíris pierde su color. Resta solo agua. Sin sabor, ni color. Acuarela muerta. Flor marchita.

De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? (Proverbios 20:24)

-No fui yo, no pude haber sido yo-se lamenta Hilda. Y llora. Llora el dolor de su realidad.

La joven tiene solo 15 anos. Una flor que desabrocha a la vida, regada con sus propias lágrimas. Lágrimas de dolor. Gotas de arrepentimiento.

Mueve la cabeza de un lado para otro e insiste:

-No fui yo.

Como si negar la realidad pudiese hacerla volver atrás, escoger otro camino, buscar otra vereda.

-¿Cómo fui capaz de destruir el sueño de mis padres y el mío? No, no puede ser yo.

Pero era. Había sido ella misma la que jugando al “amor”, se descubriera esperando un niño. Ella, que no pasaba de una simple niña.

Nadie entiende las razones del alma. El corazón es misterioso e incomprensible. Te confunde, te engaña, te miente. Te hace creer que vas al paraíso y te conduce a  la muerte.

Los años pasan. Creces. Te vuelves adulto. Y el corazón te sigue traicionando. No logras comprenderlo. Lloras repetidas veces la leche derramada. El agua que se fue, que se perdió, llevando tus sueños tierra adentro, a mojar la semilla del dolor, haciéndola brotar en forma de experiencia.

Te preguntas: ¿Por qué? Gritas: ¡No fui yo! Pero eres tú y  lo sabes. El texto de hoy es tu respuesta. Al Señor le pertenecen tus pasos. Solo él sabe las verdaderas necesidades de tu loco corazón. Tú no. Tú piensas que lo sabes. Imaginas que entiendes todo. Crees saber a dónde vas pero el tiempo se encarga de mostrarte cómo estabas equivocado.

Solo en Jesús tus desencuentros se encuentran. Sólo en Él tus desvaríos se descubren. Únicamente en Dios dejas de correr y correr buscando lo que no sabes. En Él, finalmente, tu no ser se transforma en ser.

Por eso hoy, antes de abrir las ventanas de tu vida al nuevo día vuelve los ojos a Dios, como la flor hacia el sol, buscando vida. Abre tu corazón al espíritu, como la tierra seca al rocío de la mañana. 

No salgas solo. Andar solo es andar a ciegas. Vivir solo es morir en vida. El arcoíris pierde su color. Resta solo agua. Sin sabor, ni color. Acuarela muerta. Flor marchita.

Jamás te olvides que:De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡No hay diferencia!

El amor cautiva, transforma, genera valor para soñar, vivir y luchar. Por eso Jesús te amó y se entregó por ti. Para devolverte la dignidad y la autoestima que el pecado te quitó.

Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. Romanos 10:12

El avión había decolado y la niña todavía lloraba. En silencio. Tal vez pensando que en la intimidad de sus sentimientos nadie la veía. Pero después del escándalo que  había ocurrido dentro del avión, antes del despegue,  sería imposible dejar de verla.

Un hombre rico y famoso había tomado el lugar que le pertenecía a ella y nadie fue capaz de sacarlo de allí. Yo no lo oí, pero otro pasajero aseguró que el hombre le dijo a la chica:

-¿No sabes quién soy?

La chica pobre no sabía. Tampoco tuvo el valor de exigir que se respetase un derecho suyo. Aceptó “voluntariamente” viajar en otro lugar.

¡No hay diferencia! ¡Qué tremenda declaración de Pablo en un mundo de tanta diferencia! ¿Cuál es la razón que el Apóstol da, para que no haya diferencia? La riqueza de Cristo. 

Riqueza en griego, es plouteo, que a la letra significa abundancia, cantidad más que suficiente para todos. Ora, si tenemos un Dios abundante, ¿por qué la mezquindad de pensar que alguien vale más, o menos, que el otro?

Pero la realidad de esta vida es el preconcepto. Raza, posición social, religión, dinero, cualquier cosa es motivo para sentirse superior o inferior. 

En el texto de hoy Pablo afirma que las heridas causadas por el preconcepto pueden ser curadas, cuando invocas el nombre del Señor. A partir de ese momento, tu valor se mide por la sangre derramada en la cruz. Tu valor y el mío son extrínsecos. Quiere decir, no valemos por lo que somos o tenemos, sino por el amor de Jesús derramado a raudales en aquella montaña solitaria.

Cuando el viento helado de la indiferencia humana te haga sentir inferior; cuando te mires al espejo y los patrones de belleza impuestos por los órganos de comunicación te hagan sentir feo; cuando el fuego del preconcepto te queme y parezca derretir tus sueños; mira a la cruz del calvario y recuerda que Jesús no hubiera entregado la vida por ti si no valieses.

El amor cautiva, transforma, genera valor para soñar, vivir y luchar. Por eso Jesús te amó y se entregó por ti. Para devolverte la dignidad y la autoestima que el pecado te quitó.

Antes de salir hoy, para enfrentar la vida como ella es y no como te gustaría que fuese, recuerda que: “No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Le veremos

Hay un ideal elevado. Demasiado elevado desde la lógica humana. Un día “seremos como Él.” ¡Qué blanco! ¡Continuar avanzando! A pesar de nuestras posibles caídas. Levantarse y proseguir al blanco, porque con toda seguridad, un día lo alcanzaremos por la gracia maravillosa de Jesús.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 1 Juan 3:2

El Apóstol Pablo es enfático al afirmar que en el cielo “le veremos tal como Él es.” Se refiere a Jesús y creo que será el momento más emocionante para la raza humana. Porque en esta tierra, mientras Jesús no regrese, solo podemos relacionarnos con Él por la fe, separando diariamente tiempo para estudiar su Palabra y para orar. Pero en el cielo, podremos verlo cara a cara, tal como Él es. ¿No es extraordinario? 

Quiero estar allá y sentir el abrazo de Jesús. Agradecerle por haberme permitido llegar allí, decirle que en esta tierra prediqué su Palabra por la fe y traté de servirle en humildad. Pero creo que jamás tendré palabras para agradecerle porque me amó. Si un día llegue a su presencia no será porque haya hecho algo bueno para merecer esa bendición, sino únicamente por el amor precioso de Dios.

El versículo de hoy, trae otro pensamiento de ánimo y esperanza: La vida cristiana es una vida de crecimiento. Juan dice: “ahora somos hijos de Dios”. ¿Y antes? Sin duda vagábamos en el reino del enemigo intentando encontrar la manera de ser feliz, sin lograrlo. Pero “ahora” esto es, en el presente, toda esa vida antigua pasó, hemos crecido; pero no hemos llegado aún al ideal que Dios tiene para nosotros. Aun no se ha manifestado lo que hemos de ser.” Dice el Apóstol. 

Hay un ideal elevado. Demasiado elevado desde la lógica humana. Un día “seremos como Él.” ¡Qué blanco! ¡Continuar avanzando! A pesar de nuestras posibles caídas. Levantarse y proseguir al blanco, porque con toda seguridad, un día lo alcanzaremos por la gracia maravillosa de Jesús. 

Un día “le veremos”. ¡Este será el fin de nuestro peregrinaje! Habremos llegado al fin de la jornada de dolor y sufrimiento que el pecado trajo a esta tierra. Nadie más te hará sufrir, la muerte no arrancará más seres queridos de tus brazos. No tendrás que llorar tus derrotas por causa de la naturaleza pecaminosa que te perturba de día y de noche. No habrá más promesas no cumplidas, ni decisiones que duran solo una semana. He aquí todo será hecho nuevo.

¿Te gustaría estar allá? Hoy es el día de buena nueva. Hoy es el día de salvación. Recuerda: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Vuestra luz

Hoy, al comenzar un nuevo ve a Jesús, permite que su presencia santifique tu vida, deja que su carácter se reproduzca en tu vida, que tus pensamientos sean los suyos y que tus acciones sean el resultado natural de tu compañerismo con Él.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.  Mateo 5:16

De todas las órdenes dadas por Jesús tal vez esta, es una de las que confunde al ser humano. No es que no le guste brillar, al contrario. Vivimos en un mundo donde todos quedan deslumbrados por las luces. Cada año, miles se inscriben en programas de televisión soñando con 15 minutos de fama. Multitudes hacen largas Filas en busca del nuevo celular que apareció en el mercado, se endeudan para tener un carro de último modelo a fin de ser vistos. 

¿Quién no desea  brillar? Infelizmente no es de ese tipo de brillo que habla la Biblia. El texto de hoy se refiere al carácter, a lo que soy cuando las luces se apagan, a lo que hago cuando nadie me ve. El carácter es el sello de la personalidad. Se manifiesta de dentro para fuera. Es el resultado de algo que sucede en el interior. Se nutre de las horas de meditación, estudio de la Biblia y de la oración.

Mira al cielo, ¿Qué ves? ¿El sol? El astro rey fue hecho para brillar. Es fuente de calor, luz y energía. 

Mira otra vez al cielo, ¿Qué ves? ¿La luna? La luna también brilla y proporciona luz. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? El sol brilla por que es la fuente, la luna porque refleja la luz del sol. Esta es la lección de hoy.

Si deseas brillar de verdad, necesitas comprender que eres luna y no sol, que tu brillo no viene de ti sino de Dios. Cuando recibes su luz, tu brillo es consecuencia. De otro modo tu vida se transforma en una permanente desesperación por aparecer, aunque para eso, tengas que transitar caminos peligrosos que te conduzcan a la muerte.

No existe nada más triste que intentar brillar solo por fuera, aparentado y mostrando una faceta que solo existe en público.

Hoy, al comenzar un nuevo ve a Jesús, permite que su presencia santifique tu vida, deja que su carácter se reproduzca en tu vida, que tus pensamientos sean los suyos y que tus acciones sean el resultado natural de tu compañerismo con Él. 

Búscalo de todo tu corazón “para que, así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” 

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Se acabó

Haz de este día un día de meditación y reflexión. Escucha la voz de Dios que te habla a través de su palabra. No dejes a Jesús tocando en vano las puertas de tu corazón rebelde. Y recuerda que, “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.”

El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. 1 Samuel 16:14

Saúl dijo no al Señor. Una y otra vez. Varias veces, en repetidas ocasiones. Jugó con la misericordia divina, creyó que el Señor estaría siempre a su lado, que nunca lo dejaría, ni lo abandonaría. 

Saúl, como Sansón, o como judas, pensaba que podía decidir cuándo oír, o no oír la voz de Dios. Creía que el amor de Dios siempre estaría a su disposición. Y lo estaba, porque en la Biblia, Dios afirma: “Con amor eterno te he amado.” 

Si el amor es eterno, no acaba nunca. Podrán secarse las fuentes de las aguas del mundo y el amor de Dios continuará siendo el mismo. Podrán desaparecer todas las montañas, y el amor de Dios continuará siendo. Los seres humanos vendrán y se irán y Dios los continuará amando. El problema no está con el amor divino, ni con su paciencia, ni con su misericordia, sino con el corazón humano.

Un día, amaneció como cualquier otro día, en la vida de Saúl. Por lo menos él pensaba así, pero no sabía que su corazón se había endurecido al punto de no escuchar más la voz de Dios. El escritor bíblico, usando una expresión muy propia del ser humano afirma: “El Espíritu de Dios se apartó de Saúl.” La vedad era que Saúl había llegado al punto en que el trabajo del Espíritu Santo no tenía más ningún valor para él.

Y como ninguna casa puede estar vacía, vino el enemigo y se apoderó del corazón del hombre que un día, Dios escogiera para ser el rey de su pueblo. Y “lo atormentaba.” La palabra hebrea para “atormentar” es bawat, que significa aterrorizar, desequilibrar, llenar de miedo. 

Una vida llena de miedo está condenada al fracaso. Ve fantasmas donde no existen, encuentra dificultades dónde solo hay oportunidades. El problema de Saúl, no eran las sombras que aparecían en forma de figuras misteriosas, sino el hecho de que no oía más la voz de Dios. Había jugado tanto con la misericordia divina que cuando la quiso de nuevo, descubrió que su loco corazón no era más capaz de creer en el amor de Dios.

Haz de este día un día de meditación y reflexión. Escucha la voz de Dios que te habla a través de su palabra. No dejes a Jesús tocando en vano las puertas de tu corazón rebelde. Y recuerda que, “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Me libró!

No temas delante de las voces que se levantan contra ti. No huyas. No busques salidas fáciles. El Dios de David es también el tuyo.

Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo. 2 Samuel 22:18

Virginia pasea por la orilla del río. Mira hacia abajo. Busca alguna cosa. De vez en cuando se agacha y mete algo en el bolso grande del delantal. Dejó su casa temprano y ha caminado dos horas para llegar al río. 

Bajo la sombra de un enorme sauce, se detiene a examinar el resultado de su búsqueda y sonríe con sonrisa de Monalisa. Piedras. Muchas piedras. Grandes y pequeñas. Con el bolso lleno, camina decidida hacia el agua. Hacia adentro, hacia la corriente, hacia la parte más profunda.

Mira al cielo, se hace la señal de la cruz y suspira. Siente el cosquilleo del pedregullo en sus pies, el frío en sus pantorrillas. Sonríe nuevamente, al notar que su plan está funcionando. No le sucederá como la otra vez, que se metió al río pero salió flotando. Salió mojada y triste. Mojada de derrota.  Y al regresar a casa tuvo que mentirle al esposo y decirle que se había caído al río.

Esta vez no tendrá que mentir. No flotará. Ahora será definitivo. La muerte la espera allá en el fondo del río.

Fue así de simples que Virginia Woolf, una de las más extraordinarias escritoras inglesas del siglo pasado, cometió suicidio en 1941. Su cuerpo, ya en estado de descomposición fue encontrado a la orilla del río por dos niños que jugaban distraídos.

En la carta de despedida que dejó a su esposo decía entre otras cosas. “Me persiguen las voces y no logro soportarlas”.

¿Quién no se ha sentido perseguido alguna vez? En el lugar de trabajo, en la escuela, en el vecindario y hasta en la familia ¿No has sentido, la mirada sarcástica o hiriente de alguien que no te simpatiza?

La vida de David, el autor del texto de hoy, fue también una vida perseguida. Enemigos gratuitos aparecían todos los días. Voces agresivas, maldosas, calumniadoras. Su propio hijo Absalón se levantó contra él, ambicionando el trono. Solo que David, al contrario de Virginia, sabía a dónde ir en busca de ayuda.

No temas delante de las voces que se levantan contra ti. No huyas. No busques salidas fáciles. El Dios de David es también el tuyo. Puede serlo, si en este momento, antes de partir para la lucha de la vida, tomas tiempo para arrodillarte y declarar con confianza:”Me libró del poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo”. Sí, la lucha todavía no comenzó paro Dios ya te libró.

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Qué harás con Dios?

Servir a Dios con corazón perfecto. La palabra hebrea para “perfecto” es Shalem, que significa, integridad, totalidad, plenitud, pero también significa paz. En otras palabras, no es posible tener paz en el corazón ni ser feliz, si no se sirve a Dios de manera completa e integra. Un servicio a medias, destruye la paz de individuo. O eres o no eres. O le sirves o no le sirves.

Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. 1 Crónicas 28:9

Brillaba el sol, imponente, en el cielo azul. Miles de personas reunidas en la plaza de Jerusalén, aguardaban el discurso del rey. Entre ellos, jefes de las tribus, líderes de las divisiones de guerra, ministros de estado, oficiales poderosos y soldados.

Silencio sepulcral. Siempre que el rey hablaba era así. ¿Qué tendría para decir? David ya era anciano. Había tenidos momentos de gloria, había probado, también, el sabor amargo de la derrota, había reído, llorado. En fin, había vivido.

Llegara el momento de entregar el reino a su sucesor. El elegido por Dios era Salomón, su hijo. El pueblo estaba reunido en la plaza para oír el discurso de sucesión.

El texto de hoy fue extraído de ese discurso. El anciano rey miró al joven príncipe y le dijo:”Y tú Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario”.

Según David, estos serían los secretos de un reinado feliz. En hebreo el verbo reconocer es yadá que significa, “tener consciencia de”. Si Salomón quisiese ser un rey próspero y feliz, debería tener consciencia permanente de que Dios.  Si por esas cosas de la vida, él joven rey se olvidase de Dios, comenzaría su decadencia.

El otro secreto era: Servir a Dios con corazón perfecto. La palabra hebrea para “perfecto” es Shalem, que significa, integridad, totalidad, plenitud, pero también significa paz. En otras palabras, no es posible tener paz en el corazón ni ser feliz, si no se sirve a Dios de manera completa e integra. Un servicio a medias, destruye la paz de individuo. O eres o no eres. O le sirves o no le sirves. Servirle por la mitad es destructivo. Te roba la paz y la tranquilidad de espíritu.

El consejo de David a su hijo Salomón vale también para ti y para mí, hoy. No salgas de tu casa sin la seguridad de que el Señor Jesús va contigo. Sírvelo de manera íntegra y sé feliz. Recuerda las palabras de David: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Libres!

Cuando no conocías a Jesús estabas bajo la condenación de la ley. Al aceptar al Señor como tu salvador ya no vives más bajo la ley sino bajo la gracia. La gracia no te libra de la ley, te libra de las consecuencias del pecado, de la condenación de la ley. La gracia existe porque existe la ley. Si acabas con la ley, acabas con la gracia.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 6:14

Ni siquiera el azul esmeralda del mar del Caribe es capaz de arrancar la tristeza de su corazón. Olavo mira al mar y su visión se pierde en el infinito, en aquel punto donde parece que el cielo y el mar se vuelven una sábana de terciopelo que se eleva hacia alturas insondables.

¡Cielo, ah cielo! Cómo le parece tan distante, tan ajeno. Él no merece nada de eso. Su vida llena de errores lo atormenta implacablemente. Últimamente no logra dormir. El martillo de la consciencia lo golpea de día y de noche. Se siente sucio, pecador, inmundo.

Olavo ignora que todos los seres humanos estamos condenados, porque todos pecamos. No hay justo, ni siquiera uno. La paga del pecado es muerte. No hay salida para la tragedia humana. Mejor dicho, no habría, si no fuese el amor maravilloso de Dios, que permitió que el Señor Jesucristo se hiciese hombre y viniese a este mundo a morir en lugar del pecador.

En la cruz del calvario, Jesús pagó con su muerte el pecado de todos los tiempos, de todos los seres humanos. Lo único que necesitas hoy es apoderarte de ese sacrificio y aceptarlo como tuyo.

¿Cuánto pagas por eso? Nada. Absolutamente nada. Es de gracia. Gracia es el don de Dios a través del cual aceptas la salvación sin merecer. Por su misericordia no recibes lo que mereces: la muerte. Por su gracia, recibes lo que no mereces: la vida.

La ley dice: “El que pecare ciertamente morirá”. La gracia proclama: “Tú pecaste y mereces morir, pero Jesús sufrió la muerte que merecías y si crees en Él, estás salvo”.

Cuando no conocías a Jesús estabas bajo la condenación de la ley. Al aceptar al Señor como tu salvador ya no vives más bajo la ley sino bajo la gracia. La gracia no te libra de la ley, te libra de las consecuencias del pecado, de la condenación de la ley. La gracia existe porque existe la ley. Si acabas con la ley, acabas con la gracia.

Hoy puede ser un día diferente en tu vida. Un día de gracia, de amor y de misericordia. Hoy puede ser un día sin el tormento de la culpa, un día de libertad, de victoria y de realización. Las cosas viejas pasaron. Con Jesús todo puede empezar de nuevo. Cada día es una nueva oportunidad de victoria  “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El clamor de mi pueblo

¿Cuál es el mejor momento? Cuando hayas crecido, madurado y aprendido. Nada triste ocurre en tu vida, sin un propósito didáctico. Tu exactor quiere destruirte, pero Dios toma las circunstancias difíciles y las transforma en instrumentos de edificación y crecimiento.

Dijo Dios Jehová: bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores, pues he conocido sus angustias. Éxodo3:7

Felipe llega temprano al trabajo, todos los días. Realiza más de lo que su responsabilidad demanda. Es siempre el último en salir. Cualquier empresa disputaría los servicios de Felipe. ¿Quién no quiere un empleado inteligente, acomedido y listo a ir más allá de sus obligaciones?

Sin embargo el jefe de Felipe, le dificulta la vida. Lo provoca y trata de irritarlo para ver si él pierde la paciencia.

Últimamente, Felipe anda desanimado. Cree que de cierta manera, Dios está siendo injusto con él.

 -Parece que Dios se olvidó de mí –se queja.

Regresa  a  casa cansado, frustrado y a punto de explotar. Pero el texto de hoy, afirma que  “Dios ve la aflicción de su pueblo.” Siempre. Aunque  parezca que no.

Siglos atrás, Israel, como Felipe, sufría por causa de sus exactores. ¿Sabes a que se dedica un exactor? A exacerbar, a irritar y a causar enfado sin motivo. Tú puedes hacer lo mejor, con la mejor buena voluntad, pero para el exactor, nada de lo que haces está bien. A él no le importa tu trabajo.  Lo que desea es sacarte de tus casillas y si tú reaccionas, él usa tu reacción para decir que no vales.

A los exactores los encuentras en todos los lugares y en cualquier circunstancia. En el lugar donde trabajas, en tu hogar, en la escuela y hasta en la iglesia. Están siempre a tu alrededor, perturbando tu paz.

Delante de esas injusticias haz lo que Israel hacía. Clama a tu Dios. No te quejes, ni te lamentes. Los lamentos satisfacen el hambre del exactor.

Dios le dijo a Moisés: “Bien he visto la aflicción de mi pueblo y he conocido su clamor y he conocido sus angustias.” Nada está oculto a los ojos de Dios. A veces, te puede dar la impresión de que El cerró sus ojos, tapó sus oídos y cruzó los brazos. No es verdad. Dios está siempre atento. Esperando el mejor momento para entrar en acción.

¿Cuál es el mejor momento? Cuando hayas crecido, madurado y aprendido. Nada triste ocurre en tu vida, sin un propósito didáctico. Tu exactor quiere destruirte, pero Dios toma las circunstancias difíciles y las transforma en instrumentos de edificación y crecimiento.

 Solo necesitas esperar y aprender. Entonces Dios dirá: He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto y he oído su clamor a causa de sus exactores, pues he conocido sus angustias.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Clama!

Amaneció un nuevo día, mira por la ventana. ¿Solo ves nubes negras y tormenta? No importa. Por tras de esas nubes oscuras, brilla un sol indestructible. Ninguna tormenta será capaz de apagar su llama viva. Pero el sol es apenas un astro. Más allá de los planetas y las estrellas. Por encima del cosmos inaccesible está el creador del Sol. Es tu Dios Altísimo.

Clamaré al Dios Altísimo. Al Dios que me favorece. Salmos 57:2

Genaro fue despedido del empleo hace un mes. La esposa, deprimida, fue a parar al hospital. Los exámenes médicos revelaron que ella tenía un cáncer terrible y no sabía. Para completar el cuadro de tragedia, este es el cuarto mes que Genaro no paga al banco el préstamo de la casa y está amenazado de perder el inmueble.

Hay momentos así en la vida. Tú sales a la calle. Las personas corren de un lugar a otro en pos de sus sueños, pero a nadie le importa lo que te sucede a ti. Te sientes solo y olvidado hasta de Dios.

Es natural. El salmista también pasó por momentos difíciles en su vida. Todos pasamos. A veces el sol brilla esplendoroso, el cielo azul no trae una nube que opaque la belleza de tu día, pero de repente, cuando menos lo esperas, parece que todo se pone de cabeza para abajo y pierdes el control de la situación.

Cuando la noche envolvió la vida del salmista el dijo:”Clamaré al Dios altísimo, Al Dios que me favorece”. El verbo “favorecer” en el original hebreo es Gamar, que literalmente significa, realizar todo, hacer todo.

El Dios del salmista era un Dios Altísimo que podía hacer todo. Ese Dios no duerme en las páginas de la Biblia. Es también tu Dios, vivo y actuante. Por tanto, Genaro, clama a tu Dios. El verbo clamar en hebreo es qara’. Significa llorar a gritos, derramar el alma a Dios, reconocer como un niño indefenso, que necesitas la ayuda del padre.

A veces, Dios permite que lleguemos a un momento sin perspectivas, sin salidas, sin ventanas, para que solos, en la oscuridad de nuestros temores, en el dolor de nuestras heridas y en la desesperación de nuestra incapacidad aprendamos a depender del Dios altísimo.

Amaneció un nuevo día, mira por la ventana. ¿Solo ves nubes negras y tormenta? No importa. Por tras de esas nubes oscuras, brilla un sol indestructible. Ninguna tormenta será capaz de apagar su llama viva. Pero el sol es apenas un astro. Más allá de los planetas y las estrellas. Por encima del cosmos inaccesible está el creador del Sol. Es tu Dios Altísimo. Clama a Él, sin miedo. Él te entenderá y te oirá, porque un día, lo dejó todo y vino a buscarte en la persona maravillosa de Jesús.

Antes de iniciar la carrera de la vida hoy, arrodíllate y di en tu corazón: “Clamaré al Dios altísimo. Al Dios que me favorece.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Unidos!

Mucha gente se desespera porque no sabe distinguir los problemas de los conflictos. La vida es la permanente solución de problemas. Desde que le levantas hasta que te acuestas en la noche, estás solucionando problemas. No existe vida sin problemas. Pero los problemas no son cataclismos destructores sino, desafíos de crecimiento.

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 1 Pedro 3:8

El paradero del ómnibus está colmado de personas esta mañana fría de invierno, en las calles del barrio Chacarita, en la ciudad de Buenos aires. Max no ve a la gente. Su cuerpo está allí pero su mente vaga sin rumbo por los agrestes campos minados de los conflictos familiares. Cree no resistir más. Piensa que tal vez la separación sea la única salida. Lo que lo incomoda y lo confunde es el hecho de que ama a su esposa y no entiende por qué dos personas que se aman no pueden vivir en armonía.

El conflicto  de hoy comenzó porque no había leche para el desayuno.

-Te dije que la compraras anoche –casi gritó ella, encolerizada.

-¿Y por qué en lugar de pedirme, no la compraste tú? Respondió él, en el mismo tono.

A partir de allí, se dijeron cosas terribles, se sacaron en cara errores pasados y, finalmente él, salió de casa golpeando la puerta.

En el texto de hoy, Pedro dice que los conyugues deben tener “un mismo sentir”, deben ser “compasivos y misericordiosos”, el uno con el otro. Parece una meta distante, imposible de ser alcanzada. Por lo menos para Max y su joven esposa.

Lo que ellos ignoran es que el matrimonio es la única escuela dónde uno se matricula pero nunca se gradúa. La vida en pareja es una vida de constante aprendizaje.

Mucha gente se desespera porque no sabe distinguir los problemas de los conflictos. La vida es la permanente solución de problemas. Desde que te levantas hasta que te acuestas en la noche, estás solucionando problemas. Cada hora, cada minuto. No existe vida sin problemas. Pero los problemas no son cataclismos destructores sino, desafíos de crecimiento. Un problema mal resuelto sí, se transforma en conflicto, y conflictos pueden ser fatales.

Lo que la esposa de Max podría haber hecho esta mañana es preguntar:

-¿Querido, compraste leche?

Creo que Max hubiera respondido: “No mi amor, pero la compro en un minuto”.

Después, más calmos podrían sentarse a conversar sobre los constantes “olvidos” de Max.

Antes de iniciar tus actividades hoy recuerda: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.”

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