DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Seguridad

Solo en Jesús, desaparecen los miedos y temores. En Él no hay más lugar para la inseguridad. En Jesús tenemos acceso. Por eso hoy, recibe inspiración para una nueva jornada, pensando en las palabras de Pablo: “En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.”

En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él. Efesios 3:12

¿Alguna vez has pasado por la dolorosa experiencia de ser rechazado? O peor, ¿Entraste a algún lugar sin haber sido invitado y tuviste miedo de ser descubierto y expulsado?

La seguridad es una de las necesidades básicas del ser humano. El niño, necesita sentirse seguro para tener un desarrollo equilibrado. La vida sin seguridad es una permanente sensación de ausencia. Ausencia de alegría, de plenitud, de realización. Ausencia de la propia vida.

Te sientes ajeno, extranjero, peregrino. Nada te pertenece ni perteneces a nadie. Eres, sin ser. Existes sin vivir. Te perturba la pregunta inconsciente: “¿Para qué estoy en este mundo? ¿Qué hago aquí? ¿De dónde vengo y a dónde voy?”

El versículo de hoy trae una de las más bellas promesas de seguridad. Pablo escribiendo a los efesios les promete seguridad y acceso. Les dice que no es más necesario andar por la vida sintiendo que no tienen derecho a nada. Acceso. ¿Entiendes? Puedes entrar, las puertas están abiertas para ti. Tienes derecho. Nadie te va a preguntar: “¿Por qué estás aquí?”

A pesar de que la promesa divina que Pablo presenta se refiere a la seguridad y acceso a la vida eterna, es válida también para los desafíos que esta vida te presenta. Para vencer, necesitas un corazón seguro y no hay seguridad interior si Jesús no está presente. Una de las cosas maravillosas que Jesús hace en es colocar en orden tu mundo interior. Él limpia lo que tiene que ser limpiado, arregla lo que tiene que ser arreglado, saca lo que tiene que ser retirado, en fin, Él coloca paz en tu corazón, retira de tu vida la permanente sensación de culpa que te paraliza y te imposibilita de alcanzar la victoria en cualquier área de la vida.

Inútilmente el ser humano trata de colocar armonía a su mundo interior echando mano de los recursos de disciplinas

Existencialistas. Eso que la nueva era llama de “armonía interior” nada más es sino la paz que Jesús promete a los que reconocen su insuficiencia y lo buscan. En Jesús. Solo en Jesús, desaparecen los miedos y temores. En Él no hay más lugar para la inseguridad. En Jesús tenemos acceso. Por eso hoy, recibe inspiración para una nueva jornada, pensando en las palabras de Pablo: “En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios oirá

Las preguntas de hoy son: “¿Hacia a dónde te diriges? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Estás zozobrando en las turbulentas y destructoras aguas del vicio? ¡Clama a Dios! Él oirá tu clamor, correrá en tu dirección, te extenderá la mano y hará nacer un nuevo día para ti.

Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Salmos 4:3

El mar, aquella tarde, parecía un potro herido por mil espuelas. Las olas reventaban enloquecidas, con sonido de tragedia y sabor de muerte. Y era justamente la muerte la que se acercaba de Lidia, amenazadora e inminente. La joven rubia, de sardas en el rostro, sentía que sus fuerzas habían llegado al límite. Extenuada, agostada y desesperada, veía llegar el fin de su corta existencia. Nacida en un hogar ateo, sentía que en su vida, no había lugar para las cosas del espíritu. Y sin embargo aquella tarde gris, sin gaviotas, ni sol, ni alegría; aquella lúgubre tarde, al sentir que nada más podía hacer para salvarse, elevó los ojos al cielo y clamó: “!Señor, sálvame!”

La respuesta no demoró. Desmayó y perdió consciencia de las cosas. Pero cuando despertó, percibió que estaba viva. Un pescador, que retornaba para casa por causa de la tormenta, la había visto y la había rescatado.

Lidia es hoy una enfermera cristiana que dedica su vida a Dios y a la humanidad, en un país africano. Ella conoce de manera práctica lo que el versículo de hoy quiere decir: “Dios ha escogido al piadoso para sí.”

Dios tiene un plan maravilloso para ti. A veces, por esas cosas de la vida, pierdes el rumbo de tus ideales y empiezas a correr atrás de valores pasajeros, olvidando el sueño de Dios para tu vida. Y las propias circunstancias adversas del camino que escogiste, son el instrumento de Dios para traerte de vuelta a la realidad de tus ideales.

Dios te ha escogido. Nada ni nadie será capaz de destruir el sueño divino para ti. Por eso estará siempre dispuesto a oírte y a extenderte la mano cada vez que lo necesites y lo busques.

Las preguntas de hoy son: “¿Hacia a dónde te diriges? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Estás zozobrando en las turbulentas y destructoras aguas del vicio? ¡Clama a Dios! Él oirá tu clamor, correrá en tu dirección, te extenderá la mano y hará nacer un nuevo día para ti.

Nada está perdido para los que creen en Dios. Nunca es tarde para los que reconocen que no tienen fuerzas y vuelven los ojos a Él, en busca de ayuda. Por eso hoy, antes de salir para los afanes de un nuevo día recuérdate que:”Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Acercaos!

Hoy es el día de buenas nuevas, hoy es el día de salvación. Si por esas cosas de la vida has sido manchado por la lepra del pecado, si tus manos están sucias y tu corazón no soporta más vivir la hipocresía de una vida doble. Si desear ser auténtico y plenamente feliz, ven a Jesús hoy, antes de partir para las actividades del día.

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:8)

Según el versículo de hoy, el pecado conduce a tres actitudes destructivas. Primero, separa de Dios. Por eso el consejo es “Acercaos a Dios.” En segundo lugar, ensucia la vida, lleva a cometer hechos desastrosos y acciones inmundas. Por eso el consejo es: “Limpiad las manos.” Y finalmente hace caer en la hipocresía, en la duplicidad de vida. Exteriormente el ser humano es “maravilloso”, pero interiormente está cayendo en pedazos y sintiéndose sucio. Por eso la advertencia es: “Purificad vuestros corazones.”

El corazón es la cuna de los pensamientos y de las intenciones. Todo comienza allí. Allí se urden los planes más siniestros. Nacen como pequeños monstruos inofensivos y van creciendo y tomando formas grotescas. Después, el tiempo se encarga de llevar el mensaje a las manos. Ellas realizan lo que el corazón proyecta.

El verbo limpiar, en griego, es katarizo, que significa literalmente ser purificado. Tiene implicaciones espirituales y no simplemente morales y físicas. Pena que los seres humanos nos preocupamos solo con lo que se ve. Los ojos ven la lama, la sociedad ve y condena el desvío moral por causa del bienestar público. Pero a Dios le preocupa la implicación espiritual.

Esta es la razón por la que Santiago dice: “Acercaos a Dios.” Devolverse a Dios es la única solución para los desvaríos del corazón humano. En vano la criatura intenta  soluciones que sustituyan el plan establecido por el creador. El verbo limpiar, es usado en la Biblia, en el noventa por ciento de los casos, en la voz pasiva, dando a entender que el ser humano no puede purificarse. Él, solo puede acercarse a Dios. Herido, inmundo, sangrando, destruido, acabado, putrefacto como el leproso. Es Dios el que lo limpia, lo purifica, lo cura, lo restaura y lo hace una nueva criatura.

Hoy es el día de buenas nuevas, hoy es el día de salvación. Si por esas cosas de la vida has sido manchado por la lepra del pecado, si tus manos están sucias y tu corazón no soporta más vivir la hipocresía de una vida doble. Si desear ser auténtico y plenamente feliz, ven a Jesús hoy, antes de partir para las actividades del día.

Presta oídos al consejo de Santiago: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Permaneced!

Hoy puede ser un día de victoria con Jesús. Pasar tiempo con Él, de mañana, es como llenar el tanque del Carro con el combustible que lo hará funcionar a lo largo del día.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15:4

Vicente cree que es imposible ser cristiano. Se ha esforzado para andar en los senderos que aprendió desde su niñez, pero por más que lucha, no alcanza su objetivo. Eso lo deja frustrado y triste.

El joven de porte altivo y mirada desafiante es un vencedor en otras áreas de la vida. A los 28 años, es el presidente de una empresa que nació en un cuarto de su casa. Hoy, tiene como sede, un edificio entero de 5 pisos. En la vida profesional Vicente es un vencedor.

-¿De qué me vale todo eso, si cuando nadie me ve soy un pobre esclavo de mi naturaleza?  -se pregunta angustiado- y parece no encontrar la respuesta por ningún lado.

La respuesta para su pregunta está en las palabras de Jesús registradas en el texto de hoy. El objetivo que este joven empresario persigue en la vida espiritual son los frutos. Busca victorias, realizaciones, quiere vivir la satisfacción de una vida espiritual realizada. Es auténtico. Rechaza la hipocresía y la mentira. La vida doble que lleva lo atormenta. No es feliz.

Jesús dice que los frutos son resultados de algo simple: relacionamiento. “Permaneced en mí y yo en vosotros” –dice. Y concluye: “Sin mí nada podéis hacer”.

Vicente no tiene tiempo para relacionarse con Jesús. El éxito empresarial es el resultado de su trabajo incansable. Se levanta casi de madrugada y se acuesta bien tarde, después de un día agotador de actividades y decisiones. 

Él, ama a Jesús y respeta los principios de la iglesia. Por lo menos, se esfuerza para respetarlos, aunque en la intimidad sabe que es un pobre derrotado. Cree que relacionarse con Jesús es asistir semanalmente a los cultos y tratar de ser bueno, pero la vida ya le mostró que eso no da resultado. Falta algo y todavía no lo ha descubierto.

Relacionamiento, desde el punto de vista bíblico es pasar tiempo diario con Jesús, estudiando la Biblia y orando. No existe sustitución para estas actividades de la vida devocional. Si no pasas tiempo diario con Jesús, simplemente no te relacionas con Él, a pesar de lo que creas o lo que digas.

Hoy puede ser un día de victoria con Jesús. Pasar tiempo con Él, de mañana, es como llenar el tanque del Carro con el combustible que lo hará funcionar a lo largo del día.

No salgas corriendo para las actividades de la vida. Recuerda el consejo de Jesús: “Sin mí, nada podéis hacer.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios se revela

El Señor desea comunicarse contigo no solo a través de su Palabra sino también a través de la naturaleza. Cuídala, obsérvala, protégela y trata de aprender las lecciones que ella te puede proporcionar.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.” Salmo 19:1 y 2

Dios es un Padre de amor que se interesa en la vida de sus hijos. Él no te creó y te dejó abandonado a tu triste destino. Desea guiarte y llevarte al puerto deseado de la felicidad. El problema es que en este mundo hay tantas voces que te dicen lo mismo y a veces, tienes dificultad para identificar la voz de Dios. Pero Él siempre está a tu lado, llamándote e invitándote a vivir una experiencia de amor con Él.

El versículo de hoy dice que la naturaleza cuenta la gloria de Dios. Te habla de muchas maneras. Mediante el canto del pajarito, en el desabrochar de una flor; de manera dulce, en la brisa mansa de la tarde calurosa; o de manera enérgica en la voz del trueno, pero te habla. La pregunta  es ¿Entiendes lo que la naturaleza te dice? ¿Tienes tiempo para parar y observar lo que sucede a tu vuelta o vives demasiado ocupado y ansioso con las cosas de esta vida? 

Es una pena que a veces el ser humano, al observar la belleza de los astros y de la naturaleza, empieza a adorar a las cosas creadas y no al creador. Cuánta gente se pierde en los recovecos del misticismo y de la astrología, en lugar de volver los ojos al Dios maravilloso que creo todo aquello. La próxima vez que veas un arcoíris, el vuelo de una mariposa, o el nacer del sol, trata de escuchar la voz de Dios.

El Señor desea comunicarse contigo no solo a través de su Palabra sino también a través de la naturaleza. Cuídala, obsérvala, protégela y trata de aprender las lecciones que ella te puede proporcionar.

Haz de este día un día de observación. Por el camino en que te diriges a tu trabajo, a tu colegio; en el jardín de tu casa, o de la universidad; en la calle, en fin. Para, observa lo que Dios creo, levanta los ojos al cielo, mira el cielo azul o cubierto de nueves y pregúntate a ti mismo: “¿Qué lecciones quiere ensenarme Dios a través de las cosas simples que la naturaleza me muestra?” Ah, y no te olvides: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Confianza

No desistas. Lo primero que Dios hará en tu vida es colocar paz en tu corazón y después, curado de tus ansiedades, Él te usará a ti mismo como el instrumento poderoso para hacer maravillas.

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3

 Los dos últimos años fueron muy difíciles para Jaime. Desempleado, con la autoestima por los suelos y el hogar al borde del colapso, no resistió a la tentación de encaminarse por las tenebrosas avenidas de la deshonestidad. Al principio todo iba bien. En pocos meses había logrado ganar lo que no pudo hacer honestamente en varios años. Con dinero en el bolsillo, aparentemente su vida volvió a la normalidad. Tuvo paz exterior. Pero pasaba noches enteras sin dormir, castigado por el peso de la culpa. Así mismo, creyó que valía la pena.

Repentinamente. Cuando pensaba que nadie lo descubriría, su delito se hizo de conocimiento público y además de la vergüenza y el escándalo, acabó en la prisión.

La paz que el profeta menciona en el texto de hoy, no es la paz del cuerpo, sino del alma. La paz que realmente vale. Aquella que organiza tu mundo interior y te prepara para los embates de la vida.

Pena que a veces el ser humano confunde las cosas. Busca la paz exterior a cualquier costo aunque para eso tenga que violar la propia consciencia. Después, en el silencio de su insomnio no se explica lo que sucede. Solo sabe que algo lo perturba por dentro, lo hace infeliz. Es como el martillo que golpea sin parar, incomodado, hiriendo, asfixiando.

El profeta Isaías habla hoy de la paz que nace de la confianza en alguien que nunca falla. Menciona la perseverancia como condición para recibir esa paz. Dice:”Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.” Perseverar, en el original hebreo es camak, que literalmente significa “descansar la mente en algo.”

Yo sé que es difícil descansar cuando el mar a tu redor está agitado. Cuando no hay dinero para atender las necesidades de la familia, cuando la enfermedad toca la puerta o la muerte te merodea. Sin embargo, el consejo del Profeta no falla. En los momentos más difíciles, coloca la mente en Dios y descansa en Él, aunque aparentemente nada acontezca, aunque te parezca infantil.

No desistas. Lo primero que Dios hará en tu vida es colocar paz en tu corazón y después, curado de tus ansiedades, Él te usará a ti mismo como el instrumento poderoso para hacer maravillas.

Por eso hoy, aunque solo veas sombras a tu vuelta, parte para la lucha recordando que Dios “guardará en perfecta paz a los que en Él perseveran.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nos amó

Por eso hoy, antes de enfrentar las vicisitudes de la vida, piensa un poco en el amor maravilloso de Dios por ti. Y que eso te inspire a vivir un nuevo día. ”Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.”

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

-Nunca, nadie me amó- se queja Germán, con la cabeza entre las manos, en señal de derrota.

Es el cuadro de la desesperación, de la impotencia, la aceptación elocuente del fracaso.

Germán es homosexual. Abusaron de él cuando era solo un niño de ocho años. 

-Es injusto lo que la vida hizo conmigo- se lamenta.

Durante algún tiempo, el joven moreno de cabellos acaracolados y sonrisa triste trató de racionalizar su pecado. Argumentó que era un asunto de preferencia sexual y que los tiempos habían cambiado.

Tal vez los tiempos cambiasen. Quién sabe la cultura de nuestros días intentase aceptar cualquier desvío de conducta como algo normal. Pero el grito angustiado de su corazón, no cambiaba. Germán sabía que había salido de las manos de Dios y nunca sería completo si no se devolviese a Él. Su corazón buscaba el retorno a la plenitud, que solo podría ser encontrada en el Creador.

Germán era despreciado, rechazado dejado de lado, a pesar que se unía a grupos reivindicatorios y exigía que se respetasen sus derechos. De aquel rechazo nacía su tristeza, su sonrisa melancólica, y las lágrimas que derramaba a solas cuando se encontraba entre cuatro paredes y sentía la ausencia de Dios.

Una noche triste de sus tantas tristes noches, me vio hablando en la televisión. Lo que tocó su corazón fue saber que era importante para Dios a pesar de que él siempre había creído que no le importaba a nadie.

Saber que Dios lo había amado tanto, que diera a su Hijo Unigénito para morir en la cruz, por él, lo conmovió. Se sintió más malo que nunca, sucio, indigno. Pero, misteriosa, incomprensible e incoherentemente feliz. Aquel momento, fue el comienzo de una nueva experiencia. Aquella noche, delante de la televisión, el joven de sonrisa melancólica y cabellos acaracolados, entendió que su valor no radicaba en lo que era, sino en lo que Jesús había hecho por él en la cruz del Calvario.

Por eso hoy, antes de enfrentar las vicisitudes de la vida, piensa un poco en el amor maravilloso de Dios por ti. Y que eso te inspire a vivir un nuevo día. ”Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

En gloria

San Pablo habla de “Cristo, vuestra vida.” No existe vida cuando estás lejos de Jesús. El es la vida. Todo lo que el ser humano viva separado de la fuente de la vida es un remedo de vida, frustración, vacío, busca incansable, simple sobrevivencia.

Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él, en gloria. Colosenses 3:4

Estaba delante de mí, en la escalera eléctrica que nos conducía a la plataforma del tren, en el aeropuerto de Dallas. Delante de mí estaba ella, como tantas otras personas. Me llamó la atención por un simple detalle: lloraba. Discretamente, como si tuviese vergüenza de mostrar sus sentimientos.

Por algún motivo que no sé explicar, me conmueven las lágrimas. Quisiera andar con un pañuelo, enjugando el llanto de todas las personas tristes, pero me descubro insignificante, limitado, incapaz de hacerlo. Y sin embargo me continúa doliendo el dolor ajeno. No me deja ser feliz. No, plenamente. Me recuerda que vivo todavía en el imperio de la tristeza y de la muerte, donde llorar sea tal vez, la mejor manera de sacar el veneno que destruye el alma.

Nunca sabré como se llamaba la mujer triste que vi llorar en el aeropuerto de Dallas. Pero sé que la vida, siempre será incompleta sin Jesús. 

El texto de hoy habla de vida y de gloria. Se refiere a la gloria que recibirán los redimidos cuando Jesús se manifieste de manera victoriosa y triunfante a este mundo. Pero su aplicación es alentadora hoy, mientras todavía transitamos por el desierto de esta vida.

San Pablo habla de “Cristo, vuestra vida.” No existe vida cuando estás lejos de Jesús. El es la vida. Todo lo que el ser humano viva separado de la fuente de la vida es un remedo de vida, frustración, vacío, busca incansable, simple sobrevivencia.

Yo no sé, si la mujer del aeropuerto, conocía a Jesús. No tuve tiempo de hablar con ella. Bajó del tren un corredor antes del mío. La vi marcharse, con su porte de ejecutiva, sus ropas caras y sus lágrimas. 

Me quedé pensando en el dolor de aquella mujer, en su lucha interior, en sus dificultades familiares, en sus sueños frustrados y tuve ganas de escribir este devocional para decirte que la vida solo vale la pena ser vivida con Jesús. Con Él, hasta el dolor tiene sentido. Inclusive las lágrimas, significan esperanza. La esperanza de que un día todos los que Creímos en Jesús, “seremos manifestados en gloria.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

La dimensión del amor

Pablo dice que el amor sano es sincero, auténtico y sin fingimiento. Se muestra como es. No se coloca máscaras. No se esconde, no camina en las sombras, no combina con penumbra.

Ese tipo de amor no es pasivo, es movido a la acción. Extiende la mano en dirección del necesitado. Renuncia, a veces, a favor del otro. Paradójicamente el mayor beneficiado no es el amado, sino el que ama.

El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Romanos 12:9

Leo, observó maravillado la danza de las figuras extrañas, ataviadas de ropas orientales: tres mujeres, moviéndose seductoramente en el palco. Se acercó y vio con asombro que eran jóvenes y hermosas. Tenían los ojos verdes.  Relucientes como esmeraldas. La figura de sus cuerpos en movimiento cautivó su mirada por varios minutos. Al terminar el show, se acerco de una de ellas. Era morena, de rostro triste. Su tristeza no combinaba con la danza que acababa de presentar.

Fue algo inexplicable. Solo una hora de conversación y ambos llegaron a la “conclusión” de que estaban profundamente enamorados. Así comenzó una historia de dolor, angustia y muerte.

Meses después, Leo no pudo soportar el dolor de verse engañado. Su mundo quedó en tinieblas y sus emociones perturbadas, le hicieron cometer un crimen que lo llevaría a la prisión por varios años. Todo sucedió la noche en que ella le dijo que nunca lo había amado. Se había casado con él, solo por causa de su dinero.

-¿Cómo puedes decir eso si pasamos tantos momentos maravillosos? Preguntó el joven engañado, en el límite de la desesperación.

- Fingí. Simplemente fingí. –Fue la respuesta dura y fría.

Lo que sucedió después, lo contaron los periodistas, con lujo de detalles.

El amor sea sin fingimiento, dice Pablo, escribiendo a los romanos. Él no se refiere solo al amor de una pareja. El consejo sirve para todas las circunstancias que el amor involucra. El amor es el sistema circulatorio de las relaciones humanas. Cuando la sangre llega, sana, a cada miembro del cuerpo lleva salud y lo capacita a ejercer sus funciones.

Pablo dice que el amor sano es sincero, auténtico y sin fingimiento. Se muestra como es. No se coloca máscaras. No se esconde, no camina en las sombras, no combina con penumbra.

Ese tipo de amor no es pasivo, es movido a la acción. Extiende la mano en dirección del necesitado. Renuncia, a veces, a favor del otro. Paradójicamente el mayor beneficiado no es el amado, sino el que ama.

Por eso, hoy, proponte amar, sin máscaras. Recuerda el consejo sabio: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.”

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Grandes cosas

¿Tienes miedo que el pueblo no entienda tu actitud? ¿El Señor ha colocado la certidumbre en tu corazón pero sabes que los otros no te entenderán? No te preocupes. Lo único que debe importarte es que lo que vas a realizar, es la orden de Dios.

Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación. A los que le temen. Hizo proezas con su brazo. Lucas 1:49-50

El sol despunta, en las montañas de Judá. Una jovencita camina pensativa. Túnica y sandalias viejas. Tristeza y alegría en el rostro. Vez por otra se toca el vientre. Quiere sentir el palpitar de la vida que se genera dentro de ella.

La mescla de sus sentimientos nace de la confusión. Su mente es un remolino de ideas. Se siente feliz por llevar dentro de sí, alguien tan especial. Al mismo tiempo la tristeza la envuelve. Sabe que el pueblo la condenará, al enterarse de la noticia.

Llega a una ciudad escondida entre las montañas. Todos llegamos. Si partes, acabas llegando. Es una ley de la vida.

Al llegar, el niño salta dentro de su vientre y su prima percibe. Hay cosas que no se pueden ocultar.

Fue en esas circunstancias que la joven ora. “El Poderoso me ha hecho grandes cosas”, dice. ¿De qué grandes cosas habla? ¿Qué grandes cosas había hecho el Poderoso con ella? “Hizo proezas con su brazo”, sigue diciendo. ¿A qué se refiere?

El texto de hoy fue sacado de la oración que María hizo cuando visitó a su prima Elisabeth para darle la noticia de  su embarazo. El niño era Jesús.

Tú y yo hoy, sabemos que María había recibido un privilegio. Había sido escogida entre millones de seres humanos para ser la madre del Salvador. “Bendita tú entre las mujeres; y bendito el fruto de tu vientre”, la había dicho su prima.

Elizabeth, tú y yo, lo entendemos. Siempre hay gente que te entiende. Pero no todos están dispuestos a hacerlo.

La multitud, seguramente hablaría pestes al enterarse que una joven, que aún no había convivido con su prometido esposo, estaba en cinta. Sería motivo de chacota y burla. Lenguas venenosas se encargarían de desfigurar la situación. Pocos creerían que aquel niño, era fruto del Espíritu Santo.

Y sin embargo María creía que el “Poderoso” había hecho grandes cosas con ella. La joven miraba más allá de la  tormenta.

¿Tienes miedo que el pueblo no entienda tu actitud? ¿El Señor ha colocado la certidumbre en tu corazón pero sabes que los otros no te entenderán? No te preocupes. Lo único que debe importarte es que lo que vas a realizar, es la orden de Dios y, aunque los otros no te entiendan, enfrenta el desafío diciendo: “Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación. A los que le temen. Hizo proezas con su brazo.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Conforme a tu Palabra

La pureza, simplicidad y humildad de una niña como María, nos ensena el secreto del éxito. Hoy, los grandes maestros de Liderazgo, escriben acerca del líder siervo. Parece el gran descubrimiento de la última década. Las empresas envían a sus ejecutivos a asistir a seminarios, para aprender algo, que la Virgen María, con su actitud desprovista de pretensiones, ensenó siglos atrás.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. Lucas 1:38

Uno de los seres más conocidos del planeta es María, la madre de Jesús. La niña simple, de 16 anos que un día puso su vida al servicio de Dios, se convirtió en una persona admirada y seguida en los cuatro lados de la tierra. Su nombre atraviesa tiempo, cultura, raza, e idioma. Brilla en la memoria y en las emociones de millones de seres humanos.

No corrió atrás de la fama, no buscó gloria. Quiso apenas servir. “He aquí la sierva del Señor, dijo, hágase conforme a tu palabra”. Y sin embargo, es reverenciada por todas las generaciones.

“Dios da barba a quien no tiene quijada” –me decía un día de esos, Anny. Su sueño era ser estrella de televisión y pensaba que yo podría ayudarla de alguna forma. “Usted conoce mucha gente –me dijo con un brillo de expectativa en los ojos- He luchado, he tocado puertas, me he esforzado, pero estoy lejos de ver mi sueño hecho realidad. ¿Por qué, personas que no quieren ser famosas, consiguen todo?”.

Quizá sea por eso Anny. Sin duda, es por eso. La fama, el dinero, el poder, el prestigio no pueden ser el objetivo de la vida. La verdadera motivación debe ser el servicio. Lo otro es consecuencia.

Si haces de tu vida, una obsesión por alcanzar cosas. Puedes, inclusive conseguirlas, pero, ¿De qué te valen? Continuaras insatisfecha y vacía. Correrás entonces atrás de las sensaciones alucinantes del placer, pensando que es eso, lo que falta para llenar el vacío de tu corazón, y un día, descubrirás que desperdiciaste los mejores años de tu vida, corriendo en pos de pompitas de jabón. Ilusión. Espejismo. Sentirás un sabor amargo en la boca. Sabor de derrota. Tristeza obsesiva. Depresión.

La pureza, simplicidad y humildad de una niña como María, nos ensena el secreto del éxito. Hoy, los grandes maestros de Liderazgo, escriben acerca del líder siervo. Parece el gran descubrimiento de la última década. Se habla y se enseña cómo desarrollar la inteligencia emocional. Las empresas envían a sus ejecutivos a asistir a seminarios, para aprender algo, que la Virgen María, con su actitud desprovista de pretensiones, ensenó siglos atrás.

Por eso hoy, antes de salir en busca de tus sueños, para y piensa. ¿Cuáles son tus motivaciones? Al hacerlo, piensa en la Virgen María que dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Obras de la carne

Gracias a Dios que a pesar de eso, en Cristo podemos ser completamente victoriosos, y cuando Jesús vuelva, finalmente seremos librados por completo de esa naturaleza, porque “Esto mortal será vestido de in mortalidad y esto corruptible, de incorruptibilidad.”

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías. Gálatas 5: 19

El versículo de hoy muestra que el gran problema de la humanidad es la naturaleza pecaminosa. Tú no eres pecador porque matas robas o mientes. Tú haces todo eso porque eres pecador. Si no fueses pecador no cometerías actos pecaminosos. ¿Te das cuenta? Todas las cosas malas son obras de la carne, frutos del pecado, consecuencias de estar alejados de Dios. 

El verdadero pecado es el estado de alejamiento de Dios. Todos nascemos así. David dice: “En pecado nací y en pecado me concibió mi madre.” Él está hablando de la naturaleza pecaminosa. Lo que los teólogos llaman pecado original, que no es lo mismo que culpa original. La Biblia no apoya la idea de culpa original. Un niño nace con pecado original, quiere decir, con la tendencia al pecado, alejado de Dios por naturaleza, pero no tiene culpa y por lo tanto no necesita ser bautizado.

San Pablo en la epístola a los romanos, capítulo 7 habla de la lucha terrible dentro de sí. En la hora de la conversión Dios colocó en él la naturaleza de Cristo, pero dentro de él está todavía la naturaleza pecaminosa que se opone contra el bien. Esa lucha interior la tenemos todos los seres humanos. Por eso quieres servir al señor pero no puedes. Parece que dentro de ti hay un monstro que te lleva por el camino del mal. Ese monstruo es real. Existe. Y se llama naturaleza pecaminosa.

Gracias a Dios que a pesar de eso, en Cristo podemos ser completamente victoriosos, y cuando Jesús vuelva, finalmente seremos librados por completo de esa naturaleza, porque “Esto mortal será vestido de in mortalidad y esto corruptible, de incorruptibilidad.”

Haz de este día un día de victoria en Cristo. Coloca tu vida en sus manos y parte para los desafíos, seguro de que al lado de Jesús, la victoria está garantizada. Somete  a Dios el viejo hombre, porque “manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Ángeles

La promesa de Hoy es que, aunque el camino esté lleno de obstáculos, el ángel del Señor te llevará en sus manos y serás finalmente victorioso.

Tienes que creerlo. Tal vez tu mente pragmática no lo entienda, pero tienes que creer. El cumplimiento de la promesa depende de tu fe.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Salmos 91:11-12

La vida de Jorgito se apagaba. Los médicos habían intentado todo. Mauro y angélica, tomados de la mano, miraban el cuerpo del hijito, conectado a una máquina extraña.

De repente entro al cuarto un joven médico, se aproximó del niño, le tomó el pulso, le hizo una caricia en el rostro y  salió.

Dos minutos después, Jorgito abrió los ojos y empezó a quejarse de los aparatos que aprisionaban su cuerpo. Nadie entendía nada pero los médicos lo sacaron de la máquina. El niño estaba sano. Misteriosamente sano. Nadie más volvió a ver a aquel médico. Mauro y angélica aseguran que fue un ángel.

El pragmatismo de este mundo duele, porque la materia solo vive de sensaciones. El materialismo esclaviza. Transforma al ser humano en víctima de los sentidos, incapaz de mirar más allá de su humanidad.

Sufre. Nada puede hacer delante de las adversidades de la vida. No sabe qué hacer ni para dónde ir, pero se resiste a vivir por la fe. Las cosas espirituales le parecen ingenuas. A pesar de eso, las necesita.

El texto de hoy, presenta una promesa que tiene que ver con la fe. Te lleva al reino espiritual que el Señor Jesucristo vino a establecer entre los hombres.

Los ángeles existen. Están a tu lado. No los ves, pero si crees en la Palabra de Dios, ellos cuidan y vigilan tus pasos por donde quiera que vas. “En las manos te llevarán –dice la promesa- para que tu pie no tropiece en piedra”.

Cuantas piedras estorban tu camino. Dificultades, obstáculos, troncos atravesando la carretera de tus sueños, impidiendo que llegues al glorioso destino que el Señor te preparó.

La promesa de Hoy es que, aunque el camino esté lleno de obstáculos, el ángel del Señor te llevará en sus manos y serás finalmente victorioso.

Tienes que creerlo. Tal vez tu mente pragmática no lo entienda, pero tienes que creer. El cumplimiento de la promesa depende de tu fe.

¿No necesitas en este momento de una promesa semejante? ¿No te sientes cansado y a punto de renunciar a tus aspiraciones? Si todo te falló, ¿por qué no le das crédito a Jesús? Piensa en lo que dice el texto: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Resplandecerás!

Haz de Jesús el centro de tu experiencia diaria. Búscalo cada mañana antes de correr atrás de tus sueños. No vayas solo atrás del brillo. El brillo seduce, engaña y mata. Si no, pregúntale a la mariposa. Te responderá con sus alas heridas, con su dolor y con su muerte.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. Mateo 13:43

Cristian quería brillar. Como estrella en medio del cielo azul. Como explosión del firmamento en el despertar de la mañana. Brillar con luz propia. Ser aplaudido, aclamado, homenajeado. 

En sus interminables noches de delirio, se soñaba andando por las calles. Las multitudes corriendo atrás de él en busca de un autógrafo. Se imaginaba rodeado de chicas guapas, sonriendo para las cámaras, empañado por los flashes, agitando la mano para sus admiradores.

Y brilló. Su deslumbramiento fue corto. Estrella fugaz. Se apagó consumida por el tiempo.

¡Cuántas estrellas, como Cristian, brillaron en esta vida! Unas más, otras, menos. Aplaudidas, aclamadas, casi idolatradas. El tiempo las apagó. Hoy solo quedan recuerdos.

¡Tiempo! ¡Oh tiempo inexorable! Tiempo impiedoso, implacable, cruel. Nadie escapa de tus manos. Tu sombra avanza asustadora sobre cualquier mortal.

Pero el texto de hoy habla de un brillo que jamás acaba. Nada tiene que ver con aplausos, fama o dinero. Tiene que ver con vida y con justicia. Tiene que ver con el reino del Padre.

El reino del padre no es un reino material. No lo puedes ver ni tocar. Los sentidos no lo perciben. Es necesario mirarlo con los ojos de la fe. Fe es creer, confiar, sacar el pie del barco y colocarlo en el agua.

Para brillar en el reino del Padre necesitas salir del materialismo que te rodea. Debes abrir las alas y volar hacia la dimensión de los valores eternos. Está lejos de la carne, tiene que ver con el espíritu.

Pero ¿Cómo hacer todo eso más fácil, más comprensible, más humano?

Haz de Jesús el centro de tu experiencia diaria. Búscalo cada mañana antes de correr atrás de tus sueños. No vayas solo atrás del brillo. El brillo seduce, engaña y mata. Si no, pregúntale a la mariposa. Te responderá con sus alas heridas, con su dolor y con su muerte.

Hoy es un nuevo día. ¡Brilla! No te intimides delante de las nubes oscuras que te rodean, no retrocedas, avanza, lucha, trabaja, pero recuerda que, cuando esta vida acabe, solo “los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Limpio corazón

¿Qué pasa si colocas en tu mente, cosas buenas y cosas malas, al mismo tiempo? Tu mente deja de ser kataros. Se vuelve agua envenenada. Entonces, al llegar el momento difícil, el agua no calma tu sed. Está contaminada y puede provocarte la muerte.

Jesús desea lo mejor para ti. Quiere que seas feliz y camines diariamente sin temor. Por eso te aconseja a no contaminar la fuente de tu corazón.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8

Eugenio cerró el libro que leía, una novela de crimen, sexo y sangre. Se levantó del sofá, frente a la hoguera, se dirigió hacia la ventana y la abrió para ver qué es lo que sucedía allá afuera. El perro ladraba con insistencia.

Su rostro, caliente por el ardor intenso de los leños, sintió el aire helado de la noche de invierno. Llamó a su perro, un pastor alemán. El animal se acercó al amo y volvió, ladrando, hacia el pequeño bosque del lado.

-¿Quién anda ahí?- 

El grito de Eugenio quebró el silencio de la noche. La única respuesta que obtuvo fue un fuerte gruñido del perro que corría, enloquecido acercándose al bosque.

Eugenio quedó por un momento estático pensando qué hacer. Sus ojos reflejaban miedo. Había oído tantas historias de asaltos y él estaba solo, aquella noche. Quiso entonces pensar en Dios, pero su mente, contaminada por la historia que estaba leyendo, solo daba lugar al miedo y su corazón temblaba. Involuntariamente, empezó a ver las escenas de violencia relatadas en la novela y se sintió más solo y desamparado que nunca.

¿Qué tiene que ver esta historia con el versículo de hoy? El texto habla de un corazón puro. Jesús dijo en el sermón del monte que los que tienen el corazón puro son felices. Eugenio no tenía el corazón puro en aquel momento. Acababa de colocar basura en su mente. Sus temores aquella noche, no venían del bosque, ni del ladrido desesperado de su perro, sino de su mente y de las escenas de horror y sangre que acababa de colocar en ella. Su corazón estaba contaminado y él no podía ver a Dios cuando más lo necesitaba.

La palabra puro en el original griego es Kataros, que significa entre otras cosas, “que no tiene mescla.” Como el aceite, que no contiene agua.

¿Qué pasa si colocas en tu mente, cosas buenas y cosas malas, al mismo tiempo? Tu mente deja de ser kataros. Se vuelve agua envenenada. Entonces, al llegar el momento difícil, el agua no calma tu sed. Está contaminada y puede provocarte la muerte.

Jesús desea lo mejor para ti. Quiere que seas feliz y camines diariamente sin temor. Por eso te aconseja a no contaminar la fuente de tu corazón.

Sal de casa hoy, dispuesto a colocar solo cosas buenas en tu mente. No lo olvides: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sin sangre no hay remisión

Y fue eso lo que sucedió en la cruz del Calvario. El justo murió por los injustos, el santo, entregó su vida por los pecadores. Y el hombre no tuvo que hacer nada. Solo recibir. Por gracia, sin pagar nada.

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Hebreos 9:22

Existen preguntas que el versículo de hoy, responde. ¿Por qué tuvo que morir Jesús? ¿Qué sucedió en la cruz? Para entenderlo necesitamos remontarnos al Edén. Dios le había dicho al ser humano que si desobedeciese moriría. Adán y Eva desobedecieron y por tanto deberían morir. No solo ellos. Todos nosotros. La biblia afirma que todos pecamos, que no hay justo ni siquiera uno y en consecuencia todos estamos condenados a la muerte. San Pablo dice que la paga del pecado es la muerte. No hay remisión de pecados sin derramamiento de Sangre.

El problema es que el hombre no quiere morir. Desea ser perdonado y continuar viviendo. Pero Dios y su palabra son eternos. Si su palabra declaró que el pecador debe morir, la muerte de pecador tiene que cumplirse. Pero el hombre no quiere morir, y Dios lo ama, y tampoco desea que muera.

Ahí aparece un dilema. La justicia divina demanda la muerte del pecador y la misericordia de Dios desea salvar al hombre. ¿Qué hacer? En ese contexto se levanta la persona maravillosa de Cristo. Él se ofrece voluntariamente. Viene a la tierra como ser humano. Era Dios, completamente Dios, nunca dejó de ser Dios, pero asumió la naturaleza humana. Fue hombre, completamente hombre y por los siglos de los siglos, nunca más dejara de ser hombre.

Al venir a esta tierra Jesús fue tentado en todo, pero sin pecado. Por ser Dios ya tenía la vida. Pero como ser humano, conquistó también la vida. Fue obediente hasta la cruz. Nadie podía apuntar un pecado en Él. Fue completamente victorioso. Y ahora se presenta a su Padre y le dice: “Padre, la ley dice que el pecador debe morir y que el justo debe vivir. Yo fui a la tierra y viví una vida justa. Por tanto conquisté la vida. Ahora, en tu palabra no hay nada que diga que no puede haber un intercambio. Entonces, la muerte que el hombre merece, la quiero morir yo y la vida que yo conquisté, como ser humano, se la quiero donar al hombre. 

Y fue eso lo que sucedió en la cruz del Calvario. El justo murió por los injustos, el santo, entregó su vida por los pecadores. Y el hombre no tuvo que hacer nada. Solo recibir. Por gracia, sin pagar nada.

Todo lo que tienes que hacer ahora es creer que Jesús te ofrece la vida, y aceptarla, porque “casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sin Dios eres nada

Por eso hoy, antes de abrir las ventanas de tu vida al nuevo día vuelve los ojos a Dios, como la flor hacia el sol, buscando vida. Abre tu corazón al espíritu, como la tierra seca al rocío de la mañana. No salgas solo. Andar solo es andar a ciegas. Vivir solo es morir en vida. El arcoíris pierde su color. Resta solo agua. Sin sabor, ni color. Acuarela muerta. Flor marchita.

De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? (Proverbios 20:24)

-No fui yo, no pude haber sido yo-se lamenta Hilda. Y llora. Llora el dolor de su realidad.

La joven tiene solo 15 anos. Una flor que desabrocha a la vida, regada con sus propias lágrimas. Lágrimas de dolor. Gotas de arrepentimiento.

Mueve la cabeza de un lado para otro e insiste:

-No fui yo.

Como si negar la realidad pudiese hacerla volver atrás, escoger otro camino, buscar otra vereda.

-¿Cómo fui capaz de destruir el sueño de mis padres y el mío? No, no puede ser yo.

Pero era. Había sido ella misma la que jugando al “amor”, se descubriera esperando un niño. Ella, que no pasaba de una simple niña.

Nadie entiende las razones del alma. El corazón es misterioso e incomprensible. Te confunde, te engaña, te miente. Te hace creer que vas al paraíso y te conduce a  la muerte.

Los años pasan. Creces. Te vuelves adulto. Y el corazón te sigue traicionando. No logras comprenderlo. Lloras repetidas veces la leche derramada. El agua que se fue, que se perdió, llevando tus sueños tierra adentro, a mojar la semilla del dolor, haciéndola brotar en forma de experiencia.

Te preguntas: ¿Por qué? Gritas: ¡No fui yo! Pero eres tú y  lo sabes. El texto de hoy es tu respuesta. Al Señor le pertenecen tus pasos. Solo él sabe las verdaderas necesidades de tu loco corazón. Tú no. Tú piensas que lo sabes. Imaginas que entiendes todo. Crees saber a dónde vas pero el tiempo se encarga de mostrarte cómo estabas equivocado.

Solo en Jesús tus desencuentros se encuentran. Sólo en Él tus desvaríos se descubren. Únicamente en Dios dejas de correr y correr buscando lo que no sabes. En Él, finalmente, tu no ser se transforma en ser.

Por eso hoy, antes de abrir las ventanas de tu vida al nuevo día vuelve los ojos a Dios, como la flor hacia el sol, buscando vida. Abre tu corazón al espíritu, como la tierra seca al rocío de la mañana. 

No salgas solo. Andar solo es andar a ciegas. Vivir solo es morir en vida. El arcoíris pierde su color. Resta solo agua. Sin sabor, ni color. Acuarela muerta. Flor marchita.

Jamás te olvides que: “De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡No hay diferencia!

El amor cautiva, transforma, genera valor para soñar, vivir y luchar. Por eso Jesús te amó y se entregó por ti. Para devolverte la dignidad y la autoestima que el pecado te quitó.

Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan. Romanos 10:12

El avión había decolado y la niña todavía lloraba. En silencio. Tal vez pensando que en la intimidad de sus sentimientos nadie la veía. Pero después del escándalo que  había ocurrido dentro del avión, antes del despegue,  sería imposible dejar de verla.

Un hombre rico y famoso había tomado el lugar que le pertenecía a ella y nadie fue capaz de sacarlo de allí. Yo no lo oí, pero otro pasajero aseguró que el hombre le dijo a la chica:

-¿No sabes quién soy?

La chica pobre no sabía. Tampoco tuvo el valor de exigir que se respetase un derecho suyo. Aceptó “voluntariamente” viajar en otro lugar.

¡No hay diferencia! ¡Qué tremenda declaración de Pablo en un mundo de tanta diferencia! ¿Cuál es la razón que el Apóstol da, para que no haya diferencia? La riqueza de Cristo. 

Riqueza en griego, es plouteo, que a la letra significa abundancia, cantidad más que suficiente para todos. Ora, si tenemos un Dios abundante, ¿por qué la mezquindad de pensar que alguien vale más, o menos, que el otro?

Pero la realidad de esta vida es el preconcepto. Raza, posición social, religión, dinero, cualquier cosa es motivo para sentirse superior o inferior. 

En el texto de hoy Pablo afirma que las heridas causadas por el preconcepto pueden ser curadas, cuando invocas el nombre del Señor. A partir de ese momento, tu valor se mide por la sangre derramada en la cruz. Tu valor y el mío son extrínsecos. Quiere decir, no valemos por lo que somos o tenemos, sino por el amor de Jesús derramado a raudales en aquella montaña solitaria.

Cuando el viento helado de la indiferencia humana te haga sentir inferior; cuando te mires al espejo y los patrones de belleza impuestos por los órganos de comunicación te hagan sentir feo; cuando el fuego del preconcepto te queme y parezca derretir tus sueños; mira a la cruz del calvario y recuerda que Jesús no hubiera entregado la vida por ti si no valieses.

El amor cautiva, transforma, genera valor para soñar, vivir y luchar. Por eso Jesús te amó y se entregó por ti. Para devolverte la dignidad y la autoestima que el pecado te quitó.

Antes de salir hoy, para enfrentar la vida como ella es y no como te gustaría que fuese, recuerda que: “No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Le veremos

Hay un ideal elevado. Demasiado elevado desde la lógica humana. Un día “seremos como Él.” ¡Qué blanco! ¡Continuar avanzando! A pesar de nuestras posibles caídas. Levantarse y proseguir al blanco, porque con toda seguridad, un día lo alcanzaremos por la gracia maravillosa de Jesús.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 1 Juan 3:2

El Apóstol Pablo es enfático al afirmar que en el cielo “le veremos tal como Él es.” Se refiere a Jesús y creo que será el momento más emocionante para la raza humana. Porque en esta tierra, mientras Jesús no regrese, solo podemos relacionarnos con Él por la fe, separando diariamente tiempo para estudiar su Palabra y para orar. Pero en el cielo, podremos verlo cara a cara, tal como Él es. ¿No es extraordinario? 

Quiero estar allá y sentir el abrazo de Jesús. Agradecerle por haberme permitido llegar allí, decirle que en esta tierra prediqué su Palabra por la fe y traté de servirle en humildad. Pero creo que jamás tendré palabras para agradecerle porque me amó. Si un día llegue a su presencia no será porque haya hecho algo bueno para merecer esa bendición, sino únicamente por el amor precioso de Dios.

El versículo de hoy, trae otro pensamiento de ánimo y esperanza: La vida cristiana es una vida de crecimiento. Juan dice: “ahora somos hijos de Dios”. ¿Y antes? Sin duda vagábamos en el reino del enemigo intentando encontrar la manera de ser feliz, sin lograrlo. Pero “ahora” esto es, en el presente, toda esa vida antigua pasó, hemos crecido; pero no hemos llegado aún al ideal que Dios tiene para nosotros. Aun no se ha manifestado lo que hemos de ser.” Dice el Apóstol. 

Hay un ideal elevado. Demasiado elevado desde la lógica humana. Un día “seremos como Él.” ¡Qué blanco! ¡Continuar avanzando! A pesar de nuestras posibles caídas. Levantarse y proseguir al blanco, porque con toda seguridad, un día lo alcanzaremos por la gracia maravillosa de Jesús. 

Un día “le veremos”. ¡Este será el fin de nuestro peregrinaje! Habremos llegado al fin de la jornada de dolor y sufrimiento que el pecado trajo a esta tierra. Nadie más te hará sufrir, la muerte no arrancará más seres queridos de tus brazos. No tendrás que llorar tus derrotas por causa de la naturaleza pecaminosa que te perturba de día y de noche. No habrá más promesas no cumplidas, ni decisiones que duran solo una semana. He aquí todo será hecho nuevo.

¿Te gustaría estar allá? Hoy es el día de buena nueva. Hoy es el día de salvación. Recuerda: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Vuestra luz

Hoy, al comenzar un nuevo ve a Jesús, permite que su presencia santifique tu vida, deja que su carácter se reproduzca en tu vida, que tus pensamientos sean los suyos y que tus acciones sean el resultado natural de tu compañerismo con Él.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.  Mateo 5:16

De todas las órdenes dadas por Jesús tal vez esta, es una de las que confunde al ser humano. No es que no le guste brillar, al contrario. Vivimos en un mundo donde todos quedan deslumbrados por las luces. Cada año, miles se inscriben en programas de televisión soñando con 15 minutos de fama. Multitudes hacen largas Filas en busca del nuevo celular que apareció en el mercado, se endeudan para tener un carro de último modelo a fin de ser vistos. 

¿Quién no desea  brillar? Infelizmente no es de ese tipo de brillo que habla la Biblia. El texto de hoy se refiere al carácter, a lo que soy cuando las luces se apagan, a lo que hago cuando nadie me ve. El carácter es el sello de la personalidad. Se manifiesta de dentro para fuera. Es el resultado de algo que sucede en el interior. Se nutre de las horas de meditación, estudio de la Biblia y de la oración.

Mira al cielo, ¿Qué ves? ¿El sol? El astro rey fue hecho para brillar. Es fuente de calor, luz y energía. 

Mira otra vez al cielo, ¿Qué ves? ¿La luna? La luna también brilla y proporciona luz. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? El sol brilla por que es la fuente, la luna porque refleja la luz del sol. Esta es la lección de hoy.

Si deseas brillar de verdad, necesitas comprender que eres luna y no sol, que tu brillo no viene de ti sino de Dios. Cuando recibes su luz, tu brillo es consecuencia. De otro modo tu vida se transforma en una permanente desesperación por aparecer, aunque para eso, tengas que transitar caminos peligrosos que te conduzcan a la muerte.

No existe nada más triste que intentar brillar solo por fuera, aparentado y mostrando una faceta que solo existe en público.

Hoy, al comenzar un nuevo ve a Jesús, permite que su presencia santifique tu vida, deja que su carácter se reproduzca en tu vida, que tus pensamientos sean los suyos y que tus acciones sean el resultado natural de tu compañerismo con Él. 

Búscalo de todo tu corazón “para que, así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” 

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