DEVOCIONALES

Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¿Bueno o malo?

Haz de este día, un día de humildad y entrega. Confía tu vida a Dios, sométele tus caminos, déjate llevar de la mano por Él. Y recuerda: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Génesis 3:22

Se va el sol, anaranjado, asfixiado e insistente en el horizonte. Desde el terrazo de mi hotel en Río de Janeiro, veo la “ciudad maravillosa” muriendo a las alegrías del día para renacer a los “encantos” de la noche.

¡Ah Rio de Janeiro! Dios te hizo tierra linda, paisaje encantador donde el mar y la montaña coquetean en un juego de amor imposible, pero los hombres desfiguraron tu corazón, te hicieron violenta y llenaron tus calles nocturnas de pasiones perversas.

¿Qué es pecado? –Pregunta el hombre- “Cada uno sabe lo que es bueno o lo que es malo”-concluye.

¡Mentira! El texto de hoy pone en evidencia la insensatez del hombre. Después del pecado dios dijo que el ser humano debía salir del Edén porque era conocedor del bien y del mal. Ora, no hay nada de errado en saber lo que es bueno o malo. Antes de pecar Adán y Eva ya sabían que obedecer a Dios era bueno y desobedecerle era malo. ¿Qué es lo que quiso entonces decir Dios?

La palabra conocedor, en el versículo de hoy, en el original hebreo es yadá, que entre otras acepciones, significa decidir, determinar, llegar a la conclusión. El motivo porque el Creador dijo que no era bueno que el hombre continuase en el Edén fue que él se había apropiado del derecho de decidir lo que es bueno o lo que es malo.

Ese derecho solo le pertenece a Dios. La criatura puede aceptar o rechazar lo que Dios determina, pero no puede usurpar el lugar de Dios. Y sin embargo el hombre, desde el Edén hasta hoy, se siente en el derecho de decir:”La vida es mía, nadie tiene que decirme lo que debo hacer, yo decido lo que es bueno o malo para mí.”

De todas las actitudes rebeldes, ésta es la más perniciosa, porque expresa el atrevimiento de un corazón que decide ser su propio Dios. En el texto de hoy Dios, afirma refiriéndose al hombre. “Se ha hecho como uno de nosotros.” ¿En qué sentido? En el sentido de decir, “yo no necesito de Dios para decirme lo que tengo que hacer. Yo soy mi propio Dios.”

Haz de este día, un día de humildad y entrega. Confía tu vida a Dios, sométele tus caminos, déjate llevar de la mano por Él. Y recuerda: “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nueva criatura

El secreto está en no separarte de Jesús, ni un minuto, aprender a relacionar todo lo que haces con Jesús, pensar todo lo que necesitas pensar contándole mentalmente a Jesús. No pares de vivir. Continúa con tus actividades diarias pero ten en cuenta que si eres un cristiano jamás estás solo. Jesús está a tu lado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

La promesa de Jesús es que si tú lo aceptas como tu salvador, Él hace de ti una nueva criatura. Esto es diferente de lo que mucha gente piensa. El otro día un joven me contaba las fechorías que había hecho cuando no conocía a Cristo y en un momento de su testimonio, se emocionó y me dijo: “Yo agradezco a Dios porque Él me cambió.” 

Pero la promesa de hoy no es solo que Jesús te cambia, sino que te hace de nuevo. No se puede construir un edificio bueno encima de fundamentos deteriorados. Hay que limpiar todo, hay que echar a un lado lo que no sirve. Y tal vez aquí esté lo más difícil de aceptar por el hombre de nuestro tiempo dominado por el humanismo.

Lo que somos no sirve. En el jardín del Edén, Adán y Eva lo echaron todo a perder. A partir de ese momento todos los seres humanos venimos a este mundo trayendo la naturaleza pecaminosa que nada más es sino la tendencia a hacer el mal.

David dijo un día en desesperación que había sido formado en el vientre de su madre, en pecado. Pablo lloró en otra ocasión, diciendo que con esa naturaleza quería hacer el bien pero no podía. Jeremías enseñó que el corazón humano es desesperadamente malo y corrupto. ¿Cómo se puede construir algo bueno encima de eso?

Pero entonces viene la promesa del Señor: “Te haré de nuevo.” Las cosas viejas pasaron. No existen más.  Esto es maravilloso porque si el pasado no existe, nadie puede condenarte. Por otro lado, lo que te arrastraba hacia el mal ya no existe. En Jesús no existe. Si te separas de Él, vuelves a hojas cero. El secreto está en no separarte de Jesús, ni un minuto, aprender a relacionar todo lo que haces con Jesús, pensar todo lo que necesitas pensar contándole mentalmente a Jesús. No pares de vivir. Continúa con tus actividades diarias pero ten en cuenta que si eres un cristiano jamás estás solo. Jesús está a tu lado. 

Por eso, no te atrevas a salir esta mañana para cumplir tus deberes diarios sin la seguridad de estar en Cristo, porque: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Ángeles

Sal hoy de tu casa en el que te hospedas con la seguridad de que en ningún momento estás solo. Dios tiene un equipo de ángeles enviados a la tierra para trabajar a favor de los que le temen y le buscan de todo corazón.

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” Hebreos 1:14

El brillo de esa mirada de ojos azules desapareció en la puerta dibujando  una sonrisa. El joven médico salió del cuarto dejando a la familia sin entender nada. El médico anterior les había dicho que el niño ya estaba con muerte cerebral. Inclusive, les había sugerido que ese era el momento, si deseasen hacer la donación de los órganos. Por eso todos quedaron atónitos con la llegada del otro médico. El joven rubio, de ojos azules y guardapolvo blanco entró sin dar explicaciones, acarició la frente del niño, le tomó el pulso y salió.

Pero el brillo de la mirada de aquel hombre, les trajo alivio en medio al dolor. Nadie dijo nada. Se miraron uno al otro percibiendo inexplicablemente que la esperanza había regresado a sus corazones.

Un minuto después, el niño se quejó. Como un relámpago, todos volvieron los ojos hacia él. Gritos de alegría y emoción invadieron los corredores del hospital. El pequeño paciente continuó quejándose mientras médicos y enfermeras invadieron el cuarto respondiendo a los gritos de la familia. 

Jamás se pudo entender el milagro. Mucho menos la presencia de un médico joven, rubio, de ojos azules, en el cuadro de médicos, de aquel hospital. “Fue un ángel”, afirma la familia. Y el texto de hoy declara que los ángeles existen y son espíritus ministradores a favor de los hijos de Dios en esta tierra.

Muchas veces esos ángeles cobran forma humana para presentarse a los seres humanos. Como en las oportunidades en que los ángeles se presentaron a Abrahán y a otros personajes bíblicos.

El peligro que corremos con relación a los ángeles es el de caer en el misticismo y creer que toda persona buena es un ángel, o en la incredulidad y creer que los ángeles no existen. 

Sal hoy de tu casa o del hotel en el que te hospedas con la seguridad de que en ningún momento estás solo. Dios tiene un equipo de ángeles enviados a la tierra para trabajar a favor de los que le temen y le buscan de todo corazón. No te olvides de la pregunta que el autor de la epístola a los hebreos hace, respecto a esos seres celestiales: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Rescatados!

Estábamos vendidos al pecado. Le pertenecíamos al diablo. Nos habíamos entregado a él voluntariamente. Quedaríamos así de por vida, pero apareció la persona maravillosa de Jesús y pagó el precio de nuestro rescate. ¿Cuál es ese precio? La vida. Su vida. Nosotros habíamos pecado y merecíamos morir, pero el señor Jesús murió en nuestro lugar y ahora nosotros estamos salvos.

Y sabiendo que fuisteis rescatados… no con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18,19

Rescate es el precio que se paga para devolverle la libertad a un prisionero. En los tiempos de Pedro había por lo menos seis millones de esclavos en el imperio romano y era fácil entender el concepto de rescate.

Un esclavo le pertenecía al dueño de por vida. El esclavo no tenía derecho de soñar, de anhelar,  ni de hacer planes futuros, no tenía el derecho de ir ni de venir y ni siquiera de amar porque hasta sus hijos le eran arrebatados por el Señor para ser vendidos. El esclavo nacía, vivía y moriría así, a no ser que una persona bondadosa, lo comprase y le devolviese la libertad. Había esa gente buena. Eran pocos pero los había. Y ese acto de comprar a un esclavo para dejarlo en libertad era llamado de rescate o redención. 

La biblia usa la misma palabra para definir lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Estábamos vendidos al pecado. Le pertenecíamos al diablo. Nos habíamos entregado a él voluntariamente. Quedaríamos así de por vida, pero apareció la persona maravillosa de Jesús y pagó el precio de nuestro rescate. ¿Cuál  es ese precio? La vida. Su vida. Nosotros habíamos pecado y merecíamos morir, pero el señor Jesús murió en nuestro lugar y ahora nosotros estamos salvos.

Aquella noche en el Getsemaní, el Señor Jesús sudó gotas de sangre por causa del sufrimiento. Jesús no era un loco suicida que quería morir. El era un ser humano como tú y como yo y como todo ser humano tenía el instinto de conservación, no quería morir. Pero su amor por ti fue más grande y aceptó la muerte. Era la única forma de rescatarte. Como un cordero fue llevado al matadero y murió en silencio.

La pena por el pecado ya fue pagada. Ahora solo te resta aceptar el sacrificio de Cristo en tu favor.

¿No te parece que este es motivo para vivir agradecidos a Dios eternamente?

Haz de éste, un día de gratitud, de adoración y de alabanza a Dios por su amor infinito. “sabiendo que fuisteis rescatados… no con cosas corruptibles… sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El camino

¡Jesús es el camino! ¡Búscalo hoy, en humildad! ¡Sométete a Él! Síguelo por donde quiera que vaya y tu vida cobrará el brillo de las vidas victoriosas. Amanecerá un nuevo día y no tendrás miedo de vivirlo. Marcharás en la fuerza del que te llamó para escribir una página en la historia de los vencedores.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Les acababa de hablar de mansiones celestiales, sin dolor y sin tristeza. Un mundo perfecto de eterna felicidad. Les acababa de decir que Él estaría preparando esas mansiones y que vendría a llevarlos.

 La promesa era demasiado bonita para ser verdad. Especialmente cuando se vive en un mundo dónde todos los días enfrentas las agruras de la vida y de la muerte.

Entonces Tomás, el discípulo al que le gustaba tener pruebas de todo lo que se le decía, preguntó. “Señor, no sabemos cómo llegar allá. Por favor, muéstranos el camino.” Fue en estas circunstancias que el Maestro les respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”

Es triste querer llegar a algún lugar sin conocer el camino. Pierdes tiempo y esfuerzo. Te frustras, te desengañas y hasta llegas a pensar que te han mentido. Entonces abandonas tus sueños y esperanzas y caes en el terreno del cinismo. El cínico finge que vive y no vive. Hace de cuenta que ama pero odia. Parece que sonríe y sin embargo llora. Y no se incomoda con lo que los otros o él mismo piensen. Pierde la sensibilidad.

-¿Para qué seguir luchando?  -me preguntaba el otro día una persona. -Me he esforzado para ser feliz y nada he logrado. ¿Vale intentar de nuevo en un mundo lleno de injusticias?

¡Vale sí! El secreto es encontrar el camino, en medio de tantos caminos engañadores, seductores y atractivos. Caminos que te prometen luces y fuegos de artificio, fama, poder y placer, pero te llevan al pozo de la angustia, a las cuevas tenebrosas de la culpa y del cinismo.

En medio de todo eso, suena la voz mansa de Jesús diciendo: “Yo soy el camino.” ¿Es este mismo “Yo soy” que se le presentó a Moisés en las arenas del desierto? Sí, es este el mismo Dios eterno que le da sentido a una vida escondida en la montaña de los errores humanos. Es el mismo Dios que saca a Moisés de entre las ovejas y lo lleva a conducir un pueblo rumbo a la tierra de sus sueños.

¡Jesús es el camino! ¡Búscalo hoy, en humildad! ¡Sométete a Él! Síguelo por donde quiera que vaya y tu vida cobrará el brillo de las vidas victoriosas. Amanecerá un nuevo día y no tendrás miedo de vivirlo. Marcharás en la fuerza del que te llamó para escribir una página en la historia de los vencedores. 

Por eso hoy, no te atrevas a enfrentar las luchas que el día te trae sin recordar las palabras de Jesús: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Salvará!

Jesús también desposó a su iglesia después de haberla encontrado abandonada y haberla salvado. Por eso hoy, vale recordar que “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Mateo 1:21

Jacinta no pensó dos veces para aceptar la propuesta de atravesar la frontera y partir en busca del sueño americano. Sabía de los peligros que la aguardaban pero su indómita naturaleza de mujer sufrida le decía que no hay recompensa sin dolor. Y partió.

Fueron días terribles de hambre, sed, cansancio, miedo, terror y abuso. Los primeros días acompañó el ritmo de los hombres, en las largas caminadas nocturnas, a través del desierto. Después fue perdiendo las fuerzas y en una oportunidad quedó retrasada. Un “coyote” aprovechó la oportunidad y abusó de ella.

Con la autoestima por los suelos y la dignidad como papel estrujado, Jacinta llegó a pensar que no había valido la pena aventurarse. Fue violada cuatro veces y después abandonada en el desierto. Los “coyotes” pensaban que la joven no sobreviviría al calor infernal del desierto. Pero se engañaron.

Un día, cuando ella misma pensaba que la muerte se aproximaba inexorable, un extraño la encontró y la salvó. Las autoridades los encontraron y ambos fueron presos y deportados. Aquel hombre que la salvó podía haber seguido su camino solo y habría alcanzado su objetivo, pero decidió ayudar a Jacinta. El precio de su nobleza fue la prisión. Jacinta vivió para contar la historia.

El versículo de hoy afirma que la misión de Jesús era salvar. Nos encontró un día muriendo en el desierto de esta vida, sin ideales y sin sueños. A veces, sin dignidad ni respeto propio. Podría haber seguido su camino de largo, pero paró, lo dejó todo allá en el cielo y aceptó pagar el precio de nuestra redención.

Éramos esclavos. Todos estábamos condenados a morir puesto que la paga del pecado es la muerte, pero el Señor Jesús te amó tanto que acepto morir en tu lugar.  

Jamás podremos entender amor como ese. Que alguien muera por un justo, dice Pablo, es razonable, pero Jesús mostró su amor por nosotros en el hecho de que siendo pecadores él aceptó morir en nuestro lugar.

Jacinta y el desconocido que la salvó, hoy son esposos y tienen tres hijos. Un año después del triste incidente, volvieron juntos a los Estados Unidos y hoy se alegran en la belleza del evangelio.

Jesús también desposó a su iglesia después de haberla encontrado abandonada y haberla salvado. Por eso hoy, vale recordar que “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Todo viene de Él

Por eso, no importa cuál sea la lucha que tú enfrentas, comienza este día seguro de que “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13

La noche avanza y avanzan también sus pesadillas. Braulio no Duerme. Fantasmas imaginarios invaden su noche solitaria y la transforman en preámbulo de muerte. Siempre es así, desde los quince años, cuando empezó a usar cocaína. Ya pasaron siete largos años. Tiempo de dolor, de promesas no cumplidas, de lágrimas y de abandono.

Braulio sufre más, al ver el sufrimiento de sus padres. Los ama, aunque ellos no lo crean. Daría la vida para verlos felices y orgullosos del hijo primogénito, pero no tiene voluntad. El vicio se ha apoderado completamente de él.

Pero esta noche es diferente. El hombre que habla en la televisión habla de esperanza, de restauración, de una nueva vida. Cuenta historias de vidas destruidas por los vicios y de la manera maravillosa cómo Dios restauró esas vidas. Y Braulio quiere creer y no puede. Ya creyó en tanta cosa y nada dio resultado. Tiene miedo de seguir frustrándose y engañando a sus padres. Por eso decide mudar de canal. Entonces sucede algo imprevisto. Las cámaras cierran en el rostro de la persona que habla en la televisión y sin querer, el joven drogadicto se encuentra cara a cara  conmigo y oye mi voz:

-No eres tú, es Dios el que lo hará. Tus promesas son promesas de arena. Tú no tienes fuerza de voluntad. Lo que estás sintiendo en este momento ya es el trabajo del Espíritu Santo en tu corazón. Deja que Dios termine lo que está comenzando a hacer.

Y Braulio cree. Acepta el milagro divino, y continúa viendo el programa. Cuando termino de hacer el llamado, el muchacho se arrodilla delante de la televisión y llora. “Señor, dice, yo no tengo fuerzas, no soy nadie, no puedo ni quiero. Pero si el querer y el hacer es tuyo, entonces opera el milagro en mi vida y libértame de este vicio.”

Conocí a Braulio años después. Un día, mientras esperaba mi vuelo en el aeropuerto de Dallas, un joven elegante, maletín de ejecutivo en la mano, se aproximó de mí y me preguntó:

-¿Usted es el Pastor Bullón?

Al oír mi respuesta, me abrazó con emoción y me dijo: No sabe cómo le agradezco a Dios porque aquella noche triste, de mi triste vida, Él lo usó a usted como instrumento para traer esperanza a mi corazón.

Por eso, no importa cuál sea la lucha que tú enfrentas, comienza este día seguro de que “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios sabe

En vez de rumiar tus tristezas y preocupaciones, sólo, dando lugar a la ansiedad, cuéntale a Jesús, lo que te está perturbando. El versículo de hoy dice “No hagáis como ellos” ¿Quiénes ellos? Los que no conocen a Jesús. Los que tratan de resolver sus problemas solos, creyendo que la fuerza de voluntad o la disciplina mental son suficientes para salir de las dificultades.

No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Mateo 6:8

Si Deus conoce tus necesidades antes que le pidas cualquier cosa, ¿Por qué necesitas orar? Muchos piensan que la oración tiene como propósito informar a Dios la situación difícil por la que están pasando pero, no es así. El propósito principal de la oración es la comunicación con Dios.

¿Imaginaste como sería la vida si las personas se aproximasen unas de las otras solo para pedirse cosas? Sería una aproximación egoísta y sin significado. Las personas conversan por el simple placer de conversar, para cultivar el compañerismo, la amistad y para conocerse mejor.

La oración nada más es sino conversar con Dios. ¿De qué? De todo. Orar es abrir el corazón a Dios, como a un amigo. ¿De qué conversan los amigos? De todo: Deportes, noviazgo, cocina, trabajo, carro, finanzas y a veces de cosas insignificantes e irrelevantes, solo para pasar tiempo con el amigo.

¿Es Jesús para ti el mejor amigo? Entonces ábrele tu corazón. Pasa tiempo con él a solas. Sepárate de las multitudes y en tu cuarto dile a tu mejor amigo todo lo que estas sintiendo. Tus tristezas, dolores, alegrías, sueños y frustraciones.

Al hacer eso no le estás informando de nada. Jesús ya sabe lo que te está sucediendo, pero cuando tú se lo cuentas algo extraordinario sucede dentro de ti. Al levantarte de tus rodillas, ves las dificultades de una perspectiva diferente. El temor, las dudas y la desconfianza desaparecen y te sientes con valor para enfrentar los embates de la vida.

En vez de rumiar tus tristezas y preocupaciones, sólo, dando lugar a la ansiedad, cuéntale a Jesús, lo que te está perturbando. El versículo de hoy dice “No hagáis como ellos” ¿Quiénes ellos? Los que no conocen a Jesús. Los que tratan de resolver sus problemas solos, creyendo que la fuerza de voluntad o la disciplina mental son suficientes para salir de las dificultades.

Hoy es un nuevo día. Ayer ya se fue. Puede haber sido un ayer lleno de momentos tristes, pero ya es pasado. Abre las ventanas de tu corazón a los nuevos desafíos que la vida te presenta. Nada está perdido cuando estás con Jesús, pero no salgas sin recordar el consejo del maestro: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios te librará

Pobre no es solo el que no tiene que comer sino también el que tiene demasiado para comer pero que llora el vacío del alma. Lo maravilloso es que Dios se preocupa por ambos. ¡Clama a Él! ¡Suplica su ayuda! El está siempre listo a extender la mano a los que buscan su auxilio. Él conoce tus necesidades mejor que nadie, sabe tus dolores y tristezas, la soledad de tu alma, la angustias de tu corazón.

Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.  Salmos 72:12

Estoy en la esquina de las calles 7 de setiembre y ouvidor, en el centro de Rio de Janeiro. Hay mucha gente. Gente de todos los colores, formas y tamaños. Estudiantes con cuadernos y libros en la mano. Gente apresurada que corre al trabajo, gente que anda, vendedores ambulantes, compradores y personas que simplemente pasean. Unos tristes, otros alegres. Serios, sonrientes, amargados, en fin. Gente de todos los tipos y todas las razas.

En la misma esquina, sentado en el suelo, hay un mendigo que levanta la mano pidiendo auxilio. Nadie lo mira, las personas están demasiado preocupadas con sus propios problemas para darse el trabajo de siquiera mirar a alguien que extiende la mano.

Es la escena de todos los días y todos los lugares. Gente necesitada de un lado. Personas indiferentes, del otro. ¿Qué hacer? “La vida es así” Parecen pensar las personas. “Es el pan cotidiano de los mortales” “Nadie puede hacer nada por nadie”. Y cada uno sigue el ritmo de su vida huyendo de la pobreza, ajeno a la pobreza de los otros.

Hay momentos en la vida en los cuales literalmente no tienes a dónde ir. Necesitas de ayuda, sientes que tu embarcación se está hundiendo. Las tinieblas de la desesperación rodean tu vida y el miedo te paraliza. Menesteroso y afligido, no sabes a quién pedir socorro. 

En el mundo hay personas que no ayudan porque no quieren. Otras no ayudan porque no pueden. Pero el versículo de hoy habla de un Dios que puede y quiere ayudarte. Un Dios que se preocupa por tus necesidades físicas y emocionales. La palabra menesteroso, ebyoun en hebreo, se refiere a alguien que necesita ayuda material, pero la palabra afligido, anyi, está relacionada con las carencias del espíritu y de las emociones.

Pobre no es solo el que no tiene que comer sino también el que tiene demasiado para comer pero que llora el vacío del alma. Lo maravilloso es que Dios se preocupa por ambos. ¡Clama a Él! ¡Suplica su ayuda! El está siempre listo a extender la mano a los que buscan su auxilio. Él conoce tus necesidades mejor que nadie, sabe tus dolores y tristezas, la soledad de tu alma, la angustias de tu corazón.

Ni un gorrión muere, ni un hilo de cabello cae, sin que Dios sepa. ¿Por qué no correría en tu auxilio? Por eso hoy, a pesar de las circunstancias difíciles que puedas enfrentar, recuérdate de la promesa divina: Porque éllibrará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

El fin del dolor

Llegó la hora de volver a casa. Y ese día está llegando. La concretización final de nuestra esperanza. El sueño, hecho realidad. Hoy aceptamos todo eso por la fe, pero pronto, más pronto de lo que piensas, la trompeta sonará y nadie más te hará llorar, nadie más te hará sentir inferior, no más desempleo, no frustraciones, no más dolor ni lágrimas.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 1 Corintios 15:54

La esperanza del cristiano no se limita a la resurrección sino que va hacia la eternidad. Una vida eterna sin los problemas de este mundo. San Pablo dice que cuando resucitemos, “esto mortal, será vestido de inmortalidad y esto corruptible, será vestido de incorruptibilidad.” 

¿Sabes lo que eso significa? Resucitaremos con una naturaleza transformada. Las tendencias pecaminosas habrán llegado al fin. No existirá más la lucha interior que te lleva a la desesperación de querer servir a Dios y no poder. Creo que de todas las bendiciones de la vida eterna, esta, es la más significativa. Volveremos a tener la naturaleza de Adán antes de la caída. Nahúm dice que el pecado no se levantará por segunda vez.

Claro que también habrá una transformación física. El cojo saltará, el ciego verá y el mudo hablará. El que murió consumido por el cáncer, resucitará completamente curado y con un cuerpo sin ningún tipo de molestias. Pero para que todo esto sea una realidad, es necesario que Jesús vuelva. Nuestra esperanza está centralizada en Jesús y en su retorno triunfante a este mundo. Ese será el punto final a la historia del pecado. La salvación y todo lo que Jesús hizo en la cruz del calvario, no tendría mucho sentido sin la segunda venida. ¿Cuál sería el mérito de la salvación? ¿Viviríamos salvos, por la eternidad en este mundo de dolor, pecado y muerte? ¿Continuaríamos enterrando a nuestros seres queridos arrancados por la muerte? ¿Continuaría la explotación, miseria y traición del ser humano? ¡No! Jesús viene para decir: ¡Basta! 

Llegó la hora de volver a casa. Y ese día está llegando. La concretización final de nuestra esperanza. El sueño, hecho realidad. Hoy aceptamos todo eso por la fe, pero pronto, más pronto de lo que piensas, la trompeta sonará y nadie más te hará llorar, nadie más te hará sentir inferior, no más desempleo, no frustraciones, no más dolor ni lágrimas.

Yo quiero prepararme para ese día. ¿Lo quieres tú también?

Despierta aun nuevo día pero recuerda que pronto, muy pronto, cuando “esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios no falla

Deposita toda tu confianza en Dios. Conócelo. Cree en él. Dios jamás desamparó a los que lo buscan. Y recuerda: “En ti confiarán los que conocentu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan.”

En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Salmos 9:10

La voz de Douglas sonaba a tragedia cuando me llamó. El reloj indicaba exactamente 9:50, hora del este. Para él sin embargo, ya era noche. El fin de los tiempos había llegado. Los ahorros de toda su vida estaban aplicados en la bolsa de valores y de repente todo se desmoronaba delante de sus ojos sin que pudiese hacer nada para salvar su patrimonio.

Por eso me llamó. Se acordó de Dios y quería que yo le ayudase a orar para ver si podía salvar algo, en medio de todo aquel terremoto financiero.

En Nueva York, las bolsas parecían enloquecidas. Como un carro sin dirección, precipicio abajo. En Europa el caos no era menor. Rusia y Brasil tuvieron que cerrar el pregón de la bolsa después de una caída brutal de 15% para ver si los ánimos se calmaban. 

En Portland, donde yo estaba, el tránsito en medio del día sombrío, se me antojaba el desfile fúnebre de muchas carrosas, al ritmo insistente de una llovizna gris e sin vida.

EEUU vive uno de los peores momentos de su historia. Se perdió la confianza en el sistema financiero. El país del sueño americano parece un gigante herido, tambaleante, tratando de descubrir qué es lo que está sucediendo. El fantasma de la recesión avanza implacable. Familias de clase media están devolviendo sus casas porque no tienen condiciones de pagar. Todos, de una forma u otra, se ven amenazados por un futuro sombrío e incierto a corto plazo.

En medio de toda esa turbulencia como es bueno escuchar la voz de Dios diciendo: “En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan.” 

Confiar en el Señor es el secreto para salir victorioso de todos los embates de la vida. Tal vez el consejo te parezca muy simple. ¿De qué sirve confiar en Dios cuando todos los ahorros de tu vida se están haciendo humo? ¿La caída de la bolsa va a parar solo porque confías en Dios? No. Tal vez no. Seguramente no.

Pero los que confían en el Señor no desesperan, no enloquecen, ni piensan que la única salida es la muerte. Los que conocen a Dios saben que Dios puede levantar a sus hijos de las cenizas, como lo hizo con Job.

Deposita toda tu confianza en Dios. Conócelo. Cree en él. Dios jamás desamparó a los que lo buscan. Y recuerda: “En ti confiarán los que conocentu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Transformación

Mirar a Jesús no es algo romántico. No necesitas quedarte absorto, contemplando el retrato de Jesús. Mirar a Jesús significa buscarlo todos los días a través del estudio de la Biblia, de la oración y de la meditación. Si haces eso el carácter de Jesucristo irá reproduciéndose lentamente en tu vida y serás cada día más semejante e Él.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18

Mirar a Jesús todos los días, como en un espejo. Ese es el secreto de la transformación. El Apóstol Juan es el mejor ejemplo de esa metamorfosis espiritual. Llegó un día a Jesús, cargando una personalidad deformada por el pecado. El pecado deforma las cosas bellas que Dios creó. Al salir de las manos del creador, Adán y Eva eran semejantes a Dios en su carácter. Pero el pecado deterioró en ellos esa imagen. Así, cuando Juan se aproximó de Jesús traía la deformación del pecado. Un temperamento explosivo, egoísta y orgulloso. Su apodo era “El hijo del trueno”. ¿Te imaginas cómo era el carácter de este hombre para que llevase ese apodo?

Gracias a Dios que, lo que realmente importa en la vida no es lo que eres, sino lo que llegarás a ser transformado por el poder divino. Juan buscó a Jesús de todo corazón. Lo buscó en todos los momentos. Lo observaba, lo contemplaba, lo miraba y lo admiraba. Se quedaba a su lado en los momentos de paz y de conflicto. En las horas buenas y en las horas malas. El resultado es que cuando Juan llegó a ser un anciano y estaba solo en la isla de Patmos, su apodo ya no era más “El hijo del trueno” sino, el discípulo del amor.

¿En qué momento cambió la vida de Juan? Nadie podría decirlo. La transformación que el Espíritu Santo opera en el ser humano, es lenta, progresiva e inadvertida por el propio ser humano. Los otros ven. Los que están a tu vuelta perciben. Tú no. Tú te sientes cada vez más indigno e insuficiente.

Mirar a Jesús no es algo romántico. No necesitas quedarte absorto, contemplando el retrato de Jesús. Mirar a Jesús significa buscarlo todos los días a través del estudio de la Biblia, de la oración y de la meditación. Si haces eso el carácter de Jesucristo irá reproduciéndose lentamente en tu vida y serás cada día más semejante e Él.

Por eso hoy, antes de salir para las luchas de un nuevo día, lleva a Jesús tus cargas. Llévale la montaña de promesas que no cumpliste, tus decisiones de arena, tus determinaciones humanas y dile: “Señor, yo solo no puedo, necesito desesperadamente de ti, ven y habita en mí.” Porque “mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Sufrimientos

El dolor es una realidad del mundo de pecado en el que vivimos. Puede ser grotesco, irracional e injusto, pero es el pan de nuestro día a día. Sufren los justos y también los injustos. La diferencia es que el sufrimiento de los justos es gloria. Te purifica, te burila, te limpia, trabaja el bello diamante que se esconde en ti.

Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas, si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.  1 Pedro 2:20

Aquel día amaneció triste. Más triste que cualquier otro. La neblina densa que envolvía la ciudad parecía el presagio de algo funesto. Por lo menos a Susana, le daba la impresión de que aquel día marcaría su vida para siempre.

El reloj de pared indicaba tres de la tarde en la escuela donde ella trabajaba. Repentinamente se oyó un rumor lejano como el lamento triste de muchas voces. A medida que los segundos transcurrían y las cosas empezaron a ser agitadas Susana percibió que se trataba de un terremoto.

Lo primero que la joven maestra hizo, instintivamente, fue correr en dirección de los niños como la gallina busca a sus polluelos para protegerlos. Fue inútil. Los niños, desesperados no obedecían la voz de la maestra y corrían, como cabritos enloquecidos, de un lado para otro. Los segundos parecían una eternidad y la tierra temblaba como un gigante herido. Cuando el peligro pasó solo restó un coro de gritos de dolor y un escenario fúnebre de sangre, cuerpos heridos, y muerte.

Conocí a Susana años después del terremoto. Todavía cargaba en su inconsciente el peso de la culpa. Como si ella hubiese sido la causante de aquella tragedia.

-Hice todo lo que pude pero no logré protegerlos- me dijo, refiriéndose a los seis niños muertos en aquella ocasión. Y después, con los ojos bien húmedos me preguntó:

-¿Por qué es necesario sufrir en este mundo?

Tal vez el versículo de hoy, sea tu respuesta Susana. El dolor es una realidad del mundo de pecado en el que vivimos. Puede ser grotesco, irracional e injusto, pero es el pan de nuestro día a día. Sufren los justos y también los injustos. La diferencia es que el sufrimiento de los justos es gloria. Te purifica, te burila, te limpia, trabaja el bello diamante que se esconde en ti.

Ya el dolor de los injustos no tiene sentido. Es como la herida purulenta que va destruyendo lenta, imperceptible pero completamente. 

El cristianismo no te protege del dolor. Le da una nueva orientación a tu sufrimiento. Te hace grande, te ennoblece y te prepara para conquistas más grandes. Solo ten la seguridad de que en el momento del dolor estés en los brazos de Jesús. Pues “¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas, si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Seguridad

Solo en Jesús, desaparecen los miedos y temores. En Él no hay más lugar para la inseguridad. En Jesús tenemos acceso. Por eso hoy, recibe inspiración para una nueva jornada, pensando en las palabras de Pablo: “En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.”

En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él. Efesios 3:12

¿Alguna vez has pasado por la dolorosa experiencia de ser rechazado? O peor, ¿Entraste a algún lugar sin haber sido invitado y tuviste miedo de ser descubierto y expulsado?

La seguridad es una de las necesidades básicas del ser humano. El niño, necesita sentirse seguro para tener un desarrollo equilibrado. La vida sin seguridad es una permanente sensación de ausencia. Ausencia de alegría, de plenitud, de realización. Ausencia de la propia vida.

Te sientes ajeno, extranjero, peregrino. Nada te pertenece ni perteneces a nadie. Eres, sin ser. Existes sin vivir. Te perturba la pregunta inconsciente: “¿Para qué estoy en este mundo? ¿Qué hago aquí? ¿De dónde vengo y a dónde voy?”

El versículo de hoy trae una de las más bellas promesas de seguridad. Pablo escribiendo a los efesios les promete seguridad y acceso. Les dice que no es más necesario andar por la vida sintiendo que no tienen derecho a nada. Acceso. ¿Entiendes? Puedes entrar, las puertas están abiertas para ti. Tienes derecho. Nadie te va a preguntar: “¿Por qué estás aquí?”

A pesar de que la promesa divina que Pablo presenta se refiere a la seguridad y acceso a la vida eterna, es válida también para los desafíos que esta vida te presenta. Para vencer, necesitas un corazón seguro y no hay seguridad interior si Jesús no está presente. Una de las cosas maravillosas que Jesús hace en es colocar en orden tu mundo interior. Él limpia lo que tiene que ser limpiado, arregla lo que tiene que ser arreglado, saca lo que tiene que ser retirado, en fin, Él coloca paz en tu corazón, retira de tu vida la permanente sensación de culpa que te paraliza y te imposibilita de alcanzar la victoria en cualquier área de la vida.

Inútilmente el ser humano trata de colocar armonía a su mundo interior echando mano de los recursos de disciplinas

Existencialistas. Eso que la nueva era llama de “armonía interior” nada más es sino la paz que Jesús promete a los que reconocen su insuficiencia y lo buscan. En Jesús. Solo en Jesús, desaparecen los miedos y temores. En Él no hay más lugar para la inseguridad. En Jesús tenemos acceso. Por eso hoy, recibe inspiración para una nueva jornada, pensando en las palabras de Pablo:En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios oirá

Las preguntas de hoy son: “¿Hacia a dónde te diriges? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Estás zozobrando en las turbulentas y destructoras aguas del vicio? ¡Clama a Dios! Él oirá tu clamor, correrá en tu dirección, te extenderá la mano y hará nacer un nuevo día para ti.

Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Salmos 4:3

El mar, aquella tarde, parecía un potro herido por mil espuelas. Las olas reventaban enloquecidas, con sonido de tragedia y sabor de muerte. Y era justamente la muerte la que se acercaba de Lidia, amenazadora e inminente. La joven rubia, de sardas en el rostro, sentía que sus fuerzas habían llegado al límite. Extenuada, agostada y desesperada, veía llegar el fin de su corta existencia. Nacida en un hogar ateo, sentía que en su vida, no había lugar para las cosas del espíritu. Y sin embargo aquella tarde gris, sin gaviotas, ni sol, ni alegría; aquella lúgubre tarde, al sentir que nada más podía hacer para salvarse, elevó los ojos al cielo y clamó: “!Señor, sálvame!”

La respuesta no demoró. Desmayó y perdió consciencia de las cosas. Pero cuando despertó, percibió que estaba viva. Un pescador, que retornaba para casa por causa de la tormenta, la había visto y la había rescatado.

Lidia es hoy una enfermera cristiana que dedica su vida a Dios y a la humanidad, en un país africano. Ella conoce de manera práctica lo que el versículo de hoy quiere decir: “Dios ha escogido al piadoso para sí.”

Dios tiene un plan maravilloso para ti. A veces, por esas cosas de la vida, pierdes el rumbo de tus ideales y empiezas a correr atrás de valores pasajeros, olvidando el sueño de Dios para tu vida. Y las propias circunstancias adversas del camino que escogiste, son el instrumento de Dios para traerte de vuelta a la realidad de tus ideales.

Dios te ha escogido. Nada ni nadie será capaz de destruir el sueño divino para ti. Por eso estará siempre dispuesto a oírte y a extenderte la mano cada vez que lo necesites y lo busques.

Las preguntas de hoy son: “¿Hacia a dónde te diriges? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Estás zozobrando en las turbulentas y destructoras aguas del vicio? ¡Clama a Dios! Él oirá tu clamor, correrá en tu dirección, te extenderá la mano y hará nacer un nuevo día para ti.

Nada está perdido para los que creen en Dios. Nunca es tarde para los que reconocen que no tienen fuerzas y vuelven los ojos a Él, en busca de ayuda. Por eso hoy, antes de salir para los afanes de un nuevo día recuérdate que:”Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Acercaos!

Hoy es el día de buenas nuevas, hoy es el día de salvación. Si por esas cosas de la vida has sido manchado por la lepra del pecado, si tus manos están sucias y tu corazón no soporta más vivir la hipocresía de una vida doble. Si desear ser auténtico y plenamente feliz, ven a Jesús hoy, antes de partir para las actividades del día.

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:8)

Según el versículo de hoy, el pecado conduce a tres actitudes destructivas. Primero, separa de Dios. Por eso el consejo es “Acercaos a Dios.” En segundo lugar, ensucia la vida, lleva a cometer hechos desastrosos y acciones inmundas. Por eso el consejo es: “Limpiad las manos.” Y finalmente hace caer en la hipocresía, en la duplicidad de vida. Exteriormente el ser humano es “maravilloso”, pero interiormente está cayendo en pedazos y sintiéndose sucio. Por eso la advertencia es: “Purificad vuestros corazones.”

El corazón es la cuna de los pensamientos y de las intenciones. Todo comienza allí. Allí se urden los planes más siniestros. Nacen como pequeños monstruos inofensivos y van creciendo y tomando formas grotescas. Después, el tiempo se encarga de llevar el mensaje a las manos. Ellas realizan lo que el corazón proyecta.

El verbo limpiar, en griego, es katarizo, que significa literalmente ser purificado. Tiene implicaciones espirituales y no simplemente morales y físicas. Pena que los seres humanos nos preocupamos solo con lo que se ve. Los ojos ven la lama, la sociedad ve y condena el desvío moral por causa del bienestar público. Pero a Dios le preocupa la implicación espiritual.

Esta es la razón por la que Santiago dice: “Acercaos a Dios.” Devolverse a Dios es la única solución para los desvaríos del corazón humano. En vano la criatura intenta  soluciones que sustituyan el plan establecido por el creador. El verbo limpiar, es usado en la Biblia, en el noventa por ciento de los casos, en la voz pasiva, dando a entender que el ser humano no puede purificarse. Él, solo puede acercarse a Dios. Herido, inmundo, sangrando, destruido, acabado, putrefacto como el leproso. Es Dios el que lo limpia, lo purifica, lo cura, lo restaura y lo hace una nueva criatura.

Hoy es el día de buenas nuevas, hoy es el día de salvación. Si por esas cosas de la vida has sido manchado por la lepra del pecado, si tus manos están sucias y tu corazón no soporta más vivir la hipocresía de una vida doble. Si desear ser auténtico y plenamente feliz, ven a Jesús hoy, antes de partir para las actividades del día.

Presta oídos al consejo de Santiago: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

¡Permaneced!

Hoy puede ser un día de victoria con Jesús. Pasar tiempo con Él, de mañana, es como llenar el tanque del Carro con el combustible que lo hará funcionar a lo largo del día.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15:4

Vicente cree que es imposible ser cristiano. Se ha esforzado para andar en los senderos que aprendió desde su niñez, pero por más que lucha, no alcanza su objetivo. Eso lo deja frustrado y triste.

El joven de porte altivo y mirada desafiante es un vencedor en otras áreas de la vida. A los 28 años, es el presidente de una empresa que nació en un cuarto de su casa. Hoy, tiene como sede, un edificio entero de 5 pisos. En la vida profesional Vicente es un vencedor.

-¿De qué me vale todo eso, si cuando nadie me ve soy un pobre esclavo de mi naturaleza?  -se pregunta angustiado- y parece no encontrar la respuesta por ningún lado.

La respuesta para su pregunta está en las palabras de Jesús registradas en el texto de hoy. El objetivo que este joven empresario persigue en la vida espiritual son los frutos. Busca victorias, realizaciones, quiere vivir la satisfacción de una vida espiritual realizada. Es auténtico. Rechaza la hipocresía y la mentira. La vida doble que lleva lo atormenta. No es feliz.

Jesús dice que los frutos son resultados de algo simple: relacionamiento. “Permaneced en mí y yo en vosotros” –dice. Y concluye: “Sin mí nada podéis hacer”.

Vicente no tiene tiempo para relacionarse con Jesús. El éxito empresarial es el resultado de su trabajo incansable. Se levanta casi de madrugada y se acuesta bien tarde, después de un día agotador de actividades y decisiones. 

Él, ama a Jesús y respeta los principios de la iglesia. Por lo menos, se esfuerza para respetarlos, aunque en la intimidad sabe que es un pobre derrotado. Cree que relacionarse con Jesús es asistir semanalmente a los cultos y tratar de ser bueno, pero la vida ya le mostró que eso no da resultado. Falta algo y todavía no lo ha descubierto.

Relacionamiento, desde el punto de vista bíblico es pasar tiempo diario con Jesús, estudiando la Biblia y orando. No existe sustitución para estas actividades de la vida devocional. Si no pasas tiempo diario con Jesús, simplemente no te relacionas con Él, a pesar de lo que creas o lo que digas.

Hoy puede ser un día de victoria con Jesús. Pasar tiempo con Él, de mañana, es como llenar el tanque del Carro con el combustible que lo hará funcionar a lo largo del día.

No salgas corriendo para las actividades de la vida. Recuerda el consejo de Jesús: “Sin mí, nada podéis hacer.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Dios se revela

El Señor desea comunicarse contigo no solo a través de su Palabra sino también a través de la naturaleza. Cuídala, obsérvala, protégela y trata de aprender las lecciones que ella te puede proporcionar.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.” Salmo 19:1 y 2

Dios es un Padre de amor que se interesa en la vida de sus hijos. Él no te creó y te dejó abandonado a tu triste destino. Desea guiarte y llevarte al puerto deseado de la felicidad. El problema es que en este mundo hay tantas voces que te dicen lo mismo y a veces, tienes dificultad para identificar la voz de Dios. Pero Él siempre está a tu lado, llamándote e invitándote a vivir una experiencia de amor con Él.

El versículo de hoy dice que la naturaleza cuenta la gloria de Dios. Te habla de muchas maneras. Mediante el canto del pajarito, en el desabrochar de una flor; de manera dulce, en la brisa mansa de la tarde calurosa; o de manera enérgica en la voz del trueno, pero te habla. La pregunta  es ¿Entiendes lo que la naturaleza te dice? ¿Tienes tiempo para parar y observar lo que sucede a tu vuelta o vives demasiado ocupado y ansioso con las cosas de esta vida? 

Es una pena que a veces el ser humano, al observar la belleza de los astros y de la naturaleza, empieza a adorar a las cosas creadas y no al creador. Cuánta gente se pierde en los recovecos del misticismo y de la astrología, en lugar de volver los ojos al Dios maravilloso que creo todo aquello. La próxima vez que veas un arcoíris, el vuelo de una mariposa, o el nacer del sol, trata de escuchar la voz de Dios.

El Señor desea comunicarse contigo no solo a través de su Palabra sino también a través de la naturaleza. Cuídala, obsérvala, protégela y trata de aprender las lecciones que ella te puede proporcionar.

Haz de este día un día de observación. Por el camino en que te diriges a tu trabajo, a tu colegio; en el jardín de tu casa, o de la universidad; en la calle, en fin. Para, observa lo que Dios creo, levanta los ojos al cielo, mira el cielo azul o cubierto de nueves y pregúntate a ti mismo: “¿Qué lecciones quiere ensenarme Dios a través de las cosas simples que la naturaleza me muestra?” Ah, y no te olvides: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Confianza

No desistas. Lo primero que Dios hará en tu vida es colocar paz en tu corazón y después, curado de tus ansiedades, Él te usará a ti mismo como el instrumento poderoso para hacer maravillas.

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3

 Los dos últimos años fueron muy difíciles para Jaime. Desempleado, con la autoestima por los suelos y el hogar al borde del colapso, no resistió a la tentación de encaminarse por las tenebrosas avenidas de la deshonestidad. Al principio todo iba bien. En pocos meses había logrado ganar lo que no pudo hacer honestamente en varios años. Con dinero en el bolsillo, aparentemente su vida volvió a la normalidad. Tuvo paz exterior. Pero pasaba noches enteras sin dormir, castigado por el peso de la culpa. Así mismo, creyó que valía la pena.

Repentinamente. Cuando pensaba que nadie lo descubriría, su delito se hizo de conocimiento público y además de la vergüenza y el escándalo, acabó en la prisión.

La paz que el profeta menciona en el texto de hoy, no es la paz del cuerpo, sino del alma. La paz que realmente vale. Aquella que organiza tu mundo interior y te prepara para los embates de la vida.

Pena que a veces el ser humano confunde las cosas. Busca la paz exterior a cualquier costo aunque para eso tenga que violar la propia consciencia. Después, en el silencio de su insomnio no se explica lo que sucede. Solo sabe que algo lo perturba por dentro, lo hace infeliz. Es como el martillo que golpea sin parar, incomodado, hiriendo, asfixiando.

El profeta Isaías habla hoy de la paz que nace de la confianza en alguien que nunca falla. Menciona la perseverancia como condición para recibir esa paz. Dice:”Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera.” Perseverar, en el original hebreo es camak, que literalmente significa “descansar la mente en algo.”

Yo sé que es difícil descansar cuando el mar a tu redor está agitado. Cuando no hay dinero para atender las necesidades de la familia, cuando la enfermedad toca la puerta o la muerte te merodea. Sin embargo, el consejo del Profeta no falla. En los momentos más difíciles, coloca la mente en Dios y descansa en Él, aunque aparentemente nada acontezca, aunque te parezca infantil.

No desistas. Lo primero que Dios hará en tu vida es colocar paz en tu corazón y después, curado de tus ansiedades, Él te usará a ti mismo como el instrumento poderoso para hacer maravillas.

Por eso hoy, aunque solo veas sombras a tu vuelta, parte para la lucha recordando que Dios “guardará en perfecta paz a los que en Él perseveran.”

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Alejandro Bullon Alejandro Bullon

Nos amó

Por eso hoy, antes de enfrentar las vicisitudes de la vida, piensa un poco en el amor maravilloso de Dios por ti. Y que eso te inspire a vivir un nuevo día. ”Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.”

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

-Nunca, nadie me amó- se queja Germán, con la cabeza entre las manos, en señal de derrota.

Es el cuadro de la desesperación, de la impotencia, la aceptación elocuente del fracaso.

Germán es homosexual. Abusaron de él cuando era solo un niño de ocho años. 

-Es injusto lo que la vida hizo conmigo- se lamenta.

Durante algún tiempo, el joven moreno de cabellos acaracolados y sonrisa triste trató de racionalizar su pecado. Argumentó que era un asunto de preferencia sexual y que los tiempos habían cambiado.

Tal vez los tiempos cambiasen. Quién sabe la cultura de nuestros días intentase aceptar cualquier desvío de conducta como algo normal. Pero el grito angustiado de su corazón, no cambiaba. Germán sabía que había salido de las manos de Dios y nunca sería completo si no se devolviese a Él. Su corazón buscaba el retorno a la plenitud, que solo podría ser encontrada en el Creador.

Germán era despreciado, rechazado dejado de lado, a pesar que se unía a grupos reivindicatorios y exigía que se respetasen sus derechos. De aquel rechazo nacía su tristeza, su sonrisa melancólica, y las lágrimas que derramaba a solas cuando se encontraba entre cuatro paredes y sentía la ausencia de Dios.

Una noche triste de sus tantas tristes noches, me vio hablando en la televisión. Lo que tocó su corazón fue saber que era importante para Dios a pesar de que él siempre había creído que no le importaba a nadie.

Saber que Dios lo había amado tanto, que diera a su Hijo Unigénito para morir en la cruz, por él, lo conmovió. Se sintió más malo que nunca, sucio, indigno. Pero, misteriosa, incomprensible e incoherentemente feliz. Aquel momento, fue el comienzo de una nueva experiencia. Aquella noche, delante de la televisión, el joven de sonrisa melancólica y cabellos acaracolados, entendió que su valor no radicaba en lo que era, sino en lo que Jesús había hecho por él en la cruz del Calvario.

Por eso hoy, antes de enfrentar las vicisitudes de la vida, piensa un poco en el amor maravilloso de Dios por ti. Y que eso te inspire a vivir un nuevo día. ”Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna.”

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